Los objetores de conciencia  :   
 Primer paso del Gobierno para resolver el problema de los que prefieren el servicio civil. 
 La Vanguardia.    07/01/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

LOS OBJETORES DE CONCIENCIA

Primer paso del Gobierno para resolver el problema de los que prefieren el servicio civil

Madrid, 6. («La Vanguardia».) — La opinión común de la mayoría de tos observadores que han seguido

de cerca el caso de la objeción de conciencia en sus aspectos jurídicos es que tras el real decreto de ayer

queda aún mucho camino por andar en este sentido. «Se trata sólo—´han manifestado a "La Vanguardia",

de la aplicación de la Ley General del Servicio .Militar de 1968 en que se faculta al Gobierno para

conceder prórrogas de incorporación a filas y dentro del marco del pacto internacional de tos derechos

civiles y políticos firmados por España.»

lo más positivo del decreto, confirman los mismos observadores, es lo que se intuye de esperanzador, ya

que evidencia una firme voluntad de solucionar el problema de los objetores como en otros muchos países

europeos, es decir, desdé la perspectiva de una sólida legislación. Esto queda patente en el preámbulo del

decreto, cuando se dice que «es intención del Gobierno arbitrar, progresivamente, una formula que

permita resolver el problema que se plantea con los mozos que, por objeción de conciencia de carácter

religioso, se muestren opuestos al empleo de las armas.»

LO QUE SE HA CONSEGUIDO

No es poco, así hay que reconocerlo, lo que se ha conseguido con la promulgación de este decreto si

consideramos que hasta ahora nada menos que tres estatutos han sido rechazados por las Cortea. El

primero en abril de 1970. Este proyecto excluía cualquier otra motivación que no fuera la religiosa. En

julio de 1971, un segundo proyecto de estatuto es enviado de nuevo por el Gobierno a las Cortes, e

igualmente rechazado. Fue entonces cuando el teniente general Diez Alegría, jefe del Alto Estado Mayor,

partidario de encontrar una solución— se retiró de la Comisión de Defensa de las Cortes. El tercer

proyecto data de diciembre de 1973.

El significativo paso dado ahora hacia «delante, dentro de la dinámica liberaílizadora que .está

caracterizando al Gobierno Suárez, permitirá que los mozos que se muestren opuestos al servicio militar,

por motivos religiosos, puedan cimpatibilizar sus convicciones con sus deberes ciudadanos. «Se les ofrece

—así, lo señala el preámbulo del real decreto— una opción alternativa de brindar su aportación personal

en determinados puestos de interés cívico, con lo que patentizarán su deseo de no eludir sus deberes

ciudadanos y se evitará que tengan que incurrir en actitudes delictivas», que era lo que desagradablemente

ocurría hasta ahora, sin ninguna clase de lógica explicación.

Por otra parte, el decreto desciende al terreno de la praxis de una forma muy eficiente.Constata que la

misma Presidencia del Gobierno señalará anualmente los puestos de prestación del servicio de interés

cívico a los que serán designados los que disfruten de las prórrogas.

: Es oportuno observar que más de 1.500 puestos de trabajo están a disposición de los objetores de

conciencia, facilitados por cuatro importantes instituciones españolas para desarrollar trabajos de carácter

civil y social en sustitución ai servicio militar. Un «voluntariado para ©I desarrollo», dependiente de la,

comisión «Justicia y Paz», coordina estos trabajos.

Clases de objeción de conciencia

Los objetores de conciencia forman dos grupos fundamentales y claramente diferenciados. En primer

lugar, los que no rechazan el servicio militar, sino únicamente el servicio con armas. Los incluidos en este

primer grupo consienten en cumplir sus obligaciones con el Estado en cualquier unidad que no implique

llevar armamento. Hay otra tendencia, que se concreta en los que no sólo rechazan el servicio militar, sino

también el uniforme, por considerar ilícita rio ya sólo la posible guerra, sino incluso su preparación. Estos

últimos presentan una objeción total; son los pacifistas integrales, que presentan una objeción general y

absoluta. Los primeros, en cambio, plantean una objeción limitada, en cuanto pueda presuponer una

participación personal como combatiente. Se ha considerado también que existen dos especies de

objetores: los que hacen de su objeción un puro testimonio individual, la afirmación —ante el poder

constituido— de una posibilidad espiritual aislada, y, por otro lado, los que hacen de ella una moral y el

eslabón de una actividad dirigida, como toda acción, a una eficacia.

