Sea o no gratuita. 
 Enseñanza para todos     
 
 El Alcázar.    29/03/1967.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Sea o no gratuita

Enseñanza para todos

Hace unos días comentábamos el Informe sobre la ayuda del Estado, hecho público recientemente por el

Sindicato Nacional de la Enseñanza. No podíamos más que aplaudir al ver superadas en él arcaicas

concepciones estatistas que ya no están vigentes ni en aquellos países en que más se han defendido

históricamente. La fuerza de los hechos se ha abierto paso frente a las cada vez más débiles objeciones

teóricas.

En el Informe que comentamos parece aceptarse también aquel principio según el cual sólo es posible la

democratización de la enseñanza cuando es gratuita. Y es punto que no está suficientemente matizado.

A nuestro juicio, no es necesario que la enseñanza sea gratuita para que sea accesible a todos. Por la

misma razón que no es gratuito el pan o el transporte urbano, y, sin embargo, están al alcance de todas las

fortunas.

Es más: a la vista del sistema impositivo español, nos parece que la gratuidad de la enseñanza puede

resultar injusta. Si los transportes urbanos, por ejemplo, fuesen gratuitos, sustancialmente resultarían

beneficiadas personas de escasos recursos económicos, la mayoría moral de los usuarios, que carecen de

vehículos propios. En cambio, en materia de enseñanza se produce un fenómeno inverso: son

precisamente las personas de escasos recursos las primeras que abandonan el sistema escolar. A partir de

cierta edad, las llamadas tasas de escolaridad (porcentaje de alumnos respecto de la población total)

decrecen alarmantemente. Y mucho más, los índices de alumnos de origen social modesto.

Por esta razón, si la enseñanza fuese gratuita, se daría el caso paradójico de que todos los ciudadanos

vendrían a sufragar unos gastos educativos, de los que sólo salen beneficiados unos pocos, precisamente

los mejor dotados económicamente.

La gratuidad de la enseñanza, planteada de un modo aislado, tiene escaso porvenir en España. Hay que

resolver previamente los problemas fiscales. Una saludable y progresiva política fiscal sería el único

camino para la socialización de la enseñanza, con gratuidad o sin ella, que sería cuestión accesoria.

Resultaría entonces un aspecto más, junto a la socialización —que no confundimos con estatalización,

aunque suponga un intervencionismo del Estado, en este caso justificadísimo— del suelo, de la vivienda,

del transporte urbano, del crédito y de tantos sectores de necesidades básicas.

29 MARZO 1967

 

< Volver