Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Enseñanza. 
 Balance del segundo trimestre en la Universidad de Barcelona     
 
    Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ENSEÑANZA

Balance del segundo trimestre en la Universidad de Barcelona

BARCELONA. (De nuestro corresponsal.)—"En definitiva, ¿ qué quieren los estudiantes de Barcelona al

finalizar este segundo trimestre? Hay que tener en cuenta, antes de dar una respuesta, que las ultimas

acciones del Gobierno, especialmente a raíz del asalto al Rectorado, han debilitado el movimiento

estudiantil. En el primer trimestre del presente curso era notoria la división entre los estudiantes

politizados, y el movimiento estudiantil estaba desorganizado. En este segundo trimestre, los estudiantes

han dirigido su acción en petición de tres puntos: retirada de la Policía del interior de los centros, libertad

de celebrar asambleas y críticas al proyecto de ley de Educación.

Los estudiantes de Derecho, en particular, pidieron que las fuerzas del orden abandonasen la Facultad,

garantías de que no se iban a producir cierres de los distintos centros, libertad de expresión, .reunión y

asociación; necesidad de celebrar asambleas y actos, culturales—uno sobre la amnistía entre ellos—y

"asociarnos en la forma que creamos más conveniente".

Estudio objetivo

Estos párrafos pertenecen a un objetivo y detallado reportaje que publica "La Vanguardia" y que firma su

redactor, experto en cuestiones universitarias, Rafael Wirth. El estudio ocupa tres largas columnas del

diario, y en el mismo, once citas se presentan como otros tantos documentos que muestran al lector la

problemática de la Universidad en general y de la Universidad barcelonesa más concretamente. Textos:

de Alvaro D´Ors, Laín Entralgo, Millán Puelles, Luis Alberto Sánchez, "Gaceta Universitaria ", entre

otros, son esgrimidos por el autor.

"El movimiento estudiantil —escribe Rafael Wirth—de la antigua e histórica Universidad literaria de

Barcelona gira en estos momentos por unas órbitas totalmente alejadas de la idea de asociaclonismo tal

como se prescribe en el citado decreto (se refiere al decreto de 20 de septiembre de 1968 sobre

Asociacines de estudiantes). Ciertamente hay agrupaciones que son a fin de cuentas las que canalizan las

muy variadas reclamaciones, pero esos núcleos no están autorizados y su labor resulta doblemente difícíl.

En realidad se puede decir —afirma el periodista—que la mayoría de los estudiantes activistas y de los

que tienen conciencia de la problemática social y política española siguen lineas opuestas a las de la

Administración."

En cuanto al número de alumnos que han optado por el régimen asociativo oficial, el reportaje asegura

que en el mes de octubre sólo 125 estudiantes —sobre un total de 20.000—habían hecho uso de las

posibilidades del decreto. "Ahora añade—se ha creado alguna que otra Asociación. pero exclusivamente

con fines deportivos, que no cuentan en este estudio por razones obvias."

Más adelante, Rafael Wirth, y partiendo" de 1968, menciona los

diversos grupos que han funcionado y cuya actuación se ha dejado notar activamente en la Universidad

catalana. Aparte del conocido Sindicato Democrático de Barcelona se enumeran las principales

posiciones, con sus respectivas características, hasta llegar al momento actual. Según el redactor de "La

Vanguardia", quien lo recoge de las octavillas que se prodigan en las Facultades, "se puede apreciar en

éstos momentos la presencia de los siguientes grupos: el Partido Socialista Unificado de Cataluña, la

unión de Estudiantes Universitarios Revolucionarios, los Comités de Huelga Estudiantil, de carácter

marcadamente extremista y muy minoritarios, que pretenden la abolición de la Universidad; existen

igualmente agrupados algunos estudiantes de tendencias catalanistas y socialistas, marxista-leninistas,

carlistas, anarquiestas y marcusiarios. No se cree haya organizado ningún grupo derechista".

Únicamente unos 200 ó 300 alumnos están integrados en los movimientos antes indicados, aunque otros

centenares—sigue el informe—participan en ocasiones en las acciones estudiantiles, pero sin que

pertenezcan a una Organización determinada. "¿No se ha repetido aquí, en España, tantas veces—

argumenta Rafael Wirth—que la política era cuestión de minorías? No debe extrañar a nadie que sólo un

reducido porcentaje se mueva en la Universidad de Barcelona."

El trabajo termina explicando lo que son y cómo se desarrollan las tan prodigadas asambleas. "Ellas

vienen a resumir en estos momentos—puntualiza el articulista—lo que los estudiantes consideran su

único órgano representativo. No quieren líderes ni delegados. La asamblea para ellos es el único órgano

de representación ante las autoridades académicas. Por este motivo precisamente es poco viable en estos

momentos que los estudiantes de Barcelona decidan asociarse. Que se asocien —dice el redactor—y

entonces tengamos estudiantes representativos. Los alumnos no ven con agrado el asociacionismo tal

como se les ofrece. La posibilidad del diálogo entre las autoridades académicas y el alumnado es muy

difícil: suelen hablar —concluye el reportaje—distintos idiomas."

Enrique Sopena

 

< Volver