Un año de prórroga, mientras las Cortes deciden. 
 El Ejército reconoce la objeción de conciencia     
 
 Diario 16.    03/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PUEBLO Y EJERCITO

GRAN parte de los últimos ciento cincuenta años los hemos pasado los españoles dirimiendo nuestras

diferencias en los campos de batalla, haciendo caso omiso de esa verdad redonda, que acuñara en frase

feliz el poeta Ibn Hazm de que «la flor de la guerra civil es infecunda». Nostálgicos de la violencia, y

fanáticos irreductibles, no vamos a negar que aún quedan por la piel de toro, pero, ciertamente, son una

minoría margina!, aislados de la corriente y de la marcha general del país y divorciados del sentimiento

de España de ahora mismo. España ha cambiado de mentalidad, fundamentalmente porque la estructura

de la sociedad española ha experimentado una transformación profunda en su propia esencia en los

últimos años, ensanchando la base de una clase media que, sin duda, es la parte más importante de

España, cuantitativa y cualitativamente. Y esta clase media, culturalmente civilizada, económicamente

liberada de la alpargata y políticamente madura, está por las sendas de la moderación, el equilibrio, la

reforma de cada día y, en ningún caso¡ por el salto revolucionario o, !o que sería más grave, por la guerra

civil. Por lo que hay que pensar con lógica que la contienda civil de 1936 a 1939 ha sido felizmente la

última y dolorosa expresión de los demonios familiares hispanos.

Por si todo lo anterior fuera poco, hay que decir muy claramente que el Ejército español de hoy día no

siente la menor tentación por ei pronunciamiento o la aventura golpista. Lo ha dicho claramente en Las

Palmas, con indudable acierto, el presidente del Senado, don Antonio Fontán, al elogiar el ejemplar

comportamiento del Ejército en los tiempos siempre difíciles de la transición, guardando un exquisito res-

peto por la legalidad y siendo, además, e! respaldo moral indispensable para hacer el cambio hacia la

democracia en paz, en orden y con las garantías imprescindibles.

El Ejército español está hoy día integrado por hombres de mentalidad abierta, conocedores profundos dé

la más moderna tecnología bélica y con la conciencia muy clara de que ai ser integrantes de la columna

vertebral del país, su lugar está en dar apoyo a lo que el pueblo —y el Ejército no es otra cosa que el

pueblo en armas—, desde su plena soberanía, elija como futuro para organizar sus destinos.

No, como Ha dicho Fontán, nuestro Ejército no tiene vocación de «golpe de coroneles», y no la tiene,

fundamentalmente porque los niveles de disciplina de las Fuerzas Armadas son hoy muy elevados, en

contraposición con tiempos no tan lejanos del siglo pasado. Nunca resulta ocioso resaltar, una vez más, el

ejemplar comportamiento de nuestros militares, que están dando y han venido dando en los últimos años

una lección de prudencia, buen sentido y laboriosidad fecunda en beneficio de la sociedad. Desde esta

óptica, de cara al futuro, queda despejado nuestro horizonte más inmediato, desde la esperanza cercana de

que, por fin, los españoles articulemos nuestro modelo de convivencia desde la libertad, la solidaridad, el

entendimiento y el respeto mutuo.

 

< Volver