El ministerio de Hacienda procura dar a sus leyes un auténtico sentido social  :   
 Intervención de D. Mariano Navarro Rubio. 
 ABC.    21/07/1960.  Página: 29-34. Páginas: 6. Párrafos: 63. 

A B C. JUEYES 21 DE JULIO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 29

EL MINISTERIO DE HACIENDA PROCURA DAR A SUS LEYES UN AUTENTICO SENTIDO

SOCIAL

Intervención de D. Mañano Navarro Rubio

A´ continuación habló el ministro de Hacienda, Sr.´ Navarro Rubio. El texto de su discurso es el siguiente:

"El 18 de julio de 1936, el General Franco proclamó: en Santa Cruz de Tenerife: "Justicia e igualdad ante

la ley os .ofrecernos: Paz y amor entre los españoles. Libertad y fraternidad exentas de libertinaje y

tiranía. Justicia social llevada a cabo süi enconos ni violencias, y "una equitativa y progresiva distribución

de la riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española."

El Caudillo de España recogió en esta afirmación las esencias más puras de los pensadores que habían

presentido la Cruzada, A partir de Donoso Cortés, y para toda e´sa estirpe de pensadores católicos que

llevaron sus creencias a la postulación pública, siempre fue la justicia social un tema ante el que rendían

los mejores afanes y propósitos de renovación. Y ya, >?n los albores del Movimiento, con la figura de

José Antonio Primo de Rivera, se hace tan acuciante esta preocupación que adquiere valor programático,

y queda penetrada al mismo tiempo de la emoción y el .estilo resolutivo que supo infundir a su obra el

fundador de la Falange.

LA OBRA SOCIAL DEL RÉGIMEN

Por estas razones, nada más iniciado el Movimiento Nacional, se abre bajo la égida de Franco una

verdadera etapa social, de la que son expolíente claro las siguientes realizaciones legislativas: En 9 de

marzo de 1938 se promulga el Fuero del Trabajo, hoy elevado a rango de ley Fundamental del Reino, en

"el que, a modo de postulado esencial, se decía que: "El trabajo constituye uno de los más nobles atributos

de jerarquía y honor, y es título suficiente para exigir la asistencia y tuteladel Estado." El 13 de-mayo de

1933 se crearon las Magistraturas del Trabajo, y el día 18 de julio del mismo año se da aplicación

concreta, en España, a la doctrina del salario familiar, estableciendo el Régimen de Subsidios Familiares,

que fue complementado más tarde con el Plus Familiar, regulado en 1946.

En 1940, se dicta, la ley del Descanso Dominical retribuido, se exime del pago de alquileres a los

trabajadores en, paro y se aprueba la ley Sindical. En 1941, se publica la que regula la creación de las

Mutualidades y Montepíos, ta partir de cuyo momento van naciendo estas asociaciones, hasta alcanzar la

importancia y eficacia de todos conocida. En el año 1942. se refuerza la protección a las Cooperativas,

mediante una legislación especial, y se dicta la ley de´ 16 de octubre, que establece la ordenación

verdaderamente básica de las reglamentaciones de trabajo.

A esto, hay que añadir disposiciones relativas a gratificaciones extraordinarias, participación en

beneficios, colocación, migración, viviendas, lucha contra el paro, capacitación social de trabajadores,

despidos, concesión de los títulos de "productor ejemplar" y "empresa modelo". Universidades e

Institutos Laborales, economatos laborales, jurados de empresa, familias numerosas y creación o mejora

de los seguros de accidentes de trabajo, de enfermedades profesionales, de vejez e invalidez, que actúan

sobre amplios campos de apli-cación, y, sobre todo, el seguro de enfermedad, que ha hecho posible la

asistencia sanitaria en sectores importantes de la población, hasta entonces prácticamente desatendidos.

La ley sobre formación profesional acelerada, la de convenios colectivos de trabajó, y la del Montepío

Doméstico, junto con las primeras actuaciones para extender los beneficios de la previsión social a los

trabajadores autónomos, demuestran últimamente la preocupación del Régimen por llegar a todos los

campos en que sea necesario.

Este largo problema de realizaciones, no agotado en la exposición que acabo as hacer, dice bien a las

claras que aquellos primeros propósitos de Francisco Franco dieron impulso a una acción que en ningún

¡momento se debilitó o desfalleció, pese a las dificultades de todo orden que hubimos de "Vencer después

de conseguida la victoria. Y al lado de estas leyes, urgiendo unas veces su publicación, colaborando otras

en su preparación o en su discusión, y sosteniendo siempre el espíritu de renovación que las animaba, la

Organización Sindical, a lo largo de toda está etapa y a través de una serie copiosa de sugerencias y

conclusiones de sus Congresos sociales, ha venido a crear, en los diversos sectores, una clara conciencia

del problema, acuciando a unos acerca.

