Autor: Aller, Ramón María. 
   El Socialismo y las fuerzas armadas     
 
 Arriba.    13/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL SOCIALISMO Y LAS FUERZAS ARMADAS

La vida pública española ha sido remodelada, desde hace unos meses, en todas sus facetás¿

Las dóciles Cortes orgánicas se han transformado en un Parlamento en el que coexisten y se

enfrentan los más diversos partidos políticos. La lógica de las urnas se ha impuesto y hoy es

necesario gobernar con una fuerte oposición

Los parlamentarios se han apresurado a recobrar el prota-gonismo que, hasta hace poco,

ejercía el poder ejecutivo. Afortunadamente ios parlamentarios de la oposición están eviden-:

ciando una gran comprensión para los problemas que afectan a toda la nación, como ha

demostrado el Sr. Múgica, quien después del primer contacto con las Fuerzas Armadas, en su

calidad de presidente de la Comisión de Defensa, ha calificado a está primera reunión como de

«extremadamente cordial».

No se trata de una frase en términos de diplomacia de partido; el Sr. Múgica ha afirmado que

también una gran comprensión mutua» ha caracterizado este contacto. El socialismo no duda,

no puede dudar, del papel que corresponde ai ejército: la defensa de la independencia de ta

soberanía nacional, del orden institucional y de la integridad territorial son funciones que el

borrador constitucional atribuye a las fuerzas armadas, sin que Eos socialistas opongan reserva

alguna.

«Se trata de que el Ejército y el pueblo se comprendan, se estimulen y alcancen un afecto

mutuo» son las palabras centrales de la declaración del Sr.. Múgica, que se ha preocupado

igualmente de la necesaria potenciación material de nuestro ejército: «tenemos un ejército que

no está proporcional al hecho de ser nosotros el décimo país industrial del mundo y el quinto de

Europa». Esta preocupación por la capacidad técnica y el nivel de armamento de nuestras

fuerzas armadas, por parte de un destacado miembro del P, S. O. E., evidencia un realismo y

una madurez política que acerca cada vez más a nuestro socialismo al de los países del mundo

libre que, prescindiendo de utopías y quimeras, tanto ha podido colaborar a la prosperidad de

los pueblos.

Las declaraciones atinadas y prudentes del presidente de la Comisión de Defensa, son la mejor

garantía de que cualquiera de las opciones serias que se dibujan en el horizonte español, con

posibilidades de dirigir el rumbo de la política nacional, puede ser lo suficientemente válida para

que se malogre el proceso democrático iniciado y, dentro de él, la comunidad pueda

desenvolverse siempre en un climá de justicia y libertad.

Ramón Ma ALLER

 

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