Autor: Casado, Antonio. 
 La situación en la Universidad. 
 El rector se explica     
 
 Pueblo.    05/12/1968.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

LA SITUACIÓN EN LA UNIVERSIDAD

EL RECTOR SE EXPLICA

EL rector de la Universidad de Madrid, señor Botella Llusiá, se reunió ayer con los informadores

madrileños. Se pronunció sobre las más importantes cuestiones relativas a la situación universitaria.

• MINORÍAS AGITADORAS

Sobre los últimos incidentes, que culminaron con el incendio de la vieja Universidad de la calle de San

Bernardo, dijo él rector: «Constituyen la más reciente y grave prueba del peligro en que se halla nuestra

Universidad. Los promotores de este peligro son una minoría de personas a los que no podemos llamar

estudiantes, porque la condición de tal exige unas cualidades humanas básicas y un estilo del que estos

agitadores carecen. Les llamaremos "matriculados".»

De tales individuos dijo, que tratan de imponer sus. criterios agitadores a la gran mayoría de verdaderos

estudiantes y están haciendo imposible la labor docente.

«Los pretendidos motivos de agitación son de sobra conocidos en su reiteración misma. Nos los

habríamos aprendido de memoria, a fuerza de verlos repetidos en carteles, pan fletos y asambleas, si no

fuese porque ya hace un mes y medio nos los dio a conocer la Prensa, como revelación de un plan secreto,

que muchos creyeron invención y que ahora se ve claramente que era verdad. Estos temas, entre otros,

son dos: la presencia de la fuerza pública en el recinto de la Universidad y los expedientes académicos

contra algunos estudiantes.

• FUERZA PUBLICA

«Es evidente —continuó el rector— que la fuerza pública nadie la desea, ni los profesores, ni los decanos,

ni, mucho menos, el rector, que inició su rectorado el 6 de mayo pasado sin un guardia en todo el

«campus», y que este año volvió a desguarnecer la Ciudad Universitaria el 15 de octubre. Si después hubo

de recurrirse a este medio, que a nadie nos gusta, y me atrevería a decir que a las propias fuerzas tampoco,

en la memoria de todos están bien claras las causas. Más de una docena de pedreas, numerosos petardos y

botellas incendiarias, ocho incendios en el interior de las facultades y muchos más en los alrededores,

automóviles volcados y un retrato del Jefe de la nación quemado en público. A lo que habría que añadir

bancos y mesas tirados por las ventanas, puertas violentadas, cristales rotos y decanatos asaltados. Y yo

pregunto: ¿en qué país del mundo, occidental u oriental, democrático o autoritario, capitalista o

comunista, no aparecería la fuerza pública, y en forma mucho más dura, ante tales acontecimientos?

La estrategia de los agitadores es sobradamente conocida: primero, provocar con desórdenes crecientes la

aparición de los guardias, y cuando ya han conseguido que aparezcan, gracias a sus provocaciones,

declarar su protesta, en asambleas, huelgas" y sentadas, para que se retiren.»

Este informador pregunta al rector si se sigue considerando «mal menor» la presencia de la fuerza pública

y por cuánto tiempo se prolongará. Nos responde asi: «De momento, no procede retirarla; se hará en su

momento. No puedo permitir que, después de retirar la fuerza pública, se ponga en peligro el orden

universitario.»

Un compañero aludió a la presencia de «bedeles policías», y. el rector, enfadado, se negó a admitirlo. Se

le habló asimismo de «policías camuflados de estudiantes», y el rector dijo que, si eso era cierto, él no lo

podía evitar, por cuanto cualquier persona puede ser estudiante si paga sus derechos de matrícula y tiene

las condiciones académicas exigidas. Insistió otro compañero «sobre miembros de la Brigada Social

introducidos en la Universidad». El rector le interrumpió y no quiso seguir hablando del asunto.

• JUICIOS CRÍTICOS

Surgió el tema de los llamados «juicios críticos», recientemente desautorizádos por las autoridades

académicas. Puntualiza el rector: no es que nos opongamos a los juicios críticos. A lo que se opone la

Junta de gobierno y el Rectorado es a que un profesor sea coaccionado para someterse a estos juicios. Por

lo demás, hasta puede ser una experiencia aprovechable.

Intervinimos de nuevo para preguntarle si la cooperación alumno-profesor, por lo que se refiere a la forma

de llevar una asignatura determinada, puede llegar a obtener un resultado superador del sistema

metodológico establecido. El rector comienza su respuesta diciendo que cree en la libertad de cátedra y

que ésta existe y que el catedrático está autorizado a desarrollar una disciplina de la forma que crea

conveniente, siempre que se atenga al plan de estudios prefijado.

• EXPEDIENTES ACADÉMICOS

Dice que las sanciones académicas responden al uso normal de la reglamentación, que siempre ha

existido, por parte de las autoridades, para mantener un orden que todos los estamentos universitarios se

merecen. Añade:

«Los estudiantes les cuestan muchos millones a los españoles; son un estamento privilegiado,

beneficiándose de un servicio público abierto como es la Universidad. Ellos mismos la llaman «clasista».