EL SEÑOR CÁNOVAS, ENCARGADO DEL DESPACHO DE COMERCIO

Hoy publicará el "Boletín Oficial del Estado" un "decreto de la Jefatura del Estado por el que se dispone

que durante la ausencia del ministro de Comercio se encargue del despacho de su Departamento el

ministro de Agricultura.

cumplimiento de sus deberes, y enseñando sí otros que las llamadas reivindicaciones sociales se pueden

alcanzar, sin necesidad de exponer la vida o de caer en la miseria, por la ancha vía que ofrece la legalidad.

Con este acervo de realizaciones y de sanas inquietudes, se puede decir, con ra-zón, que el Movimiento

Nacional se reco-noció a sí mismo, cuando declaró´, en el •número 9 de los Principios Fundamentales

proclamados por el Caudillo el 17 dé mayo dé ,1958, que "el ideal cristiano de la jus-ticia social, reflejado

en el Fuero del Trabajo, inspirará la política y las leyes".

EL MINISTERIO DE HACIENDAY LA POLÍTICA SOCIAL

Ko tiene, por tanto, nada de extraño que el Ministerio de Hacienda, fiel a >?ste mandato,-recoja las

inspiraciones del Movimiento y, procure dar a sus leyes un autentico sentido social. Lo contrario supon-,

«na desviación u olvido de nuestras leyes íundamentales, reconocimiento de nuestra incapacidad práctica

para dar realidad a sus postulados, cuando se manejan instrumentos tan fundamentales como son •el

impuesto y el crédito; condenación a la Hacienda a que sea una pieza deshuman-izada de nuestro sistema

político, insensible a toda clase de requerimientos sociales

Por otro ladc, a nadie tiene que sorprender la posición adoptada Por el Ministerio de Hacienda, puesto que

ya viene siendo anunciada desde el primer momen-to en que me hice cargo del mismo,

En el primer discurso que tuve "el Honor de pronunciar ante las Cortes, os decía que, "la reforma

tributaria se situaba en el terreno de lo social, que era, preciso "montarla sobre la corriente social", que

existían otras corrientes. meramente políticas, o de intereses que podían modificarse, desviarás e incluso

detenerse a veces, pero que las corrientes sociales, en cambio; siguen su marcha inexorablemente y llegan

a su final siempre. Cuando el político advierte su existencia—añadía—se encuentra ante una disyuntiva

crucial. O aprovecha su energía´ como si fuese una fuerza motriz, para levantar en vilo la nación y

dirigirla por los cauces del progreso, o, si permanece encasillado en sus viejas posiciones, tiene que

contemplar cómo la corriente lo envuelve todo, hasta terminar por aislar o arruinar las viejas y

pretenciosas fortalezas".

"Es inútil poner obstáculos a la marcha de.esta corriente, porque entonces—terrminaba diciéndoos—lo

normal puede convertirse en anormal, el proceso evolutivo, en revolucionario, y saltar al campo de las

discordias políticas -Jo que nunca, debió salir del terreno en que se desenvuelve la acción administrativa

del Gobierno."

Consecuente con estas ideas, os anunciaba para el futuro la adopción de me-didas correctivas, en orden a

los impuestos sobre la renta, sucesiones y hijo, "que son los que por su carácter están llamados a

desempañar, principalmente, el oficio de redistribuidores de ´la renta nacional.

-Un año más tarde, reiteraba que debíamos conformar nuestro sistema tributario a los principios del

Movimiento, que ello, nos traería "todas las molestias, dificultades o inconvenientes que se presentan al

roturar un campo, pero que, todas estas irían desapareciendo una vez abierto» los nuevos surcos".

