Tomo posesión el nuevo rector. 
 Estimo totalmente inaceptable que nadie utilice a la Universidad en servicio de sus preferencias políticas (don Isidoro Martín)  :   
 Si algo no me cansa es servir a la Universidad, dijo el rector saliente, señor Gutiérrez Ríos. 
 Ya.    10/09/1987.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

YA 10 septiembre 1967

Información de Madrid

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TOMÓ POSESIÓN EL NUEVO RECTOR

Estimo totalmente inaceptable que nadie utilice a la Universidad en servicio de sus preferencias políticas

(don Isidoro Martín)

Si algo no me cansa es servir a la Universidad, dijo el rector saliente, señor Gutiérrez Ríos

El ministro de Educación y Ciencia, don Manuel Lora Tamayo, dio ayer por la mañana posesión de su

cargo al nuevo rector de la Universidad de Madrid, don Isidoro Martín ¡Martínez. Presidieron el acto,

con el ministro de Educación y Ciencia, el nuevo rector magnífico de la Universidad: de Madrid, don

Isidoro Martín Martínez; el rector saliente, don Enrique Gutiérrez Ríos; el subsecretario de Enseñanza

Superior e Investigación, señor Martínez Moreno, y el oficial mayor de la Universidad Central. El acto

comenzó con la lectura de los decretos de cese y de nombramiento de rector, respectivamente, por e1

oficial mayor de la Universidad. A continuación, el señor Lora Tamayo cedió la palabra al rector sa-

lienté, señor Gutiérrez Ríos, quién pronunció un discurso en el que, entre otras cosas, dijo:

SERVIR A LA UNIVERSIDAD

"Han transcurrido casi tres años desde que fui nombrado rector de la Universidad de Madrid. Estos,

unidos a los veinte que llevo dedicado a la enseñanza y la investigación, han supuesto para mí la

realización plena de una vocación. El rectorado de una Universidad como la de Madrid exige, no

obstante, un alejamiento de la actividad científica, no sólo físico, sino psicológico e intelectual. Si un día

acepté él rectorado fue porque no podía dejar de servir a la Universidad. Pienso que todavía. tengo por

delante la responsabilidad de educar a varias generaciones de estudiantes desde mi cátedra, a la que

siempre me he sentido plenamentellamado. Pedí al señor ministro y al Gobierno mi sustitución en el

cargo de rector, no por el deseo de rehuir dificultades y sacrificios, nuevos. Todos .mis colaboradores

saben, que he afrontado situaciones muy graves y dolorosas, sin concesiones al desaliento, porque si hay

algo que no me cansa es servir a la Universidad. En mi cese, como rector no hay motivaciones políticas y

mucho menos cuestiones de índole personal. He de agradecer al señor ministro la enorme delicadeza con

que ha respetado durante estos tres años las atribuciones propias de mi cargo, es decir, mi libertad.

Creo que todavía no se ha hecho justicia a esta espléndida gestión ministerial. Celebro que me suceda en

e1 cargo un ilustre catedrático que fue colaborador mío como secretario general de la Universidad y que,

por tanto, conoce a fondo todos sus problemas. El rector saliente terminó agradeciendo a todos los que

han colaborado con él en la gestión rectoral los servicios y la ayuda que le han prestado.

SERVIDOR DE TODOS

Acto seguido, el señor ministro de Educación y Ciencia concedió la palabra al nuevo rector, quien

pronunció el siguiente discurso: "No sé si mi anécdota personal puede elevarse a categoría aplicable a

todos. De cualquier forma diré que en mi vida ha habido cargos o puestos a los que he aspirado

ilusionadamente. Ser colegial de San Clemente de Bolonia o catedrático de Universidad fue siempre en

mí una especie de iluminado anhelo. Como buen, bolonio hubo un tiempo en que hubiera deseado ser

rector del colegio de San Clemente de los Españoles, pero la Providencia me llevó por otros derroteros.

Me he encontrado con cargos que he tenido que desempeñar sin una especial aspiración por mi parte. Así,

fui decano de la Facultad de Derecho de Murcia, secretario general de la Universidad de Madrid y

comisario general de Protección Escolar. Luego, en el ejercicio de estos cargos, especialmente en el

ultimo, la trascendencia de su misión me ha ganado y he puesto al desempeñarlos lo mejor de mi espíritu.

Pero hay cargos que jamás he deseado y hasta me he permítido no sé si decir el lujo o la imprudencia

afirmar que no los desearía. Tal es el rectorado de la Universidad de Madrid.

Cuando he visto de cerca, como secretario general de la Universidad, los sinsabores que hubo de sufrir

aquel ejemplo de hombres prudentes que fue Segismundo Royo-Villanova o el calvario que ha llevado

durante casi tres años Enrique Gutiérrez Ríos, pensé muchas veces y hasta lo dije alguna: no desearía ser

rector de la Uníversídad de Madrid.

Creo que me comprendéis todos, y muchos de vosotros me lo habéis dicho implícitamente al

manifestarme en vuestras cartas de felicitación que el cargo es difícil. No lo deseaba no sólo porque lo

creyera—lo digo sin falsa modestia— muy superior a mis méritos y carazon de comodidad. Regir la

Universidad de Madrid es empresa para impresionar : a cualquiera que se sienta hombre normal y

corriente. Aquí, donde todos no sólo pueden decir con exactitud y justicia: "Nosotros, que cada uno

valemo tanto como vos...",

sino que son legionarios que pueden afimar que valen infinitamente más, forzosamente tiene que resultar

difícil sentirse rector de una comunidad dónde abundan las figuras señeras.

