Autor: Javierre, José María. 
   Una querella inútil     
 
 Ya.    08/05/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

SIETE DÍAS

UNA QUERELLA INÚTIL

HOY, en Roma cabalmente hoy, mientras España cierra las lletas de candidatos para laa próximas

Cortes—, una mujer española recibirá el honor máximo que la religión católica concede a los testigos del

Evangelio: colocar su efigie en los altares. La coincidencia propone una reflexión profunda en torno al

tema de la libertad de enseñanza, que amenaza convertirse en una de las peleas que van a perturbar

seriamente la convlvencía nacional durante los próximos meses.

María Rosa Molas, hoy beatificada por Pablo VI, nació en Reus, hija de un sencillo hojalatero. Tres

meses antes le había nacido al distinguido señor notario de Reus un niño llamado Juan Prim, el nombre

que para los chavales de mi época simbolizaba el heroísmo, la devoción a Ja patria, el arrojo. Imaginarle a

¿1 desenvainando con una mano la espacta, enarbolando en la otra el estandarte de los colores ^e España,

picando el oabauo con las espuelas de plata mientras un toque agudo de clarín señala eï instante de atacar

briosamente las compactas filas de los moros, aquello era la gloria, ´aquello era el vértice de los gozoa del

mundo. Valia la pena vívir para irse a morir peleando al costado de Prim.

Ix» niños de ahora manejan un material nuevo para sus sueños heroicos. Nada puede entusiasmarles que

no sea un submarino atómico o disparar la cápsula espacial en ta punta del último cohete.

Las hazaña» de María Rosa Molas fueron menos fulgurantes que las de au paisano. Fundó una patrulla de

monjas para sostener escuelas y hospitales. Esta mujer estaba enamorada de Dios, y por amor de Dios

sirvió amorosamente a los enfermos, a los niños, a los viejos. Compartió el dolor de los pobrea. No se

limitó a contemplarlo ni a suavizarlo, lo compartió. Quiso ser madre de loa nifioa sin madre, báculo de los

viejos sin báculo.

RECETAS DE COCINA

EN el proceso de beatificación de madre Molas ocurrió un lance pintoresco. Sus hijas, las hermanas de la

Consolación, ocupadas en la trinchera que les señaló su fundadora, .colegios y hospitales, dejaron pasar

cincuenta y ocho anos antes de abrir el proceso que recoge las declaraciones de cuantos conocieron la

persona. La monja murió en 1876, y hasta 1834 nadie pensó en colectar testimonios acerca de sus

virtudes. Abierto el proces*o, las declaraciones provenían casi todas de personas "que oyeron hablar" de

la candidata —testigos "ex auditu" los llaman en la jerga procesal—; son escasos les declarantes que la

.conocieron ea persona—tes. tigos "de visu"—, y éstos eran, lógicamente, niños cuando murió la monja.

El proceso pudo encallar por falta de pruebas. Pero los monseñores romanos confiaban que, al poner

sobre la mesa los escritos de la fundadora, surgiera una masa voluminosa de páginas reflejando la

espiritualidad de Maria Rosa Mofas: exhortaciones a sus monjas, cartas piadosas, consideraciones

ascéticas. Ese material permitiría conocer a fondo las calidades cristianas de la candidata. El chasco fue

mayúsculo. Eran poquísimos los escritos, y la parte más notable n* de índole espiritual. El

cardenal responsable, Carlos Salotti (elegante de porte, fino escritor, diplomático agudo, ascendió

firmemente los peldaños del escalafón hasta ocupar sillón de prefecto en la Congregación de Ritos),

comentaba divertido:

"¡Pero qué monja sorprendente! Las páginas más interesantes que tiene escritas no

José María JAVIERRE

• * *

(Contínua en pág. sigte.)

(Viene de la pftg. anterior)

ton pláticas pías a BU* religiosas, son ¡recetas da cocina!; lo que oye; un recetarlo de postres, de turrones,

de dulces, Incluso de licores y aperitivos. Quest» suora... Me da la nariz que aon recetas excelentes. Serla

santa, quiza; pero era, Indudablemente, magnifica cocinera. Imagino qu* lo* novicias de la Consolación

ensayarian devotamente las .fórmulas gastronómica* de su fundadora..."

¡Qué pena! Carlos, cardenal Salotti, emigró al otro barrio tantos aflos hace.» Le «legrarla saber que el

proceso salvó los escollos, entro en puerto y valdrá pronto ft madre María Rosa una plaza en el

calendario.

¡Qué pena, eminencia! Podríamos celebrarlo coa una coplta de licor de aquel recetarlo.

¿Por qué la monja n hizo experta en repostería ?

