Autor: ;Alonso Olea, Manuel. 
   Sobre la creación de Universidades Libres     
 
 ABC.    18/06/1967.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. DOMINGO 18 DE JUNIO DE 1967. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 48.

Opiniones ajenas, Polémicas, Cartas, Puntualizaciones, Comentarios.

SOBRE LA CREACIÓN DE UNIVERSIDADES LIBRES

Cuarenta y dos catedráticos de Universidad han enviado al Ministerio de Educación y Ciencia un escrito

cuya publicación nos ruegan algunos de los firmantes:

"Ltt opinión de estos catedráticos, la creación de Universidades libres y su inevitable proliferación

ocasionaría una notable caída de la calidad de los estudios universitarios, puesto que significaría la

creación,de numerosas cátedras y su ulterior desempeño por personas carentes de la necesaria formación

científica y didáctica que debe exigirse a un profesor universitario. La dificultad con que se recluían hoy

los catedráticos en muchas disciplinas es síntoma suficiente para justificar aquellas conclusiones".

La pérdida de calidad de los estudios universitarios —agregan— no habría de ser la única consecuencia,

de la libre iniciativa, La dificultad política que.se planteará para limitar su número y el previsible deseo de

las Universidades libres para acrecentar el volumen de su población escolar en el más breve plazo posible

tendrá por resultado una notoria disminución de las exigencias minimas para ia concesión de títulos

universitarios, arrastrando en esa dirección al conjunto´ de ¿a Enseñanza Superior en España.

Desde el punto de vista económico, la creación de Universidades libres significará un fuerte aumento de

los gastos de primer establecimiento de la Enseñanza Superior, ya que necesitaba .nuevos edificios e

instalaciones, algunas de ellas costosas" o de lenta creación, como ocurre con las bibliotecas, laboratorios,

clínicas, etc. En cambio, la mejor utilización de la "capacidad" de las actuales Universidades ocasioriaría

un bajo costo por alumno, bien fuera mediante una intensificación de las labores docentes, del actual

profesorado, en las horas habituales >Í£ clase, bien mediante la organización de cursos vespertinos o por

cualquier otro método idóneo para incrementar su rendimiento. Los gastos adicionales a que tales

modificaciones dieran origen serían, en todo caso, infinitamente más pequeños que los causados por la

creación de nuevos centros, y los resultados que sé alcanzasen por las vías que" se proponen tendrían

mucho más alto nivel.

Por otra parte, las llamadas Universidades libres deberán cubrir la totalidad o la mayor parte de sus gastos

con las cuotas satisfechas por sus alumnos, lo que limitará en alto grado los sectores sociales en los que

podrán reclutarlos, a menos que por unos u otros caminos recibieran tales centros subvenciónes con cargo

a. fondos de la Hacienda Pública, lo que no es admisible en unas Universidades a las que ´se llama libres y

que resultarían parcialmente financiadas por la masa total de los contribuyentes españoles. La importancia

de los argumentos expuestos obliga a los abajo firmantes a hacer pública este declaración, solamente

inspirada por un sincero deseo de conseguir los mejores resultados en la Enseñanza "Superior de España.

Creemos que la Universidad necesita una amplia reestructuración que transforme su característica básica

del presente, de instrumento de formación de funcionarios calificados, en un organismo vivo al servicio

de la comunidad y de la ciencia. Esa renovación sólo podrá lograrse aumentando los medios materiales y

humanos de que la Universidad dispone, y no abriendo un cauce gara que, a costa de los intereses

materiales y espirituales de, la institución universitaria, surjan otros centros calificados como

Universidades libres que podrían absorber, por caminos imprevisibles, muchos de los elementos que hoy

se sustraen o restringen a la Universidad.

Deseamos, asimismo, confirmar los temores de V. E.—que han inspirado seguramente su consulta—de

que la libertad de "creación de Universidades conducirá a una peligrosa competencia de entidades o

corporaciones que gozan de una fuerte influencia política, económica o ideológica, para crear

instituciones dé Enseñanza Superior, competencia que difícilmente podrá manifestarse sin una ley que ío

autorice. A este respecto, nos parece importante señalar como antecedente que debe inducir a la

meditación que el propio Concilio Vaticano II, al referirse a la creación de Universidades de la Iglesia, las

limita prudentemente para mantener su rango y su prestigio.

