Autor: García San Miguel, Luis. 
   ¿Alianza Popular o Democracia Cristiana?     
 
 Diario 16.     Páginas: 1. Párrafos: 10. 

¿Alianza Popular o Democracia Cristiana?

Luis G. San Miguel

La afirmació» de que la Democracia Cristiana es de derechas, posiblemente haya disgustado a algunos

amigos de esa tendencia. Existe en este país una muy generalizada tendencia a considerarse de izquierda,

a hacerse el rojo Todos incurrimos, a veces, en ello, sin darnos cuenta de que, al hacerlo, utilizamos

categorías rigurosamente franquistas, pues no hay que olvidar que Franco fue quien discurrió lo de meter

en el mismo cajón de sastre a liberales, democristianos, socialdemocratas, comunistas, etcétera,

etiquetándolos/ sin más, ´como rojos.

Para evitar discusiones ociosaSi paso a reconocer que los demócratas cristianos son todo lo ro . jos que

sea necesario, y entro sin más en materia. Es probable, decía, que los españoles, en las presentes

circunstancias, voten por la "ley y el orden", y Alianza Popular y Democracia Cristiana son las dos

fuerzas que parecen garantizar esos valores. Pero ¿cuál de las dos los garantiza mejor? Para responder a

esa pregunta convendría, quizá, analizar qué es lo que cada una ofrece realmente al electorado.

Alianza Popular les ofrece, en primer lugar, a los electores una clara simpatía por el franquismo. Creo que

seria inexacto decir que Alianza es pura y simplement* franquista. Más bien parece neo-franquista; esto

es, dispuesta a aceptar las reglas del juego democrático. peco también a introducir en la nueva legalidad el

máximo de elementos franquistas, tanto en lo que se refiere a las personas como a las instituciones.

Alianza respeta profundamente la persona y la obra de Franco, y gran parte, por no decir la totalidad, de

los antiguos franquistas .son votantes potenciales suyos.

Disponibilidad autoritaria

Alianza Popuiar ofrece, en segundo tugar, una marcada disponibilidad autoritaria. Parece estar dicicndole

a los electores: "Aceptamos el juego democrático, porque ésa es Ja única salida, pero no toleraremos

veleidades revolucionarias de ningún tipo, y sí fuera necesario, volveríamos a los orígenes. Este es un

razonamiento que entienden muy bien los partidarios de la ley y el orden.

Alianza proyecta, en tercer lugar, una imagen de inequívoco anticomunismo, lo que es quizá lo mismo

que lo anterior, dicho de otra manera. Su anticomunismo llega al extremo de negarle al Partido el ingreso

en la legalidad y quizá también la tolerancia de hecho de que, hasta hace poco, venía disfrutando. Tanto

es así que no parece descabellado guponer que si Alianza obtuviera suficiente mayoría, el Partido

Comunista pudiera ser deslegalizado e incluso seriamente reprimido.

La Democracia Cristiana, siendo también un partido de orden, ofrece a los electores una opción bastante

distinta. Por de pronto se presenta como inequívocamente antifranquista. Cierto que hay en ella algunos

recientes colaboradores de Franco, pero son los menos y no parecen ser predominantes. Todo el que, sin

ser revolucionario, haya sido contrario al régimen anterior es un votante , potencial de la Democracia

Cristiana (con algunas pequeñas excepciones, en las que no voy a extenderme ahora).

La Democracia Cristiana es, en segundo lugar, inequívocamente democrática. Nadie puede imaginarse

que esté dispuesta a restablecer la dictadura, aunque, claro está, que si la opción revolucionaria se

planteara real y no sólo verbalmente, habría que ver lo que ocurriría. En todo caso; nadie piensa en esa

posibilidad y algunos probablemente supongan que bastantes democristianos se pasarían, llegado el caso,

al bando revolucionario.

DC: Problemas internos

En tercer lugar, la Democracia Cristiana es resueltamente partidaria de la legalización del Partido

Comunista y no proyecta, por tanto, hacia el elector una imagen anticomunista. A lo que hay que añadir el

hecho de que algunos democristianos no se limitaron a no ser anticomunistas, sino que parecieron, en

muchos momentos, compañeros de viaje del comunismo.

Claro está que para que esta imagen más resueltamente democrática ofreciera garantías al elector, la

Democracia Cristiana habría de resolver sus problemas internos y ofrecer un frente unido y sin fisuras.

Dos fórmulas parecen posibles: la unificación de todos los" democristianos en un sólo partido y su

inclusión en el Centro Democrático, con lo que éste adquiriría una coloración ctepamente democristiana,

mayor aún que la que ahora tiene

Habría que resolver también 3! problema de los líderes. Ruiz-Giménez es el más conocido de todos y, en

cierto modo, el líder "natural", pero sus constantes contactos con los comunistas pueden hacerlo parecer

"inseguro" para los amantes de la ley y el orden. Otros son menos conocidos y no parecen tener la

suficiente capacidad de arrastre. Parece claro que Suárez decidiría la balanza si se decidiera, por fin, a

sumarse al Centro. Pero, ¿querrá y podrá hacerlo? La legalización del Partido Comunista parece haberlo

puesto en situación difícil y no es imposible que los partidarios de la "España eterna" lo obliguen a

quedarse al margen, lo que indudablemente favorecería a Alianza Popular.

 

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