Precisiones en torno a la representación familiar     
 
 Ya.    18/01/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Precisiones en torno a la representación familiar

"Arriba" publica un comentarlo dedicado a YA y titulado "Precisiones en torno a la representación

familiar". Dice en lo esencial:

"El diario YA pretende st-tuar entre las intesractones del ministro secretario general del Movimiento la de

corporativa zar la representación familiar, porque, probablemente, no ha leído, y si lo hizo no quiso en*

tender, la intervención del señor Fernández Miranda ante laa Cortes Españolas durante la sesión

informativa celebrada el 6 de noviembre del pasado año. "SI yo´afirmo la representación orgánica—decía

el ministro secretario general—, ¿por qué se dice (se sigue diciendo e insinuando) que estoy defendiendo

un corporativismo por el mero hecho de que afirmé que la representación familiar debe ser orgánicamente

estructurada?"

Pregunta el editorial del diario YA que por qué la actual legislación sobre representación familiar -no

responde al verdadero concepto de la representación orgánica. La pregunta parece correcta, sobre todo si

se desconocen las razones o no se ven. Lo que no parece tan correcto es deducir, tras la pregunta, las

posibles consecuencias, porque una cosa debe ser clara: si se desconocen las razones y la intencdóji no se

pueden deducir consecuencias. Y el editorial aludido, que se apoya en tergiversaciones, juega con

anticipaciones maliciosamiente.

Bien claro afirmó el mindstrb que nunca pretendió modificar el articulado legal que define quién tiene

derecho a voto y cómo tiene que ejercerlo directamente, como parece insinuar nuestro colega. En sus

intervenciones, el señar Fernández Miranda, al referirse a la. representatividad familiar, siempre señaló

que habría que buscarse una norma o estructura que hiciera factible el que la representación familiar

surgiera no por ser miembro de una familia, sino por el carácter vinculante e integrador que *ra condición

familiar otorga. *´Se trata, sencillamente, de ver cómo tiene que actuar esa representación familiar."

Nos parece más oportuno recordar al editorialista del diario YA que sería conveniente

que esperase a conocer la po-sibte modificación y el sentido y términos en que se llegaría a efectuar para.,

desde un plano objetivo, Juzgar eu eficacia o ineficacia. ¿ÍJs pedir demasiado? ¿O hay ciertas deformacio-

nes que llevan a algunos a olvidar lo objetivo por condicionamientos aprdorísticos?"

N. de la jB.-r-I>urante más de un ano hemos dedicado al tema el número suficiente de editoriales para

que casi nos produzca rubor volver sobre él; pero al parecer, "Arriba" no se ha enterado de ellos. NI

siquiera del último, aunque a él dedica su contentarlo. Por supuesto, nuestra finalidad no ha sido

tergiversar el pensamiento del señor Fernández Miranda, y mucho menos actuar "maliciosamente" como

con tanta desenvoltura se nos imputa, ni siquiera glosar la intervención del ministro en laa Cortes, sino

arrancar de ella para defender el carácter orgánico de la representación familiar tal como la establecen las

leyes vigentes, de forma que, sin duda, es perfectible, como apuntábamos, pero que no justifica la

modificación radical que lógicamente está contenida en la afirmación, hecha en las Cortes por el ministro

secretario general del Movimiento, de que tal como es esa legislación, "no responde al verdadero

concepto de representación orgánica"; y citamos sus palabras por el texto de ^´Arriba", para que no diga

que no nos enteramos. A continuación, y dentro dej, planteamiento general de nuestro editij-´ riál,

señalábamos las cosecuen-cias previsibles de esa reforma tan radical, teniendo en cuenta, como es natural,

lo dicho por él ministro en las Cortes, lo dicho por él antes de las Cortes y lo sostenido por otros que se

han ocupado del temía, de ninguno de los cuales conocemos las rectificaciones, aclaraciones o precisiones

que se podían esperar si realmente querían otra cosa. ¡Claro está que nos hemos adelantado a señalar esas

consecuencias! ¿O sería mejor esperar a que se cometan los errores para enjuiciarlos? Pues esto es lo que

nuestro colega viene a sostener. No acabamos de entender lo que pretende.

 

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