Todas las razones que anteceden se refieren al fondo del problema- suscitado. Pero existen otras no

menos valiosas y decisivas que atañen al tiempo y al procedimiento en que la reforma proyectada habría

de llevarse a cabo y que aconsejan igualmente que en el momento actual se adopte una actitud negativa.

Efectivamente, habrá de observarse, ante todo, que un proyectó de ley de la envergadura del que se

contempla sólo podrá elaborarse con plena solvencia si han emitido su informe previo los Claustros o

Juntas de las Facultades universitarias, lo que hasta ahora no se ha hecho, ya que se ha solicitado

exclusivamente la opinión individual de los catedráticos numerarios, pero no el informe corporativo, que

se juzga inexcusable. En segunde lugar, debe señalarse que en fecha muy próxima van a adoptarse

medidas legislativas dirigidas a nuestro desarrollo político institucional. En tales circunstancias, los que

suscriben entienden que sería intempestiva una reforma a fondo de la institución universitaria mediante Ja

creación de las llamadas Universidades "libres", sin que, con carácter previo, haya sido definido el marco

político-social en que la Universidad ha de insertarse. No es posible´ desconocer que la libre iniciativa

para promover la .creación de Universidades sólo puede insertarse dentro de determinadas estructuras que

están aún por establecer en nuestro país, e incluso cabe advertir que en la inmensa mayoría de los, países

de la Europa occidental semejante criterio de libre iniciátiva no aparece consagrado´con carácter de

generalidad en los textos legales y sólo existen contadas Universidades con un estatuto jurídico propio

cimentado en textos políticos fundamentales o en normas concordatarias. La decisión de pasar

repentinamente del sistema universitario vigente al criterio de libre iniciativa supone un" cambio de tal

magnitud, que en modo alguno puede estimarse prudente en las "actuales - circunstancias de la evolución

político-social española. Sólo cuando el Estado español aparezca estructurado sobre las nuevas bases que

se anuncian sería llegado el momento ´de que catedráticos, Juntas de ´Facultad, Claustros universitarios y,

deseablemente, una Asamblea Nacional de Uníversidades estudiaran a fondo los problemas que se

contienen en el cuestionario dirigidc hace unos días por el Ministerio de Educación y Ciencia a los

titulares de cada,Cátedra".

Los firmantes, cuya relación damos, "agradecen al ministro esta oportunidad de opinar sobre un tema tan

vital no sólo para la Universidad española, sino para toda 3a vida del país; reiteran su criterio,

resueltamente negativo, a que en los actuales momentos se envíe a las Cortes un Proyecto de Ley en el

que se regule la creación de Universidades libres, y expresan ,al propio tiempo su disposición para

colaborar con todo entusiasmo, pero con el indispensable sosiego, en los trabajos necesarios para una

reorganización de los estudios universitarios, en España."

Aguilar Navarro, Mariana; Alonso Ollea, Manuel; Ancochea Quevedo, Germán; Antón Onega, José; Arce

Fernández, Joaquín; Anaiz Vellando, Gonzalo; Berlanga Barba, Manuel; Bru Villaseca, Luis; Diez del

Corral, Luis; Figueroa Martínez, Emilio; Fuentes Quintana, Enrique; García Bellido, Antonio; García de

Enterría, Eduardo; García de Valdeavellano, Luís; García Valdecasas, Alfonso; Garrillo Palla, Fernando;

Garrigues y Díez Cañábate, Joaquín; Hernández Gil, Antonio; Laín Entralgo, Pedro; Lapesa Melgar,

Rafael; Lorenzo Criado, Emilio; Maravall Casesnoves, José Antonio; Moran Samaniego, Francisco;

Naharro Mora, José María; Ollero Gómez, Carlos; Orts Llorca, Francisco; Pérez González, Blas; Pinillos

Díaz, José Luis; Prados Arrarte, Jesús; Prieto Castro, Leonardo; Rodríguez Adrados, Francisco; Rojo Du-

que, Luis Ángel; Rosal Fernández, Juan del; Sainz de Bujanda, Fernando; Sampedro Sáez, José Luis;

Truyol Serrá, Antonio; Uría González, Rodrigo; Várela Parache, Félix; Vegas Pérez, Ángel; Velarde

Fuertes, Juan; Vían Ortuño, Angel.

En la lista de firmantes figura don Salvador Lizarrague, recientemente fallecido.

 

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