El arancel, aprobado por las Cortes, desempeñará un papel central en los proyectos de integración económica  :   
 Será aplicado bajo el principio de libertad comercial. 
 ABC.    01/05/1960.  Página: 65-74. Páginas: 10. Párrafos: 131. 

ABC. »O MINGO 1 DÉ MAYO VOE 1960.

El ARANCEL, APROBADO POR LAS CORTES DESEMPEÑARA UN PAPEL CENTRAL EN LOS

PROYECTOS DE INTEGRACION ECONÓMICA SERA APLICADO/BAJO • IL PRSNCSPI©; I>E;

LIBERTAD COMERCIAL

TAMBIÉN FUERON APROBADOS EL PROYECTO DE MUTUALIDAD DE FUNCIONARIOS DE

LA ADMINISTRACIÓN LOCAL Y OTROS DICTÁMENES Y DECRETOS-LEYES

E! ministro de Comercio señaló en un discurso las causas por las que él arancel recobra actualidad

Las Cortes Españolas celebraron ayer sesión, plenaria, qué. comenzó^ a. las. once y cuarto dé la.mafianq,

con la lectura del neta He la sesión anterior, quejué aprobó-., ,da. -En el Vaneó del Gobierno se hallaban

los ministros de Hacienda, Obras Públicas, Trabajo, Vivienda, Comercio, subsecretario de. la Presidencia

.y secretario: general del Movimiento.

Con. D. .Esteban Bilbao,, que ocupaba la, presidencia, se hallaban el vicepresidente,,marqués de

la.Valdaviá, y los secretarios de la Cámara.

El Sr. Pagóaga leyóvlos nombres de los procuradores, que excusaban^ su .asistencia por .diversas, causas

y las. -modificaciones •intfo.duci.das ´•• en la lista ,,del Cuerpo légis-> lador.

• Después, con el ceremonial de costumbre, . prestaron juramento de sus cargos Ids nuevos procuradores

IX Fermín Gutiérrez de Soto, D. Faustino García Moncó, D. Joaquín Amigó de Lara,: D. Luis Carvajal

Árrieta y D. Alberto Uribé.

EN MEMORIA DE DOS PROCURADORES FALLECIDOS

Después se dio cuenta del fallecimiento de,: los procuradores señores Alvarez de Sotomayor ´y Salas

Sánchez GámiDomanes.

El presidente de las´Cortes prbnunció con .este .motivó unas´ palabras evocando la´ personalidad• de Jos

dos activos, colaboradores dé las Cortes fallecidos.

Con respecto , al. primero^ representante,´ en Cortes´de los Colegios de Procuradores, .el ..Si´. Bilbao

´recordó sus -grandes dotes personales, s.u respeto a .la Ley y. su fidelidad, á los intereses de la.Patria. Y

en la^ ´Comisión de Justicia, a la que perteneció, su concurso fue .valioso en la discusión .de Jos temas

que a -ella fueron; sometidos.

Refiriéndose´.al Sr.. Alvarez de Sotomayor, subrayó stí extraordinaria personalidad; cómo pintor. Era—

tíija—el representante de-,una gloriosa tradición que; rechar zaba las audacias incompatibles coii su tem-

peramento artístico. Luego, analizó la_ obra artística del, ilífttre fallecid_o; la expresión de los cuadros

debidos, a su -pincel y su brillante labor en la dirección´del Museo del Prado,. donde sacó a la luz muchos

tesoros. olvidados "y. puso de mahifíes.to ,su:, experiencia y ,sii sabiduría académica. La Cámara acuerda

que conste en; acta ,su sentimiento, por el; fallecimiento de estos .dos procuradores.

El proyecto de Ley Arancelaria

HABLA EL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN´ DE COMERCIO

tnmediatamente después se leyó el proyecto de ley Arancelaria. El presidente de Ja Comisión de

Comercio, señor Rovira, explicó.las actuaciones.de ésta al examinar la ley, ¿Habló, de las lineas

fundamentales ¿el .dictamen. y- puso, de relieve en qué se distingue del proyecto de ley. Añadió que es

un\proyecto de autorizaciones al Gobierno y de principios a. los que ´ éste ha de ajustarse en´ la

elaboración dé una nueva ley de Aduanas. Las autorizaciones, tal como- han quedado, definidas,: .se

refieren a la apriabación y publicación•´, de un nuevo Arancel de Aduanas; .modificación ´ parcial´ de

éste; supresión total o parcial de la aplicación de los derechos arancelarios por períodos no .superiores a

tres meses" ,en:,círcunstancías extraordinarias de guerra, catástrofes, epidemias ´;ó .calamidad ¡pública >o

por ^necesidades del ;abastecimiento nacíonal con la ; facultad´ de, prorrogar este régimen especial soló;

en ¡ios casos de .persistencia de. estas:: situaciones ´anormales; ´revisión ?de franquicias;- exenciones,

rebajas, modificaciones y otros beneficios, , é4üiva-. lentes de régimen arancelario; modificación de las

ordenanzas de, la renta de Aduanas; establecimiento de derechos arancelarios suplementarios por

recargos: sobre los de la tarifa del arancel de Aduanas ;.pá*..´ ra Jas mercancías originarias :o

.procedentes de países con ios que España no tenga en vigor convenios comerciales; establecimiento^ de

derechos anti "dumping"; establecimiento de recargos sobre las mercancías originarias o procedentes de

países que coloquen a los productos españoles en situación especialmente desfavorable; concesión de

regímenes arancelarios de franquicia o modificaciones a las mercancías que se importen o exporten

temporalmente, a las que siendo naturales o nacionalizadas se devuelvan-de los países de destino o se

reimporten; a las que se industrialicen con primeras materias, no exclusivamente españolas, en Canarias,

Ifni, Sahara, Fernando Poo y Río Muni, y aereas nacionales aduaneras exentas y se introduzcan en la Pen-

ínsula e Islas Baleares; establecimiento de un régimen aduanero .especial para Ifni, Sahara, Fernando Poo

y Río Muni; determinación del régimen fiscal de las mercancías que fuesen desgravada? de los derechos,

arancelarios llamados de renta o fiscales y fijación de gravámenes e impuestos com-p.lementaiios qu,e

hayan de pagar los productos ,de -origen extranjero que se introduzcan, en el territorio peninsular o Islas

Baleares, procedentes de_ Ifni, Sahara, Fernando Poo o Río Muni, de modo que alcancen al límite preciso

para equipararlos a los. importados directamente.

Añade el Sr. Rovira que las modificaciones introducidas por el dictamen, consisten, fundamentalmente en

la aprobación y publicación del nuevo Arancel de Aduanas en el plazo más breve posible y con sujección

a las generales de la ley; en el establecimiento de derechos arancelarios suplementarios ´por recargos, se

fija en el dictamen como límite superior el doble de dichos derechos, y no el triple, como se decía en el

proyecto. Es importantísima—dice— la modificación hecha al autorizar al Gobierno para establecer

derechos anti "dump ing" y compensadores. Explica después otras modalidades de las modificaciones

introducidas en el dictamen y pone de relieve los principios a que "habrá, de ajustarse el Gobierno en uso

de la atribución que* se -le conceda para´aprobar v publicar el nuevo Arancel, así como las

modificaciones introducidas en esta materia.

Para fijar la cuantía de los Derechos arancelarios se ha incluido ´el coste de los medios de producción y de

otros factores, consignándose que-todos ellos serán tomados en consideración a niveles coordinados, en

cuantía proporcionada al valor añadido.

El Sr. Rovira agregó que, el proyecto tiene otros principios de tipo general en que se declara la libertad de

comercio y sus excepciones ; se determina, el ámbito territorial de la ley, las mercancías qué están sujetas

a ella, las que están e_xentas, las cíue no están sujetas, y se confirma la competencia específica del

Ministerio de Comercio en todo io relativo a la política arancelaria.

El dictamen también difiere del proyecto en ^ cuanto al señalamiento d§, un cauce administrativo para las

reclamaciones .ó peticiones en materia arancelaria al órgano •cultivo de asesoramiento del Ministerio de

Comercio y a Jas comisiones de Trabajo.

Por _último, el Sr. Rovira se refirió a las disposiciones finales, incorporadas al dictamen, principalmente

a ´la autorización en materia anti "dumping", hasta tanto se publique la ley especial, y la facultad üara

conceder regímenes arancelarios, de franquicia o bonificaciones a las mercancías que se admitan

temporalmente. Terminó su. dis curso con un análisis muyminucioso de cada una de las enmiendas que

fuero´n objeto de debate en el seno de la Comisión.

Discurro del ministro de Comercio

A continuación, el ministro de Comercio, don Alberto Ullastres, pronunció un importante discurso.

"Señores procuradores:

Me trae hoy ante vosotros un tema de aneja tradición en esta caga, porque pocos asuntos ocupan tanto

espacio en los archivos de .las Cortes como el del Arancel; y pocos temas evocan en estas paredes el eco

de tan encendidas polémicas como el de la controversia ´entre el librecambio y el proteccionismo, que

llega al siglo XX tras haber atravesado, tormentosamente, toda nuestra historia decimonónica.

No fue éste un rasgo privativo de la Historia económica de España. Todos los países europeos y

americanos del siglo XIX fueron campo de batalla para aquella lucha ideológica, cuyos argumentos se

discutieron apasionadamente en los Gabinetes, en los Parlamentos, en las cátedras, en la Prensas y en la

plaza pública. Pe la escuela económica clásica nacieron los grandes argumentos en favor de la supresión

de obstáculos al comercio interior O internacional y el librecambio -adquirió carácter de , dogma" en

aquel apasionado polemista y gran agitador que fuera Cobden, para quien el librecambio era "ley natural y

divina, y el proteccionismo, una perversión de los hombres".

