Autor: Heredia Scasso, Raquel. 
 Las cooperativas de Mondragón /2. 
 Caja Laboral Popular, la libertad respaldada     
 
 Arriba.    17/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

LAS COOPERATIVAS DE MONDRAGON

CAJA LABORAL POPULAR, LA LIBERTAD RESPALDADA

«Piedra erguida vigilante» («Harri erne zaitzalea», traducido al euskera), se llama la gran escritura de

Jorge de Oteiza que se levanta ante e! nuevo y grandioso edificio que Ea Caja Laboral Popular ha

construido recientemente en Mondragón, en ¡a parte izquierda del pueblo; es decir, en la ladera izquierda,

porque ya he dicho que Mondragón está en el centro del valle de Leniz, entre Bilbao y Vitoria.

Voy a hablar, en este segundo capítulo dedicado a las cooperativas mcndragonesas, de la Caja Laboral

Popular porque es la columna vertebral de todo el sistema y la fuerza económica que nutre y sustenta a

todos los demás empresas cooperativas. Es necesario, en este punto, ha-biar del padre José María

Arizmendiarrieta, que llegó al pueblo en 1941 y decidió, al ver el pueblo deshecho por la guerra civil,

desarrollar las capacidades que tenía. Ef inició la tarea con esta idea: «Para avanzar, trasformarse; para

abrir lo estrecho, abrirlo con el corazón; para ensanchar las tierras aumentar la convivencia.»

A veinte años de aquélla fecha, ios actuales directivos de ia Caja, pues don José María murió hace un par

de años, sin haber ocupado Jamás un puesto en su obra, sin haber cobrado un duro, pero yendo cada

mañana a ver a sus hombres, a animarlos y solventarles dudas y problemas, siguen pensando que «cuanto

más cambia el mundo y más progresa, tanto mejor viviremos en caso de ser capaces de seguir tales

situaciones».

—¿Cuál era —le pregunto a José María Ormaechea antiguo aprendiz en los talleres de Unión Cerrajera,

luego ingeniero técnico y actual director de la Caja y discípulo muy directo del padre José María— ía

filosofía que él tuvo al emprender esta ingente obra cooperativa?

—E! decía siempre que estamos hechos a oír hablar de capitales, de capitales que se evaden y se destinan

a otros países. La perspectiva y el futuro en lo que se refiere a capitales es de que es un emigrante al que

en todas partes se trata de recibir y tratar bien, por IQ que debemos saber todos que no basta trabajar y

generar excedentes, si los mismos son tales que no son susceptibles de utilizarlos por ios que los han

generado, ya que tales recursos llevan en su entraña un complejo o concentrado de energías, valores,

fecundidades tales que con el trabajo contribuyen a que éste pueda ser más llevadero, fecundo, de más

rendimiento, con menos esfuerzo humano... Esta, ni más ni menos, era la filosofía de don José María.

Nos han contado en el pueblo que el bueno def cura iba siempre en bicicleta por las calles de Mondragón

y en este vehículo llegaba o la Ca¡a. La bicicleta cada vez estaba más vieja, como es de suponer, y no ha-

bía forma de que la cambiara por otro transporte. Tuvieron que decir que se la habían llevado a arreglar

para sustituirla por una sencilla motocicleta. Y todo ia.ua!, !a ropa, la vivienda. Ni siquiera, por no tener,

dispuso nunca de un despacho en la Caja y asistía a las Juntas como mero espectador, al que,

naturalmente, todos consultaban. Es necesario hacer esta breve semblanza del creador de esta red

empresarial, porque para ellos lo más importante es el hombre.

—Es más —continúa Ormaechea—•. él decía siempre que el cooperativismo que se ocupa del trabajo, de

organizarlo, de proyectar el que sobra para otros, precisa también de recursos excedentes. Promoción

integra), individual y comunitaria, protagonizada por el pueblo, por los propios su fetos afectados, se hace

viable a través de la cooperación, en marcha hacia una nueva sociedad fraternal, dinamica y justo. El

decía que es ei único procedimiento para que el pueblo no sea manipulado ni instrumentalizado.

Caja Laboral Popular ha jugado al cambio, la libertad tiene respaldo

«Socialismo y libertad —más aceptación de ésta—. Mós miedo al cambio que deseo de reformo. De

hecho. Caja Laboral Popular, he jugado al cambio, ¡a libertad tiene respaldo. De esperanza no se necesita

habíar... donde las realidades están a la vista superando lo que aquélla hubiera podido significar»., pero no

sin cambio y teforma, tampoco con cambio que es aventura... En la idiosincrasia de nuestro pueblo,

práctico, pragmático, solitario.»

Rué éste el último pensamiento escrito qué dejó e! «pater». Escribía sus pensamientos con frecuencia, con

letra inglesa, apretada y menuda, como anotaciones de periodista que fue. La realidad, para e! ejercicio

1977 es la apertura de seis nuevas oficinas, situados en Bilbao. Erondio, Pasajes Ancho, San Sebastián,

Santuchu y Vitoria. Con ellas, (as oficinas de CLP habrán llegado a 76.

«Hablemos ahora de cifras, porque no hay que olvidar que esto es una empresa bancaria, a fin >te

cuentas. La cifra de recursos propios, una vez distribuidos ios excedentes netos a que nos referíamos ayer,

alcanza 1.982,2 millones, habiendo crecido desde el pasado ejercicio 462,7 millones. ´Este crecimiento es

fruto, casi totalmente, de ia distribución de excedentes netos, tal como se puede •analizar en la propuesta

da distribución aportando tina autofisisnciación de 404,7 millones. Los recursos propios se elevan. por

tanto, a 30,4 por 100, correspondiendo a capital un incremento de un 28,6 por 100 y 222 millones en

cifras absolutas, mientras que !as reservas lo hacen en «n 32,3 por 100 y 240,7 millones de pesetas.»

