Autor: Alonso Vega, Camilo. 
 La verdadera gesta por las que nos juzgará la historia. 
 La gesta de la paz constructiva     
 
   18/07/1968.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

•La-verdadera gesta per la qoe nos juzgara la historia

LA GESTA DE LA PAZ CONSTRUCTIVÁ

Por Camilo ALONSO VEGA

Teniente general del Ejército, Ministro de la Gobernación

QUIENES de una u otra forma tomamos parte en la Iniciación del Movimiento Nacional, hecho cimero

de nuestra historia contemporánea, pudimos una vez más comprobar .a dónde puede llegarse cuando

existe decisión en el mando y verdadero espíritu de servicio y de sacrificio. Lección que no sólo resulta

válida para quienes hemos hecho de las armas nuestra profesión, ya que en política sucede otro tanto. Na

me canso de insistir en que en uno y otro campo las posiciones se pierden o porque el enemigo las destru-

ye o porque el defensor las abandona. Y saber defender y resistir, como dice el axioma clásico, es mucho

más difícil que atacar. Saber permanecer firme entraña más virtud y exige, por lo general, mucho más

tiempo que para dejarse llevar de un impulso que suele ser repentino o momentáneo.. Nuestra guerra fue,

ante todo, una legitima defensa de todo lo que nos sustentaba, de la manera más elemental, como nación.

Y, en, buena medida también, el sistema político español nacido desde entonces no ha podido descuidar

ni un. solo momento su defensa, k» que, por otra parte, nos .ha permitido una ejecutoria de realizaciones

ño conocida entre nosotros en los siglos inmediatamente anteriores de nuestra Historia.

No quiero extenderme en ésta ocasión en los múltiplea aspectos que me presentan los recuerdos bélicos

da aquellos primeros m e s e g de: nuestro Alzamiento. Podría contarles muchas cosas de la. batalla de

Villarreal de Álava, cuando peligró la defensa de Vitoria; de los momentos iniciales de nuestra columna

—que apenas llegaba a 800 hombres—, asi como de sus intervenciones en Salinas de Léniz, Mondragón,

Vergara, Aguiozar... Me emocionó mucho cuando recientemente, con motivo de una comida que me

ofrecieron en la Embajada de España en Roma, un cardenal que no era español me recordara el momento

, e» que al mando de la IV de Navarra, al aislarse el frente de Cataluña del resto de la zona enemiga y

tocar en Vinaroz las aguas del Mare Nostrum, hice en sus arenas una cruz, corrió signo inequívoco de

nuestra. Cruzada de Liberación.

Con todo, el recuerdo que más sé ha sedimentado en mí al paso de las años va unido a la admiración y

cariño que siempre he sentido para, nuestra gente: para su valor, su entusiasmo, su capacidad de

resistencia, su sentido de la unidad y del nonor, su espíritu... Raro es el año en que rio asisto a una de las

múltiples reuniones que en los diversos sitios de nuestra geografía cele-bran.Ja-s unidades de la IV Bri-

gada de Navarra. Yo no los Olvido. Me emociona siempre su recuerdo.

Aquel espíritu de entusiasmo y servicio es necesario que 1° conservemos, acertando a trasladarlo a unas c

i r c u estancias que, gracias a Dios, desde hace casi treinta años, han cimentado el período de paz más

largo y fecundo que ha disfrutado nuestro pueblo. En aquellos años tuvimos clara conciencia de que la

anormalidad de la vieja política española fue demasiado, trascendente para que obedeciera a causas

meramente accidentales, Desde entonces la gran preocupación del Gobierno del Caudillo se ha centrado

sobre todo en la institucionalización del nuevo Estado, euyog textos fundamentales, aprobados por

referéndum popular, nos permiten enfrentarnos con los múltiples problemas de nuestra vida nacional para

resolverlos dentro de un marco constitucional, lo suficientemente estable para seguir con toda dignidad

desarrollándonos espiritual y. materialmente. Este momento constitucional menos intenso, más dilatado y

de cariz distinto que el dé aquel momento bélico está, sin embargo, en íntima consonancia con él.

Pero ahora la empresa en que estamos todos los españoles empeñados es la de crear para las generaciones

venideras una España en orden que siga, un proceso irreversible de expansión y aesarrollo espiritual,

cultural, social y económico. Esta será la verdadera gesta por la que nos juzgará la Historia: la gesta de [a

paz constructiva, puesto que no solamente se consigue gíoria y esplendor para la Patria en una ocasión

bélica, cuya duración es siempre medida, sino también entregándose sencilla y silenciosamente en -

cuerpo y alma al trabajo de cada día en las horas de la paz.

 

< Volver