Autor: Aguilar Navarro, Mariano. 
   Una propuesta argelina sobre el Sahara     
 
 Ya.    13/01/1978.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

«UNA PROPUESTA ARGELINA» SOBRE EL SAHARA

UN último escrito argelino, en esta caso firmado por Layachl Yaker, primer vicepresidente de la

Asamblea Nacional Popular Argelina, ha permitido a no pocos periódicos (entre otros el YA, día 31 de

diciembre) hablar de una propuesta de Argelia, en la que lo esencial sería lograr que España tratara de

convocar "una conferencia de países directamente afectados por el problema del Sahara". Se ha creído

percibir en esta iniciativa una especie de moderación en la diplomacia de Argel, acaso la opinión de algún

comentarista, motivada por la actitud mantenida por Madrid con ocasión del desafortunado artículo

publicado por el órgano del Frente de Liberación Nacional. Los hechos, posiblemente, no permitan una

conclusión tan lisonjera. Y a los hechos es a los que voy a atenerme en esta colaboración, qua pretende ir

esclareciendo entre nosotros la naturaleza del problema del Sahara y lo que en el pueden tener de

constante o de episódico las cambiantes actitudes de los paises directamente interesados. No era una

expresión improvisada U que utilizó el Presidente francés en un debate ante la televisión gala cuando al

referirse al Sahara rogó al periodista interlocutor que no estaría de más informar a los franceses de los

datos más básicos sobre la cuestión, puesto que el desconocimiento es mayúsculo. No es muy distinta la

situación en España. Consciente de que esto es así, yo tengo ahora la vanidad y pretensión de "realizar

una acción de asistencia técnica" destinada a divulgar una serie de conocimientos básicos. Y vamos a

comenzar con lo que es de mayor urgencia. Es decir, vamos a situar debidamente esta última iniciativa

argelina.

EL escrito del primer vicepresidente en realidad no inicia una etapa, sino más bien matiza una fase que se

viene trazando hace unos cuantos meses. En un "dossier" remitido por los servicios diplomáticos de Argel

se incluyen una serie de documentos que confirman lo que acabo de afirmar. Se trata de una carta de B o

u teflika al presidente del Consejo de Seguridad (29 d« octubre de 1977), un memorándum dirigido al

secretarlo general de la ONU (6 de febrero de 1976), un mensaje del mismo Bouteflika al secretario

general de fecha 17 de mayo d« 1976, otro mensaje de 26 de octubre del mismo año, para concluir con la

intervención en el debate general de la sesión de la Asamblea General. La lectura de estos documentos

sirve para ir recorriendo el proceso de reformulación de la política argelina, que viene a sustituir fases

anteriores y que marcaron el paso de una política de enfrentamiento con Marruecos a una política de

"concentración" (ver el libro clásico del marroquí Rachid Lazrak "Le contentieux territorial entre le

Maroc et l´Espagne", 1974, págs. 367 y siguientes), para retornar a una política de tensión, terminando

ahora con una de ligero repliegue, que posiblemente se acuse más si el diálogo entre Sadat y Beguin

progresa y con él se acentúa la presión occidental sobre África y el tercermundismo.

Del escrito de Layachl Yaker me interesa fundamentalmente lo que sigue: existe en primer término una

rectificación en cuanto a la apreciación del alcance del acuerdo de Madrid. En el número 2 y 3 de este

escrito se nos dicen cosas como éstas: "Por su propia avaricia reivindicativa, Marruecos y Mauritania no

han cumplido los compromisos suscritos en el acuerdo de Madrid, que les obligaban a respetar el ejercicio

del inalienable derecho de la libre determinación... Marruecos y Mauritania, en contra de la letra y el

espíritu del acuerdo de Madrid, han decidido el reparto y la anexión del territorio, dando luz a un

conflicto típico colonialista..."

También se matiza el juicio respecto de España cuando se afirma (núm. 6) lo siguiente: "Es cierto que

España si creyó de buena fe que era posible la autodeterminación del pueblo sarahaui dentro del marco

del tratado de Madrid pero los hechos le demostraron que esta opción no fue nunca una realidad..." ¿Qué

puede deducirse de todo esto?