Sus ideas no triunfaron en el mundo hasta la década de los. años "sesenta", favorecidas por la gran ola de

prosperidad, iniciada hacia -1850 bajo el signo de los ferrocarriles, y que había de conducir, al efímero

triunfo del cosmopolitismo económico.

Las ideas librecambistas llegaron a España con el retorno de los desterrados "doceañistas", y pronto.

alcanzaron notable difusión a través de las cátedras. Pero lejos de-triunfar rápidamente en la práctica, las´

ideas liberales se abrieron paso trabajosamente, en dura pugna con el grupo proteccionista que resumía

los intereses cerealistas castellanos y, de la industria vascongada y catalana. Ni el Arancel de Espartero de

1841 ni el Arancel de Bravo Murillo de 1846 dieren entera satisfacción a los librecambistas. La visita de

Cobden a España en 1847 inyectó nueva energía al movimiento: se creó la Asociación para la Reforma de

los Aranceles y la doctrina librecambista prendió en hombres del relieve político de Figuerola,, Pastor y

Sanromá y, posteriormente, en Alcalá-Galiano, Echega-ray, Moret y Castelar, que organizaron e

intervinieron en dos ciclos de conferencias de gran ees en el país: celebrado el primerp en la. Bolsa de

Madrid en 1859, y el -segundo, en el Ateneo en ej curso 1862-1863. Cataluña asumía entretanto la

dirección del míffemiento proteccionista, fundándose en 1848 el Instituto Industrial de Cataluña, cuyo

objeto era "el fomgato y tí. progreso .de la industria catalana", y cuya figura m&´^ftfis» f«6 don Juan

Güell y Ferrer.

Así sentadas las. posiciones,.la polémica librecambio-proteccionismo se decidió e,h un principio a favor

del librecambio. Su triunfo plasmó en el Arancel de 1869, aprobado siendo ministro de Hacienda don

Laureano Figuerola. En el Arancel de 1869 los derechos. quedaban divididos en tres grupos: los derechos

extraordinarios, que podrían llegar hasta un 35 por 100 "ad valorem"; los derechos fiscales, cuyo tope

máximo era un 15 por 100, y, por último, derechos puramente estadísticos. Lo más importante de dicho

Arancel era la base quinta, conforme a la cual los derechos proteccionistas—los derechos

extraordinarios—comenzarían a "reducirse" ,a partir del sexto año hasta quedar "limitados" s a puramente

fiscales en un plazo de doce años. Desde aquel momenr to, la lucha se centró en torno a aquella base

quinta, contra la que tanto combatió Bosh. y -Labrús, con quien el proteccionismo llegóse a convertir en

un-movimiento popular.

ANTECEDENTES DEL ARANCEL CON LA RESTAURACIÓN

Con la Restauración, la suerte de la polémica dependió del turno de los partidos en el poder. En general,

los conservadores fueron proteccionistas, y los • liberales, librecambistas. En 1875, Salaverría, ministro

de Cánovas, suspendió la aplicación de la Base 5.a; en 1881, Camacho, ministro de Sagasta, anunció su

propósito de implantar la rebaja prescrita y derogada, justamente en aquellos años en los que el dogma

librecambista iba ya de retirada por el mundo. En efecto, a la fase expansiva, iniciada en 1850, que

impulsara el intercambio mundial de mercancías y facilitara la supresión de obstáculos al comercio, -

había´ sucedido una etapa de contracción, iniciada hacia 1874, que condujo a un reforzamiento de las

posiciones proteccionistas. En esa etapa que va desde 1880 hasta finales de siglo, una etapa de precios

descendentes, paro obrero y contracción general, se encuentra la raíz de los grandes temas económicos de

nuestro siglo: son los años en que se abre paso, decididamente, el inovimieafo sindical y la política social;

son los anos en que se inicia la gran preocupación por el poder acumulado en los monopolios; son, en fin,

los años .que presencian el abandono del dogma librecambista. Los Estados Unidos. Francia, Alemania,

Rusia, los demás países europeos—con excepción parcial de la Gran Bretaña—avanzaron, uno tras otro,

por la senda del proteccionismo.

Esta evolución había de alcanzar, naturalmente, a España. En 1890 fue derogada, definitiva´mente, la

famosa Base 5.,a del Arancel- de 1869, y en 1891 se apyobó un nuevo Arancel de tendencia "abiertamen-

fe proteccionista". Continuaron los intentos liberales, pero el pleito estaba decidido. En 1904, la Junta de

Aranceles, cuando abrió información pública sobre la reyisión . del régimen entonces vigente, registró asi

el resultado: "La opinión dominante en el país es resueltamente proteccionista. La evolución universal

contra la doctrina del librecambio ha cristalizado en España..." En 1906, estando en el poder un Gobierno

liberal—las paradojas deciden a veces la Historia—, presidido por D. Segismundo Moret, íué aprobada la

Ley de Bases Arancelaria de 20 de marzo, que ratificó la tendencia protectora sentada´ en el Arancel

de´14>l. Esta fecha venía a dejar definity-vamente zanjada la polémica. Por otra parte, el Arancel de 1906

que siguió a la Ley de Bases citada fue considerado cómo obra poco menos .que perfecta, tanto por lo que

se refiere a su nomenclatura como ;a la determinación de los derechos. Con una Hacienda saneada,

beneficiándose de una fuerte importación de capitales, favorecida por una coyuntura alcista en el mundo,

España, al amparo del proteccionismo, conoció unos años prósperos de importan-x te desarrollo.

La Ley dé Bases de 20 de´marzo de 1906, hasta hoy vigente, disponía la revisión quinquenal del Arancel.

Y, efectivamente, tal revisión tuvo lugar en 1911, resultando unos derechos algo más bajos que los del

Arancel de 1906. Pero la segunda revisión, la correspondiente al año 1916, nunca tuvo lugar. Vivía el

mundo los azarosos años de la primera guerra mundial, y España, privada de sus normales´ fuentes de

suministro y beneficiada por la desaparición de sus competidores en los mercados de exportación, alcanzó

unos años de extraordinario auge. Por una parte, la balanza de pagos se tornó fuertemente favorable,

como resultado del aumento de las exportaciones y de la necesaria reducción de las importaciones:

España conoció superávits en su seétor exterior que impulsaron al alza de las cotizaciones de la peseta en

la medida en que lo permitieron la nacionalización de la Deuda Exterior y las importaciones masivas de

oro. Por otra parte, el corte de los suministros exteriores impulsó un fuerte proceso de sustitución de

importaciones. Pero no todo el desarrollo de España durante los años de la primera guerra mundial fue tan

sano como hubiera sido de desear. Hubo mucho de improvisación, y la deformación de la estructura

productiva española fue inevitable. Con iodo, al finalizar la guerra, aquellas actividades que habían

conocido en los años anteriores ían decisivo auge exigieron una adecuada protección frente a la

competencia dé los productos exteriores. El resultado fue la revisión de -los derechos en 26 ¿e noviembre

de 1920, el Arancel provisional de 17 de mayo de 1921 por fin, el llamado Arancel Cambó, aprobado por

Real Decreto de 12 de febrero de 1922, que ha sido, en esencia, el vigente hasta nuestros días.

FUERTE PROTECCIONISMO DESPUÉS DE LA GUERRA MUNDIAL

El intenso nacionalismo que Surgió en todas partes durante los años posteriores a la primera guerra

mundial se tradujo en un fuerte proteccionismo que alteró un tanto las corrientes comerciales de la pre-

guerra. España situó en el centró de ´ ´estas tendencias y a la ya considerable protección otorgada en su

día por el Arancel de 1922, vinieron a sumarse las modificaciones parciales introducidas en 1926, 1927 y

1928, que supusieron un refuerzo . de la protección. En el año 192C, la Sociedad de Naciones realizó un

estudio en el ,que trató de precisar el nivel de protección arancelaria existente en los diferentes países del

mundo: España se encontraba a la cabeza de esta lista. Ciertamente que el método seguido para realizar

tales cálculos .admitía severas críticas; pero no cabe duda de que la protección que la economía española

recibía del Arancel en aquellas fechas era muy fuerte.

Por otra parte, al Consejo de Economía Nacional, creado por el Gobierno del general Primo de Rivera en

el año 1924, y a través de sus Secciones de Aranceles y de Valoraciones, fue confiada la tarea dé llevar a

cabo una Cuidada y ponderada revisión del Arancel que, de acuerdo con la Ley de Bases de 1906, debía

tener lur gar en el año 1927. El decreto de 20 de julio de 1927 sentó las directrices,conforme a las cuales

debería realizarse la tarea de revisión, y de las que cabe señalar dos de gran importancia; en primer lugar,

debería otorgarse un mayor proteccionismo frente a las mercancías extranjeras que tuvieran similares o

sustitutivas en la producción nacional; en segundo lugar, se establecerían dos tarifas, general y conven-

cional, de las cuales, la última, tendría el carácter de´ mínima e inalterable, con lo cual se trataba de cerrar

el paso a las ´reducciones que los Gobiernos habían concedido por debajo de la segunda tarifa y que había

dado lugar a tanta polémica en los años anteriores., Pero la proyectada revisión arancelaria

no se llevó a cabo, porque su discusión creó un clima de pasión y de presiones de grupo en torno a la,

fijación de los derechos, que pareció aconsejable aplazarla, primero, por un. año, y después, "sine die" por

real decreto de 29 de noviembre de 1928. En definitiva, estaba a punto de abrirse. él gran paréntesis en la

historia de la protección de nuestra economía a través del Arancel. En efecto, como vosotros sabéis, el

derrumbamiento de la Bolsa neoyorkina en el otoño de 1929 supuso la iniciación de la fase depresiva más

profunda que ha conocido el sistema capitalista, y que iba a producir un paro masivo de más de 35

millones de hombres en menos de tres años, en él mundo occidental. La crisis de los Estados Unidos

arrastro tras de sí al resto del mundo, puesto que, por una parte, las importaciones norteamericanas.

cayeron de una forma aparatosa y, por otra, los -fondos norteamericanos que habían financiado en buena

parte la expansion de muchos países aesde 1925, fueron retirados rápidamente. Los Gobiernos, en-SSL

deseo de mantener equilibrada en tales circunstancias la balanza de pagos y dé enviar la depresión más

allá* de las fronteras, hubieron $e recurrir a una severa intervención del comercio y .de -los :pagos, qué

plasmó, no sólo en fuertes elevaciones de los derechos arancelarios, sino en la aparición de los

contingentes de importación, en el abandono -del patrón monetario internacional de oro y en la •pro-

liferación de la intervención en los cambios,, en una amplia gradación que iba desdecía represión de las

fugas de- capitales: hasta el establecimiento de sistemas de cambios múltiples que actuaban sobre las

corrientes comerciales, tanto desde un punto de .vista cuantitativo conioclialitativq. :En- tales´

circunstancias, el mantenimiento-dé un comercio mínimo,-no podía desarrollarse más que por los´

estrechos cauces del bilateralismo, aún en sus formas más agudas de cuentas de compensación o de

acuerdos de "clearing".

