Representación familiar en Cortes. 
 Tras una jornada de debates se aprobó el artículo sexto     
 
 Pueblo.    23/05/1967.  Páginas: 1. Párrafos: 33. 

REPRESENTACION FAMILIAR EN CORTES

TRAS UNA JORNADA DE DEBATES SE APROBO EL ARTICULO SEXTO (CONVERTIDO EN

QUINTO)

Los candidatos deben cumolir alguna de estas condiciones:

a) Figurar en el Censo de cabezas de íamilia jJe la provincia

b) Ser natural de 1 a mi stna

c) Haber residido en ella siete años después de los catorce

d) Tener notorio arraigo (A j uzgar por la Junta del Genso)

TRAS dos días de descanso se han reanudado ayer tarde, a las seis menos cinco, las sesiones de la

Comisión dé Leyes Fundamentales, que estudia el proyecto de ley de Representación Familiar en Cortes.

«Se oyen rumores; —comienza planteando como cuestión previa el señor Bonilla—, incluso dentro de

esta Comisión, de que la actual legislatura...» Don Joaquín Bau, presidente, interrumpe: «La presidencia

no puede dejar que continué una intervención «rae se apoya en rumores.»

El señor Bonilla: «Muchas gracias, señor presidente.»

El señor Rivas Guadillaplantea otra cuestión previa: Solicita qué se continúe el debate en torno a las

enmiendas a la totalidad. Como nadie había pedido anteriormente la palabra, el presidente se la concede y

el señor Rivas pide sea suprimido,´en el apartado d), todo lo referente al arraigo, «que debe ser notorio».

Interviene el señor Lamo de Espinosa, que dice: «Ha llegado la hora de que los procuradores que

pertenecemos a la Comisión mos se pase al. estadio, párrafo por párrafo adhiere el señor Reyes y el

presidente dice: «Que no se niera nadie más, porque este -es el criterio de la presidencia.»

Comienza entonces el debate sobre las en-Duendas presentadas a los distintos parrar ios, que sé lleva a

gran velocidad. Todo ha sido ya dicho anteriormente y, además, diecinueve enmendantes no están

presentes.

PÁBRAFQ PRIMEKO.-E1 señor Marcos Chacón, por la ponencia, se muestra de acuerdo con

intercambiar el orden de los artículos 5." y 6.°. Somete a votación una redacción .del articulo 6.°,

que es aprobada por la Comisión.

En el apartado a) apenas hay debate. El señor Arroyo pide que si el cabeza de familia no posee

vocación política pase el derecho a otra persona de la familia, a lo que se opone la ponencia, por

estimar que ello daría lugar a un gran confusionismo. La señorito Sedeño solicita se haga constar en este

apartado la cláusula obligatoria de figurar en el Censo desde hace cinco años. Sé opone la ponencia y se

aprueba el apartado.

jün el apartado b) interviene en primer lugar el señor Sevilla Andrés para solicitar la supresión de este

apartado, ya que, según la Ley Orgánica, la provincia «es una unidad de convivencia, no una unidad

electoral».

El señor Martínez de Bedoya dice a contintfHñón que no comprende el paternalismo hactts el elector´ que

parece ser preuc >*>u:i0u de la ponencia. «No intentemos poner puertas al campo ni a ´la libertad de los

elec-toresz» Se están buscando caminos indirectos —continúa— para despolitizar al máximo la

representación política familiar, «lo que en momentos críticos puede ser grande-

mente peligroso». Termina llamando la atención sobre la «provincialización» de las Cortes que puede

resultar de esta política.

El señor Puig Maestro-Amado, en relación con la intervención del señor Martínez de Bedoya, pregunta

cuántos madrileños hay en la Comisión. Se levanten cuatro manos y el señor Pnig dice: «Creo que. no hay

peligro de provincializar la representación.»

El señor Lamo de Espinosa dice que «caeríamos en una absoluta "provincialización"» si únicamente se

mantuviera como condición el estar inscrito en el Censo, pero que existen^ otras limitaciones.

La ponencia, por medio del señor Marcos Chacón, mantiene su postura y,-el artículo es aprobado, con los

votos en contra de los señores Rivas Guadilla y Sevilla Andrés.

En el apartado c) El debate se limita a un pugilato entre varios-procuradores en torno a los términos

«residencia legal», «residencia efectiva», «domicilio» y «vecindad», mientras que otros varios insisten en

si los siete establecidos por la ponencia son excesivamente largos o excesivamente cortos.