He dicho una comunidad y no sé si he sido exacto. Porque una Universidad tan numerosa en su

profesorado y auténticamente masiva en cuanto a sus alumnos tiene más de "dispersidad" que de

universidad, todo lo cual la hace más difícil de regir. Si a todo esto añadís que yo me sentía entusiasmado

en esa obra de tan hondo sentido y espíritu de justicía social que es la protección escalar, comprendería

fácilmente que cuando el señor ministro me propuso hace unos días que aceptase el rectorado yo me

"defendiese". Creo que ésa es la palabra exacta.

Pero, queridos amigos, en la vida hay momentos en los que hay que rendirse sin condiciones. Por lealtad:

y por sentido del deber. En contra de todos mis argumentos se me ha dicho—perdonad la inmodestía que

soy el hombre adecuado para regir la Universidad de Madrid en estos instantes. Y creo que es obligado

ser indiscreto en este momento, señor ministro, porque aquí la indiscreción se hace discreta y resulta en

servicio dé la justicia.

El señor ministro me ha pedido esta colaboración argumentando que no soy hombre de partido ni de

grupo, que estoy libre de toda clase de compromisos y en condiciones de entenderme con todos. Lo cual

quiere decir por parte del señor ministro que hay un acuciante anhelo de que la Universidad sea

Universidad auténtica, corporación de maestros y alumnos estrechamente aunados en su misión de formar

científica y humanamente a la juventud universitaria. Y con respecto a mi, quiero decir que si alguna vez

hubiera sentido la tentación del grupismo —no tengo conciencia de ello—ahora la tengo que rechazar con

todas mis fuerzas.

Se me requiere como rector de toda la Universidad de Madrid y tengo el deber estricto de ser el rector,

es decir, el servidor de todos. De los profesores y de los alumnos, de los funcionarios y de los subalternos.

De los presentes y de los ausentes. De los que se han alegrado dé mi nombramiento, dé quienes lo hayan

visto con indiferencia o con desagrado. Servidor de todos, que me parece que es la única manera de

entender rectamente, con sentido cristiano, la función de gobierno.

La legitimidad del origen del poder admite diversidad de fórmulas, acaso todas ellas discutibles y, sobre

todo, sometidas al influjo histórico. Se puede llegar legítima mente al poder por vías burcráticas o

democráticas. Lo que no es posible es ejercer legítimamente el poder sin buscar el bien y él servicio de

los miembros de la comunidad.

COLABORACION Y DIALOGO

Queda, pues, bien claro mi deseo, que entraña por consiguiente un afán de escuchar toda sugerencia,

venga de donde viniere, para mejor servir a nuestra Universidad. Él rectorado está abierto para todos y

para todo en todo momento.

Estoy enteramente convencido que no hay ni un sólo problema universitario que no pueda ser resuelto por

la vía de la colaboración y del diálogo. Cuando hay justicia en lo que se desea y buena voluntad en los

que tienen que encontrar la solución, el recurrir a la coacción es absolutamente innecesario y un crimen

de esa Universidad.

Ya sé que hay personas interesadas en convertir a la Universidad en palanca y en caja de resonancia de la

subversión política. Que ya se han estudiado las posibilidades de huelga que ofrezca la supresión de los

tranvías de la Ciudad Universitaria por autobuses; que jóvenes activistas reciben consignas del extranjero

para alterar en cuanto sea posible la normalidad universitaria con una finalidad esencialmente política

Respeto las posiciones políticas de cualquiera que busque honestamente el bien de la comunidad, pero

estimo totalmente inaceptable que nadie utilice a la universidad en servicio de sus preferencias políticas.

En estos momentos me siento obligado a dedicar un recuerdo: lleno de afecto y de respeto a la

memoria de Segismundo Royo-Villanova, a cuyo lado aprendi lecciones constantes de ponderación

y de buen sentido universitario. El testimonio de mi cordial afecto al rector que cesa, cuya entrega a

la Universidad durante estos tres años ha sido imsuperablemente ejemplar.

Mi gratitud al señor ministro por la atrevida confianza que en mi deposita, y mi respeto leal al Jefa del

Estado, que ha tenido a bien ratificar esta confianza..

Mis gracias a todos vosotros, que con vuestra presencia me dais alientos para la difícil tarea que se me

ha encomendado.

Gracias sobre todo, a Dios nuestro Señor que se sirve de lo más pequeño del mundo para las grandes

obras. Si mi gestión rectoral fuese acertada, tened por seguro que no ha sido vana en mí la gracia de Dios,

esa ayuda que El otorga indefectiblemente a los que buscan con recta intención su reino y su justicia.

Para ello os pido muy de veras eso que muchos de vosotros y otros no presentes me habéis prometido la

oración insistente, para que yo sepa servir con amor a la Universidad, que es tanto como servir a la

juventud, que tiene la misión y la responsabilidad de forjar nuestro futuro."

PALABRAS DE LORA TAMAYO

Finalmente, el ministro, señor Lora Tamayo, pronunció unas breves palabras de despedida al rector

saliente, a quien agradeció su inteligencia, prudencia, y lealtad; de salutación al nuevo rector, cuyas

cualidades de prudencia, sensatez e integridad de convicciones elogió, deseándole éxito en "este cargo

duro y penoso", y agradeció a ambos su entrega a la Universidad. Entre los aplausos de los numerosos

asistentes entregó al nuevo rector magnífico los atributos de su cargro y declaró levantada la sesión.

A la toma de posesión: de don Isidoro Martín, Martínez asistieron además de las personalidades citadas,

los directores generales del departamento, decanos . y claustro de profesores de las distintas facultades,

directores de los colegios mayores femeninos y masculinos, representaciones de alumnos y becarios de

los colegios mayores de la Universidad.

 

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