Autor: Sánchez Agesta, Luis. 
   Hombres y opciones     
 
 Ya.    27/05/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 10. 

HOMBRES Y OPCIONES

Se está repitiendo hasta la saciedad que en las próximas elecciones se va a

votar más a los hombres que a

los partidos, pese a que los partidos son los que presentan a los hombres que

han de ser elegidos para el

Congreso, Desde luego, interesan los hombres y harán bien los electores en

valorar su hombría de bien,

que a todos sin excepción se la concedo, salvo prueba en contrario. Salvando

aquello de que la cara es el

espejo del alma, el elector debe preocuparse mucho menos por su figura, aunque

los expertos en

publicidad traten de presentarnos su mejor imagen. Lo que de verdad debe

interesarnos no es tanto su aire

juvenil como la frescura y la fragancia de sus ideas; debemos prestar más

atención al ingenio e inquietud

de sus palabras que a su aire pastoral o paternal. Lo que de verdad debe

interesarnos no es tanto que su

cabeza sea hermosa como lo que tienen dentro de la cabeza.

EN la actual situación española,, a la vista de unas trascendentales elecciones,

lo que nos interesa es

cuáles son las ideas que tienen nuestros líderes políticos y los partidos que

lo$ apoyan, la sinceridad con

que esas ideas responden a, una voluntad de realizarlas y, como es natural, la

adecuación de los medios

que proponen para ese objeto. Algunos de esos líderes han publicado libros que

están directamente

pensados y proyectados sobre la realidad española actual, desde Fraga a Tamames.

Otros dejan traslucir

su pensamiento en la retórica de un discurso o en el compromiso de un programa

de partido, desde El

icinio de la Fuente a Felipe González, o en una declaración de Gobierno, desde

Arias a Suárez. Quien

rastree estos libros y estos discursos, estos programas o estas declaraciones,

advertirá, en primer lugar,

que no hay diferencias más que de acento, y cuando es obra personal, de carácter

y temple. Todos desean´

una reforma o un cambio bajo el índice común de participación de los españoles

en su futuro destino, pero

con una enorme vaguedad respecto a los detalles en que esa participación se va a

realizar. Quisa, porque

establecido el sufragio universal y la libertad de asociación política y sin.

dical, irreversibles enel cuadro

de la democracia, los grandes temas de división se han esfumado. O dicho en

otros términos, la oposición

se Jia quedado sin lo más sabroso de su programa, salvo retales de amnistía, que

al ser respaldados por

explosiones de violencia, los anulan como bandera electoral.

CUANDO acercamos U lupa a esos libros, discursos, declaraciones o

programas, podemos apreciar

detalles menores. Mucho .se ha discutido sobre la ley Electoral, los principios

MI vite ha de inspirarse y

las circunscripciones sobre las que el recuento de los sufragios se realiza y

sobre la composición y

función de la segunda Cámara. Algo parece que también se ha dicho sobre el

Consejo del Reino, pero da

la impresión de que se estaba pensando en "un" Consejo del Reino y no en las

lineas generales de la

institución, que con esas u otras funciones puede ser útil. Y hasta algún

partido, y no precisamente de la

extrema izquierda, pone reservas V condicionantes sobre la institución que ha

permitido el cambio y que

parece un poco paradójico que los partidarios del cambio quieran discutirla.

´TODOS parecen también de •*• acuerdo en que hay que hacer "algo" en relación

con las regiones, pero

nadie dice con claridad hasta dónde está dispuesto a llegar. Quizá porque el

tema mismo es mu.y comple.

jo y al mismo tiempo presenta dificultades técnicas y emocionales que no son

fáciles de reducir a esas

formulaciones Simple» de un programa, un discurso o una declaración del

Gobierno. Pero yo diría que en

el elector hay una comprensión intuitiva de qué ese "algo" tiene significados

distintos en los diversos

partidos.

\7 no hablo de la, libertad, •*• porque ésta es tin sobreentendido, que en sua

matices concretos se

proyecta sobre todas las cuestiones. Y éstos son, en fin de cuentas, los tónicos

puntos que están en debate

o los temas de discusión en lo q«e se refiere o la" estructura constitucional.

7V7O oculto que hay otros temas, sólo indirectamente constitucionales, en que la

diferencia es más

profunda y que son, quisa, los que afectan más directamente a la sensibilidad de

los electores. Entre ellos

se pueden destacar la libertad de enseñanza, gravemente amenazada en el programa

de algunos partidos, y

la libertad de empresa, que ve también su horizonte oscurecido por nubarrones de

socializaciones o

nacionalizaciones. Aunque pr9gunten a todos los líderes en televisión por el

divorcio y el aborto, no creo

que constituyan temas sustanciales en los que nadie se juegue una elección,

aunque es

probable que se discutan apasionadamente en los próximas Cortes.

LO que los anglosajones llaman la ley y el orden, y nosotros más lisamente el

orden público, es un tema,

que, como es natural, unos abordan y otros silencian, pero que nadie pone

claramente en tela de juicio

entre los líderes que, ss sienten con una responsabilidad nacional. Pero será

también, sin duda, un tema

que pese, en los electores con un juicio implícito de una actitud más o menos

permisiva desde la izquierda

a la derecha.

HAY un tema que en el futuro dará lugar. sin dudas, a discrepancias, pero que en

lo. letra de los

programas revela una curiosa coincidencia. Me refiero a la atención a los

problemas que en general se

llama sociales, esto es, vivienda sanidad, salario, bienestar, reforma de la

empresa e incluso, aunque

pueda parecer paradójico, reforma fiscal. No hny tanto acuerdo cuando se abordan

el despido, la huelga y

las formas posibles de participación en la empresa, temas en lo que no parece

necesario indicar hacia

dónde caen las diferencias. Todos ellos tienen reflejos en un tema íntimamente

conexo, que hoy, más qite

tm tema económico, ha pasado a ser un tema social: el problema agrario. Y apenas

será necesario

subrayar que nadie quiere comprometerse en esta, hora electoral en el detalle,

de una política económica.

PERO qiñsá la más curiosa * coincidencia, o por lo menos, aceptación común de

«no* hechos, afecta a

la política internacional de España, en q´"« hasta el partido comunista perece

aceptar, con condiciones de

futuro, el convenio de las bases americanas y la política de aproximación de

España a Europa. Ignoro si

esta coincidía obedece o. lo que podríamos llamar imperativos de la geopolítica

o a la tradicional

despreocupación de los españoles por los problemas de política internacional.

Siempre hemos estado más

dispuestos a discutir y a guerrear hacia dentro que hacia fuera.

WfSTE es el panorama fíe opciones con que .se van a enfrentar los españoles.

Primero todos los

electores con su voto. Después los elegidos, en sus debates y en s«s

coaliciones. Como es natural, estos

debates y estas coaliciones estarán en función de lo que los españoles deseen.

Porque lo único que parece

claro, después de esta consulta electoral, es que *7 Gobierno tendrá que

atenerse « SMS resultados. Y

quiera. Dios que éstos sean fácilmente descifrables,

Luis SÁNCHEZ AGESTA

 

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