En mi discurso de julio del año pasado, al presentaros el programa de estabilización, decía que la

estabilidad era algo mas eme un plan, que era. ante todo, "un nuevo punto de oartida, la puesta en marcha,

laJ apertura del horizonte", para aclararos, después, en mi discurso de diciembre q-ue, "cuando la

estabilidad se produce, los problemas que se plante´an son de más calidad, más profundos, más´

fundamentales, más políticos. Doroue solamente sobre la base de,,- la, estabilidad económica, muchas

fórmulas do participación en el, capital, en la producción qu´e antes´ resultaban sarcástícas p incluso

dañosas para la- economía, se tmeden- llevar -a Ja-práctica. La política social, es, entonces, más serena,

más construetiy?!,, • más ´ nacional/ porque sin´ demagogias ae ninguna clase, sin óecifsidad de matar la

gallina de los huevos de oro» se pueden poner en juego soluciones positivas que representan,´ a la vez, un

avance para la justicia social y un estímulo´´para el desarrollo económico"

Yo mismo hice entonces un emplazamiento •# la ´labor "del Ministerio de Hacienda, y; contando con la

confianza- del Caudillo y-con la colabpracjón del Gobierno, vengo ahora a responder ante vosotros de su

cumplimiento.

El proyecto de ley^que se os presenta, a través de sus cuatro títulos, creo que respon.de auténticamente—

y con esto cierro la introducción a mi discurso—a las, consignas xdel Caudillo, a los principios

fundamentales del Movimiento, a la"> trayectoria marcada por ´nuestras leyes sociales, á las conclusiones

de los Congresos Sindicales, y a los propósitos que os he venido anunciando cada vez con más pre-cjsión,

a través de todo este tiempo de mi permanencia frente al Ministerio de Ha-cienda.

LO SOCIAL Y LO ECONÓMICO EN LA NUEVA LEY

El proyecto consta, como sabéis de cuatro títulos relativos a la creación de cuatro Fondos bien

diferenciados.

El Fondo Nacional para el fomento del ´principio de igualdad de oportunidades, que se integrará" con* él

producto de la •actual Contribución sobre la Renta. Otro dé, asistencia social que se establece sobre la´

base del |mpuesto de Derechos reates, con el destino qué su nombre indica. Un tercer Fondo de protección

al trabajo, $1 ,c¡ue se afecta el, vigente Impuesto sobre Negociación o Transmisión de Valores

riiobiliariós, con «1 .fin de atender las consecuencias sociales, que´se produzcáis como íesultado-dfi la

modernización o racionalización de, nuestras industrias. Y, por último, urir Fondo de crédito para la difu-

áíén de ^la propiedad mobiliaria, con una especial referencia a la utilización- del mismo como medio de

acceso de los trabajadores al capital de sus empresas, a cuya finalidad se afectan recursos. procedentes de

las cuentas de ahorro.

Es evidente que, a través de todos estos Fondos, se cumplen finalidades sociales que resultan ´ineludibles,

si queremos! responder a los postulados de justicia social "& que se ha comprometido el Movimiento. ´lia

necesidad dé ampliar el número de propietarios dentro de la comunidad ´nacional, la´ de extender ´ej

principio de igualdad de oportunidades en la enseñanza y, en la formación profesional, y, en estos mo-

mentos, el deber indeclinable de atender los] perjuicios personales y familiares que pueda ocasionar la

reestructuración de nuestra economía son. entre otras, necesidades—insisto—que no pueden ignorarse ni

dejar de satisfacerse. Pero es, además, eyidente que con las fórmulas propuestas se atiende, a ´la vez

problemas económicos que presentan, a mi juicio, él- mismo carácter de ineludibles. Son, entre otros el de

procurar Ja capacitación profesional indispensable para nuestro progreso ecbcó-ñiico, el aumento de la

inversión mobilia-ria .y el incremento de la masa de ahorro necesaria para quer nuestro desarrolló pu´e-da

alcanzar un grado óptimo, y como má$ apremiante la racionalización. y modernización de nuestras

empresas, si queremos eme los fantasmas" del paro tecnológica O del llamado paro encubierto no

vengan,$, debilitar, frenar o "estrangular las -nuevas iniciativas.

La ley pretende haber conseguido fpr-mulas ambivalentes, conforme a las ´cua,-les las exigencias sociales

v las exigencias económicas, lejos de contraponerse o destruirse, se. compenetran y se fundan-en una

solución equilibrada y eficaz?

