Autor: Montejano, Isabel. 
 Ellas en las Cortes. 
 Soledad Becerril, madrileña, universitaria, casada (dos hijos) y diputada por Sevilla  :   
 "Hay que empezar por modificar todo aquello que en materia legislativa discrimine a la mujer o la disminuya". "La autonomía de nuestra región es necesaria. Son los andaluces quienes tienen que ser responsables de su futuro".. 
 ABC.    31/08/1977.  Página: 38-393. Páginas: 2. Párrafos: 30. 

ELLAS EN LAS CORTES

SOLEDAD BECERRIL, MADRILEÑAl, UNIVERSITARiA CASADA (DOS HIJOS) V DIPUTADA

POR SEVILLA

"Hay que empezar por modificar todo aquello que en materia legislativa discrimine a la mujer o

la disminuya"

"La autonomia de nuestra región es necesaria. Son los andaluces quienes tienen que ser

responsables de su futuro"

LA entrada ds Soledad Becerril Bustamante en las Cortes como diputada por Sevilla de Unión

da Centro Democrático, ha si do como si tomará posesión del escaño toda una juventud

esperanzada. Una juventud que viene dispuesta a hacer cosas, a plantear problemas y a

buscar soluciones. La nueva diputada «madrileña, t i en e treinta y dos años, asta casada y es

madre de dos hijos. Licenciada en Filosofía y Letras en la especialidad de filología inglesa,

Soledad Becerril ha ejercido la docencia en si Centro de Estudios Universitarios de Madrid y en

la Facultad de Ciencias Empresariales da Sevilla, donde reside desde hace seis anos. Atií fue

fundadora de la revista de información general «la lustración Regional», en la que ocuparía el

puesto de consejero delegado. £s miembro ds la Secretaria del Partido Demócrata Andaluz y

del Comité Ejecutivo de la Federación de Partidos Demócratas y Liberales.

Hace tres anos que Soledad Becerril ingresó en e! partido. Entonces, le dedicaba gran parte de

su tiempo libre. Mas tarda, cuando su revista dejó As existir, se dedico de lleno a la actividad

política.

—Cuando llego la hora de formar candidaturas, iqué nizo us-Sed para estar en ellas?

—La coalición propuso unos nombres y entre e//os se encontraba el mío. En este caso yo

no habitaría de mer/fos, sino, tofodo to mas, de traba/o y de actividad política.

—Dentro dsl tema especifico de la mujer, cuáles van a ser las tineas generales a seguir por U.

C. O?

—El tema de la mujer y de su situación en la Sociedad actual! es muy completo y tiene que ser

abordado por la totalidad del cuerpo social. No obstante, está claro que las mujeres tienen que

jugar un papel fundamental en la resolución del problema por ser a ellas a quienes afecta

tíirectamente, Entiendo que la mujer debe y puede configurar la Sociedad en la misma medida

que lo hace el nombre. El sexo no puede ser un factor determinante del grado de participación

en la vida de la comunidad. Para conseguir la integración hay que empezar por modificar todo

aquello que en materia legislativa discrimina a la mujer o disminuye su capacidad.

En materia laboral, es preciso taciliiarle el acceso al trabajo y a la formación profesional en

igualdad de condiciones que el hombre, evitando leyes paternalista que lo único que consiguen

es dificultar la contratación. Para lograr una efectiva incorporación de la mujer al mundo labora!

y profesional o, simplemente, a otras actividades que no sean solo las de !a casa y la familia,

es necesaria toda una infraestructura. En materia de educación seria fundamental hacer

comprender al conjunto de la Sociedad que los fines educativas son los mismos para nombres

y mujeres; que aspiramos a una Sociedad en la que ambos seamos libres y responsables.

—Y usted, qué temas está dispuesta a plantear en las Cortes?

—Todos aquellos que crean deben ser objeto de estudio, modificación o cambio. Estoy segura

de que muchos afectaran principalmente a la mujer y otros al conjunto de la sociedad. En

cualquier caso, vuelvo a repetirle que pienso que la transformación de aquello que nos afecta

debe ser, si bien impulsada por las propias mujeres, realizadas y asumirías por todos,

—Además de participar en los mítines, icuàl ha sido su trabajo en la campana?

—He desarrollado la misma actividad que cualquier otro candidato en ese período: mítines,

viajes, conferencias, comités de organización... Además, he repartido propaganda en fas calles,

he recorrido las ciudades con las caravanas...Y todo esto lo hice porque me gustaba.

Jamas me he planteado si eran actividades propias de un nombre o de una mujer.

«EL PUEBLO ANDALUZ NECESITA LA AUTONOMIA»

Dicho así, taxativamente. Porque Soledad Becerril esta convencida de ello.

—La existencia de distintas pueblos dentro ds España es un hecho. Hay razones históricas,

culturales y geográficas que lo prueban. Pero, además, a partir de la segunda mitad del s/g/o

XX, se han desarrollado una serie de razones socioeconómicas que mueven a los pueblos a

unirse y a tomar conciencia de una determinada situación y de unas aspiraciones conjuntas. La

organización del Estado debe recoger las aspiraciones de todos estos pueblos que desean vivir

juntos, pero que también quieren decidir sua propios destinos. En la actualidad este tipo de

organización pasa por los estatutos de autonomía.

