Autor: Daranas Romero, Mariano. 
   Cortes de ahora y parlamento de antes     
 
 ABC.    18/11/1959.  Página: 54. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

A B C. MIÉRCOLES 16 DE NOVIEMBRE DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PÁG 54

CORTES DE AHORA Y PARLAMENTO

El "Boletín Oficial «de las Cortes" ha publicado el proyecto de ley de .Presupuestos «generales del

Estado. El proyecto será discutido y dictaminado por la Comisión •correspondiente y la ´propuesta a Que

el examen aboque, Sometida a resolución del Pleno en el mes de diciembre.

En el decimoséptimo año de su existencia siguen, pues, desempeñando las Cortes un papel más que

conveniente, necesario, y más que útil, importantísimo y fundamental en el funcionamiento del Estado.

Conviene e incluso urge solicitar/la audiencia del lector sobre una institución que se precave

voluntariamente, por definición y por conducta, contra la fiebre publicitaria y la atmósfera departidismo y

de ficción que por doquier (véase el reciente caso de Mitterrand; en Francia), y, naturalmente en España,

en tiempos pretéritos no dejaron de corromper a los instrumentos corporativos.

Novedad del Estado nacional, criatura del Estado nacional, las Cortes del Reino son, sin duda,

mejorables, perfectibles, pero examinadas objetivamente, con criterio de analogía y de contraste, y con o

sin abstracción de cualesquiera principios o postulados del Derecho Publicó, representan una saludable

reacción contra el sistema que a lo largo de un siglo corrido pretendió recomponer, descosiéndolos y aún

desgarrándolos, los tejidos históricos de la patria. Refiriéndose a la suya, Charles Maurras enumeró en

una argumentación que los apologistas de la III República prefirieron eludir e impugnar entre otros males

engendrados por el parlamentarismo, "la inestabilidad del Gobierno, la ausencia de espíritu nacional, la

tiranía- del capitalismo, el estatismo y la meditatización de la justicia". Otro tanto o más que otro tanto

cabría decir de la cosecha.que recogieron aquí desde las Cortes de -Cá-A´\7, e !«. Cámara &niea_~dfl. la1

Répútoüea, las Constituciones inspiradas-´en la sofee-ranía de un sufragio que, según "Saine, "es, entre

todos los jurados, el más incompetente, él más fácilmente engañadizo y estafable, el menos> capaz de

comprender las preguntas que se le hacen y las consecuencias de su propia respuesta, el peor informado,

el más inatento, el ¿ue más se ciega por simpatías o antipatías preconcebidas, simple rebaño de carneros,

cuyo veredicto,, forzado, falsificado o simulado, queda de antemano a merced de los políticos". La fábrica

unicameral o bí-cameral que, movida por la turbina del sufragio universal, se llama Poder legislativo, no

cubrió apenas cubrió entre nosotros, ni bajo la Monarquía, ni bajo las dos Repúblicas la jurisdicción

orgánica que la Constitución le asignaba, aunque en realidad se trate de un fenómeno que empieza a

revestir dimensión universal. Observa el profesor Fraga Iribarne en su libro "La reforma del Congreso de

los Estados Unidos" que el Poder legislativo ha perdido virtualmente toda iniciativa en la misión que

constitucionalmente le incumbe. En tiempos que ya empiezan a ser de nuestros padres era sólo el Consejo

de Ministros quien elaboraba los proyectos. de ley, y el Parlamento quien las menos de las veces, los

aprobaba incondicional-mente, renunciando a su facultad de examen y deliberación, o quien, a menudo,

prefería obstruirlos e impugnarlos. En algunos casos el Parlamento era mesnada; en muchos, verdugo y cu

unos y otros traicionaba su mandato y representación. Generalmente, no era el factor técnico ni mucho

menos, la consideración del bien público, sino la estrategia partidista o electoral, el "deux ex machina" de

las votaciones. El bienhechor y revolucionario proyecto de ley de Administración Local, presentado por

el Gobierno Maura en las Cortes de 1907, «quedó estancado, a pesar de que. "in pectore", admitieron

todos los diputados que respondía a una necesidad nacional. Asistido por una mayoría homogénea y

entusiasta,´ el loiigánime. más «que paciente, Maura pronunció más de i doscientos discursos! durante un

larguísimo

debate que, j^plongado abusivamente por las oposiciones, liberal y republicana, quedó hiterrumfáíó ító: la

caída del Gabinete conservados» >e« octubre de 1909. A punto estuvo de fracasar la • ley de construcción

de la Escuadra del propio Májira por razones extralegales y extratécnicas, como en 1893 hatote fracasado

el proyecto de autonomía cubana. Para todo, jpara. todo ha servido la democracia parlamentaria, menos

para elaborar jurisprudencia, y sí cualquier cosa era, salvo lo que debía ser, cualquier nombre genérico

cupo darle-, excepto el de feemplo de las leyes. Espectáculo revelador, y como se dice ahora, exhaustivo

el-del antiguo hemiciclo xíe la

•casera; Je.:%B jérfa limo cuando ´él ór ocia del, día anunciaba ´«1 examen de la ley de Presupuestos de

gastos e ingresos. Se ;tiJa-tafoa de confirmar aquel viejo precepto

de la política británica, según el-cuales el Parlamento quien -tiene los cordones d^ la bolsa". Se trataba