LA TÉCNICA AL SERVICIO BE LA REALIDAD

as cierto que, para ello, hemos tenido; que variar, en parte, la técnica de nuestra sistema tributario; pero

con ésta _np toemos hecho más que colocar a la técnjca en su sitjo, porque la misión de la técnica;, es

servir a los principios v a las realidades, en lugar- de^pretender deformar las- realidades o los principies

para adaptarlos a un supuesto dogmatismo, en modo-alguno poneiliabte con los actuales modos de pensar,

sentir y vivir los prpblemas´.el^.niígs.-, tro tiempo. La técnica ´está hecha, para abrir posibilidades, pero

no para poner coto a las justes pretensiones; tiene que1 proporcionar Iqs medios para llevar a cabo las

grandes´ realizaciones, en lug-ar de oponer resistencia a la acción reformadora del progreso. Las´técnicas,

ya sean económicas o sociales, "no- tienen por qué plantearse´ cuestiones previas en orden a los fines ´a.

que sirven, sino responder fielmente a loS postulados a, que se ordenan. La técnica no puede alzarse

como un nuevo Leviatán que ejerza su poder tiránico sobre los hombres y las materias, porque entonces

todas las energías sociales se pondrían a su servicio y los pueblos perderían todo destino posible. Y no es

- que la nueva ley o el Ministerio de Hacienda desprecien la tée-; nica. Lo que queremos es actualizarla,

adaptarla a tes nUevas necesidades, modernizarla, perfeccionarla, hacerla congruente con el fin a que

sirve, toda vez que estimamos mucho más lógico relacionar impuestos sociales con fines sociales que des-

conocer el carácter de estas imposiciones al perderse sus productos en el fondo innominado del ingreso

público.

Es cierto que el nuevo planteamiento crea una • serie de problemas´ complementarios, como son el de la

debida adecuación de los ingresos a los gastos y el de acomodar´ las finalidades a la "evolución que puede

tener el sistema tributario, pero ninguno de estos problemas aparece des^ conocido ni ignorado, y todos

ellos tienen, dentro de la ordenación que os presenta-i mos, la solución adecuada.

Es también muy probable que con los medios que ahora se arbitran no, sea posible dar una total

satisfacción a los problemas planteados, pero esto no revela otra cosa sino au? nuestra^ disponibilidades

son limitadas^ Las cantidades que se destinan al cumplimiento de les fines de la ley han supuesto

alrededor de los mil millones de pésetes, por lo que se refiere al Fondo para el fomento de la igualdad de

oportunidades; entre cincuenta y setenta y cinco millones de pesetas ss estima el de asistencia social;

cerca de mil millones d!e pesetas supone el Turnio de protección al trabajo, y "uno* ocho mil millones de

pesetas que caso -de ser solicitados, podrán destinarse a -la concesión de créditos para la difusión de´la

propiedad mobiliaria. Creo sinceramente icrue estas ¿cifras tienen, en sí. mismas, verdadera importancia,

aunque quizá no lleguen a-cubrir totalmente las necesidades a -que se destinan.

Es igualmente posible que los recursos que integran el Pondo a que se refiere el título cuarto no vayan a

´ser solicitados en -su totalidad, como consecuencia de la poca capacidad para el ahorro que hoy día

tienen los sectores más modestos de-nuestra población; pero esto no debe ser obstáculo para que puedan

utilizarlo los que ya estén capacitados. De esta manera se irá abriendo el camino, porque es propio de la

política social adelantarse a la evolución de la sociedad, marcándole claramente su trayectoria.´ Como ya

se dice en la exposición de motivos y hube de manifestar ´en mis declaraciones a la Prensa, esta ley es

más importante por el horizqn-íe ´que descubre que por la problemática que encierra; par.la calidad de las

solu-cion&s, que por la cantidad de los recursos. A través de ella, las mayores posibilidades que el Kstado

pueda" tener en > el -futuro encontraran un cauce ordenado y fecundo, capaz de mover la evolución de la

estructura social -hacia .metas más ambiciosas por .más cristianas.

TL\ JUSTICIA SOCIAL. COMO OBJETIVO

-\A fin de que conozcáis mejor algunas de sus normas—que sin una clara justi-ficacióri pudieran

parecer´simples xnatiza-ciones o complementos innecesarios—. lie de-recordaros que los principios en

que se inspira- la ley están formulados en las declaraciones del Fuero del Trabajo, especialmente las

señaladas con los números m, XX/y XIV; en el artículo tercero y el capitulo m del .Riero de los

Españoles, y en los puntos VH, JES y,2QI del Movimiento Nacional, Todos estos principios pudiéramos

tratarlos por separado, ¡fiero creo que es* mejor sinteüa&rlos en ese otro de orden superior, que. de ana

manera espresa, 3a cicada declaración IX de la ley >3e 17 de mayo de 1958, proclama como ideal al que

deben´servir 3a política y las leyes: la Justicia social.

´ Bajo el nombre de Justicia social, han pretendido cobijarse muchas demagogias y muchas Ineficacias.

