Conferencia del vicepresidente para asuntos de la defensa en el CESEDEN. 
 "Deseamos defender al pueblo español de una subversión que amenaza físicamente su seguridad"  :   
 "En el Rey tendremos el mejor velador e impulsor de nuestros propósitos". 
 ABC.    24/02/1976.  Página: 1,6. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

ABC. MABTES Í4 BE FEBREIIO BE 1976. PAG: 6.

CONFERENCIA DEL VICEPRESIDENTE PARA ASUNTOS DE LA DEFENSA EN EL CESEDEN

"DESEAMOS DEFENDER AL PUEBLO ESPAÑOL DE UNA SUBVERSIÓN QUE AMENAZA

FÍSICAMENTE SU SEGURIDAD"

EL EJERCITO, ALEJADO DE LA POLÍTICA

POSIBLE MINISTERIO" DE DEFENSA NACIONAL

LA VERDAD DE LO SUCEDIDO EN EL SAHARA

CONTRA LA PATRIA, LAS FUERZAS ARMADAS Y LA RELIGIÓN

LA SUBVERSIÓN ATACA LOS VALORES RELIGIOSOS

"En el Rey tendremos el mejor velador e impulsor de nuestros propósitos"

El presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, ha presidido ¡os actos conmemorativos del X/í

aniversario de la creación del Centro Superior de Estudios para la Delensa Nacional (Cesedén),

celebrados ayer en la sede de dicho centro.

En el • transcurso de un acto académico que se celebró en el paraninfo del Cesedén, pronunció una

conferencia el vicepresidente del Gobierno para Asuntos de la Defensa, teniente general don Fernando de

Santiago y Díaz de Men-díyil. Asistieron, junto con el presidente Arias Navarro, los ministros de Hacien-

da, de Industria, de Educación y Ciencia, del Ejército, de Marina y del Aire; el jefe del Alto Estado

Mayor, capitán general de la Primera Región Militar y otras atnoridades militares y civiles.

Tras unas palabras de presentación a cargo del director del Cesedén, teniente general Asensi Alvarez-

Arenas, inició sil conferencia el vicepresidente del Gobierno para Asuntos de la Defensa.

Dijo el teniente general De Santiago y Díaz de Mendívil que la defensa nacional y su columna vertebal,

las Fuerzas Armadas, tienen un indudable valor político, no en tanto que pudiera constituir un elemento

moderador o impulsor de actividades >¡ue no le son específicas, sino por el peso de su función propia. No

nos corresponde ser veladores de ninguna ortodoxia posible. La garantía de lo permanente la

alcanzaremos con mayor facilidad si nos" mantenemos corporativamente alejados del juego menor y

contingente de la política y nos hacemos merecedores del general respeto y afecto por nuestra dedicación

exclusiva a lo que nos es propio. Sólo así, urias Fuer-azs Armadas solidarias, prestigiadas ante todos los

españoles pueden, ser garantía del brillante futuro en paz que todos anhelamos.

Señaló luesro gue «si puede ser natural que cada componente de nuestras Fuerzas Armadas, como

miembros de la comunidad nacional, pueda sentir simpatía por un determinado ideario, es necesario ane

como militares no entremos en su juego y seamos capaces de conseguir que esas opciones no repercutan

nunca en mengua de nuestra independencia en esos aspectos, en mengua de nuestra suprema y superior

misión y en mengua de nuestra disciplina».

Habló más tarde de la existencia de cierta confusión en las funciones asignadas a cada órgano existente y

la dificultad para diferenciar a los que corresponden la formulación de la política de defensa, la política

militar, cuales son los órganos de mando, los auxiliares, etcétera. Ofreció el teniente general De Santiago

varias posibles soluciones en materia de defensa nacional, y dijo que, «posiblemente, la solución óptima

pueda ser en el futuro un Ministerio de Defensa y tres ministros militares al frente de cada uno de los

actuales Departamentos, todos ellos, como es lógico, con sus Estados Mayores correspondientes».

El vicepresidente del Gobierno se refirió más adelante al Sahara, que «ha sido testigo de la última gran

lección que las Fuerzas Armadas han brindado a los españoles». Explicó el riesgo de eiifrentamiento que

hubo meses atrás, y cuando los nervios y dificultades eran más claras, nuestras fuerzas allí destacadas

dieron ejemplo de serenidad, responsabilidad y capacidad de sacrificio.

