Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Dictaminado el proyecto. 
 General Díez-Alegría: "Votaré contra la ley de objetores de conciencia"     
 
 Informaciones.    08/07/1971.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 47. 

INFORMACIONES

8 de julio de 1971

CORTES

Dictaminado el proyecto

General Díez-AIegría: "VOTARE CONTRA LA LEY DE OBJETORES DE CONCIENCIA"

Con la actual redacción no se logrará ni siquiera una opción amplia que salve ciertos sectarismos

Por Lorenzo CONTRERAS (Cronista parlamentario de INFORMACIONES.)

KUMOE.ES

ARTÍCULOS

LOS CATÓLICOS

EL teniente general Díez-AIegría, jefe del Alto Estado Mayor, hizo ayer en la Comisión de Defensa de las

Cortes una publica descalificación personal del proyecto de ley de objetantes de conciencia.

Puede decirse sin hipérbole que el proyecto no ha recibido, en todo el tiempo de discusión que su

dictamen ha necesitado, un golpe tan duro. Las razones esta vez, sin embargo, son inversas a las

esgrimidas por los procuradores que solicitaron su devolución al Gobierno del proyecto de ley.

El jefe del Alto Estado Mayor estimó ayer en publico que las modificaciones introducidas en el proyecto

del Gobierno por la Comisión de Defensa conculcan la filosofía y pretensiones con que el texto legal

había sido concebido, a efectos de intentar una solución razonable del problema que la obieción plantea,

El general, cuando el debate iba muy mediado, se levantó para leer unas cuartillas y dijo, refiriéndose al

er-tículo sexto, que contiene lo sustancial del rigor incorporado a la regulación:

"No votaré este artículo ni a favor ni- en contra. Tendré que ausentarme de Madrid y no estaré presente en

la fase final de esta discusión. Era pretensión del Gobierno, y así consta en la exposición de motivos del

Gobierno, hacer compatible el respeto a las convicciones religiosas tfe los españoles con sus debefag de

ciudadano ante la conruaidad.

Por eso propugnó el proyecto un servicio en régimen especial.

la realidad del texto, tras dos días de debates, me parece muy diferente. Por acumulación de obstáculos

hemos vuelto a plantear lo que rechazamos en la primera sesión, y en vez de servicio especial

proponemos ahora un servicio militar ordinario con determinadas peculiaridades.

Nunca alimenté ilusiones sobre la eficacia práctica de esta ley, pero creí que con ella se presentaría, al

menos, una opción suficientemente amplia para salvar ciertos sectarismos.

Con esta redacción no se logrará ni eso.

Cierto que algo se ha conseguido al evitarse las condenas en cadena. Pero para alcanzar esto no valía la

pena enviar a las Cortes un proyecto de ley.

A partir de. este momento no me parece pertinente participar en las votaciones.

No se interprete mi actitud como soberbia ni despecho. Es posible que en el Pleno de las Cortes este

proyecto reciba algunos votos negativos. Si yo estoy presente en el hemiciclo, anuncio ya que votaré

también en contra."

La intervención del jefe del Alto Estado Mayor causó sensación en la sala. La denuncia de que se ha

conculcado el espíritu y finalidad del proyecto de ley ha hecho correr por los pasillos de la Cámara la

especie de que el proyecto tal vez sea retirado por el Gobierno.

Algo de esto apuntó el procurador familiar por Málaga, señor Merino, cuando manifestó seguidamente

que al Gobierno se le abren dos posibilidades para salvar la situación creada por un texto

que se ha hecho invíable: o retirarlo de las Cortes o convertirlo en proposición de ley.

Ambas fórmulas están previstas en el Reglamento del organismo legislativo.

El ponente señor Díaz Llanos contestó al general Díez-Alegría:

"Yo comprendo —manifestó— que quizá se debería haber dejado en libertad al Gobierno para que

regulase el problema de los objetores. De todos modos, se habla en el proyecto de servicio militar en

régimen especial y ge deja un resquicio, por tanto, para que el Gobierno aplique sus facultades

reglamentarias."

