Autor: ;Fuente, Elisa de la. 
 Relevo en la Asociación Española de mujeres Universitarias. Natacha Seseña, presidenta saliente. 
 Nos hemos tenido que dedicar a cubrir vacios lamentables de la vida cultural     
 
 Informaciones.    27/02/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

NATACHA SESEÑA, PRESIDENTA SALIENTE:

«NOS HEMOS TENIDO QUE DEDICAR A CUBRIR VACÍOS LAMENTABLES DE LA VIDA

CULTURAL»

Se ha dicho, con no poco acierto, que «la vida intelectual publica española se caracteriza por no existir ni

aun entre los grupos afines, y que uno de los medios mas eficaces para su posible establecimiento sería la

consolidación de instituciones desde las que una y otra vez se hable publicamente de los problemas

actuales»: instituciones descentralizadas, centros a través de los cuales la participación de los grupos

sociales en las cuestiones más vivas de la cultura de nuestro tiempo sea posible en un ámbito de libertad y

de tolerancia. En este sentido, ía Asociación Española de Mujeres universitarias constituye en nuestro

país un testimonio tan insólito como ejemplar.

Como en cursos anteriores, la Asociación viene organizando en el presente diversas actividades de un

interés y singularidad evidentes. Asi, el ciclo de conferencias de José Luis Aranguren, sobre «Critica,

destrucción y creatividad»; las de Juan Marichal, sobre «El intelectual y la política en la España moderna,

y de Vidal Beneyto, sobre «Religión y sociedad», o el reciente homenaje a don Américo Castro, primero

y único celebrado hasta la fecha en España desde la muerte de nuestro gran historiador. En una ciudad

como la nuestra, tan ajena, por diversos motivos, el debate público de determinadas cuestiones, la

Asociación viene a ser como una especie de «reducto ilustrado», que diría Larra. Un «establecimiento» de

este tipo, para seguir utilizando los términos, tan vigentes, de Fígaro, ofrece dadas las circunstancias, una

serie de peculiaridades propicias a la confusión. No faltan quienes piensan que la Asociación Española de

Mujeres universitarias representa una reliquia anacrónica de pasados afanes sufragistas, o que la

distinción que parece implica; su nombre entre hombres y mujeres resulta, en su dimensión universitaria,

artificiosa. Sobre este y otros asuntos de la entidad hemos querido hablar con Natacha Seseña, presidenta

de la Asociación durante los últimos tres años, que debe ahora cesar en el cargó para el que que elegido

en 1970.

—Efectivamente —nos dice Natacha Seseña—, nuestra Asociación posee una titulación que puede

parecer arcaica y que, de hecho, con el transcurso del tiempo lo es cada vez más: en la actualidad, los

problemas que tenemos las mujeres universitarias no son distintos a los de los universitarios en general.

En ese sentido, nuestras actividades suponen una negación de cualquier diferencia artificiosa. No

pretendemos trabajar en la linea de lo que pudiéramos llamar una determinada forma de «cultura

femenina», sino a favor de la cultura, sin más adjetivaciones. Pero el rótulo que llevamos encima —que,

bien entendido, no debería conducir a falsas imágenes, pues los contenidos y no las palabras solas es lo

que cuenta—, es algo que no podemos cambiar. Nuestra entidad pertenece a la Federación Internacional

de Mujeres Universitarias, creada en Londres en 1917 y establecida por todo el mundo. Se trata de una

institución no gubernamental, cuya sede radica en Ginebra, y que es consultada periódicamente por la O.

N. U. y la U.N.E.S.C.O en cuantos asuntos se relacionan con la situación de la mujer. Regularmente se

celebran congresos en que participan todas las Asociaciones federadas. El último se celebró en Filadelfia,

en 1970. con asistencia de nuestra secretaria, Pilar Muñoa. Los Estatutos por los que se rige la Asociación

de nuestro país fueron aprobados en 1957. Pero en fin, lo que deseo subrayarte es que, sin traicionar el

espíritu inicial de la institución, sus propósitos fundacionales —la promoción de la mujer y su

participación no discriminada en todos los aspectos de la vida humana—, procuramos que nuestro

«nombre» no nos limite en ningún sentido a la hora de programar nuestras actividades. Si reivindicamos

algo, es algo común tanto a los hombres como a las mujeres: la libertad y la independencia del

pensamiento critico y creador. Ello, claro está, dentro de nuestras modestas posibilidades.

Natacha Seseña, mujer joven, es doctora en Historia y ha realizado serias investigaciones sobre el arte

popular. Tiene una gran viveza de gesto y palabra. Su trato es llano, sencillo, en las antípodas de

cualquier pedantería profesional.

