Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Como un azucarillo...     
 
 ABC.    13/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. JUEVES 13 DE ENERO DE 1977

APUNTE POLÍTICO

Como un azucarillo...

Por José María RUIZ GALLARDON

Don Luis González de Seara acaba de pedir en una conferencia la derogación de la ley de Prensa. Aunque

probablemente por razones distintas, yo me sumo a su petición. Una ley que no se cumple y que no se

hace cumplir no sirve absolutamente para nada. Claro está que esa derogación es grano de anís si, de

seguirse el mismo criterio, se procediera a borrar de nuestras colecciones legislativas las leyes que no se

cumplen ni cuyo cumplimiento se exige. Estamos en una época no de cambio sino de deterioro

desalentado y progresivo —y quién sabe si va imparable— de la autoridad.

Pero no es a eso a lo que iba. Yo quería decir que el señor González de Seara, con muchísima razón,

después de solicitar esa expresa derogación de la ley de Prensa, dijo que eran los Tribunales de Justicia

los únicos llamados a discernir en tales cuestiones. También abundo en la misma opinión Pero ocurre que,

simultáneamente, la Justicia está siendo cuestionada. Hay quien pide —«Justicia democrática»que sea

transformada en instrumento democratizador» Que no tiene por que sujetarse a unas leyes siempre

«cambiantes». Que su misión no es esa. Que los jueces y los magistrados han de quedar sujetos a la crítica

«popular», y lo que, han de hacer es ajustar sus criterios a lo que «e1 pueblo" quiere, democraticamente,

y que la magistratura puede y debe intervenir en política, sus miembros agruparse en Sindicatos «libres y

plurales», con, en fin, mil delicias más. Y todo eso se aplaude en letra impresa.

Bien. A este paso, no sé para qué se molesta en negociar nada el señor presidente del Gobierno con los

distintos grupos políticos que apoyan aquellas tesis. Si «lo que sale» es gusta, lo cumplirán. En caso

contrario, no; alegando, va lo verán ustedes, el amparo del socorrido argumento de que lo que establezca

el Gobierno no es «democrático».

Paso a paso, día a día, las instituciones del Estado y de la sociedad— van perdiendo virtualidad y sentido.

Y no es que se modifiquen sus normas, es que no se cumplen.

En este maravilloso mundo en que nos ha tocado vivir se va disolviendo, como un azucarillo, lo que hay y

por el hecho de haberlo: lo malo, lo regular y lo bueno de nuestras leyes. Es el vacio Endulzado —

dicen— por el sabor de la libertad. Lo difícil va a ser reconstruir las instituciones que hoy se desintegran

como un simple, vulgar, no sé si dulzón, pero, desde luego, indefenso azucarillo.

J. M. R G.

 

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