Es evidente que, en tales condiciones, el Arancel deja de jugar su papel primordial como instrumento de

la política comercial de un- país, puesto que éste cuenta con, instrumentos mucho más fuertes; para-ma-

nejar sus corrientes comerciales. Cuando en un país existe un control de las importaciones a través de;

contingentes y de autorizaciones previas .de importación, los derechos arancelarios "pierden su carácter

de orientadores´de,*Iás corrientes comerciales y quedan reducidos a simples impuestos con relieve

puramente fiscal.

También España se vio envuelta en el torbellino de la gran depresión. El control de los cambios: que se

había iniciado moderadamente a finales de la década de los veintes alcanzó caracteres más severos a!

partir de 1931, en un intento do defender la cotización de la peseta en medio de los movimientos

especúlateos. Por otra parte, el enérgico instrumento der contingente de importación apareció

decididamérite en la política comercial española a partir de 1933. Por último, con la Guerra de Liberación

y las ^úiñ-, oiütades fide•´ pagos .subsiguientes, España hubo de entrar en el sistema 4e control más

estricto-´ del sector exterior ´a través del régimen dé licencias de importación.

LA HISTORIA DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

Todos conocéis la historia de los últimos años. El sector exterior Ua venido constituyendo .uno de los

estrangulamientos más importantes de nuestra economía. La insuficiencia de divisas ..lia! impedido un

abastecimiento normal. de productos extranjeros, cuya escasez les otorgaba, en un mercado ávido, precios

sin relación , con los exteriores. ¿Cuál podía ser la importancia del Arancel como instrumento de política

comercial en tales condiciones? ´lio importante era conseguir la mercancía; el-,precio, que es el elemento

sobre el qué;actúa el derecho arancelario, importaba: poéó. Y así, «1 Arancel, desplazado por cortapisas

más enérgicas, fue languideciendo, anticuándose, pero sin que éste causara muchas preocupaciones,

puesto q\ie su papel sera mínimo.

Sin embargo, el mundo occidental iba a evolucionar poco tiempo después por cauces muy distintos. Al

salir .de -la - segunda guerra mundial,- enfrentados con la tarea de su reconstrucción,y recuperación,

todos los países de economía libre: se convencieron de que estas duras tareas exigían como condición

ineludible el abandono del bilateralismo y. los controles rígidos y el paso hacia un comercio libre y.

multilateral. En la esfera mundial, el Pondo Monetario Internacional, nacido en 1945, ofrecía a los países

miembros la posibilidad de obtener ayuda a corto o medio plazo para que pudieran superar déficits

pasajeros en, sus balanzas de pagos dándole? así un margen de seguridad para avanzar" jhácia un1

sistema multilateral de pagos con tipos de cambio únicos y estables. Por otro lado, el Acuerdo General

sobre Aranceles y Comercio —el G. A. T. T.—vino a constituirse en el centro de los esfuerzos por

eliminar las cuantitativas y las prácticas discriminatorias, así como por consolidar o reducir los derechos

arancelarios sobre la base de reciprocidad y - con la vista puesta siempre en el mayor incrementó posible

´de los intercambios -mundiales. En el ámbito regional, la O. E. C. E., nacida en 1948 como complemento

del Plan Marshall, se convirtió. en el gran instrumento de la cooperación económica entre los países

europeos,. que .fueron liberando su comercio de restricciones cuantitativas a la importación y fueron

avanzando hacia un sistema multilateral de pagos, primero haciendo convertibles los saldos bilaterales

resultantes de su comercio a través de la compensación en la Unión Europea de Pagos, creada en 1950, y

después, adoptando plenamente la convertibilidad externa de sus divisas en los- úl-., timos días de 1958,

Toda esta evolución significaba, la vueí,-ta a un ,¡sistema, en el cual el Arancel recuperaba s.u posición

primordial como instrumento básico de la política comercial Y, como consecuencia, suponía para todos

los países la necesidad de disponer de un buen Arancel.

META DE LA COOPERACIÓN ECONOMICA INTERNACIONAL

La cooperación económica internacional dé los últimos afíos,.especialmenfe la cooperación económica

europea, no se ha con-tentadp. con esforzarse en conseguir una paulatina liberación del; comercio. La co-

operación se ha propuesto otra meta más ambiciosa: la integración económica. Sus frutos han sido^ hasta

.ahora,x el Mercado Común y la pequeña Zona de Comercio Libre, en Europa; el Mercado Común latino-

americano, en América. Proyectos que se .dirigen, ante todo, a la constitución, total o parcialmente, de un

espacio económico único dentro del cual las mercancías pueden moverse, al final de un período de tran-

sición, sin encontrar obstáculo alguno. Es decir, la integración económica implica la constitución de una

unión aduanera, bien, sé aplique a todos los productos o sólo a los productos industriales, bien establezca

una tarifa exterior común O cada país mantenga la propia frente al resto del mundo. Así, el Arancel viene

a desempe-ñar un papel central en los proyectos de integración económica.Y ésta es la coyuntura del

mundo. Y, por lo tanto, es también la coyuntura de España.

La circunstancia económica internacional que vive hoy nuestra economía nos fuerza de nuevo a mirar el

arancel. Tal es la razón en virtud de la cual, por decreto de 24 de julio de 1957, se creaba la Junta para la

Revisión Total del Arancel de Aduanas, En esta Junta, cuyo acto inaugural de constitución tuvo lugar el

23 de septiembre de 1958, han tenido representación, ademáis de los Ministerios directamente afectados,

las Facultades de Ciencias Políticas y Económicas, el Consejo de Economía Nacional, las Cámaras de

Comercio, Indústria y Navegación, los Sindicatos y el Fomento del Trabajo Nacional, instituciones qué

eri-viaron a la Junta a sus hombres más cuár lificados, que . han, llevado a-caík> iina .´labor * de"

asesoramiento y una minuciosa re« cogida y detallado análisis -de; datos .sobre cuya base se ha podido

construir la nueva, tarifa arancelaria.

SITUACIÓN BE´ -NUESTRO COMERCIO EXTERIOR

Pero si- el arancel es uí), tema que vuelve a ser -actual, su invocación dista de. ser :un hecho reciente. El

comercio internacional, ¿•ealieado bajo el principió de una libertad .de intercambio sin más obstáculo que

el que imponía el pago de los derechos aduaneros, ha sido invocado una y otra vez por consumidores y

empresarios españoles como meta ansiada.y deseable en la difícil etapa de aprovisionamiento de bienes

exteriores que ha vivido nuestra economía en los últimos tiempos. En efecto; la situación de nuestro

comercio exterior, que ha • sido común para casi todas las mercancías hasta hace no más de ocho frieses,

venía delimitada por cuatro condiciones.

1.a - I¡a intervención en el tipo de cambio que fijaba la cotización de nuestra unidad monetaria,

oficialmente; .

2.a La\ limitación cuantitativa a la im-portación, determinada, bilateralmente en virtud .de los acuerdos

fijados con cada: país;

3.a La situación de la tesorería/ de la balanza de pagos, que permitía o^no la realización de 1¿- concesión

Correspondiente de las" importaciones, es decir,: lo que´ en la jerga comercial se denominaba "puesta" en

circulación de la licencia";, y´

´

4.a La: última condición era el.- abono de,un derecho arancelario, otrora fundamental regulador del

intercambio y reducido por obra .de las restantes intervencio-nes al pago- de .un derecho de escasa cuan-

tía, .incapaz- de limitar el beneficio excepcional´ que en la mayor parte de los casos suponía la

autorización de las importaciones correspondientes.

Es obvio que en estas circunstancias las importaciones no se determinaban por los-principios normales

del mercado. En régimen de libertad de importación con-el pago correspondiente del derecho arancelario,

consumidores y empresarios saben claramente a qué atenerse: los derechos son públicos y su aplicación

en/general "para todos". No existe relación directa ´y personal de la Administración con el interesado.

´Pero la limitación "cuantitativa" ´ST la importación rompe : este cuadro. Y cuando la cantidad .fijada

Para abastecer el mercado interno es marcadamente insuficiente respecto de .las necesidades interiores;

resulta indispensable bus_car un principio selectivo capaz de discernir entre el conjunto de potenciales

compradores del producto importado. Hallar un criterio; de racionamiento .con determinadas prioridades,

criterio adecuado para adjudicar tan escaso producto plantea muy difíciles problemas á la Administración.