El general replicó: "¿Y el juramento a la bandera, qué?"

Aludía el jefe del Alto Estado Mayor a la incorporación al texto del Gobierno, en virtud de una enmienda

del señor Pedrosa Latas, de la exigencia de juramento.de Ja bandera para todos los obje-íores.

Este juramento, como es bien sabido, contiene en su fórmula una referencia al compromiso de derramar

por la patria «hasta la última gota de la sangre», concepto que envuelve una idea que no admiten los

objetores.

El señor Díaz Llanos argumentó defensivamente: «Yo no voté a favor de esta enmienda.»

Recordaremos que la enmienda de don Antonio Pedresa Latas fue aprobada por la comisión, con once

votos a favor y diez en contra.

El señor Díaz Llanos continuó: «De todos modos, podría modificarse la fórmula de la jura de la bandera.»

Palabras que quedaron en el aire.

La sesión quedó interrumpida para que la ponencia elaborase, o mejor, reestructurase en treg artículos el

contenido de uno solo, el sexto.

Así, pues, el primitivo artículo sexto ha quedado dividido en estos tres:

Artículo 6.» Log que considerándose comprendidos en las prevenciones de esta ley no hagan uso a su

debido tiempo del derecho que se les confiere en el articulo 3.«, o aquellos a quieneg se desestima la

petición que hubiesen formulado, quedaran obligados a la prestación del servicio militar ordinario confor-

me a lo establecido en la ley 55/1968, de 27 de julio.

Artículo 7.° A los qu se negasen en los supuestos del artículo anterior al normal cumplimiento del

servicio militar, les serán de aplicación U>g preceptos del Código de Justicia Militar.

Cuando, por razón de las penag o correctivos impuestos por el delito o falta de desobediencia o incumplí-

miento de órdenes, el culpable hubiera cumplido en prisión o arresto treg años efectivos, se declarará

extinguida el resto de la condena, en su caso, y pasará automáticamente a la situación de reserva.

No le serán de aplicación log beneficios de la libertad condicional ni los indultos generales, salvo que con

carácter expreso así se consigne. Cuando obtengan la licencia absoluta podrán ser rehabilitados.

Art. 8.´ Los condenados en la forma prevista en el artículo anterior, además de las incapacidades a que

alude el artículo 108 de la citada ley 55/68, de 27 de julio, quedarán inhabilitados mientras se encuentren

en situación de reserva: 1) Para ejercer la enseñanza pública o privada. 2) Para poseer o llevar armas de

fuego de cualquier tipo o licencia de caza, ni tomar parte, cualquiera que sea su título, en la fabricación,

preparación o comercio de armas, ni en la fabricación y comercio de municiones. Y 3) Para ostentar toda

clase >Je honores.

Los que se acojan a los derechos establecidos en esta ley y hayan prestado el servicio en régimen especial

quedarán inhabilitados hasta su licencia absoluta en los términos señalados en los números 2 y 3 del

párrafo anterior.

Por su parte, el señor Her-togs, consejero nacional por Sevilla y jurídico militar, presentó una enmienda

que pretendía resolver el problema actual de las condenas en cadena,, así como las consecuencias que

podrían derivarse de los artículos sexto, séptimo y octavo, ya que al excluirse de los hipotéticos

beneficios de esta ley a los objetares católicos y a los que aducen razones filosóficas, quedarían todos

ellos sujetos al rigor del delito continuado, sin que esta ley les sirva, en realidad, para nada.

El señor Merino apoyó esta enmienda y señaló, refiriéndose a la exclusión de los católicos, que resulta

inadmisible privar a un ciudadano de la posibilidad de objetar el servicio militar.

Si esta posibilidad se admitiese, aunque la petición fuese desestimada, siempre se lograrla poner un límite

a las condenas encadenadas.

