Saludo al magisterio primario     
 
 ABC.    29/09/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

AB C. JUEVES 29 OE SEPTIEMBRE DE 1960.

SALUDO AL MAGISTERIO PRIMARIO

Se han iniciado las actividades del nuevo curso en las escuelas primarias. Todo principio de labor

educativa debe despertar un eco de simpatía y esperanza eti el corazón humano. Por lo que tiene de

siembra de verdades, de doctrinas y dé, principios, más que de conocimientos instrumentale;s por las

ilusiones qué hace concebir frente al futuro.

Unos cuatro millones de niños españoles han iniciado ya la marcha hacia sus escuelas, vistiendo albas

.batas, uniforme ó traje de diário. Lleven, o no sus libros bajo el brazo ó recogidos; en bolsas flamantes, o

en carteras usadas, es seguro que en todos .Jos rostros una bella .sonrisa gozosa iluminará el camino" de

sus actividades. Esta primera impresión matiza el cambio radical, la transformación completa que la

enseñanza primaria ha logrado; ofrecerse amable y cordial, .acogedora y grata.

Lentamente, pero con pulso firme, el Estado cambia su mentalidad y el Ministerio eleva la función

docente y transforma los edificios. Aquellos horrendos edificios éscolare¿ donde la infancia ,Consumía

sus días bajo ;el tedio repelente por la estrechez, el hacinamiento y la fealdad, se/van transformando en:

locales graciosos y modernos.Brilla en ellos la luz que acaricia y alienta, la belleza difusa, que, estimula y

recrea.

Demos desdé el primer instante al maestro de esta escuela nueva el significado pleno que su generosa

misión requiere. El ha rendido espléndidos frutos, sintiendo a su alrededor, muchas veces, una cadena dé

frialdades que paralizaba su obra trascendente; ha experimentado toda´ clase de impedimentos en el orden

económicó, sin sentir a su lado el calor efusivo dé los padres a cuyos hijos formaba en orden a, su bien

espiritual y´.terreno. Acaso venció dificultades para hallar dónde aposentarse, sin qué las gentes

percibieran la necesidad ;de acudir prontas en su ayuda.

Situados en millares de localidades que no´ figuran con la presencia dé un leve puntito en el mapa de la

Patria, maestros y /maestras, adelantados de la cultura, realizan una obra profunda y extensa, y son los"

mejores representantes del ´Estado y, hasta en ´muchas ocasiones, de la jerarquía de la Iglesia.

Representantes que nada pedían a los pueblos, villas y aldeas, y lo daban, en cambió, todo, empezando

por su propio corazón. Ahí están las largas sesiones de trabajo por elevar´., la condición de niños

y.adultos; ahí perrnahécé con firmes rasgos ,Ía obra apostólica, dulce y encendida, de "tantas maestras,

auxiliares abnegadas e inmediatas del párroco, para llevar la Buena Nueva a las mentes de quienes no

podían recibirla de labios sacerdotales. Y ellas han dirigido el rosario en la iglesia, han preparado a las

gentes en las misiones, han comentado la palabra del Señor, convertidas en modernas diaconisas,

haciendo previa ofrenda de su esfuerzo continuadó, de su soledad espiritual, de su labor sin

compensaciones inmediatas. Es verdad que esos algareros grupos infantiles pueden iniciar un hermoso

poema lírico cámino de la escuela en estos días del; curso iniciado. Lo han escrito .desde hace muchas

generaciones sus educadores con sangré propia para ennoblecer el aprendizaje de la letra, desterrando el

´dicho oprobioso de que es el cástigo rudo el signo mejor para adquirirlo.

,

Con esfuerzo y sacrificio con entusiasmo y fe, el Magisterio primario seguirá" por ¿L camino que su

vocación le marca, laborando, una vez más, generoso y constante. Sobre el fecundo surco .abierto

extenderá la semilla de su palabra serena, de su ejemplo elevador, de su aspiración nobilísima. Tenemos

fe en el maestro español. Una larga tradición de austeridad aureola sus actividades: millares de

intelectuales recuerdan emocionados la actitud amable, cariñosa y, grata del maestro bueno que depositó

en sus corazones las primeras verdades; millares de ciudadanos innominados les deben, lo poco o mucho

de los conocimientos que poseen.

¿Seguirá la mayor parte de la sociedad indiferente, despreocupada ante la noble figura de! maestro? No

basta saber que el Ministerio se esfuerza en resolver sus problemas de orden profesional, y económico. El

maestro quisiera algo más, porque, aun siendo humilde, se sentiría así recompensado: quisiera

correspondencia adecuada en los, padres que en él delegan su deber educativo, contacto en cuanto los

hijos presentan las primeras dificultades, correspondencia en su esfuerzo, y una palabra amable para su

corazón. Poca cosa, y, sin embargo, tan al alcance de todos.

Log educadores claman en el mundo por este calor paterno, por estas preocupaciones sociales. Nos

importa España. Por eso, al iniciarse el nuevo curso, enviamos un rendido saludo de cordial esperanza a

los setenta mil maestros oficiales y a los millares que ejercen en centros privados y religiosos. En ellos

depositamos la mejor de nuestras aspiraciones, mirando a los millones de niños que, probablemente a

estas horas, escucharán atentos sus palabras vibrantes y aleccionadoras.

 

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