Es evidente que cuando ésta• cirpunstancia se de.se establecerá siempre .una diferencia de precios entre el

interior y el extranjero que no queda cubierta por los gastos de transporte y seguro de la mercancía

importada más el gravamen de los derechos arancelarios. la importación sera entonces excepciORalménte

lucrativa y el grupo de sus solicitantes se verá engrosado por toda clase de especuladores, ansiosos

siempre de captar las ventajas ocasionales que el mercado va ofreciendo. Los contactos y las presiones

entre funcionarios y publico adquieren caracteres dramáticos y desagradables. No es extraño, por ello, que

la política comercial haya procurado huir de esta situación poco envidiable y que ´su meta residiese en

volver de nuevo a un comercio libre con el único obstáculo del arancel, al que, por muchos defectos aue

tuviera, no podía achacársele el de seleccionar al conjunto dé posibles importadores por principió

arbitrario alguno, por principio extraño a.la economía de mercado libre, que es, en definitiva, el que debe

reglamentar el comercio. ESTABILIZACIÓN DE LOS PRECIOS Esta meta de nuestra política comercial

fue expuesta, con toda claridad—y así lo recordé en el acto de constitución de la Junta Revisora—, como

tarea en la que se hallaba embarcada nuestra economía, en él discurso pronunciado por el Caudillo ante el

Consejo Nacional de la Falange el 18 de julio de 1956. "Perseguimos con ahínco—decía—llegar, en el

menor tiempo posible, a una situación de nuestra economía que nos permita una libertad comercial y en la

que puedan volver a ser las aduanas las que regulen automáticamente nuestro comercio con el resto del

mundo." Hacer realidad esta aspiración, como todas las verdaderas conquistas políticas, no ha sido tarea

sencilla.3 En principio, y sobre todo, por una razón definitiva: porque a la intervención en los cambios, al

déficit de nuestra balanza de pagos y a la fijación de contingentes bilaterales, cuyas sumas estaban muy le

i os de poder colmar nuestras necesidades de producción y consumo, no se había acudido por capricho, ni

podían considerarse como unos hechos fortuitos, imputables al azar. Muy al contrario, estas

intervenciones revelaban dificultades y problemas muy profundos de nuestra economía y hubieron de

practicarse para evitar peores consecuencias- El esfuerzo en resolver los problemas > que detrás de cada

una de esas intervenciones se escondían ha animado la historia de la política económica y comercial de

los últimos tiempos, y es, en definitiva, el que ha permitido .hacer realidad vigentes el llamado Plan de

Estabilización de la economía española.

-Es importante hacer notar que la vuelta al Arancel tiene, en efecto, unas bases precisas e» la política

estabilizadora. Bases en las que debe apoyarse para que pueda encauzar con orden los intercambios dé

mercancías entre los distintos países. Estas bases han pasado frecuentemente inadvertidas ´ para algunos

observadores de nuestra vida económica, tan deseosos de yolver a la libertad de comercio .con el arancel,

como poco comprensivos hacia las previas condiciones estabilizadores aue deberían cumplirse para aue

de la aplicación de urí derecho arancelario racional no se siguiese un desorden grave para e! proceso

económico español.

La -primera de estas bases viene dada por 3a estabilidad interna de los precios. Sin estabilidad interna de.

los precios, resulta imposible que el Arancel sea un elemento ca¿az de regular, de forma conveniente, las

corrientes, de -intercambio con el exterior. La existencia de una demanda inflacionista interna haría

rentable y lucrativa ^ualquier importación y «1 Arancel sería, ´mientras perdurase un ambiente fácil : en la

concesión y; creación de dinero, una barrera^ demasiado baja para una demanda fuerte, apoyada en la

base especulativa .que supone la importación de un artículo cuya venta en el mercado interior permitiría

obtener siempre un sustancial, beneficio. Mantener, por tanto, un comercio libre con un margen dé

¡protección arancelaria, .implica, necesariamente, haber afianzado un orden monetario y crediticio en el

interior del país que desea la vuelta del Arancel, evitando la abundancia de dinero fácil, capaz de producir

un déficit constante en los intercambios comerciales con el .resto del mundo. En segundo lugal- el

Arancel debe tomar como dato- la situación de la balanza de pagos. Las´ dificultades ,que la balanza de

pagos tiene -que afrontar cuando se ha d>%satado un alza de precios son bien conocidas,: el déficit será

antes o después una dificultad insalvable.´ Y, si esta, es la situación, querer implantar un régimen de.

libertad. de comercio con Arancel, suprimiendo el sistema de licencias de importación previamente

existente para sustituirlo por el principio, más sano de la protección del derecho arancelario hubiera sido

descabellado. Todos hemos conp-cido por distintas experiencias personales la avidez que el mercado

español sentía por la producción exterior. Avidez de empresarios y consumidores que hubiese provocado,

de pasar violentamente del eficaz gollete que la licencia de importación establecía, a la sola protección

arancelaria aplicada a toda la importación española, una, agravación difíeüme´nte previsible/ en el déficit

dé la balanza de pagos. La vuelta al sistema de libertad comercial con arancel exige, por tanto, partir de

un principio de sanidad y cierto desahogo en la situación de la. balanza de pagos.

En tercer lugar hay otra base no .menos importante para la a-plicación del derecho arancelario: la que

supone la política del cambio exterior. Una cotización oficial mantenida, en virtud de razones diversas y

atendibles de política económica, .por bajo de -la cotización libre, introducía un nuevo elemento que

forzaba al alza las importaciones por encima de´ todo nivel previsible, otorgando un premio a la reali-

zación de las mismas que difícilmente hubiese sido eliriiinado a través de un derecho arancelario normal.

El nivel del arancel hubiese rebasado cualquier tope imaginable, lo que justificaba acudir a medidas de

emergencia como la que supuso el Fondo de Retorno de Cargas Interiores. Los/efectos de este cambio de

la peseta sobre la exportación,, conjuntamente coii la desfavorable circunstancia de afectar á, la

importación de manera tan impulsiva .obligaban previamente á buscar una coti-•zación realista para

nuestro signo monetario. Y esta fue la establecida en virtud de las medidas estabilizadoras.

Hoy nuestra economía tiene las tres bases fundamentales sobre las que ha de descansar el arancel: un

orden financiero y monetario firmemente estaíoleeido, una situación favorable de la balanza de pagos y

una cotización libre de la peseta coincidente con las que arrojan los principales mercados internacionales

en los que nuestra valuta es objeto de transacción. Por lo tanto, tenemos hoy echados los" cimientps sobre

los qué debe descansar el comercio internacional libre con arancel. He aquí . por qué el arancel vuelve

precisamente hoy de nuevo a nuestra política económica con pleno fundamento y sentido. Arancel , cjus

España precisa para jugar en la etapa que hoy •yiye la economía mundial, en la que está inmersa la

española. .Y en la fase actual de la política económica del . mundo se necesita,-según antes he expuesto,

un arancel bien elaborado como elemento´ decisivo de ordenación económica. Sólo, ahora podemos dar el

paso anunciado por el Caudillo en julio, de 1956. de volver a las aduanas como instrumento regulador y

automático de nuestro comercio, evitando qué el mismo discurra bajo principios selectivos- extraños al.

mercado y enmarcando su i realización en el claro horizonte que establece la norma general arancelaria, al

margen de toda relación o presión personal entre funcionarios y público.

EL ARANCEL, CONSECUENCIA B£L; PLAN DE ESTABILIZACIÓN

Viene a ser así el arancel, una consecuencia evidente del Plan Nacional de Estabilización. Un fruto

maduro de su-adopción´y de su éxito en nuestra economía. Pero .es evidente que si en esté sentido él

arancel cierra una etapa, complementando a las medidas esta¡bilizadóras,,por otra .parte, abre .una nueva

a la que, precisamente, esas medidas estabilizadoras han,dado . acceso y posibilidad.

´

Llegamos así a la segunda interrogante que me había propuesto tratar ante, vos.otros. ¿Para qué, el.

arancel? ¿Qué función debe .estarle reservada en este futuro que hemos de abrir"´hoy si aprobáis la, ley

arancelaria qué- se .presenta ante/ vosotros y que ha de plasmar en el nuevo arancel que aguarda a nuestra

economía? Resulta importante reflexionar a" este respecto para evitar tanto las ilusiones excesivas que

puede suscitar el arancel como despreciar su importancia para orientar nuestro futuro económico.

Es interesante, para tratar de encontrar la respuesta adecuada a esta, finalidad del arancel, volver de nuevo

la mirada atrás, hacia nuestra historia arancelaria.

Todas las luchas políticas del siglo pasado tuvieron claracnente.su repercusión arancelaria. Muchas

disputas de aquella ´ época, envueltas en vana y retórica palabrería,, estarían desprovistas de todo con-

tenido sustancial si no viniese a dárselo a veces la política arancelaria con su hondo problema económico

latente. Hondo problema porque tras dé su solución esperaba encontrarse una multiplicación mayor y

definitiva en la cantidad.de.bienes y servicios producidos por España capaz de afianzar un nivel de,

bienestar aceptable en el marco internacional. Fue para lograr esta multiplicación necesaria en la produc-

ción de bienes para lo que sé manejó el arancel. El arancel sería el medió de alcanzar esta meta deseada.

La invocación esquemática al arancel como, medio orientador del desarrollo económico, como su medida

impulsora, dista de ser un fenónie-np exclusivamente local de España. Es más bien y. -por el contrario,

universal. Durante todo el pasado-siglo el- arancel parece convertirse en una mágica panacea, verdadera

piedra filosofal de la política económica, capaz de- trasmutar por su sola presencia y aplicación la

estructura económica de las naciones.

Por ello resulta interesante inquirir sobre la perspectiva que nuestros antepasados contemplaban para

hallar, tras del simple establecimiento de un derecho arancelario, tan beneficiosos, casi mágicos efectos.

