El preaprendizaje de Formación Profesional pasará a la Enseñanza Primaria  :   
 Para preparar su incorporación ha sido creada una oficina coordinadora. 
 ABC.    22/06/1960.  Página: 61-62. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

A B C. MIÉRCOLES 22 DE JUNIO DE J960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 61

EL PREAPRENDIZAJE DE FORMACIÓN PROFESIONAL PASARA A LA ENSEÑANZA

PRIMARIA

PARA PREPARAR SU INCORPORACIÓN HA SIDO CREADA UNA OFICINA

COORDINADORA

Discurso del ministro de Educación, Sr. Rubio, en Eibar

En el acto celebrado él domingo en la Escuela de Armería de Eibar pronunció un discurso el ministro de

Educación Nacional, D. Jesús Rubio, quien dijo, entre otras cosas lo siguiente: .

´´El acto que hoy nos reúne no tiene sólo valor local, aun con toda la profunda repercusión que podemos

prever para la cultura, la economía eibarresas y guipúzcoanas. Representa, de otro lado, un momento

crítico de la nueva etapa en el desarrollo dé una empresa que afecta a toda nuestra Patria: la implantación

de un sistema eficaz, y completó de´formación" profesional. Ésta segunda signiflcacion me va a dar pié

para "algunas consideraciones de orden general. Pero antes de exponerlas quisiera decirles la simbólica

razón por la qué me parece oportuno el traerlas ahora aquí.

En nuestro mundo económico e industrial, yo diría—recordando el ya viejo nombré de esta Escuela—que

Eibar ostenta, por propio derecho, Ja capitalidad: de la precisión. Capitalidad envidiable, porqué la obra

de "inteligencia que representa un mecanismo perfectamente ajustador—una escopeta o una máquina de

coser eibarresas—implica una permanente actitud de vigilancia; de tesistencía a la pereza, que nos empuja

a rematar mal y a dejar nuestra obra sin definitivo pulimento. Eibar obtiene sus triunfos en este difícil

frente de la última mano del acabado perfecto, y dé aquí que tenga un alto valor de ejemplaridad para

todo el país. Ahora bien, como ustedes ya habrán comprendido, la ejemplaridad de que quiero hablarles

no se ciñe a los artificios mecánicos, porque también hay un cierto espíritu de exactitud y precisión que

conviene a las ideas, a los designios sociales y políticos, .a los proyectos colectivos. Deberíamos

movernos siempre en estos ámbitos con un ajustado rigor; deberíamos enfocar siempre los problemas

que: en ello se nos deparan de un modo exigente y preciso, como en un problema del más fino ajuste. Es

cierto que las ideas, los designios sociales y políticos y los proyectos colectivos son quizá más. difíciles

de calibrar .que las máquinas, pues la constatación de su eficacia es algo que muchas veces resulta

oscurecido por el interés o la pasión.. Pero ésto ho quiere decir que no éxistán posibilidádes de previsión

y de medición. También en lo que a ellos respecta existen tareas que no se podrán acometer y resolver

sirio, conforme a un plan tragado ¿de antemano hasta el último detalle y al que no se le podrá nunca

escamotear alguna de sus sucesivas fases sin que se desajuste y desmorone todo el conjunto.

Pues bien; una de estas tareas planificadas y planificables es la de la Formación Profesional Industrial. Me

parece que ningún lugar más propio que éste para dar cuenta del grado en que actualmente se encuentra el

desarrollo de está misión y para dejar constancia de las etapas que aún hemos de .recorrer. Ojalá acertara

a infundir a esta exposición la limpieza y claridad de uno de vuestros diseños1 industriales."

LA FORMACIÓN PROFESIONAL

ESPAÑOLA

Se refirió después el Sr: Rubio a la organización de la Formación Profesional española, configurada con

arreglo al estatuto de 1928, que se ajustaba en sus líneas generales al sistema de los grandes países

industriales de Europa.

Una estadística llevada a cabo en 1957 .por la Dirección .General de Enseñanza Laboral, con la finalidad

de conocer con exactitud él grado y las caracteristi.cas de la,s enseñanzas cursadas en las diversas

Escuelas, ha permitido establecer las siguientes conclusiones: En varias Escuelas lio se habían impartido

siquiera las enseñanzas del grado de aprendizaje y sólo se habían desarrollado estudios que correspondían

a la Escuela primaria o a diversas materias no industriales.

Los Certificados de estudios expedidos .por la totalidad de las 96 escuelas existentes, después de la

terminación de las enseñanzas de aprendizaje (oficial tercero) fueron—¡tomando como base un período

de diez años—, 4.283. Pero hay que tener presente que estos estudios, sin; una norma, fija y constante

para todas las escuelas correspondían en realidad a lo que constituye actualmente el período de iniciación

y orientación profesional; es decir, á los conocimientos suficientes para entrar de aprendiz en una

industria.

En cuanto al total de los certificados de estudios correspondientes al gradó de maestría industrial, ha sido

de 1.856. Pero es preciso dejar sentada una importante reserva en orden a esta titulación: Los estudios del

grado de maestro se integraban por materias que en realidad no respondían a la formación del mismo,

sino como máximo´ a la del oficial primero. No respondían ni per la preparación, especifica profesional,

que no debe quedar limitada a un sólo oficio sino a:todos los qué integran una rama completa, ni por el

tono de las´ enseñanzas, básicas de formación general, que no pueden faltar a quien está llamado al mando

intermedio de una empresa. Más a pesar de ello solamente consiguieron el certificado de aptitud profe-

sional en el grado de maestro 233 alumnos entre todas las Escuelas Oficiales de España.

"En resumen, las enseñanzas proporcionadas por los Centros de Formación Profesional industrial (aparte

de las ya indicadas de la llamada Maestría) se.limitaban a los conocimientos equivalentes a oficial tercero.

Y para nadie constituye un secreto que un oficial tercero es muy poco más que un aprendiz cualificado o

un peón especialista. La carencia de alumnos dé Formación Profesional industrial que acabamos de

señalar, venía siendo sustituida por el desarrollo de nuevas enseñanzas de preaprendizaje, sin programas

ni planes metódicos e incluso mediante el establecimiento en los edificios de las Escuelas de Trabajo, dé

Escuelas Nacionales de Primera Enseñanza, a fin—así se admitía—de preparar a los alumnos menores de

doce años que habrían de cursar el pre

 

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