>le negocio tan grave, acuciante e ineludible como pone*-en orden las cuentas de la ; Administración

Pública. Se trataba de establecer la balanza de las necesidades y recursos del listado. Pues bien: no solían

HégÉr ,á. dos docenas los parlamentarios presentes en el salón.

Las Cortes del Reino, fundadas en 1942, no ison ni imitan aquel Poder legislativo, crónicamente renegado

o corrompido por las asambleas que bajo ése título procreaba el sufragio universal, pero tiene funciones

legislativas, y de hecho es ´un instrumento mucho más jurisprudente, mucho más codificador en cantidad

y calidad que el Congreso y Senado de la Monarquía liberal, y que la Cámara única de la República. No

detenta ninguna fracción de la soberanía, ni como el antiguo Parlamento pretende -coartar al Ejecutivo

bajo el pretexto, que la realidad desmentía, de su rango constitucional, S*ero legisla, concienaudamente,

positivamente, sin arrogarse facultades ´que corresponden al Gobierno. Es una corporación -imeriae-dia

de Parlamento y >fe ¿samblefc Gdfer sultiva, y no representa estados o movimientos psicológicos del

variable y-«QBa-ñoso censo electoral, sino los elementos permanentes que constituyen la ccmunj-dad de

la nación. Así como del antiguo Parlamento cabía aftonar, sin mucha itáa-gínaeión, que era todo menos

templo de las Jey*s, «sí ,t»m4»én les «spíritws a»to-jadfzos podrían echar en falta en laS´Cte-tes

cualesquiera facultades/a«fi>!fi>lMes o atribuciones, minos las que tienen.´-por objetivo alumbrar´_la

jurisorudencl» del 3Sst)H|fk ´Kfss proyectos afe ity sáio &ss-émbocaii ´en el Pleno cüaiido Tató sido

concienzudanvente debatidos y tamizados en el seno de las comisioa«ís. Discusión- tan viva y libre como

en «a hemiciclo del anti«t|b Congreso, mucho más libre y viva, si no ten .espúrea y .bastardeada por la

triple presión del interés electoral, ´la dlsclpMiia de grují o o de. partido y tos vientos de fronda de la

calle, y más atenta, reposada y eficaz. Testigos de excepción Cel ex ministi» duque de JMaora y el

académico, redactor de ,"La .Época", Melchor Fernández Almagro) en. "Por qué cayó Alfonso XIH",

califican de ruin el Iruto de !a primera l«gislati|ra. Dato 1914-1915, que^se redujo ,a cuatro leyes Impor-

tantes. Pero ¿eran más fecundas las leyes liberales? El saldo de las postreras-de la Monarquía fue

cualitativamente, si no RU-méricanaente, iníerior. En., cambio, .la -JC4-jnara republicana no para .de

legislarv «I por eso se entiende demoler, dinamitar, destruir, sin un mínimo xle consideración a las

minorías; quemando etapas entredi rapto de la concepción calenturienta´y resentida y er trágala-en ios

trámites-éte los debates y las votaciones. ´

El cómo, el cuán-to y ei por óué «te los proyectos de´ley ^que dictaminan las Cortes del Reino son su

ejecutoria edificante. Ascendieron a 1.423 de 194S a 1962, y a (Hí6 de 1952 a 1966; "1>K5 proyectos se

aprobaron en 1957, ISO en Í98& y en los dos plenos hasta ahora celebrados en 1959, 76 proyectos; con lo

que asciende a 2.414 los aprobados desde el año cuartán-ta y -tres.

Pero aún es mas perauasivo y consolador el ambiente de objetividad, aplicación y tecnicidad en que

mandatarios idóneos, públicamente vinculados por fctí, reprsesen-tación a los legítimos intereses (natura-

les, no partidistas) y aspiraciones., divergentes de las distintas clases de la sociedad española confrontan

sus respeotívós puntos de vista y llegan, con laboriosidad siempre, con dificultad a menudo, a las

prudentes soluciones >ie armonía que 3»-clama el bisa gejwitol.™Mtó&M,,pAr RANAS,

 

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