Don Ricardo Díez Hochleitner. 
 La universidad está dejando de ser lugar exclusivo de formación de dirigentes     
 
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«LA UNIVERSIDAD ESTA DEJANDO

DE SER LUGAR EXCLUSIVO DE FORMACIÓN

DE DIRIGENTES»

MADRID, 27. (INFORMACIONES.)—«Es urgente llevar a cabo con rigor estadios de previsión sobre

las necesidades de personal calificado para ofrecer una orientación masiva que evite la actual frustración

y desorientación de muchos padres y alumnos», ha señalado don Ricardo Diez Hochleitner en la lección

de apertura de las Convivencias de Orientación Universitaria para alumnos de C. O. U., que organiza en

Segovia el Colegio Mayor Montalbán, de la Universidad Complutense.

«La Universidad está dejando de ser el lugar de privilegio que fue durante siglos, para la exclusiva

formación de los cuadros dirigentes o de los investigadores y docentes. Ahora está cobrando una

conciencia más plena de su condición de servicio público primordial para el desarrollo de la sociedad a la

que se debe.

En el análisis de la actual crisis en la educación, señaló el conferenciante que la masificación universitaria

es en realidad un fenómeno obligado, transitorio y pasajero, corolario, lógico de la transformación de la

Universidad. «De la población total, solamente un 3,5 por 100 ha seguido estudios superiores, pero no ha

alcanzado su título; un 3,5 por 100 ha alcanzado un título de Escuelas Técnicas de Grado Medio; y

solamente un 1,5 por 100 de la población total posee un título superior». Las pérdidas se deben en buena

parte a fracasos escolares por inadaptación y por falta de capacidad o interés, aunque se pueden atribuir

también, al elitismo tan arraigado aún en el sistema educativo y a la insuficiente competencia de algunos

profesores. «Sea como fuere, semejante tasa de pérdidas descalificaría a cualquier otra empresa de

cualquier tipo».

SALIDAS PROFESIONALES

«El ejercicio profesional no se conforma con notas y títulos sino que exige hechos», señaló al referirse a

las salidas profesionales. Los conocimientos superiores son necesarios para la promoción profesional,

para el cultivo del espíritu y para participar más activa y eficazmente al servicio del bien común, único

título legítimo a esgrimir en la vida pública. Lo que de verdad importa es seguir la verdadera vocación

que cada uno descubre en si mismo y, de acuerdo con esa vocación, estudiar sólidamente, sin prisas

desorbitadas, cuanto sea necesario para realizar esa vocación.

Por ello, una de las funciones que debe ejercer el C.O.U. es verificar la realidad de una supuesta vocación,

y contrastar la deseable influencia del medio familiar con un análisis objetivo de las habilidades y

competencia del alumno.

«Nadie se conoce mejor que uno mismo y, por tanto, hay que hacer un esfuerzo honesto de análisis en el

que se ejerza simultáneamente, con libertad consciente y responsable, una alta dosis de humildad y otra

de gran exigencia de sí mismo, con el ánimo de llegar muy lejos, de volar muy alto. Por ello, concluyó el

conferenciante, tened siempre muy presente que, al fin y al cabo, la carrera, la actividad profesional que

escojáis no es, no puede ser el fin principal de vuestra vida, sino más bien un decisivo instrumento para

lograr una vida plena y satisfactoria, coherente con vuestro destino trascendente y con vuestra condición

de miembros de una familia y una sociedad.»

 

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