El cooperativismo que se ocupa del trabajo preciso de recursos excedentes

Hemos sustituido lo burocracia por lü dinámica, ügÜizando el proceso 6 nuevas oficinas se abrirán este

año y serán un fatal de 76

E! retorno se reinvierte en forma de capital para la cooperativa, no se distribuye para el consumo

El retorno se reínvíerte en la Cooperativa

Todas estas cifras partieron en su día de cifras mínimas de pequeños ahorradores, sobre todo agricultores,

y el sistema de retornos es e! que las ha hecho posibles. ¿Cómo se ´reparte el ´retomo, que es el 70 por 100

>jue queda después de retirar un 10 para educación y obras sociales y un 20 para e! fondo de reserva

irrepartible? «Se reparte entre los socios, de acuerdo con el índice de 1 a 3, no igualitariamente, porque

pensamos —habla Iñaki Gorroño, asesor de la dirección— que anticipo y el retorno «con parte del

mismo concepto de ia remuneración a un trabajador por el servicio que presta a Ja cooperativa. Y no se

reparte a todos por igual porque no hay lugar a ello, sino que ta cantidad está de acuerdo con el índice que

cada uno tiene asignado, que es, precisamente, el reflejo de ia aportación que él realiza a !a cooperativa,

pero este retorno no se distribuye para e! consumo y es, pienso, otra de ¡las cosas que puede explicar el

rápido desarrollo def grupo. En jugar de esto se reinvierte en forma de capital para la cooperativa; es

decir, te parte de cada socio va -a una cuenta de aportación, que cada uno de nosotros tenemos realizada.

Así, al principio, habrá puesto las 150.000 pesetas, que luego se acumulan; por ello, los socios tienen

derecho a estas cantidades cuando, o bien abandonan la cooperativa, o bien se retiran al llegarles la edad

de la jubilación, y mientras ese dinero está reinvertido. Son fondos que sirven para •el desarrollo de Ja

propia cooperativa; fundamentalmente para te creación de nuevos puestos de trabajo. Es decir. se trata de

una especie de ahorro forzado. Uno da los aspectos clave de que & movimiento cooperativo haya crecido

tai vertiginosamente es te aparición de Caja laboral y su funcionamiento de retornos, corno entidad de

infraestructura que gestiona estos elementos financieros, realizando una P, José Moría Arrimendiarretia,

fundador de lass Cooperativas de Mondragón labor de puente entre tos ahorradores y \a inversión en las

cooperativas.»

—¿Traducido a salario, están compensados el máximo y el mínimo?

—La diferencia es de un 10 a un 15 por 100, sin olvidar que hay una cierta libertad para esto en ´las

cooperativas. Si Caja Laboral tiene como base salarial 100, las cooperativas restantes pueden oscilar, a la

hora de fijar sus mínimos y máximos, entre 90 y 110, ¡o que es muy norma!. Es decir, de 1 a 3 se respeta

en> todas ´¡as cooperativas, pero el 1 fluctúa entre 90 y 110 para un 100 de Caja Laboral, las diferencias

las marcan los distintos sectores, las comarcas y los niveles personales.

—¿Qué dificultades habéis encontrado en el pasado en vuestra gestión?

—Sufrimos problemas, pero no fuimos nosotros solamente, si«o que se extendían a todo «3 mundo

cooperativo, sobre todo en d sentido de que i(a legislación existente es paternalista, pensada, sobre todo,

para cooperativas agrícolas, da pequeñas artesanos, etcétera, pero no para eí cooperativismo industrial, ni

para el de crédito, Los problemas se han ido superando, porque ya 3a ley de 1971 con respecto a la del 42

muestra importantes avances y eI nuevo reglamento parece más alentador.

—¿Qué relaciones y apoyo tenéis de las poderosas entidades bancarías del País Vasco?

—Las bancarias y apoyo, el lógico. Al fin y al cabo somos competidores, por supuesto, pero nuestras

relaciones a este nivel son las normales; digamos que zanjables todas.

—¿Podéis decir, pues, que habéis eliminado de vuestras cooperativas el cáncer que devora a Ja empresa

española, la burocracia?

—En cierto grado, y sin que parezca orgullo desmedido, sí. Hemos sustituido la burocracia por la

dinámica, y hemos logrado una agilidad mayor que la medía de las empresas españolas: agilizando el

proceso, Ahora bien, a medida que avanzamos encontramos nuevos problemas, algunos grandes, que son

vtn reto a! futuro, pero, de todos modos, sí hemos conseguido un nivel de democracia en gestión interna a

nivel societario, aunque ´lo que sigue siendo dificil es conquistar la democracia en el puesto de trabajo. Es

decir, aunque aquí desaparezca la contradicción entre capital y trabajo porque son las mismas personas

físicas las que lo aportan, lo que no acaba de desaparecer son las contradicciones existentes entre

dirigentes y dirigidos, gente qua planifica y otra que ejecuta.

Como decía el padre José María en uno de sus pensamientos: No no olvidemos del hombre para ia

revolución, ni «n la revolución ni en !« construcción.»

Raquel HEREDIA

(Fotos Magali)

(Enviadas especiales)

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