Pues bien: si lo es, ¿cómo no exigir a sus estudiantes unos deberes frente al resto de los españoles, los

contribuyentes, que están pagando por ellos?» .

Alguien alude al riesgo que corren los delegados o representantes estudiantiles, por estar mas expuestos a

la sanción que el resto de sus compañeros. Aclara el rector: «A ningún delegado se le sanciona por el

hecho de ser delegado, sino como a cualquier otro estudiante que comete una infracción.»

• VACACIONES

Se alude al rumor de que las vacaciones navideñas podrían ser adelantadas; máxime cuanto la situación se

agrava por la gran cantidad de universitarios declarados en huelga o paro académico (la mitad,

aproximadamente). Replica el señor Botella Llusiá que no tiene noticia de ese rumor, y que, desde luego,

no es su intención adelantar las vacaciones mediante un cierre de la Universidad. Añade que la Junta de

gobierno se reserva el derecho . de tomar las decisiones que crea convenientes.

• ASOCIACIONES ESTUDIANTILES

Pide al rector una respuesta sobre si la legislación de asociaciones estudiantiles responde a la situación

real y viva, que puede palparse en el estamento de los alumnos. Dice que dicha legislación es positiva,

que está satisfecho de ella y que abre cauces asociativos para el futuro. «Además, todo lo nuevo es

experimental.» Interviene, entonces, un compañero para preguntar cómo puede conciliarse el

reconocimiento práctico de los representantes estudiantiles a través del S. D. E. U. M. (Sindicato

Democrático Universitario de Madrid), con la declaración de ilegalidad que pesa sobre dicha

organización. El rector dice sencillamente «no comment».

• RENOVACIÓN Y REFORMA

Opina el rector que la sociedad tiene en gran parte la culpa de los desórdenes de la Universidad, porque

está creando un narcisismo estético en jóvenes de notoria superficialidad intelectual. Reconoce, no

obstante, que también existe la auténtica juventud, que quiere una Universidad mejor y un mundo más

justo y sincero.

«Por encima de todo, hay que hacer la auténtica renovación cultural que España necesita, y que si

nosotros no la hacemos, o los jóvenes no nos la dejan hacer, seremos igualmente juzgados con severidad

por la generación siguiente; es decir, la de los hijos de los estudiantes de ahora, que nos reprochará el no

habernos incorporado a tiempo a las corrientes de la cultura moderna.»

Se alude a la posible supresión de los exámenes. El rector dice que eso entraña muchas dificultades,

porque los grupos son muy numerosos, aunque ya contamos con algunas iniciativas. El propio señor

Botella expresa su intención de inaugurar en su cátedra el sistema de que sean los propios alumnos

quienes den la clase, con la adecuada vigilancia del auxiliar y las posteriores aclaraciones del catedrático.

Sobre los nuevos planes en Derecho y Medicina, dice que significan un gran paso, aunque puedan tener

sus defectos. Asimismo, expresa su confianza en que las universidades autónomas serán una gran

experiencia y abrirán el camino hacia la reforma.

• INFORMACIÓN UNIVERSITARIA

El vicerrector, señor Costa Novelda, que también estuvo presente, se lamentó de que los periodistas sólo

recogiesen lo malo de la Universidad, ignorando lo edificante que ocurre dentro de las aulas. Acto

seguido invitó a los informadores a que se preocupasen más de penetrar en los ambientes universitarios

para descubrir las actitudes positivas y la cara agradable de la Universidad.

—No nos dejan, señor vicerector—replicó un compañero—. En las puertas de los centros hay bedeles que

impiden la entrada si no se presenta el carnet de la Facultad.

—Pues me parece muy mal —respondió el señor Costa.

Intervino el rector para aconsejar que, en esos casos, nos pusiéramos en contacto con el Gabinete de

Prensa del Rectorado y se nos darían todas las facilidades. De nuevo, un compañero dijo que eso no era

suficiente, por la pérdida de tiempo que supone el trámite. Alguien añadió: «Entonces, ¿para qué sirve el

carnet. de Prensa que nos acredita como informadores?» El rector repitió lo anterior: que debía hacerse a

través del Gabinete de Prensa. Aún se sugirió que en cada medio informativo hubiese un periodista

acreditado por dicho gabinete para realizar información universitaria. Insistió el rector en que preferiría el

trámite señalado por él anteriormente. Todavía otro compañero arguyó que la tarea informativa sobre la

Universidad, por desgracia, era diaria y es violento tramitar estos permisos cada día. Cerró la discusión el

señor Botella, diciendo que también él estaba a diario allí.

«Por ahora, la fuerza pública es necesaria»

«No hay "bedeles policías"»

«Los agitadores son una minoría»

Antonio CASADO

6 de diciembre de 1968

PUEBLO

 

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