Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   En la constitución inglesa no hay más que ironías     
 
 Ya.    14/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

14-VII-77

ESCRIBE AUGUSTO ASSIA

EN LA CONSTITUCIÓN INGLESA NO HAY MAS QUE IRONÍAS

Los votos conservadores avanzan y retroceden los socialistas y liberales

Las monarquías después de la guerra, no han necesitado recurrir tanto al culto de la personalidad como las

repúblicas

Esta en la cuarta de una serie de Informaciones sobre las relaciones entre Parlamento y Poder

Ejecutivo en las siete Monarquías. En los otros países la vida está compuesta, de ironías y otros

ingredientes.

En Inglaterra, por lo menos desde que yo llegué aquí, en los últimos días, y me pase a entonarle endechas

a la Constitución inglesa y su sabio equilibrio, yo para mi no encuentro mas que ironías.

Este puede ser un sistema basado en los partidos, en la mayoría y In minoría, en la libertad sindical y la

supeditación de los sindicatos a uno de los dos partidos, como dicen los manuales y explican los

profesores de Derecho Político, Puede ser. Pero todo lo que ha ocurrido esta semana, si apunta a algo,

apunta a que los sindicatos se han rebelado contra el Partido Laboralista, que en el Parlamento son los

conservadores quienes votan a favor del Gobierno Laborista y quienes votan en contra son sus propios

ministros, mientras alrededor del conflicto en la fábrica Greenwich, donde están a la greña la tozudez del

propietario y la jactancia de los sindicatos, el Gobierno laborista y las autoridades judiciales, en vez de

apoyar a los sindicatos apoyan al propietario.

Por si todo esto fuera poco se ha puesto de manifiesto, una vez más, en una nueva elección parcial, que

los votos conservadores avanzan irreprimibles, pais adelante, y retroceden irreprimibles los socialistas y

liberales.

Pero quizá no hay que rasgarse las vestiduras y no soy yo quien va a caer en la tentación, que tan

pocos resisten de, enterrar esta mañana, y para siempre a la "decadent", "contradictoria", "incoherente"

Inglaterra, La desesperante Inglaterra, la cual tiene un Gobierno tan inepto que ni siquiera, en medio de,

tantas tribulaciones que tanto son aireadas, ha sido capaz de reclutar valor y ánimo para destacar que, por

lo menos hay una cosa que no va mal del todo esta semana.

¡No le desesperaría a usted estar gobernado por unas gentes que, poco menas que se callan, esconden. }/

escabullen la noticia, da que en este momento hay en las arcas del Banco de Inglaterra tres veces más oro

y divisas que había al comienzo de año. y que las reservas f» divisas fuertes so» las mayores de toda, la

historia del país. No sé la opinión que un. Gobierno que procede tan masoquistamente en cuanto a los

males de que el país padece y tan poco triunfalmente respecto a los bienes, le merecería al lector. Yo creo

que aquí las gentes se consuelan pensando sobre el axioma histórico, según el cual "Inglaterra siempre

encuentra su hombre cuando lo necesita".

Puede ser. Lo que no parece es que el hombre vaya a ser Mr. Callaghan. SÍ acaso quien va a ser ahora el

hombre tradicional que viene a salvar a Inglaterra es una mujer. Que Mrs. Thatcher haya de ser quien

gane las elecciones que para el otoo yo presagié hace ya. tiempo y que ahora le parece» a todo el mundo

inevitables, y salve a Inglaterra de los sindicatos, como Churchill la salvó de Hitler, Lloyd George del

Kaiser, Pitt de Napoleón y Drake de la Invencible, le podrá parecer inverosímil a algunos. Pero que se

tranquilicen pensando que lo más inverosímil es lo más ingle».

Tres reinas y tres reyes

En ningún otro país que no fuera Inglaterra,, el fenómeno de la aparición de un caudillo como Mrs,

Thatcher sería lo más convincente que uno pudiera presenciar. Pero Inglaterra no es sólo Inglaterra, sino

que es además una Monarquía, y entre todas las virtudes que ofrecen en el actual periodo histórico las

monarquías quizá la más excepcional es la de la exaltación de la mujer. Que yo sepa no hay ni una sola

presidenta de República en todo el ruedo europeo, pero la mitad de los seis monarcas que, sin contar al

nuestro, tiene» hoy corona en Europa, son reinas. Ni entre los abogados, los médicos, los mineros, los

barrenderos o los ingenieros está la mujer europea. representada en igual proporción que entre las testas

coronadas, lo cual quizá sea la mejor contestación que puede dársele al reproche de la discriminación.

