Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Suárez, cercado     
 
 Informaciones.    08/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SUAREZ, CERCADO

Por Abel HERNÁNDEZ

EL presidente Suárez quiere romper el cerco implacable a que le están sometiendo los grupos —algunos

descaradamente— y los hombres del Centro. A la hora de repartir la tarta del Poder y hasta las miga* jas

de la tarta se ha vuelto a despertar el enjambre de las ambiciones. Casi nadie se resigna a ser diputado o

senador. Todos querían ser ministros. Ahora aspiran a secretarios de Estado, o subsecretarios, o directores

generales, o destacados capitostes en el Congreso o en el Senado, o «hazmelotodo» en el «staff» dirigente

del partido. Las excepciones se cuentan con los dedos. Se veía venir.

El primer ministro y presidente de U.C.D. ha tenido que ceder el formar «el Gobierno» para no romper la

unidad frágil de la coalición. Al final ha logrado un Gabinete aceptable, venciendo no pocas presiones y

utilizando el arte de birlibirloque. A pesar de todo, es un Gobierno capitalino, nacido en gran parte de los´

cenáculos de Madrid. En las «Ucedés» provincianas el malestar es patente.

I)e acuerdo con fuentes dignas de todo crédito, el presidente Suárez es consciente de la situación y confia

en que podrá romper el cerco. La próxima semana se va a poner manos a la obra y va a iniciar la ofensiva.

A ver si le dejan. Como político avezado, sabe que los partidos se hacen por la base. Y tiene una base

potencial de seis millones de españoles. La credibilidad democrática tendrá que conseguirla paso a paso.

Las dificultades no son pocas. Un político cercano en su mentalidad al presidente me decía esta mañana:

«El problema es que no ha habido purga, sino traspaso.» En cualquier caso, el presidente de U.C.D.

quiere echar a andar dentro de unos días la maquinaria del partido. Sabe que la actual situación es falsa y

que el tiempo urge.

Lo malo es que la alternativa de Poder, el P.S.O.E., tampoco está demostrando, como era de esperar,

madurez política. Aparte sus encomiables esfuerzos para lograr la rápida unidad socialista, está también

enfrascado en disputas cortesanas. Ahora, cuando aumenta el paro, se elabora un programa económico,

los pescadores están a punto de amarrar su barco a puerto ante el cerco exterior, el campo se desangra y

las empresas amenazan con cerrar, la gran batalla de los socialistas españoles es vetar la fecha del 22 para

la solemne apertura de las Cortes, porque tiene connotaciones monárquicas, y discutir la fórmula o el

mismo hecho del juramento. Mientras tanto, el secretario general de la U.G.T., señor Redondo, descarta

«a priori» la posibilidad de un pacto social. No faltan observadores cualificados que opinan que el señor

González no va a poder controlar a su central sindical.

Con unos y otros cercos, al final el que tiene peligro de ser cercado es el pueblo español, mientras los

políticos de uno u otro signo reparten sonrisas, influencias, apretones de manos e intrigas en los cenáculos

de la capital. Como siempre.

 

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