Si nos atenemos a los escritos de esa época y saltamos sobre la anécdota j l& retórica pronto alcanzamos

a comprobar que el argumento de la protección arancelaria se movía .en un. terreno analógico. Si el des-

arrollo económico .de otros países se ha ía-cilitado por- la .utilización de las ´innova- -clones técnicas,

aprovechadas en beneficio de la colectividad por un conjunto de empresarios decididos y audaces, resulta

claro que los empresarios de los países a ¡los que aún no han .llegado los beneficiosos efectos de esta

expansión económica no podrán jamás competir con los df los países avanzados en tanto no se anulen las

acumuladas ventajas que hoy poseen, quienes primero iniciaron el´desarrollo de su economía. Las

ventajas dé experiencia industrial, conocimiento de técnicas y mercados adquiridos por las economías

adelantadas son desventajas para los empresarios de .los países que aún no han creado una industria ´po-

tente y capaz.-La lucha .entre producciones y empresarios de países industrializados y atrasados sería

desigual. El empresario del país que ha llegado tarde al proceso de desarrollo económico tiene /el

derecho- de reclamar una situación análoga^ á la que 83 encontró el empresario del país ya indus-

trializado. Es el derecho arancelario él que debe encargarse de restablecer esta analogía, esta situación de

igualdad. La necesidad de los derechos protectores es una defensa ineludible para incubar un proceso de

desarrollo- económico. Los primeros pasos de una-economía nacional en el sentido apuntado por la

revolución industrial necesitan del aparato ortopédico, del Arancel. Es este argumento analógico el que

hizo la fortuna de los escritos; de Carey, Hamilton y List, y el qué ´informa nuestro pragmático

proteccionismo de Güell y Pe-rrer, Bosch Labrus y Cánovas.. Raras,son. las objeciones que pueden

hallarse;, a este, razonamiento en, el pensamiento económico; forzoso es confesar que hasta los-más

liberales aceptaron .esta situación para el establecimiento de la protección aduanera. En el fondo, quizá,

porque la argdmen-tación proteccionista era absolutamente liberar. Utilizaba el modo directo- de la

acción administrativa de la época: el fomento, en este caso otorgando el rescoldo del derecho arancelario

.para reconfortar los primeros esfuerzos de un proceso de crecimiento económico. Se creía que bastaba la

libertad en un ambiente de protección arancelaria para desarrollar un proceso de industrialización.

"Es evidente que, de esta forma, si bien limitada y esquemáticamente, el proceso de -desarrollo

económico recibe del Arancel un apoyo importante, aunque unilateral. Porque la protección arancelaria

facilita, tan sólo, la promoción de nuevas empresas de una forma: actuando sobre la demanda interna,

reservando, a ésta; y resguardando a la producción nacional de los fríos vien-. tos de la competencia

extranjera.´ Abrigo y. respaldo que reclama a los empresarios nacionales para que atiendan a su satis-

facción. Al dificultarse la Importación det cualquier artículo puede crearse la correspondiente actividad

sustitutiva nacional, Nuevas expectativas de beneficio páreceij. que galvanizan los ánimos de .los empre-

sarios. Desde éste puntó de vista´,, el Arancel, indudablemente, es ´ un elemento de expansión. Tonifica la

demanda interna y permite que el-empresario nacional c.üente con el mercado interno como un firmé dato

en el que basar sus cálculos y sus planes.

OPORTUNIDAD-ACTUAL DEL ARANCEL Esta función del, Arancel nos habla claramente de su

oportunidad actual. Desde el establecimiento del Plan de Estabilización, ,fel Arancel venía siendo un

elemento imprescindible y que, sin embargo, faltaba para que nuestro empresario supiese a qué atenerse

respecto a la demanda interna, cuya satisfacción se le reservaba. El margen dé protección que habrá de

otorgarse, de aprobarse la Ley de Bases Arancelarias que hoy se presenta, situará a la empresa, privada

española en un horizonte en el que todas las incógnitas aparecerán despejadas y al f tente de ellas la que´

más debe importar al empresario: la demanda posible de sus compradores. Al.-asegurar la demanda

interior, el Arancel será claramente una medida de "reactivación" económica. , Mas no fue esta función de

´´reactivación" de la Vida económica española —que. hoy tan oportunamente puede desempeñar él

Arantíel—en la que se fijaron los argumentos arancelarios de otro tiempo, entre otras, razones porque

nada podía reactivarse sin haberse" creado y nuestra industria estaba entonces por aparecer. Del Arancel

sé esperaba que al f9-méntar la demanda interna de los productos •"crease" las industrias sustitutivas

nacionales córréspondién-tes. Por lo tanto, era nada "menos qué él nacimiento y la configuración del

desarrollo-! y de la estructura económica del país el papel que se le atribuía a largo plazo al Arancel. En la

realización de esta ambiciosa tarea hubo ciertas desilusiones. Es innegable la pujanza .con la que

surgieron al calor -del Arancel determinadas ´industrias en la vida nacional, tan innegable como tenta la

marcha que gobernó el desarrollo de; otros, sectores productivos también protegidos por derechos

aduaneros. Ello Venía ´a., manifestar con claridad que el Arancel es un medio importante para ordenar el.

desarrollo económico a largo plazo de un país; la altura de sus derechos indica las producciones sobre las

que la . política económica5 manifiesta mayor interéá y preferencia y han de ser elegidas con sumo

cuidado, puesto que en ellas ha de jugarse la baza del progreso económico futuro. Sin embargo, el ritmo

lento de otros sectores" productivos probaba que .el Arancel es.,un instrumento que puede resultar

insuficiente para promover la creación y desarrollo de .un sector, aunque resulte un elemento necesario.

El desarrollo económico dé un país ha de montarse sobre factores generadores:-posible Aplicación de un

haz de innovaciones técnicas que utilizadas por el espíritu, de empresa supongan inversiones .

importantes de capital. Sin Ife, concurrencia; de estos elementos, la reserva dé la demanda interior de

cualquier artículo para la.producción interior no sirve´ para mucho. La producción fatalmente se

estancará.

POr eso resulta importante colocar el Arancel entre las medidas de política económica a la escala

requerida por sus^efec-tos y repercusiones. El Arancel, indudablemente, debe formar parte de una política

de reactivación y desarrollo económicos. Supone una intensificación impor-. tante de la demanda interna,

y por ello deben esperarse, fundadamente de su implanta.ción, consecuencias de .interés para,

reactivar.nuestra economía. Ei!.Arancel es, por otra parte, un elemento importante—aunque no único ni

decisivo— para orientar el desarrollo ´económico a largo plazo, para configurar adecuadamente la

estructura de la economía nacional procurando el desarrollo de aquellos sectores que juegan un. papel

estratégico en el proceso de creación y multiplicación de bienes. Aquí es menester recoger la lección que

se desprende de nuestra historia arancelaria, y no sólo de ella, sino de la historia arancelaria de todos los

países: el Arancel no es más que una pieza importante en la política de ordenación del desarrollo. Una

política de desarrollo adecuadamente orientada debe subsumir al Arancel como una ,de sus piezas de

operación posibles,..dándole la peculiar fisonomía que aconseje "la línea de expansión más conveniente a

la Economía Nacional. En este sentido, el "Arancel que habrá do publicarse inicia una nueva fase del

desarrollo económico español, basada, sobre los frutos del des-arrollo logrado en estos últimos veinte

años y del Plan Nacional de Estabilización económica. Estas son las dos misiones—reactivación y

desarrollo — que al Arancel de España han de estarle reservadas en un futuro y las que en cualquier, caso

debsn sopesarse -debidamente, para juzgar la .oportunidad y conveniencia de los, derechos arancelarios.

Y éstas son, justamente, las misiones que se han atribuido al arancel que el Gobierno pretende promulgar

partiendo de la ley que hoy sé presenta, a las Cortes.

ELPOR QUE DEL ARANCEL

Creo haber justificado ante vosotros, á lo .largo de mi exppsición, las causas en virtud dte las cuales el

Arancel vuelve de nuevo a las candilejas de^la actualidad política nacional. El "por qué" del Arancel. He

pretendido, en segundo lugar, explicar las línéa´s generales en las que debe ser considerado necesario* el

Arancel: el para qué" del arancel. Sus funciones en, nuestra hora. Finalmente, me. gustaría dedicar el resto

de mi exposición a explicar "qué" arancel tendrá la Economía española si la Ley de Bases Arancelarias

que hoy se presenta ante vosotros fuese; aprobada.

´ASPECTOS´ TÉCNICO, ADUANERO Y ECONÓMICO

En el proyecto dé Nuevo : Arancel pueden distinguirse dos aspecto^1 fuñdaméñtá-less técnico-aduanero,

uno,;y económico, otro.

Desde el punto de vista tíe la técnica arancelaria, el Nuevo AranceJ. recogerá, según prescribe el artículo

cusirte de la Ley de Bases, dos innovaciones,- del más alto interés: la adopción de la, Nomenclatura de

Bruselas y él establecüniento de una sola tarifa.

.

La adopción-d? la Nomenclatura de Bruselas, unificada, que han hiecho suya gran número de países,

supone múltiples ventajas: simplificación de las formalidades inherentes al intercambio internacional dé

mercancías; creación de- una base uniforme para las negociaciones ..internacionales y ..para . la

conclusión de ´convenciones aduaneras; ..posibilidad de .comparar las estadísticas nacionales de

comercio. ´Pero, sobre todo, como ya tuve ocasión de señalar en mi discurso en el acto de constitución de

la Junta Revisora, la Nomenclatura de Bruselas es el presupuesto necesario de un Arancel con validez en

el marco.de los- acuerdos internacionales a los que nos hallamos vinculados.

