Autor: Vega García, Pedro de. 
   Un hallazgo del régimen     
 
 Diario 16.    24/05/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Martes 24-mayo ///DIARIO 16

OPINION/!?

Un hallazgo del régimen

Pedro de Vega García

Nunca agradecerá el franquismo como se merece la obra política del presidente Suárez, Lo que el

Gobierno Arias quiso, pero no supo, realizar lo está llevando a la práctica con singular maestría el actual

Gabi» nete. Si de to que K trataba era de perpetuar el franquismo, carecía de fundamento la empecinada

actitud por conservar su ideología, Y ello por la sencilla razón de que la nota más típica y definidora del

régimen de Franco no fue precisamente su contundencia y claridad ideológica. Amalgamado inicmlmeate

con lot supuestos doctrinales tomados de las más variadas, contradictorias y extrañas procedencias, y

adapiado #n su evolución posterior a las exigencias que las circunstancias nacionales e internacionales le

imponían, cupieron en. él, y por igual, tasto la beligerancia falangista y la combatibidad tradicionalista,

como los moderantismos católicos y tecnocrátieos. Así las cosas, pretender salvar la ideología del

franquismo equivalia a pretender salvar a un fantasma. Fue la empresa de aquel memorable primer

Gobierno de Ja Monarquía, que había de quedar frustrada por la inexperiencia, la ignorancia y el

desconocimiento que sus componentes tenían de la naturaleza más íntima y profunda del régimen.

Mucho más sagaz, penetrante y pragmático, el presidente Suárez ha demostrado conocer mejor al

franquismo que sus inmediatos predecesores. Y de esta suerte, ha sabido percatarse de que podía

prescindir de infinitos supuestos, aparentemente fundamentales, pero que no afectaban para natía a la

estructura del sistema

Sin reglas de juego

Suárez conoce con acierto que la razón de ser de la política de Franco estribaba, a fin de cuentas, en las

mismas constantes que definieron la política española de loa últimos ciento cincuenta años. A saber, en

no distinguir to publico y lo privado, en impedir que el mecanismo estatal funcionara objetiva e

imparcialment^, en que no existieran unas reglas del juego político que,por afectar a todos por igual,

todos tuvieran que respetar,

De lo que se trataba, por tanto, rio era de perpetuar instituciones y principios ya gastados, sino de adaptar

los símbolos y ios formalismos democráticos, que las exigencias de los tiempos reclaman, a los medios

tradicionales de concebir y de hacer la política en nuestro país. En este sentido, nadie puede decir que

Suárez sea un mero continuador del franquismo. Pero nadie puede sostener tampoco que haya sido su

liquidador definitivo. A! contrario, ahí está para demostrarlo, como la gran esperanza nacional, esa

formidable Unión de Centro, rebosante de posibilidades aníe las próximas elecciones.

Eg hora ya de que los franquistas empiecen a darse cuenta de que no se necesita del Movimiento, ni de

sus Principios, para que la vida pública continúe funcionando bajo la dirección de las mismas personas y

por los mismos derroteros. Hace no más de un año se miraba con recelo cualquier forma de

institucionalízación democrática, Eran muy pocos los hombres dei régimen que creían que su futuro

político pudiera tener expecfativas en una contienda electoral Los hechos nos demuestran ahora, y no hay

que olvidar que los hechos son el último criterio de referencia en política, que estaban equivocados. Por

una singular miopía colectiva ha ocurrido con el franquismo to que otrora sucediera con el

maquiavelismo, esto es, que sus mejores defensores y su* más notables continuadores no fueron otros que

los que. aparentemente, renunciaron a él.

Sea cual sea el juicio que merezca la obra política del presidente Suárez, lo que parece evidente es que la

derecha conservadora y tradicional, lejos de tener motivos para la crítica acerba e implacable contra el

Gobierno, para lo único que los tiene es para el reconocimiento y la gratitud. Porque k> cierto es que,

aunque a pesar suyo, el régimen halló en Suárez el político más andar e inteligente que podía encontrar.

 

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