Es muy bajo el rendimiento de la enseñanza     
 
 Pueblo.    27/06/1967.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Es muy bajo el rendimiento de la enseñanza

DEBEMOS insistir, una vez más, en la imperiosa necesidad en que se encuentra nuestro país de conjugar

el incremento cuantitativo que está experimentando la enseñanza tanto con un nivel digno de calidad

como con una productividad suficiente. Por lo que al rendimiento de la educación en España se

refiere, la U. N. A. F. ha confeccionado un riguroso informe, del que es preciso ocuparse, entre otras

cosas, porque el exacto conocimiento de los problemas en presencia constituye, sin duda alguna, el primer

paso para resolverlos.

Ocurre que el número de graduados no ha crecido en los últimos años ni en proporción al número de

matriculados, ni en relación con el desarrollo económico social del país, ni de acuerdo con las

necesidades de nuestro proceso de expansión. Existe, en efecto, un notable déficit de graduados, que

contrasta duramente con una realidad que «nos ofrece el hecho curioso de una juventud estudiosa,

preparada durante años en cribas exigentes sin solución de continuidad».

Resulta también que, para nuestra desgracia, disponemos en España de una elevada tasa de pérdidas de

escolaridad, producto fundamentalmente del escaso rendimiento de los centros docentes de carácter

superior. En el curso 1964-65, el número de matriculados se elevó en la Enseñanza Superior a 112.541,

mientras el de los que terminaron sus estudios únicamente alcanzó la cifra de 7.591.

Como muy bien se ha observado, una fuerte tasa de pérdidas de escolaridad supone tanto como reducir a

puro espejismo o apariencia el aumento del alumnado. ¿Cuáles son, sin embargo, los motivos que hacen

posible el que gran parte de nuestra juventud estudiosa, no llegue a graduarse?

En primer lugar debe hacerse referencia a la estructura socio-económica del grupo social al que pertenece

el alumno. A nadie puede extrañar que un «status» económico bajo obligue al alumno a trabajar o, por lo

menos, a simultanear el estudio con el trabajo. Pero las verdaderas causas residen en: la propia institución

educacional y son fácilmente denuncia bles: carencia de un verdadero servicio de orientación profesional;

excesivo número de alumnos por profesor y excesivo porcentaje de enseñanza «libre»; locales

inadecuados y faltos de la indispensable dotación; desfasados programas de estudios, sistemas

metodológicos, métodos didácticos y libros de texto y; poca preparación del profesorado, sobre todo, por

lo que afecta a la Enseñanza Media no oficial. Asimismo es justo señalar la existencia de prejuicios en las

familias respecto al futuro profesional del estudiante.

De cualquier forma, bien cierto es que el rendimiento de nuestro sistema educativo deja bástante que

desear, constituyendo ya uno de los problemas principales a resolver por una futura ambiciosa y realista

política de la enseñanza.

 

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