Los programas de U enseñanza femenina de la época estaban aún orientados a labores casera». Por

desgracia, tendrán que pasar muchos lustros antes que la sociedad española admita el principio Igualitario

de Instrucción para varones y hembras. Contemporánea rigurosa de Maria Rosa Molas es Concepción

Arenal, esa fabulosa mujer del siglo XIX español. Cinco años más jovencllla Concepción que la madre

Maria Rosa, provocará un escándalo nacional vistiéndose de muchacho para Inscribirse en la Universidad

de Madrid. María Rosa Molas pasó Infancia y juventud sin letras en la casita de un artesano de Reus,

ejerciendo de ama de casa hasta la entrada en el convento. Obtuvo luego titulo de maestra oficial. Cultivó

dos sectores entonces valorados como importantes en loa programa escolares femeninos: la cera y la

repostería. Tanto en artesanía de la cera como en trabajo de repostería, madre Maria Rosa estarla en

condiciones de ocupar hoy un laboratorio de escuelas profesionales o de dirigir un taller: describe los

bizcochos de la reina y genoveses, crispülos dulces, nogat de París, cremas, jalea* conservas, turrón de

nieve, turrón de Holanda, turrón >L« América, turrón de canela, de natilla, de yema capuchina...

LA VOCACIÓN DE ENSEBAR

Ami me asusta que nuestras próximas batallas ahoguen en política la vocación de ensenar. Una dificultad

que "el abogado del diablo" puso a la beatificación de Maria Rosa Molas fue que alejó de la congregación

a una joven postulante: la echó porque habla pegado a los niños. El hecho es cierto. La madre halló a la

postulante pegando a un nlflo de los acogidos en la Misericordia. La echó;

—Tú no sirves.

Tagore también la hubiera echado. Tagore el poeta escribió:

"Para ser maestro de niños no se debe pensar en que ae tienen más años ni en que se sabe m&s ni en nada

por el estilo; hay que ser un hermano mayor diapuesto a caminar con los niños por la misma senda..."

Pienso que para ser maestro de niñoa hay que ser padre; para ser maestro de niñas nay que ser madre.

María Rosa metió en la cabeza de sus herma, ñas que los niños asilados no

•rim y*. niftM »m padres: ella» •on su padre y su madre. Y into álfica Porque « una madre le pega a su

niño, no por eso el niflo o la ñifla dejan da pensar qua su madre efl su madre. Pero si una maestra le pega

a un nlfio, «1 nlfio o la ñifla dejan de pensar que la maestra es su madre. Está´ ñamo» en 1870.

EVITAR LA QUERELLA

ITRAMBJEN me asusta la enJ. ciclopédlca Incultura d« muchos de nuestros Jóvenes líderes-político». Lo

malo es que como alguien no los Instruya a tiempo destrozaran «1 pal* antes de hacerse viejos.

A mucho* amigos socialista» empeñados de buena fe en plantear una feroz querella nacional en torno a la

enseñanza quisiera pedirles desde Roma* con ocasión del festejo dedicado a una monja maestra, qua,

atoen el esfuerzo de los españoles y no los inciten a pelea. La vergUenza de nuestros fallos colectivos de

enseñanza a todos nos alcanza. Vamos a solucionarla, de una maldita vez, entre todos, Echar cuatro gritos

airados al viento y agitar programas utópicos quiza dé votos; habrá que verlo. Pero nada remedia. Los

religiosos y religiosas de enseñanza son hoy gente nueva; como son gente nueva lo» maestros, maestras y

profesores de Instituto. Unos y otro* están fecundados con fermentos. Seria criminal engañarlos con

planteamientos arcaicos de los aflos del rencor. Hay que afrontar honestamente y entre todos´ lo que a

todos nos Importa.

Y que no tengan miedo • los contenidos religiosos que grau parte de las familias españolas exigen para las

escuela» de sus hijos. ¿ Por qué han de tener miedo? Contempera, neo de Maria Rosa Molas, Carlos

Marx escribió en los libros que transformarían la época, una frase muy tríate:

"El hombre está enraizado »n a* mismo."

Si así fuera, si el hombre estuviera enraizado nada más . que en al mismo, la existencia seria una cuestión

de Jucha personal por el triunfo. Y moriríamoe definitivamente solos. Lo dijo el portaestandarte de mi

juventud, Albert Camus: "Que nacemos solos—dijo—, vivimos solos, tenemos que morir solos." Pero no

es verdad ni exacto del todo. La persona que muere caería en el vacio, sin apoyo, sin refugio. No ea

verdad; el huracán del pensamiento moderno no ha disipado de nuestra biosfera los último» saborea del

misterio. Yo he visto morir mucha gente que, os lo |ui*o, no estaban solos.

José Alaria JAVIERRE

 

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