Por eso conviene aclarar Que, para nosotros, la justicia social no puede tener más que una sola base: la

cristiana: un solo sentido, que es la evolución social, y «na exigencia: la de encontrar en cada "momento

las fórmulas´ necesarias para su mejor cumplimiento, porque si no se encuentran las, fórmulas adecuadas,

la justicia social se nos presentará, siempre como algo fantasmagórico e impalpable. Esta búsqueda de las

soluciones concretas y prácticas ´que demanda cada momento, ka sido y sigue siendo eT nudo gordiano-

del problema, y me vais a pexmitSr que os diga que una de las razones por las-que la justicia social no ha

encontrado 3a realización adecuada, ha sido el´prejuicio, heredado del liberalismo, de mantener apartados

de ¡a política social & dos instrumentos importantes que le pueden dar, un mayor impulso: el impuesto y

el crédito. Sobre todo, si se,tiene en cuenta que al hablar de impuestos, nos-referirnos a los sociales, a los

que tienen por objeto una mejor redistribución de la reñía nacional, a los promovidos por las-propias

exigencias de la justicia social, y que al hablar de crédito, aludimos aloque se puede conceder con los

depósitos efectuados en- las cuentas "de ahorro por el propio sector beneficiado.

Esta es, sin duáa, el principal mérito de la tuteva ley: poner a disposición de fines sociales concretos el

producto de los más - importantes impuestos sociales y la masa crediticia que proporciona el ahorro

popular, con lo que la justicia social se con-yierte no sólo en causa, sino también en instrumento de la

propia evolución de la sociedad.

Ya sé que algunos pensarán que éstos no son más que argumentos un tanto dialécticos, y que hemos

debido seguir atendiendo a estos fines sociales, suplemental!-..do las clásicas dotaciones del Presupuesto

ordinario. A estos hombres tan apegados a la realidad actual, quiero contestarles, que hay que tener,

precisamente, un sentido realista de los problemas fiscales, que son muchos los obstáculos que en el mo-

mento presente se oponen- al sostenimiento1 e-incremento de los llamados impuestos sociales; que con,

la actual técnica tributaria, la Administración no tiene muchas-posibilidades de aumentar ,1a recaudación

de estos tributos; que´ hay que ,formar en muchos contribuyentes una -aguda conciencia sobre el

cumplimiento de sus deberes fiscales, y que es ésta, sin duda, una de las obligaciones más claras que debe

imponerse un ministro al responder/ante «I -Jefe del Estado y ante el país, ´del buen éxito de la misión que

se le confió.

Es preciso que nos demos cuenta .de que la idiosincrasia del contribuyente español no admite

Investigaciones b sanciones consustanciales con la técnica tributaria.clásica, y que tanto ´se utilizan en

otros países. Oreo, por el contrarió, que es .postele activar las reservas morales y fomentar

la conciencia social en este país, protoüpc de dignidad y de patriotismo, para transplantarlas al campo

tributario hasta conseguir, gradualmente, la sustitución -de la llamada presión fiscal indirecta, por otras

garantías de orden social y moral más eficaces y más nobles.

Pero´ es que, además de estas razones prácticas, existen otras que descubren aspectos mucho más

positivos en la solución que hemos dado al problema, al colocarla de lleáo en la esfera de´ la justicia

social.

EJEMPLARIDAD, SERVICIO X COLABORACIÓN SOCIAL

Estos aspectos afectan a los contribuyentes, a la Administración y a la propia sociedad: los tres elementos

que siempre existen ea los problemas de esta naturaleza. En relación con los contribuyentes, pretendemos

revitalizar el viejo concepto de misión social que corresponde a todos los elementos que ocupan puestos

responsables en la sociedad; No es posible qua nadie disfrute de ventajas particulares si al propio tiempo

no tiene también exigencias especiales en orden a la comunidad-a (Jue pertenece. La misión social -as la

riqueza ha de manifestarse públicamente, ha de ser-necesariamente ejemplar. La concieHjCia vigilante

del pueblo -necesita del ejemplo para sentir respeto hacia las situaciones más elevadas, para que ´se con-

sidere solidario de una-, labor Común. Las épocas que aspiran a ser rectoras, - tienen ´que-colocarse bajo

el signo de la ejenípla-ndad, y´él Movimiento Nacional no puede ni debe consentir que los planteamientos

más. eficaces con que se pretende resolver —conforme a Justicia—el problema de Ja desigualdad social,

tomen una vía degenerativa, porque sería tanto como adoptar una ap.titud claudicante.

