En la Academia General Militar de Zaragoza  :   
 El Príncipe de España entregó sus despachos a doscientos veintinueve tenientes de la XXX promoción de aquel centro. "Tened la mente clara y no dejaros engañar con turbias o falsas ideas", dijo don Juan Carlos en su alocución a los nuevos oficiales. 
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Lunes 17 de marzo de 1975

© Ei Príncipe de España entregó sus despachos a doscientos veintinueve tenientes de la XXX promoción

de aquel centro.

"Tened 9a mente ciara y no dejaros engañar con turbias o falsas ideas", dijo don Juan Carlos en su

alocución a los nuevos oficiales

LA ENTREGA DE DESPACHOS

IMPOSICIÓN DE CONDECORACIONES

PALABRAS DEL GENERAL VALCAZAH

ALOCUCIÓN DEL PRINCIPE

CONDUCTORES DE HOMBRES

EL EJERCITO, AL SERVICIO DEL PUEBLO

FRANCO, EJEMPLO DE SOLDADOS

OFRENDA Y DESPILE

ZARAGOZA. (Cifra.) —Su Alteza Real el Príncipe de España, don Juan Carlos de Bor-bón, presidió

ayer, en la Academia General Militar, la entrega de despachos á los 229 tenientes de la 30 promoción áe

la Academia en su tercera época. El Príncipe, con su séquito, llegó a la Academia a" las once y me-"tuU,

donde íué recibido por el -ministro del Ejército, teniente general don Francisco Coloma Gallegos,

acompañado del cual, y del director del centro, general don Guillermo Quintana Lacaci, pasó revista ai

batallón de caballeros cadetes y a la unidad de tenientes, que rendía los honores de ordenanza, con ban-

dera, escuadra y música.

Se dirigió después a una tribuna junto al altar, donde el ´teniente coronel ea-pellán castrense, don Juan

Antonio García de! Solar, ofició una misa. En distintas tribunas se encontraban jefes militares de alta

graduación", entre ellos el capitán genefal de la quinta región militar, .teniente general Lara del Cid; el

jefe de la -tercera región aérea, teniente .general Carlos Blanco, y otros generales y las primeras

autoridades, presididas por el gobernador civil, don Alberto Ibáñez Trujillo y familiares y amibos de los

nuevos oficiales.

Terminada la misa se procedió a la entrega de despachó a Jos nuevos tenientes.: ("de Jos que 100 son de

Infantería, 19 de Caballería, 42 de Artillería, 23 de Ingenieros, 15 de Intendencia y 30 de la Guardia

Civil) por el Príncipe, ministro y generales. Por primera vez en la historia de la Academia, una madre hizo

entrega del despacho a su hijo.

A continuación, los tenientes, en fila de a uno, depositaron un beso de despedida a la bandera de la

Academia, enseña bordada por. la reina María Cristina, bisabuela del Príncipe.

Seguidamente el Príncipe-.procedió a la imposición de condecoraciones del Mérito Militar con distintivo

blanco a los números >no de cada arma, qu« son: don Juan Alvarez Ji-mén-ez, de Infantería; don Alfonso

de .la Rosa. Moreno, de Caballería; den José Pola Gracia, de Artillería; don Antonio Bollero Delgado, de

Ingenieros; don José Marav-er García, de Intendencia, y don Pablo Martín Alonso, de la Guardia Civil.

Por su parte, el agregado militar de la Embajada portuguesa, coronel de Infantería don Joaquín López

Cavalliro, entregó el premio de la Batalla del Salado, consistente en una bandeja de plata, al número uno

de la promoción de Caballería, don Alfonso de la Basa.

El director general de Instrucción Militar, teniente general don Antonio Valcázar Rubio de la Torre,

pronunció una vibrante alocución, eri la que" recordó a los- tenientes su paso por la Academia y les

exhortó a seguir unidos y á ser atiténticos maestros y conductores de la juventud española, que la Patria

les iba a entregar inmediatamente.

A continuación el Príncipe pronunció un discurso, en el que dijo: "He querido estar presente en este acto y

en este santuario del espíritu castrense, cuando un-a nueva promoción dé tenientes deja la Academia,

porque considero que es un día trascendental en vuestra vida y muy importante para el Ejército, que

recibe nueva savia y se refuerza con vuestra generosa entrega.

Hoy es un día que quedará grabado en vuestras mentes y en vuestro corazón. Junto con la alegría de

terminar una etapa de la vida, dura y fundamental, sentís ta ilusión de trabajar para poner en practica

vuestra noble vocación de servicio a la patria y al soldado.

Vais a ser conductores de hombres, a los que habéis de formar y muchas veces descubrir la grandeza del

esfuerzo que realizan, para qué España sea Jo que todos soñamos.

El camino q.ue vais a recorrer es duro, pero tendréis satisfacciones inmensas y estoy seguro que sabréis

cumplir al compromiso que un día aceptasteis, y la Patria lo espera de vosotros.

Tened la mente clara y no dejaros engañar con turbias o falsas ideas. Sea vuestra guía el honor como

fundamento de la conducta, la disciplina como expresión del orden en la milicia,. la lealtad símbolo de la

caballerosidad del militar y el compañerismo que nos une y hace invencibles.

Podéis confiar en que se hará todo cuanto sea necesario para que nuestro Ejército sea cada día más

eficiente, cumpliendo las misiones que le corresponden al servicio dei pueblo español. Podéis estar

orgullosos de pertenecer por vida al Ejército. "La milicia es una profesión de hombres honrados", y la

sociedad coníía en vosotros, os respeta, admira y quiere.

"Mi recuerdo emocionado al Generalísimo, ejemplo de soldados y modelo de jefes, así como a todos

aquellos que con sus vidas o sus esfuerzos .hicieron posible el resurgir de España. A vosotros mi

enhorabuena, mi deseo de que tengáis muchos éxitos en vu-estra carrera y no olvidéis nunca las lecciones

que aquí recibisteis, y que pueden sintetizarse en un .^mor apasionado y sin limites a todo cuanto

constituye nuestra querida. España."

El Príncipe terminó con gritos de "iViva el Ejército español!" y de "¡Viva España!", que fueron

contestados con entusiasmo, por .los presentes.

Seguidamente, tras la ofrenda de coronas en el monumento a los caídos y la interpretación deLuhimnp d.e

la Academia, las fuerzas que rendían los honores de ordenaraza "desfijaron marcialmeñte ante el Pr´íncipe

y aut´oti-ridades.

El Príncipe almorzó .posteriormente con los nuevos oficiales .y los cadetes en la Academia, y a media

tarde emprendió el regreso a Madrid en el mismo avión de la Subsecretaría de Aviación Civil en el que

había llegado á Zaragoza.

 

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