Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Ante la ley de libertad sindical     
 
 ABC.    11/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MARTES 11 DE ENERO DE 1977.

APUNTE POLÍTICO

Ante la ley de Libertad Sindical

Por José María RUiZ GALLARDON

Hoy comienza en las Cortes la discusión de la ley de libertad Sindical. La Ponencia ha «democratizado»

aún más el proyecto inicial enviado por el Gobierno. Estas Cortes, tan ratificadas como último reducto del

franquismo, van a «probar una ley que, de alguna manera es la que subviene a una realidad, la más

alejada de la legalidad anterior; desde hace mucho tiempo, la concepción del sindicalismo vertical sólo

tenía, en nuestra patria, apoyatura en los textos legales oficiales.

Pero no sería fiel a mí mismo si no dejara constancia desde esta columna de los dos grandes problemas

que no van a ser —no pueden ser— resueltos por la ley que hoy se empieza a discutir en las Cortes y de

tuvo enfoque y solución depende en gran medida el éxito de la reforma, o si lo prefieren ustedes, el éxito

del año; la conexión y vinculación entre sindicatos y partidos políticos y la eficacia de un cada día más

necesario instrumento de concertación económico-social.

Respecto de la primera de esas cuestiones, es decir, la vinculación —¿dependencia?—de algunas

centrales sindicales obreras con sus homólogos partidos políticos, basta con tener los ojos abiertos para

percatarse de su realidad. La Unión General de Trabajadores es o será lo que el «Partido Socialista Obrero

Español», marque, al igual que «Comisiones Obreras» es o será el trasunto sindical del «Partido

Comunista».

Dos observaciones al respecto. Primera: si el «Partido Comunista» está fuera de la legalidad, es difícil de

entender la legalización de «Comisiones Obreras». Aquí en el campo sindical, se ha suprimido —para la

legalización de sindicatos.— hasta el requisito de la ventanilla. Sólo a posterior, y en vía judicial, cabrá

sancionador lo sancionable. Hay, así, un desfase que carece de lógica interna si es verdad —y para mí lo

es— la inspiración y obediencia comunista de «Comisiones» Segunda observación; seria muy

conveniente —por responder a la realidad— que se construyeran sindicatos obreros no marxistas Pero yo

no los veo con demasiadas posibilidades de arraigo en el espectro del sindicalismo obrero inmediato.

Habría que esperar.

Y queda la otra cuestión: paralelamente a la libertad sindical obrera, va a quedar establecida la libertad de

agrupación empresarial. Es de desear que las patronales sean pocas, fuertes (tanto por lo menos como los

sindicatos obreros), coherentes y eficaces. Porque del empresariado español va a depender a partir de

ahora —sobre todo va a depender de su fortaleza— la posibilidad de ese gran pacto social que es

imprescindible para que la economía —y con ella el país— no se vayan al traste. Hace pocos días, el

presidente del Gobierno francés. Raymond Barre, decía, dirigiéndose a los empresarios, que para salvar la

economía «hay que tener el valor de oponerse a las desmesuradas e injustificables subidas de salarios». El

valor y la fuerza, añado yo. Y, sobre todo, hay que contar con la justicia.

Emplean una nueva etapa.

J. M. R. G.

 

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