Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La bajada de los ministros     
 
 El Imparcial.    11/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La bajada de los ministros

Por Abel HERNÁNDEZ

L1 N la cumbre parlamentaria de la U.C.D., los ministros, que presidían la mesa, fueron invitados a dejar

la tribuna e instalarse entre el público. Es un síntoma positivo. La Unión de Centro Democrático anda

buscando su identidad y necesita democratización interna. Pasaron los tiempos del servilismo y de las

altas peanas. La U.C.D. se debate entre la sombra del P.R.I. y la disgregación interna por obra y gracia de

las ambiciones personales o de grupo y por las diversas concepciones que se albergan bajo estas siglas.

No es el problema, menor la tremenda decepción que está aflorando entre los grupos centristas de muchas

regiones. La impresión generalizada es que hasta el momento han prevalecido en la operación los

cenáculos de Madrid.

De acuerdo con abundantes testimonios de los reunidos, en la asamblea falló el procedimiento. Unos

achacan el fallo a la urgencia de _preparar la estrategia parlamentaria, y otros, a extrañas maniobras

ocultas. Varios de los parlamentarios «ucedistas» nos dijeron: «ti problema es que no sabemos bien quién

ha presentado las candidaturas. Si hubiera sido el presidente Suárez, nos parecería razonable, porque

muchos le,hemos dado un cheque en blanco. Pero, entonces, que se diga. Y si no es Suárez, ¿quién es?

En las presentes circunstancias, o decide Suárez o se decide con total pureza democrática.» Este parece

que fue el trasfondo de la cumbre.

Fue sintomática la presentación de una candidatura no oficial para la vicepresidencia del Congreso de

diputados: la del señor Attard, del Partido Popular, Fue derrotada, y observadores cualificados tildaron

este intento de los «pepes» de un error. El señor Camuñas, que llevaba la voz cantante de las

candidaturas, salió varias veces de la sala, visiblemente nervioso, para conectar con la Moncloa. A las tres

de la tarde llegaba el presidente al Palacio de Congresos y Exposiciones. Se organizó el revuelo.

Suárez venia demacrado y visiblemente fatigado. Había estado tratando —de ahí su incomparecencia a la

cita parlamentaria convocada la visper por él, con carácter de urgencia— de intrincados asuntos

económicos. Seguramente se estaba decidiendo el alcance y las consecuencias de la previsible

devaluación de la peseta. ¥ con Suárez en la sala se hizo la armonía, y sonaron los aplausos.

Sigue cundiendo la impresión de que, despachado hoy en el primer Consejo de ministros el problema de

la economía (cuya solución tiene todas las prioridades!, el presidente de la U.C.D.>. y del Gobierno va a

desatar inmediatamente su ofensiva para poner orden en su partido. Don Pío Cabanillas me confiaba al

salir de la reunión: «Es la hora de las decepciones. Hay algunos decepcionados.» Le pregunté luego,

durante el almuerzo, al señor Camuñas: «¿Cuántos son los decepcionados?» y respondió: «Yo me sé de

tres.» Parece claro que hay decepcionados por quedarse fuera del Poder y los hay por el procedimiento

seguido hasta ahora, desde la misma elaboración de las listas de candidatos. Otros, seguramente los más

lúcidos, piden que se imponga la autoridad frente a las intrigas.

 

< Volver