Autor: Sánchez Agesta, Luis. 
   ¿Cortes constituyentes?     
 
 Ya.    08/05/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

¿CORTES CONSTITUYENTES?

HAY muchas cosas que el tor debe saber antes de votar para medir la trascendencia de su voto, y una de

ellas, especialmente importante, es que las próximas Cortes, e a más o en menos, van a ser unas Cortes

constituyentes. Ya sé que hay algunos partidos que hacen bandera de este grave tema en nuestra situación

política actual. Pero el hecho es tan patente, que me parece que es un deber público que los lectores

tengan conciencia de su verdadera dimensión.

DESDE luego no se trata de tomar posición, en una polémica, sino de desvelar, o quizá mejor subrayar,

un hecho patente. El gobierno anterior presentó a las Cortes dos proyectos de reforma constitucional que

afectaban a la misma institución monárquica, daban una nueva estructura a las Cortes con un sistema

bicameral, en que una de las cámaras era elegida por sufragio universal, modificaban el Consejo del

Reino con una incidencia directa en la formación del Gobierno, .establecían una jurisdicción

constitucional, preveían nuevas bases para el derecho de asociación sindical y establecían un Consejo

Económico Social. Me figuro que quienes presentaron esos proyectos seguirán creyendo que con esos u

otros matices es necesaria en España una reforma constitucional. Y esto es de por si 115 acto

constituyente.

LA ley para la Reforma del Gobierno Suárez tiene ya, en ese para, una clara indicación de que las

instituciones que se definen en ella, laa Cortes y el referéndum, tienen como objetivo singular proceder a

una reforma constitucional. El preámbulo que precedía inicialmente a este texto así lo

subrayaba: "Una ley de reforma política—decía—debe hacer posible que la mayoría popular se constituya

en la instancia decisoria de la misma reforma, porque sólo así, cuando el pueblo haya otorgado libremente

SU mandato a sus representantes, podrán acometerse democráticamente y con posibilidades de estabilidad

y futuro, la solución de los importantes temas nacionales, como son la institución a liz ación de las

peculiaridades regionales, como expresión de la diversidad de pueblos que constituyen ¡a unidad del

régimen dei Estado; el sistema de relaciones entre el Gobierno y las. Cámaras legislativas; la más

profunda y definitiva reforma sindical, o la creación y funcionamiento de un órgano jurisdiccional sobre

temaa constitucionales y electorales". Aun más, aunque este preámbulo desapareciera quedó el discurso

del presidente del Gobierno, que glosaba esas ideas. Y en el texto mismo de la ley, que fue aprobado por

laa Cortes y sometido a referéndum, se llevaron a disposiciones transitorias, que por consiguiente

necesitan confirmación o remodelación, disposiciones que afe c t a b a n a la composición del Congreso y

dej Senado, a Su base electiva e incluso a la composición del mismo Consejo del Reino. No creo .que sea

necesario subrayar que todo ello supone una voluntad y hasta una exigencia constituyente.

NO creo que nadie niegue que las próximas Cortes van a ser en más o en menos constituyentes. Lo que

posiblemente está en discusión ea la medida en que deben serlo. Esto ea, hasta qué punto ese acto

constituyente debe representar una reforma del orden constitucional que cubren hasta este momento las

leyes fundaméntales existentes, o la redacción de un nuevo texto que las derogue íntegramente.

1UO quiero tampoco entrar en 1" esa polémica por la razón simplísima de que lo que puede haber de

aprovechable, y creo que lo hay, en las precedentes leyes fundamentales puede incorporarse a un nuevo

texto, de la misma forma que artículos redactados para la Constitución de 1837 estaban presentes en la

Constitución de 1876, y algunos llegaron hasta la de 1931 y hasta ¡as propias Leyes Fundamentales, ¿sto

es un problema de técnica jurídica, que está al margen de la discusión.

EN cambio, creo que es muy importante subrayar que lo que haya de hacerse debe hacerse de una sola

vez y pensando que no deba ser reformado, por lo menos en uta generación. Una reforma constitucional, a

la que en alguna ocasión se la ha llamado un acto de fundación del Estado, tiene un costo social, político,

e incluso financiero, que no permite prodigarla en la historia de un pueblo. Supone un debate sobre las

bases, los principios y las reglas a las que debe sujetarse la vida de un pueblo, implica el riesgo de una

discusión de ideas que son el fundamento mismo de la convivencia, determina una movilización profunda

de todos ¡os intereses que pueden entrar en conflicto y crea situaciones de interinidad en los fundamentos

de legitimación de una comunidad política.

POR Si esto fuera poco, de acuerdo con la ley misma para la Reforma Política, la reforma no sólo supone

un acuerdo de las dos Cámaras de las Cortes, que por su diversa base de elección pueden tener matices

muy diversos, sino una apelación al referéndum, que aunque sea la expresión más genuiná de la voluntad

popular, no puede prodigarse en. un país de más de veinte millones de electores.

POR todas estas razones creo que vale más que todos, empezando por los líderes de loa partidos,

tengamos plena conciencia del valor constituyente de las próximas Cortes que van a ser elegidas, y

deseemos que su obra constituya una base duradera y flexible para la convivencia entre loa españoles.

Luis SÁNCHEZ AGESTA

 

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