Considero ,también una buena medida el haber establecido una sola columna de derécho.´En realidad, la

tarifa general que en el Arancel vigente figura al lado de: la Convencipnal apenas tiene utilización prác-

tica,- por lo.que resulta innecesaria. Y la poca utilidad que tenía se debe - alcanzar con la alusión que en

la -Ley- Arancelaria se ´hace á- la posibilidad de establecer derechos arancelarios suplementarios a las

mercancías originarias, o procedentes ae países coií los qué- España no tenga en´vigor Convenios

Comerciales. Por otra parte, también se ha considerado con dete-mmientOrel problema del sistema de

fijación y percepción de derechos. El que predomina hoy en Europa, él de deíechos "ad valorem", ño deja

de- ofrecer dificultades. Así, si la fijación, y la percepción de los derechos ´se ha dé efectuar segúrí el

valor de los artículos, es imprescindible .averiguar, en cada caso, y sobre la marcha, cuál sea éste, lo cual,

a v,eces, no es nada fácil. Resulta una labor dura, y compleja. ReiCordemos, asimismo, que el.sistema "ad

valorem" puede, actuar en, sentido inver-~so al que exige la coyuntura^ es decir, atenúa la presión de los

derechos en el mo--mento en que los precios bajan y la incrementa en los períodos de alza, cuando lo

deseable, generalmente, sería .que los derechos-sirvieran en estos casos .para corregir las oscilaciones de

los precios.

También son importantes, quizá en mayor medida,-los inconvenientes del sistema específico.´ Eii este´, el

gravamen arancelario se -establece en función del peso o volumen, de los productos,, aunque mueha-s ve-

ces estas .medidas no tengan significación alguna, e ignora las diferencias de´ calidad y, .por tanto, .de

valor entre mercancías de la ¡misma naturaleza; actuando así regresivamente, es decir, que las calidades

.más comunes y más baratas de una mercancía soportan derechos* más elevados. Pero su defecto más

grave.tal ves consiste en su poca flexibilidad ¡para adaptarse .a. las fluctuaciones de los precios de-las

mercancías y del valor del, dinero; Un Arancel con derechos específicos desprotegerá a la actividad

económica nacional en etapa de alza de precios. Prueba clara de esta afirmación la constituye el «caso de

nuestro viejo y aún´ vidente Arancel de 1922, que si un día, como antes he dicho, se le tuvo por uno de los

más elevados del mundo, hoy Ofrece una. protección media bajísima (de alrededor del 7 por 100,

traducido a porcentaje del valor) , pese a las ´modificaciones, que se han venido operando en el llamado

"premio del oro",´ tendentes a reforzar la protección.

-SANO´.ECLECTICISMO DE LA LEY

Por , estas razones´ la Ley Arancelaria manifiesta un sano eclecticismo que per~ ´mitirá utilizar .el :tipo de

derecho que mejor convenga en cada caso concreto. . -Examinemos ahora el aspecto económico del

Arancel, para mí el de mayor, trascendencia y. significado. En la base quinta del artículo cuarto de la Ley

se enuncia una serie de" princir/ios a los cuales ha de , someterse´ el Arancel nuevo. Se trata, desde luego,

de principios generales, amplios, flexibles, pero me parece evidente que no puede ser de´otra forma, dados

los- procesos´ internacionales en^narcha, la complejidad de nuestra economía y las necesidades que1

plantea la -actual fase de nuestro desarrollo económico. En este sentido afirmaba el maestro de los

economistas españoles, er profesor D. Antonio Flores de Lemus al criticar la Ley de Bases Arancelarias

de 1906, que las limitaciones previas que. ésta imponía-a los redactores del ´Arancel en lo que se refiere a

la cuantía concreta as los derechos, resultaban/paltieuíarmsnte nocivas a la Jiora de utilizar la protección

arancelaria para ordenar la expansión conviente de una economía nacional.

´Por estas razonas, la Ley Arancelaria concede un grado- considerable de libertad para la elaboración del

Arancel. Y entre las razones que justifican esta flexibilidad, me gustaría desarrollar las que considero más

importantes y oportunas.´ Me refiero 8 la actual fase de desarrollo de la economía española.

La estructura de nuestra economía muestra ra aqtíel que se detenga a analizarla síntomas claros dé haber

conseguido superar las primeras fases del desarrollo económico utilizando los términos habituales a la

teoría y ,a la política del desarrollo económico, podemos afirmar que nuestra economía h*a "despegado"

rumbo a la madurez industrial, La característica de ésta fase de progreso .económico que hoy vivimos es

la de que determinados sectores resultan mucho-anés perfectos, que otros. Las innovaciones de la técnica

y la organización v racionalización Se las plantas de las empresas divergen ampliamente de unos sectores

económicos a otro.s. .Y mientras por determinados empresarios se aplican las últimas innovaciones

técnicas disponibles, otras empresas están muy lejos df esta meta. Lograr´ la madurez económica de un

país—tras la fase +Lde despegue hacia él desarrollo -- Supone jcntpalsar Ja renovación "general" de tóaos

´ios sectores económicos. Los adelantos, tanto de- la técnica como de la organización, deben aplicarse

sobre el "háss completo, de recursos" de que la economía nacional dispone. Y. esta aplicación debe Ser

estimulada o impulsada por 3a política de desarrollo & través de sus distintos medios disponibles. Uno de

éstos medios es justamente ej, arancel. El arancel debe llamar la atención empresarial —con oportunidad

y segúi e/conseje la circunstancia—Sdbrje todos los sectores productivos qud deben integrar la

producción bien organizada de una economía madura. La producción en ésta etapa hacía el desarrollo

tiene qtie carecer por fuerza de la simplicidad qué caracteriza a, las primeras íases del proceso de

crecimiento económico, ya que el "despegue" de una economía nacia´ el progreso material se logra con-

cretándose ÍL tinos cuantos, pocos y escogidos, sectores que Kacen posible unas bases arancelarias qtíé

Jijan concreta y taxativamente" la protección. La madurez exige una accióií más general y flexible. La

acción debe ser completa sobre la economía nacional, si í>le,n coa gjado e intensidad variable. Si se tiene

en cuenta la realidad de esta diferenciación entre los distintos sectores de nuestra economía, agravada por

el hecho de que la renovación de plantas y equipos no ha podido efectuarse con normalidad en los

úítlmofe años y que4 por´lo mismo, incluso dentro de los sectores adelantados existen importantes dife-

rencias entre Has diversas empresas que lo componen, se comprenderá bien pronto con cuánto

oportunismo, ponderación y flexibilidad debe .realizarse y aplicarse el arancel para obtener" en cada

momento la madurez industrial del sector que aconseje la conveniencia del Menester económico

colectivo. No es posible, porfío tanto, sentar tinas bases rígidas y previas ,d« protección arancelaria que

pojarían después perturbar el logro jte una tarea «rué, ha de llevarnos toda nufestra^atención en los pró-

ximos años: consfeguir Jat madurez industrial de la economía española.

Éstas afirmaciones .pueden hacerse después de haber, oído, casi rano a uno, a todos los sectores

productores y consumidores." a través de1 sus representaciones más idóneas en_ las Comisiones de

Trabajo de la Junta de Revisión Arancelaria, y,. de haber escueM>dp. a Jas .representaclones más

genéricas. per>J igualmente auténticas, en la Comisión Permanente de dicha Junta. La afirmación, por

tanto, no es más que el reflejo de irültitud de afirmaciones similares, escuchadas repetidamente como

comprobación de tin hecho también conocido jjerfectaménte por otros síntomas.

Está necesidad dé orientar la protección con flexibilidad y oportunismo se ha reflejado en ?a ley

arancelaria, en la que se proponen vffias normas elásticas pata su elaboración, por la .conciencia de ser

poco práctico señalar normas legales inflexibles a las que no. ya la Junta o el Gobierno, sino la economía

española, por las peculiaridades de su actual fase de expansión, no podría BU je Darse.

EL ARANCEL, A BASE DE LA PROIHIOCIO.N ACTUAL

Estas efirmaciones revslain lo erróneo que sería ps.isar que el Gobierno intentase publicar uoi arancel que

supusiese una negación, de lis djabitas actividades productivas con lanío i-´síuerzo desarrolladas a lo

lanw> de los últtnos años. En este sentido- puedo dar plecas garantías a los diferentes sectores

interesados, pues nos sentimos ¿otalmónte conscientes de la responsabilidad quv contraemos en la

presente Circunstancia. El arancel se ha realiaado sobre la base de la producción actual. Justamente

conc´Ciendo su estado y sus problemas, de lo> que ni ahora hemos prescindido ni Unamos de prescindir

en ningún momento futuro, cualesquiera que sea nuestra actitud i frente al proceso de integración

económica. Los derechos arancelarios se naje» determinaao mirando a la realidad productiva de España, y

lo que el arancel intenta es, justamente, modelar el desarrollo económico español para que la figura de

éste sea cada vez más perfecta y acabada, en cuyo caso también lo ha de ser, necesariamente arte, nuestro

nivel de bienestar material. Pero si el arancel parte de la actual situación productiva, es muy Cierto que

su nvxada no debe qiúedarse en la circurtítancia* presente. Ha de abarcar también al circuí ¡stancia futura

de nuestro proceso de producción, procurando tanto el crecimiento constante de éste como sil armonía

coa el proceso integrador europeo y mundial Con esto quiero significar un jbecho que no debemos olvidar

nunca: Que el arancel no debe petrificar nuestra estructura económica manteniéndola en cómodo o

incómodo aislamiento con el resto del mundo, sino que idebe ser un elementó dinámico que ncorpore

acción y decisión constantes a nuestro proceso productivo para encaminarlo en cada momento hacia su

rumbo más conveniente. Sería disparatado creer, sin. embargo, que la afirmación de los avances

económicos realizados por España en los últimos tiempos precisé de una protección excesiva. Para

nuestra fortuna, como productores y como consumidores, puedo afirmar que el arancel necesario está

dentro de un nivel de prudencia y ponderación que quizá sorprenda a todos los que no han creído en la

realidad de los progresas económicos que hemos realizado en los últimos tiempos. Trataré de concretar

esta afirmación en cifras.

