Ni numerus clausus ni universidad soviética     
 
 ABC.    15/10/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ABC. DOMINGO 15 DE OCTUBRE DE 1972. EDICIÓN DE

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Editor PRENSA ESPAÑOLA, S. A.

NI «NUMERUS CLAUSUS» NI UNIVERSIDAD SOVIÉTICA

Hay frases absolutamente infelices. El director general d« la Universidad acaba de acuñar una de ellas.

«Tal vez la solución sea la Universidad Soviética: "numerus clausus", control político...» —ha dicho—.

Resulta difícil imaginar un mayor número de planteamientos polémicos en tan corto número de palabras.

No se puede reducir la cuestión universitaria a un mero «problema de dimensiones». Tampoco creemos

que quepa entre los valores mora.les de la sociedad española un planteamiento excluyente rayano en el

privilegio. El artículo 36 de la ley General Básica señala que «tendrán acceso a la enseñanza universitaria

quienes hayan superado el curso de orientación». Si faltan plazas escolares, si el profesorado es

insuficiente por falta de previsión, no parece lógico apelar a un principio que conculca claramente el

espíritu de la ley vigente. Sobre todo —como ha señalado la Asociación de Padres de Familia de

Barcelona con lógica preocupación— cuando las necesidades eran claramente previsibles y se perdió

la ocasión de buscar soluciones a tiempo.

No creemos que sea siquiera elegante, a estas alturas, pretender copiar algo que obedece a una concepción

tan radicalmente opuesta del hombre como es la Universidad soviética. ¿«Numerus clausus»?, por otra

parte, ¿control político? «Se trata —dice la exposición de motivos de la ley General de Educación— dé

construir tm sistema educativo permanente no concebido como criba selectiva de los alumnos sino capaz

d« desarrollar al máximo k capacidad de todos y cada uno de loe españoles.» Duele que una falta de

fidelidad al espíritu de la reforma, motivada en el plano más fundamental por la parquedad de los recursos

para ejecutarla, nos lleve ahora a contemplar cómo la avalancha de peticiones de ingreso que concurren

«obre la Universidad se ve contrarrestada por la amenaza de una restricción en las normas de ingreso.

Una selección, Para colmo, que se intentaría completar con un control político, convirtiendo, otra vestía la

Universidad en órgano de militancía y de disciplina ideológica. Nada de ello, en verdad, «e corresponde

con las necesidades de un país, como el nuestro, Dispuesto a un pleno desarrollo económico y social y

decidido a afianzar los derechos y libertades humanos. Nos gustaría poder tender un velo de silencio

sobre las palabras del director general de Universidades, darlas por no dichas, considerarlas un desliz.

Pero por la alta investidura de quien las ha pronunciado, y por el riesgo que contienen de transformarse en

planes de acción, resulta absolutamente necesario salirles al paso con una meditación serena y una

petición de serenidad.

Alejemos, entre todos, de la Universidad española la .tentación de las soluciones fáciles. El problema es

complejo. Nos hemos referido a él con reiteración, tratando de poner de relieve sus múltiples matices y

asnectos. La Universidad suscita muchas Inquietudes. Hay serias amenazas que se ciernen sobre su

vocación de normalidad docente. Es necesario conjurar todos estos peligros. Pero sin causar daños de

entidad superior. Y en este orden de cosas hay un hecho que no se puede dejar de subrayar. En muchas

Universidades de España todavía no ha comenzado el curso. Las dificultades que han motivado dicho

retraso, sin embargo, estaban desde hace meses en el ánimo de todos Quizá sea hora de pedir cuentas y no

de esgrimir ideas amenazadoras.

 

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