Autor: Blom, Ricardo. 
 Retratos para unas elecciones. 
 Joaquín Garrigues     
 
 Arriba.    03/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

RETRATOS PARA UNAS ELECCIONES

JOAQUIN GARRIGUES

EI «número cinco» de la candidatura madrilena de la Unión del Centro es una vocación política por

enjuiciar. De igual modo que cierto grado de independencia económica parece cbnve-nieiite para la

acción política y que no deja de ser útíl algun respaldo de publicidad o experiencia familiar, cuando estos

factores sobreabundan pueden llegar a ser causa de dificultades, pues difuminan un poco los perfiles

propios del político. Tal es el caso de Joaquín Garrigues Walker, abogado, financiero, presidentes del

Partido Demócrata; pero también hijo del ex ministro Antonio Garrigues, sobrino del insigne catedrático

Joaquín Garrigues, nieto de un ingeniero jefe de ITT para España, marido de Mercedes Areilza...

Parece inevitable que su nombre aparezca de alguna manera vinculado al bufete 3. & A. Garrigues, a la

liga Financiera, a las Autopistas de] Mediterráneo, al Chase Manhattan Bank, a las amplias relaciones de

su suegro el conde de Motrico, a los poderosos intereses USA. Y, sin embargo, es posible que tales

circunstancias, vitalmente afortunadas, deformen mas que precisen la imagen del candidato.

Lo cierto es que Joaquín Garrigues Walker, un español de cuarenta y cuatro anos que habla —según

propia confesión— un mal i»-gïés, licne íirme voluntad de caminar en la política por derroteros propios,

sin dependencias familiares e insumiso a los intereses económicos cercanos. Tiene un aire, entre juvenil y

deportivo, de intelectual Inglés, al que contribuyen no poco las gruesas gafas de concba, el cabello rubio y

algo crecido, la discreta sobriedad de sus trajes y la práctica constante de variados deportes. Habla

despacio, en tono bajo, quizá excesivamente monocorde, con una punta de ironía que no acostumbra j r

mas allá.

Aparece en la escena política por 1974, esto es, ya cuarentón». Asegura que su prolongada inhibición de

los anos mas jóvenes se debe a falta de afición por los dos modos políticos imperantes hasta esa fecha: su

misión al regimencismo o acción clandestina. Se considera un hombre de la derecha liberal, sin

inquietudes revolucionarias por tanto, pero asimismo reacio a las fórmulas autoritarias. Crea el Partido

Demócrata, que muy pronto se funde en la Federación de Partidos Demócratas y Li b e r a les, cuya

presidencia conserva. i finales de 1976. la FPDL se integra en la Alianza Liberal y, como parte de la

misma, en Centro Democrático. Los planteamientos políticos de Joaquín Garrigues incluyen el

reconocimiento del derecho que asiste a todos los sectores ideológicos para hacer indiscriminado acto de

presencia en la vida pública; nero rechaza alianzas confusas entre partidos de idearios antagónicos.

Defiende la propiedad privada y la libre empresa. Es, en suma, un buen ejemplo de lo que por estos pagos

se vino llamando «derecha civilizada» y hoy se conoce como derecha inteligente.

El destacado puesto que ocupa en la candidatura de Unión del Centro hace muy probable que consiga

un escano en el Congreso. «Estoy cansado de tantos años de renunciar al poder», dice. Como

parlamentario, tendrá que dar su medida política.

Pocos van a contar con las facilidades de una biografía como la suya, sin persecuciones ni méritos

especiales que airear, pero también sin «handicaps» de ningún tipo. Las Cortes constituyentes

pueden hacer de Joaquín Garrigues Walker un político liberal de los que España también necesita

para consolidar un futuro apacible.

Ricardo BLOM

 

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