La ponencia, por boca del señor Díaz Llanos, respondió que ni por razones de forma ni de fondo cabría

admitir la petición del señor Hertogs.

Ya solicitó lo mismo —señaló el señor Díaz-Llanos—don Antonio Castro Villacañas, con resultados

negativos, al pedir que se reconociese la objeción por convicciones personales.

«El asunto —manifestó «I ponente— está ya resuelto y , votado en contra. No vale, procesaimente

hablando, replantear el tema.»

Combatió el señor Díaz Llanos la apreciación del señor Merino de que la ley de objetores no va a servir

para nada. «Esta ley —dijo— sirve al menos para que los ciento ochenta y dos objetores que están

encarcelados salgan a la calle.»

Luego añadió: «Lo que el señor Merino pretende ea convertir una ley de objeto-rea por motivos religiosos

en otra de objetores por motivos filosóficos, lo cual seria, políticamente hablando, peligrosísimo.»

La enmienda del señor Hertoes fue rechazada por quince votos contra cuatro.

FINAL

El examen del proyecto entró en su fase final. Los artículos octavo y noveno Quedaron aprobados con los

testos siguientes:

«Artículo noveno,—Quienes prestando servicio en régimen especial, al ampare ¿e la presente ley, deseen

acogerse al militar ordinario, podrán solicitarlo del Ministerio del Ejército respectivo, que dictará la

resolución que al efecto proceda. El tiempo del servicio prestado les será computado en su mitad para

completar el servicio en filas equivalente a los de su reemplazo si bien, en todo caso, deberán cumplir el

tiempo mínimo para completar su instrucción.

Las incapacidades a Que se refiere el artículo octavo quedarán en este caso cancela-das.»

«Artículo décimo. — Las cuestiones que se susciten con motivo de la aplicación de esta ley y de las

normas derivadas de la misma no darán lugar a. recurso alguno (fuera de los en ella previstos), incluido ei

conteneioso-acJnii-Bistrativo.»

Las disposiciones .finales y transitorias establecen que la nueva ley entrará en vigor el mismo día de su

publicación en el «Boletín Oficial del Estado», y el Gobierno, en el plazo de cjiatro meses, dictará las

normas reglamentarias. Asimismo se declara en este grupo de disposiciones que loa correctivos y penas

principales y accesorias y efectos militares derivados de «nos y otras, impuestos a quienes hubiesen sido

conde-liados por declararse opuestos a la prestación fiel servicio militar por motivos de conciencia y

hubiesen cumplido tres años de privación de libertad o el período menor que les restase por cumplir en su

caso, se declararán extinguidos, pasando en uno -y otro supuesto a la situación de reserva.

Los que no hubiesen completado los tres años de tiempo mínimo de privación de libertad podrán optar

por continuar su cumplimiento hasta completarlo o pasar a prestar el servicio especial previsto en esta ley,

para él que le será de abono el tiempo que hubiere estado en prisión o arresto.

En los procedimientos judiciales en que no haya recaído aún sentencia o resolución firme y se persigan

delitos o faltas de desobediencia o de incumplimiento de órdenes derivados de la condición de objetores

de conciencia en materia religiosa, el Juez instructor requerirá al encartado para hacerle saber las dis-

posiciones de la ley, a fin de que pueda manifestar, en su caso, si desea o no prestar el servicio en régimen

especial. En caso afirmativo, el procedimiento se declarará concluso y los interesados pasarán a prestar

dicho servicio, siéndoles de abono el tiempo que estuvieron privados de libertad. En caso contrario,

Boníimiará tí proceso, ajustándose, en lo que fuera procedente a lo prevenido en esta ley.

Hnalmente, fue elevada al Gobierno tina moción en la £ue se pide se practique una información sobre los

fines declarados por la asociación Testigos de Jehová y la actitud tíe algunos de sus miembros.

 

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