No hay inversión más clara que la que se hace en materia de educación. (Villar Palasi). 
 El Jefe del Estado inaugura el curso escolar primario     
 
 Madrid.    02/10/1968.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

«No hay inversión más clara que la que se hace en materia de educación» (VILLAR PALASI)

El Jefe del Estado inaugura el curso escolar primario

MADRID.—A las once en punto de la mañana, el Jefe del Estado, acompañado de su esposa, doña

Carmen Polo de Franco, y del capitán general de la primera región militar, ha llegado al grupo escolar

Nuestra Señora de la Concepción, en el barrio de la Concepción, para presidir la inauguración del curso

escolar 1968-69. Rendía honores la compañía de honor del ministerio del Ejército.

Le esperaban a la puerta del recinto los ministros de Educación y Ciencia, señor Villar Palasi; del Plan de

Desarrollo, señor López Rodó; de Industria, señor López Bravo; de Trabajo, señor Borneo Gorría; de

Justicia, señor Oriol y Urquijo; de Vivienda, señor Sánchez-Arjona, y de la Gobernación, señor Alonso

Vega. Se encontraban asimismo presentes altas personalidades del ministerio de Educación y Ciencia, los

directores generales de Enseñanza Primaria y de Enseñanza Profesional, gobernador civil de Madrid,

alcalde y altas autoridades.

A 1a entrada del recinto escolar dos niñas entregaron sendos ramos de flores al Jefe del Estado, en

representación de las niñas de los colegios de Madrid. Se trata de las niñas Roser, de ocho años, y Ana

Jesús, de nueve años. Seguidamente se inauguró una lápida conmemorativa en la puerta del grupo escolar,

con la siguiente inscripción: "Francisco Franco inauguró este centro escolar en el curso 1968-69".

Inmediatamente después, el arzobispo de Madrid, don Casimiro Morcillo, bendijo los nuevos locales, y a

continuación el Jefe del Estado y autoridades acompañantes pasaron a visitar una gran exposición con

todas las realizaciones de Enseñanza Primaria.

geración alguna, bien puede reputarse de eficaz; pero , como, decía tan sólo hace unos instantes, quedan

reducidas a un valor relativo, de simple etapa cumplida, si se confrontan con todo aquello que nos queda

por hacer. Es necesario desarrollar una política que se oriente a extender los beneficios dé la educación y,

paralelamente, a mejorar su nivel y calidad. El derecho fundamental a la igualdad de oportunidades de

todos los españoles debe transformarse en el ideal motor de esta empresa, a la que de ningún modo

podemos renunciar.

EDUCACIÓN PREESCOLAR

Tenemos exacta conciencia de las dificultades que nos ofrece esta tarea: son enormes las necesidades a

las que habremos de enfrentarnos, tanto por el desarrollo demográfico de la población española como por

la inevitable adopción de las modernas concepciones de la enseñanza. Vivimos en una sociedad dinámica

y en una época de rápida evolución que exige soluciones que tiendan no sólo a remediar males pasados,

sino, paralelamente, a evitar males inéditos.

En un terreno de concreciones, nos proponemos afrontar un planteamiento de la Enseñanza Primaria que,

entre otras cosas, atenderá a su comercialización; trataremos, asimismo, de fomentar la acción en el

ámbito de la educación diferencial, con la creación de centros nacionales y diez regionales que

comprenderán todos los aspectos y matices de la misma; y, con relación al problema de los subnormales,

iremos a una colaboración estrecha con el ministerio de Trabajo. Las Escuelas-Hogar—instrumento

complementario para afrontar la tremenda dispersión del censo escolar primario—constituirán, un

dispositivo, muy útil en la escolarización de la totalidad de los niños españoles. Finalmente, es necesario

afrontar todo el amplio, delicado y complejo problema de la educación preescolar, mediante el estable-

cimiento de una colaboración estrecha con la familia española, en el reconocimiento de la igualdad de

derechos de la mujer y de su proyección en la vida económica y social. Esta política tenderá tanto a la

promoción de construcciones como a la formación del personal que las circunstancias exigen.

INVERSIÓN RENTABLE

Sabemos, señor, que una programación de esta índole representa, en la práctica, el esfuerzo de cuantiosas

inversiones; pero estoy convencido de que se vencerán las dificultades. No hay inversión más clara, ni

acaso más rentable, que aquella que se verifica en el ancho mundo de la educación. Lo que pretendemos,

en definitiva, es que llueva para todos y que esa lluvia borre seculares injusticias, irritantes

discriminaciones y sea, como el agua mansa que Dios envía sobre los campos, la que fertilice otra nueva

primavera española. Estamos en el convencimiento de que de nada valdría esa lluvia si cayera sobre un

pedregal; es necesario, pues, preparar la tierra y a eso tenderemos mediante la instrumentación de las

bases necesarias.

Nadie suponga, al escuchar estas breves palabras mías, que al referirme a las exigencias instrumentales de

la política de enseñanza primaria estoy olvidando el eje y la clave de tal empresa: el maestro. La

necesidad de un Magisterio escrupulosamente preparado y suficientemente dotado conforma una de las

más hondas preocupaciones de está hora. Y quiero dejar constancia expresa ante vos, señor, del

reconocimiento del ministerio de Educación y Ciencia a los maestros españoles. Su preparación, su

vocación y su entrega son evidentes. A ellos llegaremos con los medios necesarios para el dominio de las

nuevas técnicas.

TAREA DE UN PUEBLO

Termino mis palabras, que acaso hayan sido demasiadas, con el ruego de que sean entendidas en su

exacto valor: todo cuanto he dicho y todo cuanto habéis visto durante vuestra estancia entre nosotros no

es más que un preludio, torpe si queréis, de lo que necesita, en orden a la educación, la sociedad española.

La tarea que se avecina no será obra de un hombre, ni siquiera de un equipo, sino de todo un pueblo que

deberá poner en el empeño el mayor numero de resortes posibles. No olvidemos que toda política exige

medios y tiempo. De ahí el sentido de convocatoria que desearía prestarle a mi voz. Poco más me queda

por decir. Hoy vuelven los niños a la escuela primaria, y esta ocasión es propicia para que meditemos.

Hagamos que su paso por ella sea fructífero.

Para vos, señor, nuestra gratitud por vuestra presencia en este modestísimo acto y por vuestra constante

ayuda y consejo; pero, sobre todo, por la ingente labor de Gobierno que en beneficio de la cultura

española habéis desarrollado en este tiempo de paz y fecundidad. Tened la seguridad de que con vuestra

tutela no nos faltará e1 ánimo y el temple necesarios para la empresa que nos aguarda, como tampoco

nos faltará para mantenernos en una lealtad sin fisuras a vos, a vuestra obra y a España.

 

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