«Ahora, en determinados ambientes se pretende escribir otra historia. La verdad es que allí estuvimos

solos, ni siquiera la población del territorio se puso resaelta-mente a nuestro lado. Pese a nuestro pro-

pósito de favorecer la autodeterminación, se prefirió la acción contra nuestras unidades, contra nuestros

soldados, oficiales y suboficiales, y cuando la Misión de la O. N. TT. visitó el territorio, se organizaron

manifestaciones exigiendo la retirada inmediata de España e insultando ei nombre de nuestra Patria.

/.Puede alguien pensar en otra solución distinta cuando se llega a esta situación? No vale pensar en lo que

pudo haber sido de haberse generado otra solución diferente. Nuestra obligación es afrontar los hechos

con realismo, tal y como son, y no como nos hubiera gustado que hubieran sido..»

«Por eso es sorprendente el desaforado intento de describir el hecho de otra forma, como ahora

protagonizan grupos que siempre nos han sido hostilesv (...) «Todos allí desde e] general en jefe hasta el

último soldado se han hecho acreedores de nuestro profundo agradecimiento. Han cumplido con sa deber,

y entre nosotros, los profesionales de las armas, no hay mayor elogio.»

Se refirió el conferenciante luego a los ataques que se llevan a cabo contra la comunidad nacional y sus

valores fundamentales. Ese ataque suele encauzarse exclusivamente contra la familia, la religión, contra

las instituciones docentes y contra la unidad política, sin olvidar a las Fuerzas Armadas y a sus

tradicionales valores morales y espirituales sobre los que se , asientan nuestras instituciones militares.

«Son amenazas bien calculadas e inteligentemente estudiadas que trataron de socavar los cimientos con el

medio más directo para destruir al hombre como base de Ta comunidad y como portador de unos ideales

y valores que dan consistencia a la Patria, continuidad a su tradición e historia y proyección hacía su

futuro.»

Pfoclamó el vicepresidente del Gobierno 0ue ja comunidad es sana, es normal, es laboriosa, es amante de

su familia, de su religión y de su Patria. «Es a esa comunidad, a ese país, a ese pueblo y a esa Patria a los

que deseamos defender de una subversión orne amenaza físicamente su seguridad personal y colectiva, no

que-dando nadie al margen del peligra; de mía. subversión eme atenta contra todos los derechos básioos

del individuo y de ía comunidad; de una subversión que tiende a, alterar costumbres, hábitos y relaciones

humanas y creando una atmósfera de recelo y de desconfianza.»

Añadió que las Fuerzas Armadas multiplicaron su esfuerzo, atención y dedicación para volcarse en la

defensa de la comunidad nacional, para sembrar en nuestra juventud la semilla de la verdad, en defensa y

total reivindicación de la familia, de la religión y de la Patria.

Manifestó el conferenciante que e! confusionismo ideológico es grave amenaza que incide sobre la co-

munidad nacional. Los técnicos del confusionismo atacan los valores religiosos de nuestra comunidad

porgue saben o.u«í, destruidos éstos, la confusión se desarrolla dejando inert-e y vencida a la sociedad. La

subversión sabe to que quiere, actúa de forma práctica y mejora y cambia sus tácticas con arreglo a las

circunstancias.

Expuso luego las formas de lucha de la subversión, empleando la psicología al servicia de la política para

la conquista de las mentes, para manejar las masas y atacar a los países desde dentro por üieoia de sos

propios ciudadanos, convertidos en servidores de la agresión. internacional. Es preciso gue el individuo y

la comunidad, sabedores del peligro, le hagan frente o lo eludan siempre en base a una ideología de cruz,

de sacrificio, de esfuerzo abnegado y difícil, líero en la que sólo puede encontrarse la felicidad, la alegría

v la paz.

«Me siento profundamente optimista a la larga —añadió el teniente general De Santiago—, a pesar de la

compleja y ardua labor con la que tenemos que enfrentarnos. Creo que a nuestra comunidad nacional

puede llegarle el triunfo antes de nue se oculte el sol, aunque al despuntar el día se sienta L.í,.i>nazacUi.»

Terminó diciendo que la tarea es Se todos para acrecentar asi la herencia dejada por el Caudillo. «En el

Rey tendremos el me.ior velador e impulsor de nuestros propósitos. El futuro de España, por la que late

nuestro corazón y vibra nuestra alma, así lo exisre.»

 

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