Cortes Españolas. 
 Reforma del sistema de ascensos en el arma de aviación     
 
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Continuó hablando el ministro de la necesidad de los ascensos por elección, porque en tiempos de paz no

cuentan los servicios prestados, sino el escalafón, lo que merma iniciativas y afanes, pues se tardan

muchos años desde que se sale de la Academia hasta que se llega al generalato.

El proyecto—dijo—no supone un cambio radical de los ascensos en el Ejército del Aire, pues su objetivo

supone un primer ensayo y experiencia en este sentido. Señaló las consultas que se habían llevado a cabo

en la elaboración, del proyecto y que el incremento de la aviación oivil ha hecho que muchos

profesionales pasaran a ser pilotos de Compañías aéreas, por lo que no hay estancamiento en el escalafón

en la actualidad.

Terminado el discurso del ministro, bajo la presidencia del general Galera comenzaron los débales del

articulado de! proyecto. Los artículos fueron aprobándose, la mayoría, por unanimidad. Al llegar al

artículo sexto, el general García Rebull afirmó que quiere que los oficiales generales del Cuerpo que

asistan a la Junta de Clasificación tengan voz, pero no voto. La Ponencia mantuvo su informe, porque

entendió que son personas muy calificadas, pues por ello se les pide voz y por la misma razón es

coaveniente concederles voto.

A diferencia de la Armada —concluyó diciendo el teniente general Lacalle—, en el Ejército del Aire no

existe el problema de congestión en las escalas, pues en el servicio de vuelo existe un gran trasvase de

pilotos para la aviación civil.

Este trasvase se explica, según estudios comparativos con otros Ejércitos, y de seis promociones, dos han

desaparecido prácticamente—una de ellas, a su vez, es baja definitiva»—de la escala activa, debido a este

paso de pilotos a la aviación civil, que los demandan dada su alta preparación.

£1 articulo más debatido fue el 12, en el que el señor Gómez de Aranda defendió una enmienda que había

presentado que pedía que a los militares se les conipute el tiempo que pasan a servir a la Patria en puestos

políticos y que este tiempo les sirva para poder ascender. El señor García Bravo afirmó que al militar se le

exige sacrificio, aunque pocas veces comprendido, y que éste era un momento más en el que se le podía

pedir «n nuevo sacrificio, el sacrificio de su carrera. Manifestó su acuerdo con la Ponencia. El señor

Martínez de Salinas atpoyó al señor Gómez de Aranda.

Los generales Laguardia, Iniesta Cano, García Valiño y Campano, así como los señores Riestra y

Zamanillo, señalaron su disconformidad con el enmendante. Las razones que adujeron fueron laís

condiciones que debe cumplir un militar para el ascenso, el tiempo que debe permanecer en el mando

antes de ascender, que la aviación hoy está cambiando constantemente y hay que tener los conocimientos

necesarios para ello, los cursos de ascenso son necesarios, entre oteas. El general Salvador intervino por

la Ponencia y tuvo una intervención que fue calificada de brillante y clara por los procuradores, man-

teniendo el texto de la Ponencia, sin el añadido que propugna el señor Gómez de Aranda.—-{Resumen de

Europa Press y Cifra.)

 

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