Continuaré en mi puesto sin desfallecimiento, dice el ministro de Educación y Ciencia  :   
 Espera que las Cortes mejoren y den paso al proyecto de Ley de Educación. 
 ABC.    21/03/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

A B C. SÁBADO 21 DE MARZO DE 1970.

«CONTINUARE EN MI PUESTO SIN DESFALLECIMIENTO, DICE EL MINISTRO DE

EDUCACIÓN Y CIENCIA

Espera que las Cortes mejoren y den paso al proyecto de Ley de Educación

El diario de la tarde del Movimiento "La Prensa", de Barcelona, publicó en su número de ayer la siguiente

carta del ministro de Educación y Ciencia, don José Luis Villar Palasí:

"Señor don Federico Gallo, director del diario "La Prensa", Barcelona.

Mi querido amigo: Con el ruego de que sea publicada en su diario, le envío ésta carta de contestación a la

que, con fecha 14 de los corrientes, publicaban ustedes bajo el título "Carta urgente al excelentísimo señor

ministro de Educación y Ciencia".

Al frente de un equipo de hombres inasequibles al desaliento y que constituye uno de mis mayores

orgullos, inicié, pronto hará dos años, la más ilusionante tarea que me hubiese cabido imaginar.

Con una fe sin fisuras en los valores inestimables del pueblo español, tanto desde su dimensión colectiva

como desde cada individualidad, siempre creí que nuestro futuro estaría garantizado para las altas

rentabilidades de la convivencia pacifica si conseguíamos construir un. sistema educativo que

salvaguardara para nuestros hijos la auténtica libertad de oportunidades frente a la vida.

No dudábamos de que tan ilusionante tarea había de poner a prueba nuestra capacidad de lucha y exigiría

de cada uno de nosotros el alto precio de la incomprensión de algunos y de la obstaculización de otros.

Pero estábamos entonces, y aun más lo estamos ahora, dispuestos a pagarlo.

Iba pasando el tiempo y la factura no llegaba, lo que empezó a hacernos temer que nuestra ilusión, a la

hora de aparecer redactada, se hubiese quedado corta. Comprenderá con cuánta satisfacción, por un lado,

y con cuánto pesar cómo españoles, por otro, hemos recibido el esperado, pero nunca temido, ataque. Ha

llegado en el preciso momento que convierte en oportunas acuellas palabras de Ünamuno: "Agradezco a

mis rivales las espuelas que me ponen en los ijares." Ahora si que estamos bien seguros en nuestras

posiciones. Son muchísimos los estímulos y alientos que —al igual que la carta que ustedes publicaron—

nos llegan de todas partes y que nos compensan con creces de los malos tragos, no por esperados siempre

menos amargos.

Pero el proyecto de ley, que ya es del Gobierno desde que me honré tomandolo como propio—hace ahora

medio año—, me consta que ha calado hondo en el entrañable pueblo español, demostrando así hasta que

punto nuestro Gobierno supo lo que él pueblo quería.

Si el proyecto se convierte en ley tengo la seguridad de que nuestra generación habrá entregado a la de

nuestros hijos—y porque son nuestros queremos para ellos lo mejor—la igualdad de oportunidades hecha

realidad tangible, y con ello se habrá consolidado el buen funcionamiento del mecanismo institucional tan

sabia y prudentemente elaborado a lo largo de treinta años.

Comprenderá, por tanto, señor director, que ahora más que nunca, con mayor convincción que nunca, por

lealtad a quien al nombrarme confió en mi; por lealtad a mis compañeros de Gobierno, que hicieron suya

mi propuesta; por sagrado deber para con mis compatriotas, con los "trabajadores, empleados,

funcionarios, familias medias" citan en la carta a la que ahora contesto; por sentido de responsabilidad

hacia el pueblo español y porque tengo una fe sin límites en aquello por lo que lucho, continuaré en mi

puesto sin desfallecimientos de ninguna clase, con la esperanza firme en que las Cortes, fieles a sí mismas

como órgano supremo de participación del pueblo en las tareas legislativas, mejorarán y darán paso al

proyecto de ley de Educación que les ha sometido el Gobierno, dando así el mejor espaldarazo al empeño

ilusionado de un equipo de hombres y a las esperanzas de un pueblo.

Reciba con mi gratitud mis mejores saludos.—José Luís VILLAR PALASI."

 

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