Tarragona explicó su dimisión. 
 Un hombre solo no puede hacer nada  :   
 Texto de la conferencia pronunciada ayer en la clausura de Comercio de Madrid. 
 Madrid.    11/10/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 48. 

TARRAGONA EXPLICO SU DIMISIÓN:

«Un hombre solo no puede hacer nada>>

TEXTO DE LA CONFERENCIA PRONUNCIADA AYER EN U CLAUSURA DE COMERCIO DE

MADRID

Señoras, señores:

Mi agradecimiento al Centro de Estudios de Problemas Contemporáneos por ofrecerme esta tan

prestigiosa tribuna de la Cámara de Comercio de Madrid. Mis palabras sólo pueden ser las de un hombre

de negocios, porque esto es lo que soy, y estarán exentas, por lo tanto, de toda lucubración teórica del

verbo fácil y elegante. Mi actividad empresarial me exige practícismo, y por ello tengo el hábito de tratar

los problemas a ras del suelo, "tocant de peas a térra", "com diem el catalans".

El Jefe del Estado, en «u mensaje ante el año 1964, dijo: "Nuestra revolución es progresiva y profunda,

sin desmontar el tinglado viejo antes de tener el nuevo dispuesto". Y en el del afio 1967 dijo: "Otra etapa

se na abierto. Tras la promulgación de la nueva Ley Fundamental que habéis sancionado, ge ha abierto

una nueva etapa en nuestra marcha. En política no caben inmovilismos y podéis estar seguros de que

nuestro proposito ahora, como no lo fue nunca, no es dormir sobre los laureles. La propia Ley impone

como consecuencia de su contenido una gran dinámica política. 7o espero la colaboración de todos para

que lleguemos a las últimas consecuencias del paso que hemos dado. 7 para ello se precisa la entrega de

hombres oon vocación política, con afán de servicio a la Patria, y la participación de todos para llenar de

vida y autenticidad los nuevos cauces abiertos. Con esta Ley sólo he deseado prepararos la plataforma

desde la que podréis volar a empresas más altas, más complejas, más favorecedoras de los intereses´de

todos y cada uno de los españoles".

Estas palabras del Jefe del Estado fueron un llamamiento dl-ílgido a los españoles incitándoles a tomar

parte en la vida po-lííica del país. Su llamamiento «ra debido a que se habla dado cuenta de que a la

política espá-fiola le faltaban hombres capaces, hombres que no padecieran del taunovilismo, fruto del

apol-tronamiento y de la vejez. La leucemia política era un hecho. Sólo podía curarse con la entrada de

nueva sangre, de nuevos hombres que la vivificaran, para sustituir la sangre vieja y gastada.

Los afiliados al partido disminuyen. Unos, desengañados, se tan. Otros, por haberse hecho ricos. Porque

no entraban nuevos afiliados al partido, sé le cambia la denominación por Movimiento, y así vemos que al

Consejo Nacional de P. E. T. y de las J. O. N. S. se le sustituye por Consejo Nacional del Movimiento.

La guerra

El 18 de julio de 1936, por la Boche, caminaba yo por las calles de Barcelona con un grupo de amigos

para entrar en el cuartel de la Guardia Civil de la calle de Consejo de Ciento. Nos retiramos a nuestros

domicilios a altas horas de la madrugada, porque quien tenia que introducirnos en el cuartel nos dijo que

la Guardia Civil en Barcelona no se sublevaba.

Vivir de los muertos

Cuando tenia diecisiete años estuve dos veces en los calabozos de la Jefatura de Barcelona. La última vez

pasé a la cárcel Modelo. He recorrido media España a pie como soldado de Infantería del segundo

batallón de San Marcial, formando parte de las brigadas de Navarra, y terminé, como sargento del

segundo tabor de Tiradores de Ifni, en la cabeza de puente de Balaguer.

Se preguntarán ustedes por qué les explico estos episodios melodramáticos de mi pasado de guerra. Es la

primera vez que , lo hago, y lo digo porque ya estoy harto, como lo estarán la mayoría de los españoles,

de que determinados políticos, amparándose en, su pasado de vencedores o de vencidos, se creen en

posesión de la verdad política, y están viviendo de las cenizas de üos centenares de miles de muertos de

nuestra guerra civil, que están enterrados por toda la geografía de España.

Basta ya de vivir de los muertos. Es pasar "una factura innoble".

Aliento a la apertura

Yo considero que lo pasado es ya historia, y también considero, que ningún español puede ocupar ni

aspirar a ningún cargo político por su pasado histórico, porque la política es el hoy y el mañana. Creo que

ha llegado ei momento de que los hombres que hemos vivido estos cincuenta últimos años hagamos lo

imposible para que nuestras familias no vivan unos períodos tan turbulentos y tan cambiantes.

