Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Movimientos en la izquierda     
 
 Informaciones.    06/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Movimientos en la izquierda

Por Abel HERNÁNDEZ

EN el tablero de ajedrez de la política española empiezan a observarse sutiles movimientos en las piezas

rojas. No se trata, al menos por el momento, de dar jaque, sino de ir dominando el centro del tablero de

cara a las municipales.

El P.S.O.E., desde una posición prepotente, vuelve a acariciar la idea de que fragüe, por fin, la unidad

socialista. El P.S.P. del profesor Tierno teme ser engullido y piensa concienzudamente la jugada.

Casualmente, uno de sus peones más destacados, el diplomático don Fernando Moran, era recibido ayer

por el Rey en el palacio de Oriente. Uno de los problemas para la unidad socialista es la incompatibilidad

casi biológica entre el viejo profesor y el joven y eufórico dirigente psoeista, don Felipe González.

Uno de los aliados del P.S.P. en las pasadas elecciones, el Partido Socialista de Andalucía del señor Rojas

Marcos, ha iniciado contactos con el Partido Comunista, del señor Carrillo, para intentar la fusión. Don

Santiago, que acusa el jaque de Moscú, mueve como nadie los peones y tiene prisa ahora por ganar

posiciones. En el caso andaluz se aprovecha de las diferencias viscerales entre los dos ((gallitos» del

socialismo andaluz: González v Rojas Marcos.

En otras regiones españolas se detectan aproximaciones parecidas. Quizá la más importante sea la de

Cataluña. Don Joan Reventós, dirigente socialista, y don Gregorio López Raimundo (dirigente comunista)

están a punto, por las crónicas que nos llegan, de pactar. El señor López Raimundo no ha tenido

inconveniente en descubrir la estrategia: se trata de consolidar una mayoría de izquierdas catalanas.

Otro de los alfiles del señor Carrillo (curiosamente, todas estas jugadas se producen después de la reunión

del Comité central del P.C.E.), don Marcelino Camacho, dirigente del sindicato comunista, Comisiones

Obreras, acaba de lanzar un globo sonda de indudable alcance. El señor Camacho ha propuesto nada

menos que unir todos los sindicatos en una central única (una intersindical). Esto es lo que hicieron en

Portugal después de la (¡revolución del clavel» y los comunistas coparon los sindicatos. La U.G.T. y la

C.N.T. han respondido inmediatamente que no admiten la jugada; pero U.S.O. —Unión Sindical

Obrera— ha dicho que le parecía bien. La U.S.O. está más o menos vinculada a la Federación de Partidos

Socialistas, de la que forma parte, casualmente, el Partido Socialista Andaluz del señor Rojas Marcos. Lo

que pasa es que la F.P.S. y la misma U,S,O. entrañan en su seno varias corrientes.

La conclusión de todo esto parece clara: se han iniciado movimientos de aproximación entre los peones

rojos (el color, sin ánimo peyorativo, sino para entendernos). Estos movimientos son claros entre los

comunistas del señor Carrillo y algunos sectores socialistas, ¿Se llegará a un frente unido de izquierdas

como en Francia? ¿Se pretenderá revivir el Frente Popular? ¿Serán pactos sólo subterráneos? Las

elecciones municipales pueden ser la clave. La jugada aún no ha terminado.

 

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