SE salva la buena fe de España e incluso se aducen argumentos que hacen no muy simple pronunciarse

por una nulidad total y "ab initio" del tratado de Madrid. En esta misma nota (núm. 7) se habla de la

conveniencia de que España "denuncie" el pacto apoyándose, además del consenso de las Cortes

(argumento jurídico no muy sólido), en el hecho del incumplimiento por parte de las otras potencias

firmantes de una serie de cláusulas (y no sólo de las relativas a ventajas económicas, pesqueras, etc.). Lo

esencial del documento viene apuntado en el núm. 7, apartado d). Se declara: "Tomar la iniciativa de

convocar una reunión entre todas las partes implicadas en el conflicto del Sáhara (España, Argelia,

Marruecos, Mauritania y el Polisario) bajo los auspicios de las Naciones Unidas y con el plan de

establecer las modalidades de una libre consulta de los saharauis acerca de su futuro." ¿Qué viabilidad

tiene esta gestión que se recomienda a la España democrática ?

EL Gobierno español, incluso en su época nada democrática, propició una reunión de esta naturaleza. En

el informe de la misión visitadora (A/AC.109/L.1063/Add. 2), de fecha 11 de octubre de 1975, podemos

leer (núm. 272) lo que sigue: "Después de anunciar su decisión de principio de celebrar un referéndum,

había invitado España a las partes a celebrar consultas sobre las modalidades del referéndum..." Y en el

núm. 282 se añade: "El Gobierno de España estimaba que era urgente responsabiliza a las partes, interesadas en el proceso de descolonización, a cuyo fin se proponía invitarles a armonizar sus respectivas posiciones o, en detecto de este intento directo, convocarlas con igual propósito a una conferencia bajo los auspicios de las Naciones Unidas para hacer posible el desenvolvimiento pacífico de este proceso." ¿Qué sucedió? La "marcha verde" y un debate en el Consejo que no

proporcionaba ninguna solución coercitiva para hacer frente a un acto de agresión, al menos de acuerdo a

lo que la misma ONU había declarado al definir la agresión...

QUE destino tendría hoy esta gestión española por muy democrático que fuera nuestro sistema

diplomático? Yo me temo que de entrada resultarla estéril; aún mas; intramitable.

¿Argumentos para llegar a esta tajante conclusión ? En primer término, la misma resolución última de la

Asamblea General de la ONU (semejante a la de la anterior sesión). La ONU mantiene el carácter

acusadamente internaci o n a 1 del problema, y en base a esta formulación se, reserva su competencia

como organización universal; pero, al mismo tiempo, y consecuente con lo que significa su "sistema

regional", acepta la consecuencia practica de que sea la OUA la que directamente intente resolver

pacíficamente el conflicto. Y en estos planteamientos eitamos, ¿Qué puede esperarse que haga la OUA ?

No es ni remotamente imaginable que haga suya la tesis de una conferencia como la que sugiere Argelia.

Ni que decir tiene que es incongruente con el planteamiento Inlciaimente regionalista, que "aparezca"

como potencia "guia" nada menos que España, que de "tacto" tiene "caducada" su condición de potencia

administradora y que jurídicamente no sería suficiente con la denuncia del acuerdo de Madrid para

"asumir" de nuevo las potestades sin las cuales no puede hablarse de tal potencia administradora.

POR otra parte, la conferencia indicada no tendría ya que estar bajo los auspicios d* la ONU; lo sería de

la OUA. ¿Se puede imaginar que la OUA se aventure a una convocatoria de ese tipo, en tanto que

previamente no se eliminen todos los obstáculos hoy totalmente insuperables ? ¿Puede pensarse que

Marruecos se tentara en una mesa de negociación con el Polisario ? Thieu no se sentó; le hizo sentar

Kissinger. ¿Dónde está ahora el Kissinger que haga sentar a Hassan?

Argelia debería calcular las posibilidades de una acción de este tipo y hacerlo en función del estado de

correlación de las fuerzas internacionales y de la mediatización que las africanas sufren en función de la

política de poder que aún domina la escena internacional. De momento, la OUA, el tercermundismo, etc.,

más que ser una fuerza en ascensión es una fuerza en repliegue. Prescindiendo del dramatismo que se dé a

los incidentes entre Vietnam y Camboya, el hecho cierto es que el sentimiento nacional, la política de

poder, la poca operatividad de las grandes plataformas Intemacionalistas, la pérdida de garra incluso de

las concepciones revolucionarias vistas a escala mundial, etc., hacen poco aconsejable dejarse llevar por

quimeras y creer como dogmas de fe que de momento la democracia lleva consigo indefectiblemente una,

diplomacia nueva y un internacionalismo de nueva y valiosa ley. Y, sin embargo, algo hay que hacer y

muy especialmente esta España balbucientemente democrática. ¿No será correcto comenzar a ocuparnos

seriamente españoles y argelinos de nuestras propias relaciones bilaterales, y sólo después introducir en

nuestro horizonte los temas regionales, tercermundistas, etc?

M. AGUILAR NAVARRO

 

< Volver