Ponderando las circunstancias anteriores mencionadas, esto es, el afianzamiento debido de la producción

española a través del derecho arancelario suficiente, con el manejo produte de éste para evitar una

priteceión excesiva, hemos llegado a concretar unos derechos que ofrecen un nivel muy aceptable. A

reserva sólo de las últimas decisiones del Gobierno, puedo anunciaros que la protección media que ha de

suponer la nueva tarifa arancelaria es del orden del 24-25 por 100 del valer de la mercancía. Porcentaje

con el que se estima que se ha alcanzado el difícil equilibrio al que antes me he referido entre la necesaria

defensa que debe otorgarse a las actividades productivas y la no menos necesaria que se ha ofrecer al

consumo y a ia propia producción interior pensando en orientarla en un rumbo de cooperación in-

ternacional.

Para que sirvan de término de referencia de aranceles distintos, puede señalarse que las protecciones

arancelarias medias de Francia e Italia oscilan alrededor del 18-19 por 100, y que la de Inglaterra es aún

superior a la de los dos países citados, siendo igual o algo inferior a la de éstos la de Estados Unidos.

Se trata, en todos estos casos, incluso en el nuestro, de medias aritméticas simples, no ponderadas, pero

que sirven perfectamente para reflejar un grado aproximado de protección. Debe advertirse a este respecto

que la media aritmética simple es la utilizada generalmente en los cálculos sobre comparaciones de

protecciones medias. Y también que la ponderación de esas medias por el volumen de importaciones

exigiría disponer de datos´ muy difíciles de calcular en nuestro caso, por tenerse que obtener de unas

estadísticas aduaneras elaboradas, naturalmente, pues no puede ser de otro modo, con base en,el Arancel,

vigente, cuya nomenclatura y distribución de partidas son campistamente diferentes de las que figuran en

.el que se va a/Publicar, y cuyo sistema específico de percepción de derechos difiere ´asimismo

éúbstaíicialmente´ del sistema "ad valorem" que predominará en el nuevo Arancel. Pero, repito, las cifras

que he dado sirven para establecer un principio, de comparación.

En.relación con esta materia debo señalar, sin embargo que las oscilaciones de los promedios de

protección para las diferentes Secciones del Arancel con respecto a la media general citada (24-25 por

100) son bástante importantes. Así, por ejemplo, en la Sección V (Productos minerales) resulta una media

del 5 por 100, y -del 10-11 por 100 en la II (Productos del reino vegetal), cifras, como se-Ve,

mus;´inferiores a aquella media total. En. cambio, otras Secciones señalan promedios por encima de dicha

media general; a título de rápidos ejemplos pueden cj-t¿rse la Sección XI (materias testiles y sus

manufacturas); la Sección XVI (máquinas, aparatos y material eléctrico), y la Sección XX (mercancías y

productos varios), pero cuyas protecciones encalas, a ; Pesar de-todo, no alcanzan más ejue, el 30-33 por

100. Nb obstante estas oscilaciones, la media.de todas las Secciones con respecto a la general según las

partidas y subpartidas es bastante representativa, pues supone una desviación media relativa del 31 por

100. Esta cifra indica que la media general es bastante significativa, ya que es inferior a más de la mitad

de las desviaciones medias obtenidas para cada capítulo. _, Estas últimas cifras que acabo de manejar

para las Secciones que ofrecen uña protección media elevada . quizá pudiera alarmar a alguno de vosotros

en el sentido de que se desvirtuaba el principio del debido respeto* que al. consumidor debe otorgársele

en la elaboración del Arancel. En pocas palabras, que los derechos eran demasiado elevados para algunos

sectores y que $u´repercusión habrá de ser muy considerable sobre los precios. También desearía daros

aquí unas cifras que responden a cálculos rigurosos que hemos realizado para tratar de precisar con algún

detalle hasta qué extremo la aplicación de un derecho arancelario elevado puede repercutir sensiblemente

sobre el nivel interior de los precios.

ESTUDIO- ESTADÍSTICO SOBRE IMPORTACIONES

•Para conocer´el impacto, sobre el con-sumo, de los derechos arancelarios superiores a la media general se

ha realizado un estudio estadístico consistente en determinar oué porcentaje suponen las Importaciones en

el total de las disponibilidades anuales de los productos incluidos en,cada Sección del Arancel. Dichas

disponibilidades—o suma de los valores brutos da la producción interior y de las importaciones—se

conocen para los años 1954, 1955, 1956 y 1957, y los porcentajes á, que se hace referencia son del 1 .por

100 al 2 por 100´en las industrias alimenticias .(Sección IV); menor del 1 por 100 en los productos textiles

´(hilados, tejidos y confección); prácticamente cero. en. calzados y sus manufacturas; del 2.por 100 al 3

por 100 en los productos incluidos en .la Sección XIII (manufacturas de piedra, yeso, cemento, etc.). y

únicamente alcanzan un. porgentaje algo elevado err los productos de nietalurgia y siderurgia (del 10 al

15 por 100) y en. las industrias metálicas, incluidos vehículos: (Secciones XVI y -XVII) con un

porcentaje dé . las importaciones sobre él total del consumo interior, que varía del 19 al 22 por 100. • Por

otra parte, ne debe olvidarse nunca ´el efecto compensador que sobre los precios interiores de cualquier

mercancía importada tiene el proceso dé liberación. La experiencia que en estos meses hemos recogido

señál_á con toda claridad que la posible alza que los derechos arancelarios pueden intfoducir en el precio

dé algunos bienes se compensa sobradarheñte con ja libertad que se introducé en la importa--cion de los

artículos.

Finalmente, querría precisar otro detalle del nuevo Arancel que se obtiene examinando los derechos

medios de las secciones y capítulos. Las cifras que he citado corno medias de algunas Secciones no -

significan que todos los derechos oscilen alrededor de la cifra enunciada, sino que pueden variar, y de

hecho varían ¡recuen-terrventei coa bastante intensidad. Así, por ejemplo, en la Sección V (Minerales),, la

desviación media relativa es del 40 por 100, lo que nos indica que la media que ha dado antes del 5 por

100 es poco significativa.

Y si de las Secciones descendemos a los capítulos, observamos variaciones aún más notables alrededor de

las medias de los luismps. Así, para ho movernos dé dicfia Sección V, hallamos unas medias para los tres

capítulos que la integran de 4, 3 y 8. Pero se trata de cifras nada significativas, toda vez que.las

desviaciones medias relativas son 120; 133 y 82. Lo cuál equivale ,a decir que los •derechos de cada una

de las partidas y subpartídas que equellos capítulos abarcan son muy diferentes unos de otros, lo que

responde a la diferenciación de que antes hablaba y que caracté-riaa riuestrá, posición actual en él

desarrolla económico.

LA MEDIA GENERAL DEL NUEVO ARANCEL

Resumiendo, quiero poner de relieve:

1." Qué la media general del nuevo Arancel, calculada en un 24-25 ,por: 100, es significativa y puede-

considerarse como dato importante, Viniendo á demostrar que si los derechos han sido correctamente es-

tablécidos^ como así formalmente lo creo, nuestro Arancel, que ha de servir para proteger a todos los

sectores de la producción, puede .resistir ´con dignidad la comparación con los dé otros países mas des-

arrollados. Lo cual, por otra parte, vendría á confirmar, en´términos generales, es decir, prescindiendo de

casos particulares qué requieren una protección gástente superior a^ la media, que nuestra produc-ciós no

está en tan desfavorables términos comparativos con la de otros países como algunos hubieran podido

creer. Es posible, sin embargo, que a pesar-de lo.oue acabo de decir, haya alguien que interprete el nuevo

Arancel como excesivamente protector por la elevación media de. las tarifas que supone si se le compara

con el vigente, -y saque la conclusión de que la aplicación de las nuevas tarifas aduaneras va a desvirtuar

el proceso dé liberación, de importaciones iniciado en los últimos tiempos. Estimo que quién esto pensara

incurriría en un, gravé error. Primero, porque la protección que va a suponer él huevo Arancel no es

excesiva, si se la compara con la de los países citados antes y se tiene en cuenta nuestro grado de desarro-

lló, Y, en segundo término, .porque no ca-. be relacionar el nuevo Arancel con él aún vigente, en lo que a

niveles de protección sé refiere, por cuanto, éste último, como antes he dicho, ha quedado completamente

desfigurado con el transcurso del tiempo y no puede concedérsele significación alguna.

2° Que las principales protetócion-es. que quedan -por encima, de la medía, no repercutirán de manera

nuiy sensible sobre el nivel interior de los precios .por dos.razones decisivas: la primera, porque el pro-

ceso de liberación que supone la, aplicación del derecho arancelario tiende a compensar, como ocurrió

corr la .devaluación de julio pasado, el alza de precios ~que implica- su- introducción, y en segundo

lugar, porque el total conocido de las disponibilidades exteriores solamente alcanza cifras considerables

en.muy concretos y reducidos sectores, sin qué seextienda, cpn carácter general, sobre toda la producción

española.

3.º Que Ja circunstancia de ser poco o -nada significativa la media de algunas secciones y¡ de. algunos

capítulos, á la vez que obliga .¡a manejar con mucha cautela los datos ´Que pueden obtenerse, prueba que

en la¡ elaiboracióh del arancel se ha estudiado con todo detalle .producto por producto, e incluso las

distintas variedades, de Cada, artículo, para gravar debidamente aquellos que requieren tula protección .

acentuada o, por él contrario, para establecer un derecho bajo o nulo en aque-HtB casos en que un

derecho más elevado no tendría sentido. Es. ésta protección minuciosa de la que precisa jiuestra produc-

ción1 p la, que no es posible concretar en unas, pocas bases simples y generales.