En éstos últimos años, paso a paso, el Jefe del Estado ha ido cediendo parte de las facultades

excepcionales que se le concedieron. Ha ido dando aliento a la apertura, a la democratización de las

instituciones, y bien claro lo dijo en un discurso el procurador Tomás Allende, defendiendo la ley de

representación familiar, al repetir la frase del Jefe del Estado, afirmando que, "permite ,ac o m o d arlas a

los cambios inevitables, con el asentimiento mayoritario del: pueblo".

por todo ello presenté mi candidatura a procurador en Cortes por Barcelona, porque era el cargo por

elección directa del pueblo y porque creía que podía hacer un trabajo efectivo. Si se cumplían las reglas

del juego político.

El Jefe del Estado, en el discurso de apertura de las Cortes, dijo: "Queremos unas Cortes eficaces, ágiles,

estudiosas, con un gran sentido de sus derechos y de sus deberes, dispuestas siempre a ejercer con alteza

de miras y con aguda inteligencia, su labor de fiscalización y de creación de la vida política. Por primera

vez llegan a las Cortes por elección directa, los representantes de la familia. De esta célula, básica en la

vida social, que aun sin ser intrínsecamente una entidad política, si es un cauce de representación, a cuyo

través se puede garantizar una limpia ejecutoria política.

Politización del país

Después de exponer los incidentes de la campaña electoral, siguió:

Por todo lo expuesto queda igualmente demostrado que, a pesar de que el jefe nacional de Sindicatos y

delegado del Movimiento era contrario a mi candidatura y actuó para que yo no saliera elegido procura-

dor, conseguí 430.000 votos, con sólo 80 interventores y 15 apoderados para los 2.000 Colegios de

Barcelona.

Y si bien a muchos les conviene decir que el español está despolitizado para justificar el escaso número

de afiliados al Movimiento, no comparto esta opinión. Quizá está despplitiza-do en el sentido de militar

en ideologías concretas hasta ahora permitidas, pero no lo está en su sentido crítico de la cosa pública, y

su posición inhibi-cionista es precisamente una consecuencia de su convencimiento de que "no se puede

hacer nada", lo que demuestra su clara y exacta visión de la situación polütlc?, del país.

Pero no nos ¡engañemos; en cuestión de semanas, de días, se politizará en pariidos, porque entiendo que

ya está politizado en potencia, aunque no en su manifestación pública. Cualquier hecho puede politizarle.

Por ejemplo, la subida de los precios en las tarifas de los tranvías politizó Barcelona. Recientemente, el

asunto Matesa ha movilizado a toda la opinión pública.

Hay periódicos que han pedido abiertamente y sin tapujos la dimisión de ministros, señalando las carteras

blanco de sus peticiones.

El hombre de la calle discute y se apasiona por el mismo asunto. ¿Por qué? Porque entiende que este

asunto rebasa los límites del ámbito financiero y económico para saltar claramente al campo de la

política. Y hay quien, volviendo los ojos a tiempos pasados, lo compara con el famoso estraperto que fue

causa de una grave crisis ministerial.

En las Cortes

La problemática del procurador familiar en las Cortes, dada la novedad de la función, la divido en tres

vertientes:

Primera, el plante amiento que me harían los cabezas de familia de sus problemas, ya fuera por carta,

noticias en los periódicos o visitas; segunda, planteamiento a la Administración y al Gobierno de los mis-

mos; tercera, participación en las tareas de las Cortes.

La primera vertiente en mi caso ha sido de una importancia enorme. Los cientos de cartas y visitas que

me han llegado han sido sorprendentes. La reacción del pueblo ha sido tal, que el Jefe del Estado puede

estar satisfecho de su clara visión y de lo acertado de su decisión al crear estos nuevos puestos en las

Cortes.

El pueblo nos planteaba problemas. ¿Qué hacer? ¿Pedir al Organismo de la Administración directamente

interesado, o que era parte y juez, la información necesaria? La única solución que nuestra "picaresca"

nos ofrecía era ir a solicitar lo que fuera en tono de recomendación personal, y obtener los datos oficio-

samente, por favor, y "sin que hubiera constancia".

Empecé preguntándolo directamente a la Administración. El Ayuntamiento de Barcelona y el ministerio

de Trabajo no contestaron.

Fue entonces cuando hice el ruego y pregunta sobre ¿cómo debe solicitar un procurador información?

Contestó el Gobierno indicando el camino por ruego y pregunta, en fecha de 19 de febrero de 1968, a

través del "Boletín de las Cortes".

Cuando ideó "el establecimiento, como dirían los "sajones"; el "tinglado", como dicen los castizos, lo que

tal norma suponía, se procedió a buscar una fórmula, y los grandes Maestres de la Orden del inmovilismo

encontraron la "picaresca".

Los escritos de los procuradores podían no ser considerados como Ruegos y Preguntas, sino ser

considerados como solicitudes de información.