En, relación con la Administración publica, el principio que se pretende revalidar, sé centra en la idea de

servicio. TJno de,, }os más importantes postulados de la justicia social es- que el Estado es para la

sociedad, y no-la sociedad para e! Estado.- Si la Administración > pública tiene a|guna preeminencia, es

para que cumpla mejor el servicio que. se Je coníía: Todas tós reformas,que se intenten debéa cuidar dé

"que sea cada vez más extensa y profunda Ja compenetración entré* la Administración y los

administrados, porque, de, lo contrario, la actividad administrativa será todo« lo -perfecta que se quiera,

.cfesde el punto de vista,, técnico; todo lo -eficaz que se pueda pensar, desde el puntó de vista práctica;

pero no ,´todo lo conveniente´ que debiera ser desde el punto ´dje vista político. • EJ Ministerio de

Hacienda, que a partir dve la Reforma Tributaria de 1957 ha tenido sosteniendo, con dichos y con fechos;

el propósito de´ establecer una colaboración activa con los contribuyentes, de la que son ejemplo vivo los

convenios colectivos y las evaluaciones globales, quiere extender este propósito a´ la administración de

Ids impuestos sociales, porque en estos casos es donde la sociedad ´está más directamente interesada en la

aplicación´ de los recursos, donde más fácilmente se consigue la compenetración entre la Administración

y los administrados, toda vez que existe coincidencia de intereses; donde más claro se presenta, en «ña *

palabra, el interés político ´ de conocer cuál ha sido el destino que se da al dinero que el contribuyente

paga.

Al establecer normas sobre administración^ de los fondos, publicación de las cuentas y participación de

representaciones sociales, no hemos hecho más que ,ser congruentes con los principios, de colaboración

que anteriormente habíamos "proclamado, convencidos de que por ese camino se expresa- me.10r 1^ idea

de servicio y se, ennoblece el prestigio de la Administración pública.

NECESIDAD DE UNA NUEVA ESTRUCTURA, SOCIAL

Y debemos considerar,1 por último, que la justicia social reclama1 de la propia sociedad su colaboración

en las tareas de gobierno. Quizá sea este el punto, de más enjundia, el más consustancial con el es--píritu

del Movimiento Nacional, la base de su democracia. Se ha dicho con razón que de los fenómenos

políticos que produ-jff la Revolución francesa, el más pernicioso, por-su perdurabilidad, fue la reducción

del mundo político-social a dos-tér-minos; el indiyidw& y el Estado, sin´ darse cuenta 4e qué Ja acción

entré estos dos polos ap puede pasar,por un vacío,,porque tal vacío no existe* en ´la práctica, ya que

siempre se interfiere1 lo más pleno, lo más vivo´ que hay en la "vida" pública: la propia sociedad. Esta

deliberada falta de presencia de la sociedad ha motivado que muchos de los planteamientos políticos del

mundo moderno pequen de defectuosos por incompletos, y vengan a $aer en-el error de exagerar la

competencia del Estado o de hipertrofiar la libertad del individuo.

Lo qtie en estos planteamientos ha faltado, repito, ha sido la presencia activa de´ la sociedad, la de sus

antiguas formas intermedias de asociación. La sociedad, como consecuencia de la Revolución francesa,

quedó desarticulada, desorientada, con sus formas" intermedias demolidas. Lo que servía para,, dar

cohesión, disciplina y, jerarquía a los grupas sociales, se convirtió en un´foco de inseguridad e incluso de

rebeldía contra el Estado, vengándose la sociedad de tal apartamiento por todos los medios a su alcance,

desde el chiste y el .bulo hasta la huelga. Aquí está, sin duda, el ptobleina más importante, que en terreno

político-social, tiene, planteado el mundo moderno, y aquí está uno de los designio»"mas- fundaméntales

"del Movimiento, cuya ´principal tarea ha de ser la reestructuración de la sociedad, de forma que se

convierta´ en´ tai instrumento constructivo y responsable para las tareas´de gobierno.

A medida Que las sociedades infrasobe-ranas vayan articulándose y aparezca una nueva esctruetura en la

que el sentido de comunidad y1 convivencia sociaL.dé cauces ordenados, constructivos y responsables

a>, la intervención de los individuos, podrá tener aplicación suficiente y práctica, ese principio de .la

acción subsidiaria del Estado, que constituye la base y garantía de la más autentica libertad social.

