Balduino y Fabiola pueden significar, dijo el presidente de las Cortes, la amistad entre dos naciones de unos mismos principios civilizados  :   
 El ministro de Trabajo declara que la emigración es un hecho natural. 
 ABC.    20/12/1960.  Página: 55-60. Páginas: 6. Párrafos: 106. 

BALDUINO Y FABIOLA PUEDEN SIGNIFICAR, DIJO EL PRESIDENTE DE LAS CORTES, LA

AMISTAD ENTRE DOS´ NACIONES.: DE CIVILIZADORES

El ministro del Trabajo declara que la emigración es un hecho natural

EL PLAN DE CARRETERAS-DICE EL SEÑOR VIGON-HA SIDO ABORDADO CON TODA

CLARIDAD Y EL GOBIERNO ESTA DISPUESTO A RESOLVERLO

Se reanuda la sesión´a., las cinco menos, cuarto de la tarde bajo la presidencia de don Esteban Bilbao. Se

hallan en el banco del Gobierno los ministros de Asuntos Exteriores, Gobernación, Hacienda, Ejército,

Marina, Aire, Obras Públicas e Información y Turismo.

LA EXPLOTACIÓN DE CARRETERAS EN RÉGIMEN DE CONCESIÓN

Se da lectura al dictamen del proyecto de ley sobre construcción y explotación de carreteras en régimen

de concesión -que defiende el Sr. Martín de Vidales explicando las características del mismo, así como .el

desarrollo de las discusiones habidas en el. seno de la Comisión y el estudio de las enmiendas con los -

motivos que hubo para aceptar unas y rechazar otras. .(Grandes aplausos.)

Intervención del presidente de las Cortes

LA BODA BALDUINO Y DOÑA FABIOLA DE MORA

Terminado el discurso del Sr. Martín de Vidales, el presidente de las Cortes intervino para subrayar el

acontecimiento de la boda Balduino-Fabiola.

El presidente se expresó así:

´"Perdone el señor ministro, >ie Obras Públicas qué intervenga unos breves moflientes para cumplir un

deseo de muchos, pror curadores, porque consideraría además una indisculpable omisión si .antes de

terminar este orden del día no pronunciara unas palabras referentes al feliz acontecimiento que, por su

naturaleza ¡y. por entusiasmo que ha despertado en- todas nuestras clases sociales, no puede pasar

inadvertido para las´ Cortes Españolas.

Me refiero a la bodá del Rey de los belgas, Balduino,. grande por su realeza, más grande por sus augustas

virtudes, con una ilustre dama española, que ei| pocos meses, y dando con ello prueba de sus excepcio-

nales prendas, ha sabido conquistar además del corazón de su esposo," la simpatía dé ambos pueblos, la

de la Patria que la´vio -nacer, y de ello se enorgullece, y la de su nueva Patria, que la recibe

jubilosamente, rendida ante las virtudes y Jas gracias que ennoblecen más y más Ja figura de su nueva

reina.

Ni sería lícito tampoco, a ,1a hora en que todavía, resuena en las calles de Bruselas el eco de las

aclamaciones pppulares, olvidar en´nuestros parabienes al Monarca augusto que con tan certera

inspiración ha sabido ofrecer corazón y- trono, realeza y amor a una esposa virtuosísima, que encar-na^y

simboliza en su persona las ´cualidades más excelsas que atesora el corazón de la mujer española.

Porque no. está de más.que en estos momentos en´que el odio de clases, de pitebíos, de razas, de

continentes enteros impera en el mundo encuentre el amor su trono y la virtud su estimación en el

ejemplo, de los, Beyes y en´el aplauso de, las multitudes.

Conviene, por otra parte, en la angustiosa coyuntura porque atraviesa Europa y todo el mundo occidental

´estrechar ios vínculos-que puedan juntar a -los pueblos frente al enemigo común que a todos amenaza. Y

España no puede olvidar la memoria de! ,más grande de sus Emperadores que habiendo dominado a

medio mundo, si nació en Gante, quisó morir en Yuste, para nacer _a ambos pueblos, Flandes y «España,

partícipes de" su grandeza y herederos «de su gloria.

Balduino y Fabioía, unidos por un vínculo indisoluble y- sagrado, ante Dios, y ante su pueblo, pueden

significar, y. en, cierto modo significan, aunque sea por analogía, la amistad entre dos paciones que, sean

las que sean las diferencias necesarias que las separan, profesan, al, fin y al eabo, la vi-. gencia de. unos

mismos principios civilizadores, sin ÍQS cuales no "es asequible ni la libertad de los pueblos, ni la

dignidad de los hombres, ni la soberanía de los Estados, ni la fraternidad de la especie humana, premisas

necesarias • de un derecho de gentes que nuestro gran ´Emperador, nuestro y suyo "también^ escuchó de

los labios del´ P.´Vitoria en las aulas salmantinas.

Por todo ello, el pueblo español, hidalgo siempre y dispuesto a la expansión de´los nías nobles

sentimientos humanos, celebró jubilosamente éste enlace feliz, fruto nías que del empeño caviloso de las

diplomacias, ley del corazón, que. los pueblos aclaman porque, lo sienten; la Iglesia lo bendice y el

Estado . lo ratifica, presente siempre el interés de .su .nación con la previa consulta a sus órganos

constitucionales.

