La representación familiar en la participación orgánica     
 
 Ya.    18/01/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

La representación familiar en la participación orgánica

Don Jesús Esperabé de Arteaga, procurador en Cortes, dice en "Informaciones":

"JS1 principal Inconveniente de la hora presente está en que nadie sé ha preocupado en sen-tai- las

diferencias que existen entre la representación orgánica, que es lo nuestro, y la corporativa, que nos es

totalmente ajena. No sólo no se han establecido las fronteras de cada una, sino que haciendo uso indebido

del primer concepto, se corre el peligro de caer en el contenido del segundo. Por lo que al confundir lo

orgánico con lo corporativo, se puede destruir nuestro genuino sistema de participación, absorbido por ese

otro régimen más fuerte, más condicionante y menos libre de la participación corporativa.

Atención a lo qué vamos a consignar, porque en esto estriba la distinción entre lo orgánico y lo

corporativo.

— I>a facultad de decisión sigue estando (en la representación orgánica) en manos del

ciudadano,

— El ciudadano no la ha traspasado a aquellos órganos (Sindicatos y Municipios) porque entonces la

representación seria corporativa.

— Se trata, por tanto, de una cuestión dé cauces, de que el ciudadano vote por su postura en la sociedad.

De este, tríptico se desprenden estas consecuencias:

1.» Quienes están presentes en las tareas del Estado no son los Municipios, ni los Sindicatos, ni siquiera la

familia. Eso seria corporativísimo, químicamente puro. Los presentes son los ciudadanos; y

2.a Ni el Sindicato, ni el Municipio, ni la familia como institución son electores, sino cauces a través de

los cuáles la opinión de los ciudadanos se hace patente.

En consecuencia—y ésta es la moraleja—, el elegido sale libre, no depende en modo alguno del cauce, y

llevarle a él para de una forma u otra jerarquizarle o disciplinarle, entraña:

a) Convertir lo orgánico en corporativo; y

b) Destruir nuestro sistema de participación, que es lo primero y no lo segundo.

En cuanto a mantener el precepto constitucional como está y llevar la presentación de candidatos en

exclusiva a las asociaciones familiares, con independencia dé partir el sufragio por la mitad, puesto que

quien podría votar no estaría legitimado para presentarse (habría de someterse al cauce asociativo), lo qué

seria contrafuero y constituiría además desviación de poder, nos llevaría a la postre a un sistema de lista

única, que acabaría por desilusión, con esta representación específica y genuina. Por eso. no sólo convie-

ne dejar las cosas como están, sino que incluso hay que dejarlas asi. Porque reformarlas en su sustancia es

difícil, y encima no va a servir para nada."

 

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