Tres ultimáis precisones, desearía realizar para exponer los principales extremos a los que; responde el

nuevo arancel. La-primera de ellas es la de que el arancel ha dé eplicarse bajo el principio de libertad

comercial. Hoy. sin embargo, en España tenemos aún mercancías sometidas a regímenes de comercio

global o bilateral, con lo qué tales productos podríarí"beneficiarse si el arancel sé aplicase con unifor-

midad-, doblemente: a través de los mayores´ derechos arancelarios qué habrá dé pagarse con respecto ¿ la

situación anterior y,por la decisiva protección oue supo--ne la licencia de importación,-la limitación

de los cupos y la necesidad de proveer para varios meses de consumo dado la fase que media entre las

convocatorias de los mis-´ mos. En tatos circunstancias parecía justo realizar una reducción de algunos

"derechos aplicados a este comercio sometido aún a limitaciones cuantitativas.

TABLAS DE DESGRAV ACIONES

Esta reducción de algunos de los derechos se ha hecho tras cuidadoso estudio, en «1 que se ha tenido en

cuenta el peligro de un incremento de los precios o la. posibilidad de que nos derechos innecesariamente

altos supusieran un freno´en la nueva etapa de expansión, sin que estas posibles contingencias se´. vieran

.compensadas con Jas supuestas ventajas de una doblé protección. Apenas es necesario decir que estos

derechos provisionales o transitorios que se aplicarían a «algunas mer-. cancías sometidas aún a

restricciones cuantitativas en su importación desaparecerían, para regir los definitivos, en cuanto las

mismas fueran declaradas en libre importación.

Otro caso que requería la • elaboración de derechos especíales parte dé la circunstancia de -producirse o

no en España ´el artículo sometido a gravamen, o de producirse o no en cantidad suficiente. Estos

.derechos no precisan de mayor justificación, puesto que ésta es obvia, y, al revés •de los´ anteriores,

´deberían permanecer hasta que las circunstancias aconsejerari su desaparición y la entrada en juego de los

definitivos, más altos, esto, es, hasta que.dichos articulos.se produzcan en España en cantidad y calidad

que justificara su mayor protección.

Finalmente, la necesidad de ir colocando a nuestra, producción en´una situación dé competencia convla

extranjera^ Jia aconsejado, asimismo, el establecimiento para algunos productos de unas llamadas tablas

de desgravaciones, que no son más que unos programas de reducción paulatina de derechos que deben

llevarse-, a término, a. lo largo de •,varios ´ años hasta dejar a aquéllos fijados en un .nivel. previamente

determinado. Estas tablas de reducciones, sin embargo, afectan sólo a .nueve capítulos de. los noventa y

nueve que integran el Arancel futuro, y como es natural se refieren a aquellas mercancías en las que

estamos comparativamente más altos en precios y que, por su naturaleza, han de permitir .que su

producción mejore y se abarate si se,ponen los medios necesarios y ,existe proposito decidido.,

No .quiero cansaros más, señores procuradores. Sois perfectamente conscientes del paso que va a suponer

la aprobación de la Ley Arancelaria y* la promulgación del nuevo Arancel. No quiero, para terminar, más

que reconocer y agradecer él trabajo de la Junta de Revisión Arancelaria: trabajo desarrollado con una

intensidad y "eficacia muy grandes a lo largo de dos años y pico, y sin el cual no podríamos sacar

adelante, en este momentoJycoyuntu-ral tan importante, el Arancel. Quiero dar las-gracias también por la

utilidad.de su labor a la Comisión, de Comercio de las Cortes, que ha perfeccionado sensiblemente el

proyecto presentado por el Gobierno. Y quiero pediros a vosotros, señores procuradores, que otorgando

vuestra aprobación a esta ley,. deis cauce a la acción necesaria en esta nueva etapa de la economía

española para que, sin desmayor ni vacilacioneé, póngannos nuestra economía al nivel que todos

queremos que-esté, correspondiendo a la marcha de los acontecimientos y a un mayor bienestar para to-

dos los españoles." (Grandes aplausos.) .

- Puesto _ a votación el dictamen, , quedó .aprobado con los votos en contra de don Adolfo Rodríguez

Jurado y el marqués de: la Encomienda.

MUTUALIDAD DE FUNCIONARIOS DE´LA ADMINISTRACIÓN"LOCAL.

Después,se leyó el proyecto de Mutualidad de los Funcionarios de Administración local. Defendió el

dictamen el alcalde de,. Granada, Sr. Sola. Dijo que el proyepto res-ponde a una necesidad real y´antigua.

Calvo Sotelo en el Estatuto Municipal -de 1924—dijo—recogía los principios que habían de servir de

´base a la necesaria reglamentación del problema, y en sus disposiciones ya hay una alusión directa a la

constitución de estos Montepíos. No llegó a convertirse en realidad entpñces, y, por último,,después de no

plasmar-en realidad uno de,´los proyee-´tos, el decreto de 7 de julio de 1944 creó el Montepío para abono

de derechos pasivos a ´secretarios, .interventores y depositarios de la Administración local, pero dejaba

fuera a una1 enorme masa d e funcionarios y empleados.

Señaló las ventajas de éste Montepío, que afecta a 115.000 funcionarios, cuyas pensiones se cifran en 744

millones de pesetas´. El sistema financiero, el estudio económico y actuarial y otros extremos del

proyecto, serán garantía de, solidez y eficacia. Terminó diciendo que las característica de la ley son:

consagración del prestigió de la Mutualidad, Consejo rector propio, sobriedad, en los gastos de gestión,

respeto á los derechos adquiridos y obligatoriedad de la afiliación, lo que ha de,permitir una extraor-

dinaria amplitud de las prestaciones. Terminado el discurso del Sr. Sola, se aprobó •el dictamen.

Otros dictámenes y decretos-leyes

Ocupó, la presidencia .el" marqués de la Valdávia y fueron leídos los restantes dictámenes que

.figuraban en el orden del día, y. qué. fueron aprobados también» Son los siguientes.:

´

En´ la sesión plenaria . de las Cortes se han aprobado loa siguientes dictámenes:

De la Comisión de Asuntos Exteriores.—Convenio de protección de los bienes culturales en caso de

conflicto armado, firmado por España en La Haya el. 14 de muyo de 1954, y su´ Protocolo.—Convenio

entre España y Suiza sobre Seguridad Social y su Protocolo final.—Acuerdo cultural entre España y

Noruega.—Acuerdo de Coordinación Antipalúdica entre España y Portugal.

De la Comisión de Justicia.—Obligatoriedad de inscripción en el Registro de la Propiedad , de los actos

y, contratos que atribuyan a extranjeros el dominio u otros derechos reales sobre inmuebles sitos en

determinadas zonas del territorio nacional.

De la Comisión de Defensa Nacional.—-Pensiones correspondientes a la Cruz Laureada de San Fernando

y Medallas Militar. Naval y Aérea individuales.—Organización del Patronato de Casas de, la Armada.

De la Comisión de Hacienda.—Exención de los impuestos de Derechos reales y Timbre para

determinados actos y´ contratos que otorgan las compañías Iberia, Líneas Aéreas de España, S. A., y

Aviación y Comercio, S. A.

De la Comisión de Presupuestos.— Aumento de plazas del Cuerpo de Técnicos de Información y

Turismo.—Dotación, de personal de la Magistratura Especial de Previsión Social en Madrid.—Reorga-

nización de las plantillas del Servicio Oficial de Inspección. Vigilancia y Regulación de las Exportaciones

(S. O. I. V. R. E.).

Créditos extraordinarios: De 1.060.049,95 pesetas, con destino a satisfacer adquisiciones para las

centrales telefónicas de la Presidencia del Gobierno. ´ • De 946.099,22 pesetas a "Obligaciones a

extinguir", para satisfacer trienios devengados en el año 1958 por personal del Cuerpo de Conductores

procedente^ de la Zona Norte de Marruecos e incorporado al Par- • que Móvil de Ministerios Civiles.

De 32.291.164,31 pesetas al Ministerio de Obras Públicas, con destino a satisfacer a ´ las Compañías de

Ferrocarriles de Vía Estrecha los déficits sufridos en el ejercicio económico de Í958.

Dé 3.009.872,41 pesetas a "Gastos de las Contribuciones y Rentas públicas"-, con destino* a abonar a los

herederos de don Emilio Junoy capital e intereses devengados por la venta de terrenos de su propiedad, de

acuerdo con sentencia del Tribunal Supremo. ;

De 1.221.784,75 pesetas a "Obligaciones a extinguir", para satisfacer devengos co- c rrespontíientes "a

personal dependiente de la Dirección General de la Guardia Civil que desempeña destinos, no incluidos´-

en la plantilla orgánica, y trienios a matronas procedentes de la Zona Norte de Marruecos, del ´pasado

ejecicio económico, de 1958.

De la Comisión de Gobernación.—Creación de la Mutualidad Nacional de Previ-visión de la

Administración Local.

De la Comisión de Educación Nacional.

Adopción de nuevas definiciones dé libro y folleto. ,

De la Comisión de Comercio.—Ley Arancelaria.

Decretos-Leyes—De 3 de diciembre de 1959, por el que se autoriza al Ministerio de Asuntos Exteriores,

para que acepte la cesión gratuita del lote señalado con el número´cuarenta y cuatro de la nueva ciudad de

Brasilia (Brasil), para sede de la Embajada de España.

De 30 dé diciembre de 1959, por el que se dan normas para la´ejecución del crédito concertado por R. E.

P. E. S . A. con el, Export Import Bank, de Washington, por valor de 10.000.000´ de dólares.

De 25) de febrero de 1960 por el que se adapta a la concentración parcelaria la legislación vigente en el

Ministerio de Agri--cultura sobre obras.

De 10 de marzo´de 1960, sobre ingreso de España en la Corporación Financiera Internacional.

Seguidamente se levantó la • sesión. Eran las dos y veinte deJa^ tarde.

 

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