Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Cortes Españolas. 
 Se repitió, por invalidación del acuerdo anterior, el debate sobre la pena que se impondrá a quienes rehúsen el servicio militar  :   
 El mismo texto fue aprobado con idéntico resultado: treinta y un votos a favor. 
 ABC.    24/11/1973.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

A B C. SÁBADO 24 DE NOVIEMBRE DE 1973.

CORTES ESPAÑOLAS

>E REPITIÓ, POR INVALIDACIÓN DEL MUERDO ANTERIOR, EL DEBATE SOBRE LA PENA

QUE SE IMPONDRÁ A QUIENES REHUSEN EL SERVICIO MILITAR

NUEVO DEBATE SOBRE EL MISMO TEMA

El mismo texto fue aprobado con idéntico resultado: treinta y un votos a favor

Madrid. (De nuestro redactor en las Cortes, Herminio Pérez Fernández.) La sesión del jueves en la

Comisión de Defensa Nacional terminó con un hecho insólito: de los tres´ponentes que han tenido a su

cargo el informe del proyecto de ley sobre negativa a la prestación del servicio militar —don Rodolfo

Argamentería, don Juan Pablo Martínez de Salinas y don Martín Palomino—, los dos últimos votaron en

contra de la propuesta que —se suponía que en nombre de la Ponencia— formuló el señor Argamentería

para la redacción del párrafo que establece las penas a Imponer a los comprendidos en esté artículo nuevo

del Código de Justicia Militar.

La Ponencia, que en su informe proponía una pena de dos a seis años de prisión, cambió luego el tope

mínimo, elevándolo ,—precisamente por boca del señor Argamentería— a tres años y un día, pero sin

alterar el tope máximo de seis años. Con ésta idea se mostraban conformes los otros dos ponentes. Sin

embargo, a última hora, el señor. Argamentería ofreció un nuevo texto, en el que se elevaba también el

tope máximo a ocho años. Fue con esta modificación concretamente con la que se mostraron

disconformes los ponentes señores Palomino y Martínez de Salinas, al votar en contra del texto, junto con

otros ocho procuradores.

A la vista de este hecho, que, seguramente, no se había producido antes en ninguna otra Comisión, fueron

varios los procuradores que formularon sus dudas respecto a la validez del acuerdo adoptado. La

propuesta ofrecida no era en realidad de la Ponencia, sino de uno solo de sus componentes; la mayoría, es

decir, los otros dos ponentes, disentían del texto ofrecido al final. Sin embargo, 31 votos favorables al

texto ofrecido eran muchos votos y no faltaban procuradores que entendían que, con un respaldo tan

numeroso a su favor, el acuerdo era perfectamente válido.

El presidente de la Comisión dé Defensa, teniente general Galera Paniagua, cuya caballerosidad ejemplar,

pulcritud intachable y buena voluntad indiscutible ha sido elogiada por todos, no se sentía muy satisfecho,

ni siquiera tranquilo, con lo, sucedido. Así, al abrirse la sesión de ayer manifestó a la Comisión que había

decidido informar por escrito al presidente de las Cortes sobre todo lo acaecido al final de lavsesión

anterior. El propio- señor Galera dio lectura al texto de su escrito, para leer también seguidamente la

respuesta del presidente de la Cámara, en la que se señala que los hechos consultados constituyen

claramente «un error de hecho», por lo que es forzoso entender que tanto la votación como el acuerdo

están viciados en su origen por tal error v deben ser tenidos como nulos, sin mengua del valor político que

entraña el resultado de la votación; la decisión del señor presidente de las Cortes añade que es forzoso que

los textos sean nuevamente sometidos a votación.

El señor Galera Paniagua concedió entonces la palabra a la Ponencia, en cuyo nombre el señor Martínez

de Salinas ofreció de nuevo el mismo texto aprobado en la sesión anterior, justificando su personal

modificación del criterio sustentado el día anterior, por el resultado mayoritario obtenido en la votación.

A partir de ese momento la sesión constituyó, prácticamente, una repetición de la celebrada el día

anterior. El tema fue sometido nuevamente a debate, y como nota más sobresaliente hay que destacar la

intervención del teniente general Díez-Alegría (don Manuel), que. toas explicar las razones por las qué

apoyó el día anterior el texto de la Ponencia, expuso también las consideraciones que le inclinaban ahora

a establecer el tope máximo de la pena en seis años: «Hay —dijo— dos modos de negarse a cumplir el

deber indeclinable del servicio militar: uno, inmediato y directo, y, otro, mediato e indirecto. El primero,

que es la manifestación de la negativa en el momento de la Incorporación, es recuperable, porque el que

se niega puede volver de su actitud equivocada y cumplir con su deber; el segundo, que se puede alcanzar

mediante la voluntaria inclusión en el cuadro de inutilidades por la mutilación, que no tiene pop qué ser

total, no es recuperable. Es, por tanto, más culpable el que se automulta, y si para él se establece una pena

máxima de seis años, no debe ser mayor la pena que se impongan a quienes se niegan. Propuso, por tanto,

que la pena oscilase entre tres años y un día, y seis años.

La propuesta del teniente general DíezAlegría fue apoyada por los señores Pedrosa Latas, García Valdés,

Esperabé de Arteaga, Padrón Quevedo, y Llantada Castaño.

Manifestaron su apoyo a la Ponencia los señores Iniesta Cano, Navarro López Serrats Urquiza (don

Salvador). Vega Rodríguez, Ibarra Landete, Barroso y SánchezGuerra, Díaz Llanos y Lecuona, y Pérez

Serrabona. Todos ellos expusieron abundantes razones para justificar su postura. como las expuso

también el señor Baringo al seguir manteniendo su enmienda que proponía penas comprendidas entre dos

y cuate) años.

A las seis y treinta y cinco minutos de la tarde —la sesión comenzó a las cinco y cinco—, al cabo de

veintiséis intervenciones, la Ponencia que, siguió estando representada por el señor Martínez de Salinas,

mantuvo el mismo texto aprobado el día anterior. Se repitió la votación y el resultado fue el mismo en

cuanto a los votos aprobatorios: 31, con ocho en contra y una abstención, del señor Díez-Alegría. .. ~No

mantuvo el teniente general- Diez Alegría su enmienda a los efectos de votación, pero el señor Pedrosa

Latas, que la había apoyado, la hizo suya y obtuvo nueve votos favorables. La del señor Barin-go, que fue

también sometida a votación, sólo fue apoyada por él. mismo.

El presidente, señor Galera Panlagua, agradeció a todos la asistencia y la comprensión demostrada, - tanto

para la presidencia de la Comisión como para la presidencia de las Cortes, y la sesión se levantó

seguidamente pana reanudarse el próximo martes, a las seis y inedia de la tarde.

 

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