Los señores Llera, Yagüe, Chozas, Jordana, Rivas y Reyes, insisten en la inconveniencia del término

«residencia legal», para el que cada uno propone un sustituto. Interviene finalmente el señor Cabanillas,

vquien especifica los significados de cada uno de los términos, y la ponencia termina por, aceptar- el

cambio por el «residencia habitual».

Los señores Arcenegui y Gómez de Aranda insisten en su petición de que el número de años requeridos

como residencia en la provincia sea aumentado a diez, mientras que el señor Sanz Orrio pide sea rebajado

hasta dos, «y pediría que a nada —dijo—ya que no soy partidario de ninguna limitación».

La ponencia, finalmente, propone la redacción a este apartado, que se aprueba por la Comisión.

Se suspende la sesión a las siete y cuarto de la tarde, para un descanso de quince minutos.

A las siete y media sé reanuda la sesión. A las nueve aún seguía debatiéndose (aunque ya con poco calor,

porque todo estaba dicho) el apartado d), del artículo sexto, que la ponencia había redactado de la manera

siguiente: «Tener arraigo en la provincia por razones familiares, profesionales, culturales, sociales o

económicas que estimara la Junta provincial del Censo a petición Justificada del interesado».

iré este arraigo del candidato, los prosores se han librado a una exhau: tiv» exposición de argumentos.

Unos a favor de las limitaciones y otros a favor de la apertura.

Favorables a la apertura se nan mamies-tado los señores Lamo de Espinosa, Reyes, Sevilla Andrés,

Cabanillas, Jordana de Pozas, Díaz Llanos, Nieto García y De la Fuente. Por una postura restrictiva, los

señores Rivas, Primo de Rivera, Chozas, Esteruelas, Bonilla, Arcenegui y Pilar Primo de Rivera.

El debate se ha centrado en tres puntos: conveniencia de mantener las adjetivaciones a la palabra

«arraigo» o suprimir estas limitaciones; empleo de la palabra «arraigo» o «vinculación» y, por último,

posibilidad de establecer un recurso contra las decisiones de la Junta provincial del Censo.

Para el duque de Primo de Rivera, debe intensificarse el concepto arraigo, añadiéndole la característica de

«excepcional». El señor Rivas Guadilla critica la ambigüedad del texto y propone que se añadan al arrai-

go las razones de estirpe, matrimonio, haber ostentado cargos políticos o tener intereses económicos en la

provincia. Insiste en la vaguedad de los calificativos el señor Reyes: «No debe adjetivarse el concepto de

arraigó», dice, y en consecuencia se dedica a demoler sistemáticamente los adjetivos que le ha colocado

la ponencia. Para el señor Lamo de Espinosa, el arraigo se da o no se da y, en definitiva, quien tiene que

juzgar es el cuerpo electoral. El señor Sevilla Andrés mantiene una posición de apertura total y definitiva;

Esta línea sigue siendo defendida por el señor Cabanillas, quien insiste en el arraigo debe ser notorio.

«El objetivo a perseguir es que se mezclen la representación provincial y la nacional», comienza"

diciendo el señor Martínez Esteruelas; que puedan concurrir a estas elecciones los hombres de la clase

nacional junto con los de la provincial.

Unos tras otros, los argumentos siguen repitiéndose. A las nueve, el señor Arcenegui dice: «El tema está

agotado», y todos los procuradores lo comprenden; pero aún colean razones y matices.

A las hueve y diez interviene por fin la ponencia. El señor Marcos Chacón manifiesta que la ponencia se

ha quedado sin argumentos, tras las numerosas intervenciones de los procuradores; acepta el reforzamien-

to de la palabra «arraigo» con el adjetivo «notorio», propuesto por varios miembros de la Comisión.

Respecto a la defensa dé los intereses provinciales por parte de los elegidos, dice: «No olvidemos que él

arraigo, va a ser declarado por las Juntas provinciales del Censo; pero que, en definitiva, quien va a tener

la última palabra va a ser el cuerpo electoral».

Frente a las dos posturas mantenidas por los procuradores respecto a la posibilidad de recurso, la ponencia

no la acepta y es** dispuesta´a incluirlo en texto.

Por último, el señor Marcos Chacón dice que la ponencia acepta la supresión de los calificativos y

propone a la Comisión un texto que es aprobado con el voto en contra del señor Rivas Guardilla. El

presidente levante la sesión. Son las nueve y veinte. (Cifra.)

 

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