Seminario sobre defensa de la comunidad en el CESEDEN. 
 Robles Piquer: "Deseamos una comunidad que acepte la convivencia en la discrepancia"  :   
 El ministro de Educación y Ciencia declaró inaceptable la pretensión de monopolizar la libertad por parte de ideas autoritarias. 
 ABC.    16/05/1976.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

SEMINARIO SOBRE DEFENSA DE LA COMUNIDAD EN EL CESEDEN

ROBLES PIQUER:

«DESEAMOS UNA COMUNIDAD QUE ACEPTE U COTOVEHCIA EN LA DISCREPANCIA»

INTERVENCIÓN DEL TENIENTE GENEKAI, ASEN´SI

PALABRAS DE ftOBLES IPIQÜER

«FALACIA ABISMAL DE CIERTOS PARAÍSOS»

FUERZAS ARMADAS

JURA DE LA BANDERA EN TODA ESPAÑA

El ministro de Educación y Ciencia declaró inaceptable la pretensión de monopolizar la libertad por parte

de ideologías totalitarias

«La, educación tiene nae seguir siendo la gran palanca de la justicia y la integración , social», dijo el

ministro de Educación y Ciencia, don Carlos Robles IMquer, en el transcurso de la conferencia de la

sesión inaugural del seminario sobre «Enseñanza y defensa de la comunidad», que organiza el Centro

Superior de Estudios de la Defensa Nacional.

Presidió él vicepresidente del Gobierno para Asuntos de la Defensa, teniente general don Fernando de

Santiago y Díaz dé Mendivil, a quien acompañaban los ministros del Ejército, teniente general don Félix

Alvarez-Arenas, y de Marina, almirante don Gabriel Pita da Veiga, así como el--director del-Ceseden,

teniente general don Andrés Asensi Alvarez y el director del seminario, general de brigada don José Tafur

Rute.

Bl teniente general Asensá habló sobre los antecedentes y causas que han motivado el planteamiento del

tema «Defensa de la, comunidad», refiriéndose a la acción consciente de un enemigo amparado clara y

solapadamente por un apoyo extranjero que trata dé imponernos su Voluntad y, por otra parte, a nuestras

propias debilidades y defectos, que son las que en realidad proporcionan y potencian las acciones de ese

enemigo.

De esas uos vertientes, señaló el teniente general Asensi, nacen dos consideraciones fundamentales: que

todo lo referente a debilidades y deficiencias de nuestra propia sociedad debe ser resuelto, mediante a-

cdones de tipo político y que aquello Que responda a la acción consciente y de^ibe-radora de un enemigo

exterior entra de lleno en e] campo de la defensa nacional.

Seguidamente, el señor Robles Fiquer manifestó "¿jue" «la principal .contribución de la educación a la

defensa de la Comunidad, es la de -ser una educación, para lai convivencia, que no caiga en extremismos,

que enseñé á respetar las ideas divergentes ya ponerlas ^—mediante, los valores compartidos^- al servicio

de una comunidad nacional que sea aceptada como tategra-dora de comunidades menores y orientada a

participar en más amplias comunidades.»

Tras referirse a que la educación debe proponerse que ño sea posible ningún libro que trate sobre la

realidad de las dos Españas, el m 1 n i s t r o_de Educación y Ciencia dijo: «La. más eficaz línea de de-

fensa de la Comunidad, que se encuentra en las conciencias, es el general sentimiento de que avanzamos

en la Implantación de niveles cada vez más exigentes de justicia.» .

«El mejor modo de que la educación sirva a la comunidad —añadió— es el de que sea suficiente en

cantidad y excelente en gaüidad. Ello es particularmente necesario;©a´los niveles oblig-atorios que,

además, la Ley General de Educación propugna como gratuitos, si bien la gra-tuldad solo será alcanzada

por la vía de la aludida reforma fiscal.»

«Se ha dicho —.recordó el señor Robles Piquer— que la fuerza del empuje tecnológico refleja la.

virilidad de los pueblos, o si ustedes quieren, su eficacia. He aquí un reto que hay que responder con

Investigación y tecnología, desde la iridus-trta. desde la. agricultura, y. desdo lueso. desde las Fuerzas

Armadas. Sé qué en este Centro hay plena consciencla de ellos.»

En otro momento de su conferencia, el ministro de Educación y Ciencia se refirió a que la comunidad que

deseamos es una comunidad que acepte el peso auténtico de sus diferencias internas y de sus vínculos con

otras comunidades. Pero ello sólo es posible cuando la comunidad sa basa en una creencia compartida.

«Es decir», la comunidad que deseamos ha >te ser también una comunidad que acepta la" convivencia

incluso cuando se da en la discrep-aneia.»

«No es aceptable —dijo también— qua se pretenda, en España y en este momento, ningún monopolio en

cuanto a las banderas de la libertad y de la justicia por parte de ideologías que son sucursales y repeti-

ciones obsesivas de la ideología más totalitaria y excluyente que la Humanidad ha conocido. ¿Acaso no

somos capaces, verdaderamente, de sentir el-desgarro y el drama moral de quienes tienen que gritar, un

mundo Que parece no Querer oír, la falacia abismal de ciertos paraísos?»

«Por último —dijo el conferenciante— ima adecuada defensa de la comunidad exige que se difundan

prevlsoramente las doc-falnas y mensajes necesarios a través de {iodo el complejo sistema educativo, lo

que Impone una; previa preparación en estos aspectos del profesorado.»

-«Solamente quiero apuntar, como una «gerencia más. la de la conveniencia de consagrar tin esfuerzo

específico de Investigación, tías podría realizarse en colaboración con nuestros centros de Investigación

educativa, a los contenidos doctrinales y a los propios mensajes que haya que transmitir para «ue logren

toda su eficacia.»

El domingo se celebraron en los Cen-feos de Instrucción de Reclutas de toda Üspafia los actos de jura de

bandera de los mozos del primer llamamiento del reemplazo,de 1975. Los actos castrenses revistieron

gran brillantez y estuvieron pre-atóidos por las autoridades militares de las distintas regiones,

gobernadores - militares de las provincias y otras personalidades.

En todos los casos. los artos de jura de bandera consistieron en la santa misa de campaña, "arengas y

disertaciones por parte d« las autoridiades que presidían los actos, juramento de la bandera y desfilé. Así

misino hubo-otros actos de confrater-íüdíwí entre el personal militar y civil, ya :>íue fueron muchos miles

de personas, fa-ailliares de los nuevos soldados en su ma-ypría. los que-dieron realce con su asis-féiiéia á

las ceremonias de´ jura de ban-iie.ra.

Por lo >jue resnectta a la í Be-gfón MilitaT, el. capitán general, teniente general don Francisco Colonia

Gallegos, píresldió"la jura de bandera de los reclutas «n el C.I.-B. numero $ de Cáceres. En eü; C. I.-R-

numero 1 de Colmenar Vie-|d prendió los actos el general jefe de la División Acorazada Brunete, don

Jaime Miláns del Bosch. Y en el C. I. R. número 2, en Alcalá de Henares, presidió la jura de bandera el

gobernador militar de Madrid, general don Alfredo Espiga Bordagorry.

 

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