Conmemoración de la entrada en combate de la primera bandera de Castilla. 
 Señor Sáez de las Moras: "Compareceremos en el asociacionismo con nuestros nombres y apellidos"  :   
 Al acto asistieron los tenientes general García Rebull e Iniesta Cano. 
 Informaciones.    05/11/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

INFORMACIONES

CONMEMORACIÓN DE LA ENTRADA EN COMBATE DE LA PRIMERA BANDERA DE

CASTILLA SEÑOR SAEZ DE LAS MORAS:

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AL ACTO ASISTIERON LOS TENIENTES GENERALES GARCÍA REBULL E INIESTA

CANO

VALLE DE LOS CAÍDOS, 5. (ItfFQKMAClOHES.)—«.Nosotros tenemos que proclamar aquí no sólo

nuestro desea de participación, sino, cuando el asociacionismo se produzca, corrió es de esperar,

proclamamos táiritfié´n, nuestro deseo de comparecer con nuestros nombres y apellidos, porqite son le-

gítimos y no tenemos que ocultarlos ante la gran mesa redonda de la nueva hora para construir con alegre

(dignidad el último cuarto del siglo XX.» Estas palabras corresponden al discurso pronunciado el pasado

domingo por don Cándido Sáez de las Moras, presidente de la Hermamdad de ta I Bandera de Castilla,

cuyos componentes cpiiJnemórarón en el Valle de los Caídos el treinta y ocho aniversario de su creación

y entrada en combate.

Él acto se inició con una misa en la basílica del Valle de los Caídos, a la que siguió un responso en

memoria de los 118 miembros de la Bandera muertos en la guerra y que reposan ya en la cripta de la

basílica. Después de una ofrenda de coronas de flores ante la tumba de José Antonio, los asistentes al acto

sé reunieron en una comida de hermandad. Entre los 4 u e acudieron figuraba la delegada nacional de la

Sección Femenina, señorita Pilar primo de Rivera, y los tenientes generales García Rebull e Iniesta Cano»

En el discurso del señor Sáez de las Moras, pronunciado a los postres del almuerzo, el orador, tras señalar

la esencia del Alzamiento Nacional para la salvación de España como entidad histórica permanente y la

redención de los trabajadores, mediante el implacable establecimiento de la justicia distributiva, se refirió

a la presencia activa, de los ideales del 18 de julio en la hora presente.

«En la desembocadura de una larga y fecunda etapa histories, propuso un camara-da de la primera

Bandera de castilla la sincera armonización de las tendencias que inevitablemente surgen en la

interpretación de los principios Sobre aquella propuesta —dijo— cayó una lluvia de adjetivaciones, como

si se hubiera pretendido entonces, desmontar el Régimen.»

«Nadie con honradez —añadió el señor Sáez, de las Moras— puede discutir que el Régimen del 18 de

julio, además de contar con o el consenso abrumador de los españoles, ba sido Infinitamente más útil a

nuestro pueblo que los viejos regímenes abolidos.»

Se refirió ases tarde a que la hora actual es de integración y firmeza nacional y a que el Movimiento,

como comunidad de ideales y como organización política, está abierto a la totalidad de los españoles de

buena fe. Con respecto a la comparecencia de los hombres de la Falange en el propósito asociativo, dijo:

«Hemos de recapitular los hombres del 18 de julio sobre la manera en que hemos de ejecutar esa

comparecencia. Pero antes que nada interesa que proclamemos aquí, y ahora mismo, que nadie vea en la

llamada al pluralismo un intento de desmontaje o desquiciamiento del sistema político. El asociacionismo

deberá instituirse como un sistema válido para diferenciar a las distintas familias ideológicas y para que

esas familias, unidas en la aceptación básica de los Principios Fundamentales, puedan formular libre-

mente sus criterios y optar a la promoción política de sus individuos, pero con la estricta utilización de los

cauces naturales y orgánicos reconocidos y amparados por nuestro sistema constitucional.»

«Después de Franco —concluyo—, débiles e inermes quedarían las instituciones si no nos apresuramos a

cerrar filas y a comparecer en sana convivencia con quienes, afines a otras familias políticas, lo son para

nosotros en la aceptación de los Principios del Movimiento Nacional y en el deseo de cooperar al

engrandecimiento de la Patria. Pero ese engrandecimiento no puede realizarse a espaldas del compromiso

revolucionario contraído por el Régimen.»

 

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