Fabiola ostenta ya sobre sus Sienes la co-rOna que en nombre de España le regaíó nuestro querido

Caudillo;, y las Cortes Españolas,´acordes c.on el sentimiento del pueblo español, hacen votos fervientes

por la felicidad -de ambos cónyuges, por el engrandecimiento, prosperidad y. progreso de la nación

amiga, con el anhelo de que esta boda de sus Reyes sirva´ para estrechar "más y más ´los lazos

diplomáticos entre ambas -naciones, en el seno de una paz universal,, que el mensaje de los cielos o£ríce

en eétos días´navideños á los hombres y" a los pueblos de buena voluntad. (Grandes, aplausos,)

Habla el ministro de Obras Públicas

EL PLAN DE CARRETERAS FORMA PARTE DEL PLAN DE DESARROLLO

A continuación, el.ministro de Obras Públicas, ´Sr. Vigón, ´.pronunció el siguien-. te discurso: •

"Señores procuradores´:

Hace cinco meses, requerido por un señor procurador, .tuve el honor de compa,-recer ante .vosotros para

daros cuenta del estado de la red española de carreteras; y lo hice largamente no sé si coa acierto, pero

estoy seguro de que fue éon absoluta sinceridad, aunque aún me quede la tíuda de que mis palabras fueran

recibidas en todas partes con agrado.

Expuse entonces prolijamente las causas del estado a que habían llegado nuestras carreteras dimanantes

de su propia estructura y de 3a circulación que soportan, las ´culpas y Jas disculpas de la Administración y

la fatal colaboración de la. circunstancia.

Recabé explícitamente en aquella ocasión para mi la responsabilidad cíe cuanto, por acción o por

omisión, había acaecido en este ramo en los años de mi gestión; ´y, tácitamente, un crédito de confianza

avalado cor la sinceridad de mis palabras.

Ahora quiero deciros cómo pretendo corresponder a aquella confianza a la que con la mayor inmodestia

os confieso oue me consideraba acreedor.

El crudo planteamiento del problema, limpio de eufemismos y de atenuaciones, me llevaba entonces a

deducir´las que me parecían condiciones precisas para garán-, tizar una solución .acertada

— un plan con plazo largo de realiaación que permitiera asegurar el acondicionamiento de 1& ´.red ´de

.carreteras en modo tal, que; pudiera servir con hol-gura a las necesidades´del tráfico pre-

visibles para la hora del vencimiento de aquél;

un plan de urgencia que hiciera^ cuando menos, tolerable el tráfico actual «obre la red de carreteras de

que disponemos, y que ofreciera la base de partida para la preparación de aquel otro plan general;

la reorganización de los servicios que consintiera^ dotarlos de la capacidad de trabajo y >ié toda la

eficacia necesarias;

el ¡más exquisitoC cuidado de la preparación técnica de quienes hubieran de estudiar, proyectar y.

construir; el rigor moral que garantizase el buen empleo de los caudales públicos y la flexibilidad

administrativa que permitiera no´ sacrificar a una problemática seguridad la eficacia perdida casi siempre

en la, fronda de una perenne des,-confianza reglamentada.;

la selección dé los ejecutantes con arreglo a normas de ética profesional y de responsabilidad técnica y

económica; y . las disponibilidades dinerarias no sistemáticamente cuantiosísimas, sino proporcionadas al

volumen de obra que en cada momento se pudiera´ desarrollar con perfección; vale´ decir, s la honesta

capacidad de gasto.

SEMINARIO DE CONSTRUCCIO DE CARRETERAS

Debo añadir que para hacer viables es tas condiciones la Dirección General cU Carreteras no regateó

esfuerzos. Refor-, mada- su -propia estructura´ interna, simultaneó su trabajo normal con la pre1-paración

de informes, de instrucciones, de .conferencias con,los jefes de los Servicios, y de aliento, de consejo, o

de aviso a los Servicios mismos. Y para con elle la preparación de un proyecto >le Ley ; de Bases del

Plan General de.. Carreteras.

Era un.plan ambicioso, .que...pretendía. alcanzar todas las finalidades apetecidas, creando previamente las

condiciones fa-.vorables para ,s.u.-.producción, al .articular, en uii cuerpo de doctrina las medidas que

sugería-.¡aiquella. enumeración de objetivos parciales hecha hace un momento.

Pero es .juicioso pensar que no todas las aspiraciones, auniqus sean justas, son ig^i:al-mente -accesibles

en todas las cir-eunstan-cías. Y al ministro que os habla, que no le gusta nada renunciar los objetivos que

se ¡ha propuesto, no le causa la m´snor mó-lestia prescindir de los instrumentos de trabajo que en un

momento ha -creído precisos con tal que los que le quedan a mano sean suficientes paxa ejecutar la labor

que tiene a su cargo.