Los Testigos de Jehová

Dentro de los posibles casos de objeción, aparte de los católicos que últimamente han comenzado a

plantear la cuestión, destaca el de los Testigos de Jehová, que representan la absoluta objeción de

conciencia. Así, se niegan a tornar las armas y no aceptan la idea de un servicio civil al Estado. Rechazan

la idea de participar en las actividades de las naciones y de las patrias, puesto que para ellos patrias y

naciones constituyen un mundo condenado.

El caso de Gran Bretaña

En Gran Bretaña, según un artículo de la revista «El Ciervo» publicado en abril de 1970, durante el

período de 1939-45 la proporción de objetores inscritos fue de una media del 0,8 por ciento. Cuando los

tribunales que los juzgaron hubieron pronunciado su sentencia, cerca de la mitad fue enviado a las fuerzas

armadas. El número de objetores reconocidos fue de un cinco por mil de los movilizados. Concretando en

cifras, durante el período citado, de 8.257.964 movilizables, 66.810 se inscribieron como objetores de

conciencia. De ellos, 58.780 fueron juzgados por los tribunales competentes: 2.799 liberados sin

condición; 21.889 liberados condicional-mente del servicio militar o adscritos al servicio civil; 16.715

destinados al servicio militar no armado y 17.377 enviados ai servicio militar sin condición alguna.

Lo que falto por conseguir

Si seguimos de cerca él articulado del nuevo estatuto de objeción de conciencia presentado; en

Presidencia ,de Gobierno el pasado día 17 de noviembre de 1976, queda mucho por .hacer en éste sentido.

Habrá que empezar diciendo que en todos los países los motivos de Ja objeción son mucho más amplios.

No se restringen al sentido religioso. Se menciona también los de carácter ético, moral, humanitario, filo-

sófico, u otros de la misma naturaleza. Otra característica es que no dependen del propio Gobierno los

objetores, sino de una comisión, creada a tal efecto, compuesta por los ministerios de Justicia, Defensa,

Educación, Trabajo, por representantes de la Iglesia, -de las corporaciones laborales y locales, e incluso,

en algún país, por algún objetor de conciencia ya reconocido. Todos los países reconocen apelación a un

tribunal superior en caso de denegación.

Otra característica común a todos los países europeos es la duración de la prestación de este servicio civil,

que viene a ser la misma que la del servicio militar. Algunos países la amplían para evitar el oportunismo

o la picaresca que se podrían producir.

En cuanto a la naturaleza del servicio civil, es muy diversa en los países europeos. En los sectores en los

que se suelen emplear a los objetores con más frecuencia son: Cruz Roja, hospitales, socorro en carretera,

protección civil, ayuda a catástrofes, trabajos sociales, alfabetización, animación rural, bibliotecas...

Como muestra de lo que venirnos diciendo nos puede servir Ja práctica seguida en Algunos países

europeos.

En Alemania Federal los objetores prestan servicios sanitarios, sociales y de protección civil por un

tiempo igual al del servicio militar. En Dinamarca y Noruega trabajan en campamentos forestales del

Estado durante seis meses más que el reglamentario. En Finlandia están a disposición de organizaciones

estatales o privadas durante tres meses más del tiempo reglamentario. En Suecia se les somete a una

investigación profunda en cada caso y quedan exentos del servicio. En fin, en los Países Bajos se les

emplea en trabajos agrícolas, dependencias administrativas u hospitales durante ocho meses más que el

reglamentario.

Por estas coordenadas, que son las vigentes en los estatutos europeos, discurren las del nuevo estatuto

presentado en Presidencia del Gobierno para los objetores españoles.

Peticiones cumplidas La historia de la objeción de conciencia es larga. También el de las peticiones de

varios organismos solicitando su legalización. Ya en 1971 la Conferencia Episcopal Española recordaba

las últimas recomendaciones del Vaticano II en este sentido. La vocalía episcopal de Barcelona en 1976

pide al Gobierno que se reconozca el derecho de objeción.

Las peticiones de «Justicia y Paz» han sido reiterativas, y diversos organismos, instituciones, personas

civiles y eclesiásticas no han dejado, a lo largo de estos últimos años de pedir, en repetidas ocasiones, lo

que ahora parece que ya está en vías de solución.

Con esta concesión «no se ofende al Ejército», manifestó hace poco el teniente general Gutiérrez

Mellado, actual vicepresidente del Gobierno para Asuntos de la Defensa.

En fin, Ja promulgación del decreto sobre objeción de conciencia sitúa a los objetores españoles a niveles

europeos que cumplen un servicio civil amparados bajo una ley del derecho humano o de libertad de

conciencia, entendiendo el servicio a la patria en una amplia gama de servicios a Ja comunidad.

 

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