Como os |ie dicho´ al hablar, de la colaboración´ eiitre la Administración´ y los administrados, el

Ministerio de Hacienda ya" dio un paso ..importante, en este, sentido de reestructuración de la sociedad,

al considerar a" uno ´-de los más importantes grupos sociales: la profesión, como ente fiscal. La´ profesión

se ha- integrado así´ en forma´responsable y constructiva dentro del sistema administrativo fiscal de los

impuestos que, pudiéramos llamar económicos, sin que,tenga, ñor tanto, nada de extraño que, á la luz de

la .experiencia í´ecogidsi, queramos llevar éste nuevo propósito & la administración de los mpues-tos

sociales.

En suma, señores, junto a las razones de orden moral y práctico que en un principio expuse, existen otras

de fuerte significación política, como son la de asignar una función social a la riqueza, la de hacer

participar a Ja sociedad en las tareas de gobierno, y la de acentuar en la Administración del Estado la idea

de servicio, todas las cuales nos han movido a buscar fórmulas más adecuadas que ;no hubieran sido

posible mediante la, simple y fría asignación de una cifra en uno de tantos capítulos del Presupuesto

ordinario del Estado.

OPORTUNIDAD ECONÓMICA DE LA LEY

i No quiero terminar este discurso sin salir al paso de otra observación que ´ha sido formulada por

algunos. • Me refiero a la oportunidad con que planteamos la presente ley. Me interesa advertir, antes de

nada, que los fines que´ ahora perseguimos ya estaban anunciados, - como os dije antes, en el discurso que

hube de pro^ nunciar en diciembre del año pasado al hablar del Plan de Estabilización, Re-, cuerdo que,

en aquella ocasión, manifesté que con la estabilidad se creaba el clima propicio para que las conquistas

sociales fuesen más decisivas^ de más,calidad, económicamente más eficaces. He de1 resaltar de nuevo

que, dado el carácter ambivalente de sus fórmulas, la ley está integralmente dentro de la línea de

reactivación y ,de reestructuración de la economía nacional, al • facultar la modernización de las

indústrias y la racionalización del trabajo; al impulsar las nuevas inversiones y- fomentar el ahorro

merced a los créditos que se pueden conceder a muchos españoles, hasta ahora sin oportunidad de

legrarlos, lia ley hace posible una más ex-tensq, preparación ´de nuevos profesionales al servicio de las

.modernas exigencias .de !a economía; favorece los movimientos migratorios de la mano de obra,

fomenta el interés del trabajador por la producción de- su propia empresa,´de la,que puede ser partícipe´ y

beneficiario, y´ concede, en suma,, una mayor flexibilidad en los ¡sistemas de trabajo, capitalización y

crédito. Tpdos estos son factores positivos que abonan resueltamente poí la oportunidad de i» ley.

Es posible que, desdé el punto >le vis.ta subjetivo," algunos no hayan comprendido esta oportunidad,

porqué siempre serlteh-cian en -c.oiitra y-, ´"a priori", cualquier reforma social que-se intente. A quienes

crean de buena,fe que esta ley es inoportuna, quiero hacerles dos consideraciones que estimo importantes.

La primera es, que no podemos , caer en el simplismo" de, centrar toda la atención en la producción de los

bienes económicos, pensando que. luego la distribución viene stíla.^ La, sociedad capitalista cometió una

vez el ^remendó error de operar con tal planteamiento, y bien .caro estamos pagándooste pecado social.

Bajo el signo de,la producción y animados por el impulso" ,dé una ´auténtica revolución industrial, ,1a

economía se lanzó desenfre-hadamente por el- -camino de la producción de bienes,, y el mundo conoció

una de las, éjjocaS> ¿fias ^deslumbrantes de s.u desarrollo económico. Pero el imperdonable olvido de

los problemas de la distribución dé la riqueza fue también la.´caus"a de que1 se´incubase-el marxismo,

cotí sus Internacionales ; ojjreras, al -principio, y todaa sus consecuencias políticas, después. creando una

fuerza´ revolucionaria capaz de destruir para siempre todo lo aue nuestra civilización -representa.

No eg .posible, .señores, "que -volvamos a admitir, ni) si(iuier,a,a efectos dialécticos, este, planteamiento.

«Los problemas de la producción´ no pueden separarse de los que lleva consigo la ´distribución de´ la

riqueza 5?-viceversa, p´orque, además,´aunque a algunos parezca, paradójico, ya no resulta posible ,el

progreso económico sin la justicia social.

Una revolución industrial, como la que un día pudo, hacer el liberalismo a costa del proletariado, no cabe

ya en un mundo que ha tomado conciencia de SL« derechos y de sus1 posibilidades de mejoramiento.- La

-potencia productiva del. trabajo -requiere un, clima de satisfacción adecuado, ´y si´ é£te ´no ,se produce

surgen dificulfádte´s,´ incitaciones, obstáculos y a veces luchas que hacen difícil y aun imposible el

progresó económico.