—Por lo tanto, la autonomía de fas regiones deba sar un principio general de esa organización

del Estado.

—Si, y las estructuras de las regiones y sus competencias tienen que ser decididas por el único

órgano representativo de los españoles: las Cortes. La futura Constitución debe recoger esos

estatutos en los que se garanticen las relaciones con el Estado, las competencias de la

administración central y el marco de las que corresponden a las regiones.

—££s absolutamente necesaria la autonomía para la región andaluza?

—Lo es. Es necesaria porque son los andaluces quienes tienen que ser responsables de su

futuro y solo lo serán en la medida en que participen en los órganos de decisión y de gestión de

la región.

—ésta autonomía, debe tener algún tipo de privilegies?

—No. Pero debe servir de base para la atribución de aquellas medios políticos y económicos,

tanto públicos ço m o privados, necesarios para dejar atrás el subdesarrollo actual. Para que

Andalucía salga adelante por sí misma, es imprescindible que los andaluces y, por su pues to,

sus políticos, adquieran un compro/n/so con la región. Para esto es necesario que existan

órganos de gobierno regional desde los que se lleve a cabo una política para Andalucía.

—¿Cómo ve usted la convivencia entre las distintas regiones?

—La convivencia existirá si el regionalismo es solidario y no tiende a aumentar los abismos

socioeconómicos que hoy separan a un as regiones de otras: es decir, es preciso que la

financiación de las regiones no ss haga en base a los impuestos que sean recaudados en ella,

sino a las necesidades de las prop/as regiones, que tienen que ser financiadas por todas las

demés, incluida la propia. Ya ha pasado el momento de las declaraciones de principio. Ahora

es necesario que llevemos inmediatamente a la practica todo lo que durante mucho tiempo he

mos defendido. Espero que todos los parlamentarias andaluces nos pongamos de acuerdo

sobre este tema y lo defendamos justa y conjuntamente.

Los problemas fundamentales de la provincia sevillana, a la que Soledad Becerril representa en

las Cortes, son los que se derivan del hecho da encontrarse inserta en una región que padece

una problemática específica de la que participan, en mayor o menor grado, las ocho provincias

andaluzas: el subdesarrollo.

—Es difícil hablar de los problemas mas graves de una provincia aisladamente. Por eIIo, me

referiré al peor, pero no de Sevilla, sino de Andalucía. En estos momentos, el problema mas

grave ante el que se enfrenta la región andaluza es el del paro. El 35,5 por 100 del paro

nacional es andaluz. Esto es algo que se ha dicho de todas las formas y maneras, y estoy

convencida de que el nuevo equipo económico es perfectamente consciente de e/to. Lo que si

quisiera senatar es que si el Intílce de paro sigue aumentando en Andalucía, o si no empieza a

disminuir ya, la situación para el otoño, especialmente en el campo, puede ser trágica.

—iCuàl es la situación actual de la agricultura andaluza?

—La situación actual de la agricultura andaluza es, además de grave, lamentable. En primer

lugar, porque el ano agrícola ha sido pésimo. En segundo, porque parece increíble que un

sector base de la economía de un país civilizado y que, además, contribuye en enorme medida

al desarrollo industrial, haya estado tan desatendido y falto de una política agraria que tratara

de elevar la ciudad de vida de las personas que viven de el. Yo, se lo digo sinceramente, me

pregunto: dónde se roman las medidas agrícolas? En Andalucía se dice que en Madrid, pero, al

parecer, tampoco los Ministerios conocen a los responsables y, cuando estos aparecen, resulta

que no tienen capacidad de decisión.

—Hay que sumar a asta la crisis en otros sectores?

—Si, por ejemplo en el de ta construcción. Crisis que repercute inmediatamente en el campo

porque los trabajadores del sector vuelven a su lugar de origen en busca de trabajo. Mire usted,

yo creo que es imprescindible que la política se marque allí donde estén los problemas. Y hoy

estos estén en la remolacha, en el algodón, en el girasol... Son las organizaciones agrícolas

representativas de los agricultores, las que tienen que dictar la política a seguir en el campo.

—Usted que ha ejercido la docencia y que tiene hijos pequeños, como ve el asunto de la

educación en Andalucía?

—Muy mal. Ese es otro problema gravísimo en nuestra región. La escolarización allí es

deficiente, tanto por la falta de puestos como por las mal as condiciones de los centros de

enseñanza, especialmente en las barriadas de las ciudades y en las zonas rurales. El tema es

importante por dos motivos básicos. Primero, porque la educación es un derecho fundamental

de la persona. Segundo, porque si no escolarizamos a toda la población en edad de estarlo, si

no posibilitamos la educación y la cultura, estamos haciendo imposible que Andalucía salga del

subdesarrollo. Le agradezco que haya planteado la cuestión por haberme dado la oportunidad

de plantear el problema.

—Actuó alguna vez en la clandestinidad política?

—Hasta nace p o c o tiempo prácticamente cualquier actividad política era clandestina en este

país. Mi actividad anterior al ingreso en el partido quizá implicaba cierta ilegalidad formal. Pero,

sinceramente, creo que no seria serio que yo hablara de esto cuando tanta gente ha estado en

fa única y verdadera clandestinidad, aquella en la que se está en peligro. Y yo nunca lo he

estado.

Isabel MONTEJANO MONTERO

 

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