En conjunto, las reinas no desempeñan peor su difícil tarea que los reyes y, desde luego, usted puede

poner en un platillo de la balanza a Israel, Margarita y Juliana sin temor a que se desplome si usted pone

en el otro a sus tres colegas del llamado sexo fuerte. Ninguna de las tres monarquías femeninas están peor

gobernadas, ni administra aun, que las masculinas, y en el fondo las tres reinas tienen más poder que los

tres reyes, colectiva e individualmente. La Reina de Holanda puede presentar proyecto de ley en la

Cámara Baja y previsto que convoque nuevas elecciones en plazo marcado por la ley, disolver el

Parlamento y convocar nuevas elecciones, tres cosas que no puede hacer ninguno de los reyes. La Reina

de Inglaterra puede, cuando al mismo tiempo que la presidencia del Gobierno queda vacante la del

Partido que ejerce el poder, puede —digo—decidir por si mismo quién ha de ser encargado de. formar

nuevo Gabinete, como hizo cuando prefirió MacMillan a Butler.

LA MONARQUÍA ESPAÑOLA

Trasladadas a. la escena española, las prerrogativas de los otros tres monarcas significarían entre nosotros

que si Suárez no pudiera conseguir una mayoría, el Rey recurriera, en su subsiguiente paso, o Felipe

González.

La situación aún puede surgir si Suárez perdiera la mayoría y fuera derrotado sobre una cuestión de

confianza. Porque tiene el menor número de Partidos, y es aquella en que los Partidos están ya más

decantados, la inglesa es también la Monarquía que ofrece menos perplejidades a la Reina, la cual todo

lo que tiene que hacer, después de las elecciones, es si las ha ganado, confirmar al "premier", y si

las ha perdido, llamar al jefe de la oposición. Otra cosa que en Inglaterra ocurre más que en las restantes

monarquías es que la existencia de partidos muy definidos y sedimentados lleva a que los votantes voten

mucho menos por las personas y más por los partidos, con lo que las personaildades son menos

indispensables en Inglaterra, excepto en el caso de que surja una guerra y la guerra suspenda la

mecánica de los partidos, como ocurrió en los dos últimas. Churchill, por ejemplo, nunca hubiera sido

primer ministro si Hitler no amenaza n Inglaterra, ni probablemente lo hubiera sido Lloyd George ni «o

1u amenazara el Kaiser.

El culto de Id personalidad

En general, uno de los fenómenos constitucionales más curiosos de la Europa actual es

que las monarquías no han necesitado después de la guerra, recurrir tanto al culto de la personalidad

como las repúblícas.

De Gaulle, Adenauer, De Gasperi, para citar solo a los más conspicuos, no han visto el producto de

sistemas monárquicos, sino republicanos?, No es más que una especulación, naturalmente, pero es una

especulación legitima la de suponer que si en vez de la monarquía más antigua y consolidada Inglaterra,

hubiera sitio una república como la francesa, nunca hubiera Churchill sido derrotado como lo fue al

mismo momento de terminar la guerra.

Lo de que las monarquias sean mucho menos protagonistas, mucho menosespectaculares, mucho menos

Personalistas y no necesitan tanto de los gestos, el melodramatismo o el triunfalismo, como no ya las

dictaduras, sino como las repúblicas, es uno de los axiomas políticos de la Europa de hoy. Es también un

axioma que toda nueva monarquía que quiera ahora "encaminarse por la solicita ruta de las viejas, a no

.ser que lo que de verdad quiera es seguir siendo diferente. Solos los españoles son el papel del "Centinela

de Occidente" pueden creer que lo que nuestra Monarquía necesita ahora es un Bismark como necesitó la

del Kaiser, cuando lo que necesita es un buen administrador poco imaginativo que crea a píes juntillas en

la democracia.

Augusto ASSIA

 

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