La enervante situación qué produce en Io3 trabajadores la/sensación de injusticia o retraso en , los

(avances sociales, levanta obstáculos´ tan .graves al, desarrollo de la economía, que obliga a los honrares

de Gobierno y de empresa a, ´contar con formulaciones sociales del mismo modo que si fuesen, -frías o

icauculadas resoluciones de índole económica. Por el contrario, como aflrmajba Pío XI en su Encíclica

rcontra el .comunismos "El cumplimiento de los deberes de .la´ justicia social tendrá cómo fruto una

intensa actividad de la vida económica, desarrollada en la tranquilidad y´ en el orden."

OPORTUNIDAD. SOCIAL DE LA LEY

Pero es ciue, además, y con esto entre en la segunda consideración antes enunciada, no ´Podemos- tener

una visión corta y estrecha del problema social ni limitarnos a, ver sólo, las consecuencias inmediatas de

las soluciones que se proponen. El valor de las fórniu}as está, principalmente, en su´vigor preventivo

contra las amenazas que se ciernen en tofno nuestro y en la virtud creadora que pueden desplegar para un

futurp .más esperanzado y mejor..

Yo-sól9 h,e--pretendido, por mi parte., imparado en su confianza y estimulado par su ejemplo, ofreceros,

cuando- menos, el >uen wopósito del "Ministerio de Ha-cienda por colocar su competencia en la mejor-

línea -de servicio.

Y cumplido, por mi parte, señoras prc-curaddres, lo que estimo ha sido» mi deber, os toca ´a vosotros,

ahora, cumplir, el vuestro,"

La crisis del mundo moderno no se resuelve más que con medidas de largo. alcance. Las soluciones

oportunistas sólo ´sir-ven´dé paliativo,- y el inmovilismo>que parece propugnan algunos, sin que entenda-

mos por qué, sólo conduce al suicidio colectivo o al dominio de las fuerzas enpmi-gas> pues si no toman

la iniciativa quienes tienen en sus manos los recursos y la reéioría de la sociedad, el vacio que ellos dejen

lo llenarán todos aquellos que sí aprovechan de cualquier circunstancia adversa para fomentar´el desvío´y

el odie entre los distintos grupos. Para salir á! pasp de las fuerzas contrarias hay qUe colocar a la sociedad

en trance.de marclja; hay que despertar inquietudes en los espíritus adormecidos: ´hay que poner \en. vil>

el alma de tos que se dejan arrastrar poí el conformismo; hay que luchar, "en una-palabra, centra toda

clase "de egoísmos; que son. en definitiva, los •que embotan nuestra inteligencia y detienen* nuestra

voluntad! de aeción; hay que enfrentar a la sociedad ante los imperativos de la justicia social y atacar

resueltamente él problema de la lucha de clases de la toicía manera posible: sustituyendo* su

planteamiento t>or el del princi

Solidaridad con el mismo o-mayor interés con que los hombres inventan máquinas, y procurar" que tíl

ambiente cambie de signo, ahogando toda incitación a la discdrdia y ´creando toda clase de estímulos para

conseguir la unidad de los´ distintos grupos sociales.

Hay que "abrir a la esperanza el mundo del trabajo y suscitarle todas las motivaciones capaces de levantar

su fe en Dios y su -confianza en la sociedad cristiana a -que pertenece. Hay que demostrar la fuerza de las

creencias que profesamos, y ser lo´- que creemos, porque, en ´definitiva;, el mundo sólo se salvará cuando

.se dé per-•fecta -cuenta de que la crisis qué padece es la del espíritu, causa y a la vez efecto de ese gran

disolvente de deberes y responsabilidades eme es el materialismo.

Nos hemos dispuesto a librar esta gran batalla, y hay que vencer. En ella va el destino del mundo. No creo

que nadie se atreva a negar que éste fue el objetivo más noble que persiguió nuestra Cruzada, la zneta que

ha-marcado con sus consignas y ha perseguido siempre sin desmayo nuestro Caudillo. La responsabilidad

eme como tal le incumbe, ante Dios y ante la Historia, bien limpia está de culpa y bien repleta de méritos,

se presentará en la rendición de-cuentas. Este será, sin duda, su mayor timbre de gloria. .

Terminado el discurso fue puesto a votación el dictamen y quedó1 aprobado con ´24 votos en contra y, a

las dos de la tarde, se levantó la sesión para reanudarla a las cinco.

 

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