Autor: Niveiro, Emilio. 
   Toque de atención     
 
 Ya.    14/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

TOQUE BE ATENCIÓN

No sé quién tiene la culpa y hasta creo que, en cierta medida, la tenemos todos aquellos que de algún

modo participamos en el juego político, pero me ha parecido luminoso un reciente articulo de

Rafael Pérez Escolar en el que calificaba de fratricidas las posibles luchas electorales entre candidatos

que, a la hora de la verdad, defienden posiciones afines. La militancia del señor Pérez Escolar, que

ea también. la mía, es sobradamente conocida. Vamos juntos en una misma nave. Pero "

¿nosotros solos? Aseguraría desde ahora mismo, y sin temor a equivocarme, que nos acompaña

mu,chisima gente. Y precisamente es esa gente la que, con sus votos, decidirá dentro de pocos días el

porvenir de España. Me parece, pues, no sólo fratricida, sino incluso suicida, que las pasiones

personales y los matices, casi siempre mínimos, que por el momento nos separan se lleven el

extremo de convertir las tribunas y las propagandas en un encrespado campo de guerra que envenene

radicalmente las relaciones de fuerzas llamadas, más ti 1 e n temprano que tarde, a entenderse en e!

servicio de España. Convertir´ los mítines y los periódicos en armas agresivas va, dígase lo que se quiera,

contra la moderación y la convivencia a que todos aspiramos.

MAL está, pero con ello hay que contar, que los adversarios políticos nos ataquen a todos los que nos

encuadramos, para buscar una Imagen facilona, en el gran horizonte no marxista. Mal está, pero está ahí,

bien patente, en las palabras y en las declaraciones de los capitostes del espectro revanchista; mas

infinitamente peor sería que por defender unas posiciones temporales y que inexorablemente tienden a

acercarse y hasta a fundirse los despedacemos con insultos y difamaciones demoledoras entre nosotros

mismos, pues un espectáculo de esa naturaleza nos abocaría a la catástrofe.

AHORA se trata, nada más y nada menos, que de ganar las elecciones y demostrar en las urnas que la

inmensa mayoría del país no está por otra cosa que no sea la libertad, la democracia, la Justicia y la

autoridad en las calles, en los talleres y en los campos de España. Y sin autoridad, sin paz y sin orden

no son posibles ni la verdadera libertad, ni la Verdadera democracia, ni la paz que ansiamos. No darse

cuenta de ello es abrir las puertas al oleaje marxista y a la anarquia.

¿O es que los españoles no aprenderemos nunca la lección de nuestra propia y tantas veces cruel historia?

Aún estamos a tiempo, a poco tiempo ya—me escribía hace bien poco un amigo y correligionario

entrañable—, de actuar civilizada e inteligenilemente. Y añadía que cada noche se acostaba pidiendo a

Dios que se impusiera ese animo de concordia.

No se trata de que renunciemos a defender las cuestiones esenciales entregándoselas en bandeja al

adversario. Tampoco se trata de que nos pasemos de rosca estableciendo unas ideas monolíticas y

totalitarias al ciento por ciento, ya que nos confesamos, y lo somos, partidarios del pluralismo

democrático. Se trata de´ que las lenguas y las plumas no se conviertan en navajas cabriteras abriendo

heridas irreversibles e innecesarias. ¿Es mucho pedir?

Emilio NIVEIRO

 

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