San Sebastián. 
 Homenaje a los ministros que en su día ostentaron la gradución de alféreces provisionales  :   
 Asistieron los titulares del Ejército, Información y Turismo, Aire, Relaciones Sindicales, Agricultura, Justicia y Gobernación. 
 ABC.    14/09/1972.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. -JUEVES 14 DE SEPTIEMBRE DE 1872. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 34.

SAN SEBASTIÁN

HOMENAJE A LOS MINISTROS QUE-EN SU DÍA OSTENTARON LA GRADUACIÓN DE

ALFÉRECES PROVISIONALES

EL, ESPÍRITU DEL 18 DE JULIO

A LA PAZ POR LA UNION

CADA CUAL EN SU PUESTO

Asistieron los titulares del Ejército, Información y Turismo, Aire, Relaciones Sindicales,

Agricultura, Justicia y Gobernación

San Sebastián 13. A las 9,30 de la noche ha tenido lugar la cena ofrecida por la Hermandad Provincial de

Alféreces Provisionales en honor de los ministros que, en su día, ostentaron dicha graduación.

Al acto asistieron los ministros del Ejército, Información y Turismo, Aire, Relaciones Sindicales,

Agricultura, Justicia y Gobernación. También se hallaban representantes de las Hermandades Provinciales

de la VI Región Militar, gobernador civil, gobernador militar, presidente de la Diputación y alcalde de

San Sebastián.

A los postres, el presidente de la Hermandad Provincial de Alféreces Provisionales señor Ulagón,

pronunció unas palabras de agradecimiento a los asistentes, a las que contestó el ministro del Ejército con

el siguiente discurso:

:>Sólo unas palabras muy breves, pero muy llenas de afecto sincero y de emoción verdadera, al

contemplar vuestío entusiasmo/vuestro espíritu joven, como aquel 18 de Julio, en este acto de hermandad,

de verdadera hermandad, como debe ser y es en los que pertenecen a una misma familia y que recibieron

una misma formación que materialmente incrustó en vosotros ese espíritu y amor patrio Que perdura y se

conserva intacto a pesar de los años, de profesiones distintas y de ac1 tividades a veces tan dispares.

Porque todo ello, .con ser tan importante, es para vosotros accesorio ante ese espíritu del 18 de Julio, que

os llevó desde aquel día a ese estar dispuesto a darlo todo para salvar a España.

Ciertamente, emociona ver como perdura vuestra unión, pero no basta. No basta vuestra unión. No basta

que estemos unidos los que recibimos las mismas lecciones sobre el deber en viejas aulas castrenses. No

basta el. cariño que seguís profesando al Ejército, unidos a él, los que en sus filas formasteis, aunque hoy

la-.boréis por España en tan distintos puestos.

No. no basta. Si queremos eme esta paz, que tanto costó, perdure, que esta paz no se pierda, es preciso

que esta unión sea de todos. Ya otras veces hemos comentado cómo podéis laborar por ella vosotros,

insertos en los distintos estamentos del quehacer nacional, en una acción cnie es casi tridimensional.

Cómo podéis llevar y entender ese espíritu sin el cual ni el bienestar material ni su elevación a límites

superiores, podrán mantener una unión que haga perdurable la paz.

Pero será en vuestros puestos de trabajo, cada uno en su sitio, en esa entrega diaria, en una acción

constante. Unidos en espíritu, pero distantes, dispersos en vuestros puestos.

En la paz hay lucha para mantenerla y en el combate hay que tener presente que a la concentración ha de

seguir, rápida, la dispersión, ya que es así como ha de proseguirse el avance. Y así debéis avanzar,-para

conseguir los sucesivos objetivos que son los hitos a alcanzar en esta elevación material y espiritual que

España ha de seguir.

Por tanto, cada uno en su sitio, como hicisteis en la guerra, en vuestros puestos, modestos entonces,

generalmente por razón de vuestra edad y jerarquía, pero dándolo todo en ello, bajo la dirección, eso sí,

del motor jefe, nuestro Caudillo, y así se consiguió el triunfo total.

Y como en la guerra, así es también en la paz. El nos ha guiado en ella con mano firme y diestra, en el

pasado, en el presente y en el porvenir también, porque nos ha marcado el rumbo, nos ha trazado el

camino, nos ha dado sus órdenes que hemos de cumplir y cumpliremos con nuestra total entrega y nuestra

mayor firmeza.

Sólo me resta añadir, y siempre fiel a mi promesa de brevedad, que si este acto de hermandad nos produce

viva emoción. más interiormente nos llegan vuestras .promesas de incondicional adhesión a Su Ex-

celencia el Jefe del Estado y a su sucesor. el Príncipe».—Cifra.

 

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