Además de la disciplina     
 
   06/08/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ADEMAS DE LA DISCIPLINA

TENIA razón el ministro de Información y Turismo cuando al dar cuenta de los decretos sobre disciplina

universitaria aprobados en Consejo de ministros y publicados el 28 de julio pasado los califica de "duros";

el tiempo dirá si no ha tenido también razón al prever qué "causarán revuelo"; pero de aquí a principios de

curso hay un paréntesis veraniego que puede ser aprovechado no sólo para preparar la aplicación de los

decretos, sino para estudiar otras medidas de naturaleza muy distinta que deberían complementarlos.

Como ha dicho gráficamente un colega, loa decretos son una letra a sesenta días vista; debemos procurar

que su vencimiento no nos coja desprevenidos.

Los decretos eran de esperar; a quienes se espantan de la posibilidad de que se llegue a la clausura

temporal de alguna de las dos Universidades de Madrid afectadas hay que preguntarles: ¿Es que se puede

llamar vida universitaria la que se ha desarrollado durante el curso pasado? Que contesten los padres de

familia cuyos hijos no se han podido examinar porque una minoría así lo ha decidido; o la sociedad

española, diríamos, si la sociedad española estuviese sensibilizada para apreciar cómo se dilapida una

enseñanza costosa que en definitiva está pagando la nación, que es la que por añadidura sufrirá la

incompetencia profesional de las generaciones qué durante estos años han pasado por la Universidad sin

poder saber qué es la Universidad.

Todo ello, repetimos, por la intervención de una minoría que va a la paralización de la vida universitaria

para crear un estado revolucionario. Frente a ella, la autoridad tenía que reaccionar, y en este aspecto, lo

que pedimos es que la reacción no se quede en el papel, porque entonces sería mucho peor. Ahora bien;

nos referimos a las medidas disciplinarias indispensables, y es aquí donde nos preocupa, (y, por lo que

leemos, preocupa a todos nuestros colegas) que se pueda incurrir "nuevamente en alardes de fuerza poco

medidos que sólo servirían para compllcaír la situación.

"No palos de ciego", pedíamos hace años; "no represiones indiscriminadas, que hacen pagar a justos por

pecadores y que, provocando las naturales reacciones, en vez de reducir el número de agitadores, lo

aumenta; medidas policíacas individualizadas, todo lo enérgicas que haga falta, pero que descarguen

exclusivamente sobre los responsables, cosa que no nos parece inasequible si se cuenta con un decoroso

servicio de información". Lo pedíamos hace cuatro años y lo repetimos hoy, vistas las consecuencias que

ha tenido la política anterior.

Añadimos que no basta con los dos decretos. Una política de orden publico a secas podría incluso ser

contraproducente si no la acompañase toda una política universitaria, cuyos objetivos deben ir desde la

organización de la enseñanza hasta la organización de la representación y participación de los alumnos, lo

que acabaría con la triste situación de esa mayoría, que no puede reaccionar frente a la minoría subversiva

porque le faltan cauces para expresarse y dialogar. Pero no vamos a entrar en los problemas estrictamente

universitarios que venimos considerando separadamente; la reciente disposición sobre colegios

universitarios nos parece una prueba de sensibilidad oficial para lo que exponemos. Esperamos las demás

disposiciones que en esa linea hacen falta para que el nuevo curso no se abra bajo el signo predominante

de unas duras medidas disciplinarias. No discutimos su necesidad; decimos solamente que hace falta algo

más.

 

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