—Por otro lado —sigue contándonos—, dadas las especiales circunstancias en que forzosamente hemos

de movernos, la precariedad y aun la carencia de canales de expresión cultural verdaderamente

autónomos o independientes en nuestro país, la Asociación Española ha venido y viene cumpliendo un

papel que le confere un carácter peculiar, distintivo, frente a las Asociaciones extranjeras, centradas sobre

todo en labores de índole informativa y en la elaboración de ponencias que, a través de la central de

Ginebra, son propuestas a los organismos internacionales. Aquí nos hemos tenido que dedicar mas bien a

la tarea, inexcusable, de cubrir o de tratar de llenar, en cierta manera, huecos y vacíos lamentables de

nuestra llamada vida cultural. En este aspecto, resulta significativo el acto celebrado hace poco en

homenaje a la memoria de don Américo Castro... como algunos otros realizados con anterioridad sobre

figuras y cuestiones que aparecen indebidamente desatendidas entre nosotros. La «singularidad» que

presentamos con relación al entorno no es algo que perseguimos. En rigor, trabajamos para que algún día

esa «diferencia» no sea forzosa, sino accidental o justificada por motivos razonables.

—Alguna vez, Natacha, se ha censurado la presunta proyección elitista de la Asociación que presides...

—Sobre esto habría que tener en cuenta muchos factores que suelen olvidarse. Aunque no puede negarse

—y no habría por qué hacerlo, pues el hecho es en sí positivo— que muchas de las mujeres que han

trabajado y trabajan en la Asociación llevan apellidos muy ilustres de la intelectualidad española de este

siglo, la imagen elitista nos viene impuesta por las condiciones en que nos desenvolvemos. Asi, por

ejemplo, el dato de que carezcamos de una sede propia puede parecer irrelevante en este sentido, pero no

lo es. Nuestras posibilidades en cuanto a disposición del local donde celebramos los actos públicos, se

ven limitadas por las necesidades del Instituto Internacional, que es donde vive albergada la Asociación.

Asi tenemos que renunciar a los intentos de ampliar nuestra audiencia habitual por la escasa capacidad del

local de que disponemos. Y en dos ocasiones no hemos podido llevar a cabo actos que habíamos

programado y que sin duda hubieran atraído a un público nada minoritario, por diferencias de criterio con

las directrices que orientan las actividades del Instituto Internacional. Ello, por otra parte, no resulta iló-

gico, y para que no haya malentendidos de ninguna clase, quiero reiterar la gratitud de la Asociación

hacia el centro que tan generosamente le viene dando cobijo. De todas formas, para el futuro de nuestra

entidad resulta casi vital el poder disponer de locales propios, que agilicen su labor y faciliten su

desarrollo en todos los sentidos: debemos disponer de casa propia.

—Pasemos a otro tema. La Asociación viene realizando una serie de actividades que parecen presentar

una orientación ideológica definida —no doctrinaria o de propaganda—. ¿Puede hablarse, en este sentido,

de una línea dominante?

—Verás: quien repase las actividades desarrolladas por la Asociación puede llegar a pensar que existe

entre nosotras una ideología determinada, que predomina sobre las demás. Pero aun suponiendo que esto

fuera asi, creo que no se trata de una forma ideológica fácilmente clasificable, según las etiquetas

tradicionales. Yo diría que el pensamiento de muchas de las asociadas se inscribe en lo que pudiéramos

llamar un liberalismo histórico en su más amplia acepción. Mas no es solamente esta la corriente que

prevalece. Y en cualquier caso sería aquella misma actitud, abierta a posturas progresistas y al respeto

hacia los discrepantes, la que nos ha permitido diversificar los contenidos de nuestras conferencias,

cursillos, seminarios de trabajo, etc.

Natacha Seseña, al dejar ahora, su presidencia, piensa que no ha podido desarrollar por entero todos los

propósitos que se hizo cuando empezó a desarrollar sus funciones. El balance de su gestión es, sin

embargo, muy positivo. Asi se lo digo:

—En mi opinión, Natacha, y para terminar, creo que has conseguido llevar adelante, a pesar de los

obstáculos y carencias inevitables, una puesta al dia de la Asociación. ¿No es asi?

—Efectivamente, la puesta en marcha de seminarios de trabajo sobre temas de interés (problemática de la

mujer en España, promoción cultural de Jóvenes no universitarias, situación del teatro independiente,

estudios sobre urbanismo) ha encontrado obstáculos para su total realización. En el orden de lo

conseguido, quiero señalar que uno de los logros que más me satisfacen es haber abierto las delegaciones,

de nuestra Asociación en Barcelona y en Valladolid. Y sobre todo, el haber procurado renovar, mediante

la colaboración y el esfuerzo de todas las asociadas, la imagen de nuestra Asociación, que creo que está

cada vez más e la altura de las circunstancias. En este sentido, estoy segura de algo fundamental: la

Asociación es consciente y responsable de que, aunque poco pueda hacer, es una plataforma útil y valiosa

para la sociedad española, y esto, básicamente, debido a la escasez en este país de entidades que sigan una

linea de apertura e independencia.

 

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