¿Cómo puede justificarse que un Ruego y Pregunta tenga treinta días de plazo de contestación, y no tenga

fecha la solicitud de información y pueda quedar por ello en el olvido?

:

¿Dónde puede informarse entonces el procurador de la familia?

Vuelve a decir el hombre de la calle "que no se puede hacer nada", y por lo tanto, considera inútil hacer

política para nada.

Si, como se ha dicho, "la política es el arte de lo posible", no es el hombre de la calle el que está

despolitizado, sino que soy yo el procurador despolitizado, porque no me había dado cuenta de que nada

era posible.

Las Cortes trashumantes

Otro problema surgió enseguida. Los ciudadanos de cada provincia, que en general, son poco más. o

menos los mismos. Los procuradores familiares, a los pocos días, así lo comprendimos. Procedimos a

organizar reuniones entre nosotros, lo que fue llamado "Cortes trashumantes".

En estas reuniones, a celebrar periódicamente en diferentes lugares de España, poco a poco, hubiéramos

ido estudiando los problemas comunes, pues estoy seguro que el desamparo en que se encuentra la vejez

en mi provincia por falta de fondos necesarios, para dar 300 pesetas al mes a los ancianos no beneficiarios

de la Seguridad Social, debe suceder en otras provincias.

Esto era esencial para unos procuradores, los familiares, que no tienen acceso a Asesorías Técnicas,

Órganos Consultivos, etcétera, que, como es natural y lógico, están a la disposición de los procuradores

que por su designación proceden del tercio sindical o corporativo, o desempeñan cargos en la Administra-

ción o en el Gobierno.

Balances de nna gestión

He hecho 159 ruegos y preguntas y ni uno solo se puede decir que ha llegado a buen fin. Unos dicen que

están en estudio en C o m i s iones interministeriales, donde llevan tiempo indeterminado y cuyos fallos

se desconoce cuándo serán dados.

En mi Secretaría se han recibido 2.452 cartas, 1.017 visitas; yo, por mi parte, he asistido a 40 reuniones

de cabezas de familia y dado conferencias en toda la provincia, unas 45 aproximadamente.

Mi petición del Día de la Concordia, de fecha 8 de julio de 1968. Mi petición de devolución al Consejo

Nacional y de que no firmase la ley de Asociaciones políticas, que se estaba discutiendo en el Consejo

Nacional, por estar en contradicción los artículos que se iban aprobando, en contra de las consignas

contenidas en los mensajes del Su Excelencia el Jefe del Estado ante los años.

Os he explicado, quizá demasiado prolijamente, con exceso de detalle, toda mi actuación como

procurador. Hoy hace exactamente dos años, a esta hora, ya sabía que había ganado las elecciones. Y hoy

sé que no acerté. Me pregunto: Eduardo, ¿has actuado bien? ¿Has hecho todo lo que podías? ¿Debes

continuar o marcharte? ¿Por qué has fracasado?

He pasado las mismas calamidades o tal vez más que las que puede haber sufrido un exiliado, y veo con

amargura que estamos en dos bandos diferentes, irreconciliables. ¿De quién es a culpa? No analicemos.

La realidad es que el hecho existe.

Un hombre solo

Para terminar, yo solamente pido que nos comprendamos. Yo, por mi parte, comprendo, con un triste

esfuerzo de imaginación, a aquellos que en la escalera de mi casa sacaron a un cura para matarle y que di-

jeran con trágico anuncio: "Después pasaremos por los Tarragonas." Eran el odio, la incultura y la

miseria.

Yo he trabajado durante estos dos años para que desapareciera el odio, para que aumentara el número de

escuelas y la asistencia sanitaria y económica a los niños, adultos y a los viejos.

Poco he conseguido, es cierto. Sin embargo, creo que honestamente habéis de reconocer que he puesto en

mi empeño y en mi lucha toda mi capacidad, voluntad y esfuerzo. Por desdicha me he encontrado casi

solo. ¡Y hoy día un hombre solo no puede hacer nada!

Cuando estaba luchando en el frente quizá yo, desde mi trinchera, dejé incapacitado físicamente a algún

hermano español o fui el causante involuntario de que alguna mujer quedase viuda. ¡Sobre este punto sí

que tengo un grave remordimiento de conciencia! ¿He hecho todo lo que he podido para que se les pase

una pensión por ser españoles? ¡Cualquier razonamiento adverso debe ser dominado con espíritu noble y

grandeza de alma!

Dos años estuve en las trincheras de la guerra, luchando ñor una España mejor; dos años he estado bajo

las banderas de la política, peleando por la misma causa. Para hacer una España mejor, pero no para una

pequeña porción de españoles, sino para todos, sin distinción de ninguna clase, porque los hechos y el

discurrir del tiempo me han hecho comprender que sin que la concordia reine entre todos los españoles no

son posibles ni la paz ni la felicidad.

Gracias."

 

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