Consultas, cambios de impresiones,- he-ras dé. meditación,. informes-- tan sagaces cdmo el emitido por el

Consejo- de Economía Nacional, la cordial colaboración, de los compañeros de Gobierno y. por último, el

estudio minucioso -de la Comisión de Obras .Públicas´ de las Cortes . vinieron a dar con aquel .primer

proyecto único de ley en estas dos leyes, la una -de Bases del Plan General de Carreteras, y la otra, de

Carreteras en régimen de concesión.

Yo no diría ia verdad si os asegurase >jue había reaunciádo con .gusto a/la primitiva redacción del

proyecto; pero tampo´co sería sincero si os «cuitara que en la redacción final de estas.leyes reconozco iin

tino y un acierto, que te de agradeceros a to´dds. H-, de agradecerlo. a cuantos en este procese han

intervenido, porque, en fin de cuentas, estas leyes y la? dísposicicn:» do otro rango que suc^sivamen)´p

iría promulgani-dose ofrecen al Ministerio de Obras Públi-,cas el instrumental prsciso para realic?^ la

obra que la red de carreteras españolas > necesita.

Al solicitar nuestros votos, señores pro-curadores, para estas leyes la confianza de oonseguirlo.me induce

a expresaros por aci -lantado- mí gratitud. Al obbenc-rli ssntirá Ja moderada, satisfacción delcaminante

qus alcanza el vivac al término de la primara jornada, pero sebe que desde el amanecer de mañana le

esperan las penóos etapas de un largo, duro y trabaioso peregrinar.

Y ahora, como en el vivac al resguardo del cierzo que va a herir mañana nuestro rostro, perm|iidme qué

os entretenga brevemente con. unos ccanaentarios casi sin traseendenciíu

IMPORTANCIA BE LA CRÍTICA

Yo sé que estas leyes—¡y.qué diría del proyecto primitivo!—no son invulnerables a la crítica. El ejercicio

de la crítica es lícito, es útil, es, ^easi siempre, beneficioso;. pero sobre tofió, es, irremediablemenfcs in-

evitable.

Tienen niiicnas veces las observaciones que parecen más triviales una capacidad de sugestión

Inestimable; • otras, un valor de colaboración aplicable de modo inmediato; pero en algunas ocasiones la

palabra o las ideas, dotadas de una encantadora irresponsabilidad, parecen ofrecerse a ..´la réplica fácil

con una especie de involuntaria colaboración al éxito diaíéeti-•co¿ y si, por .mala fortuna, llegan con una

carga más o menos pesada de malignidad, pueden parecer intolerables si la edad "no ha .puesto todavía en

la sonrisa de uno ese poquito de benevolencia que es´el blindaje del espíritu para andar por la vida.

Puede ssr que haya quien se tome la .molestia de enumerar los errores cometidos, a su juicio, en el

proyecto, en el trazado o en la ejecución de ésta o de aquella .obra. Que han ocurrido, es cierto; sin

eufemismo de ningún género, yo he hecho aquí .mismo una referencia clara a este género de fracasos

técnicos o administrativos. Pero a quien pudiera sentir la tentación de inventariarlos, yo le invitaría a que -

se, evitara, ese trabajo; ´puede encontrarlo hecho en los Servicios, que se han ocupado de conocerlos uno

a uno para estudiar su remedio. Y porque es mejor prevenir que láríientar. a la necesidad de evitar tales

fracasos está respondiendo —"entre otras medidas adoptadas—la celebración del Primer Seminario fié

Construcción de Carreteras, que ´ por y para técnicos de la administración y de las empresas,

constructoras está desarrollándose en un elevado plarto técnico con un sen-´ tidó acéntuadam:enté: realista

y en el marco dé las más. estrictos • directrices´ morales.

Tampoco es demasiado difícil teorizar acerca de la.formación de un plan de carreteras. Con notorio.

acierto decía e1 Consejo de Economía Nacional en su infoíme que "él Plan de Carreteras ha de constituir-

ana > parte del Plan General de Desarrollo". Idea ;que ha presidido la redacción de la- primera de las

leyes.que se someten a vuestra aprobación, que .precisamente por eso se llama Ley de Bases, y que,

justamente por serlo, elude toda referencia de carácter técnico y cualquier precisión en punto al gasto de

cualquiera de los sectores que debe comprender, un.; plan? general, o a los presupuestos de los sucesivos

planes parciales.

IÍMITACIONES DE IÁ POLÍTICA ECONÓMICA

Es esta necesidad de someter las exigen-. cías del, plan a´ las limitaciones .que imponen .las líneas

generales de la política económica del país la que me ha inducido -a aceptar complacidamente las cifras

presupuestarias ene ´&! dictamen tíe la .Comisión consigna para el desarrollo de la primera etapa- del

Plan: es -decir, para el año 1961.

Pudiera decirse, por ejemplo, situándose al margen de la realidad y de´la cordura, que Hubiera podido

cifrarse la inversión para, el año próximo en cinco mil millones de pesetas. No podría hacerlo quisn

pensara, como´al principio´ os decía, -que sólo podíamos aspirar a disponer de aquellas sumas~que;

requiriese nuestra "honesta capacidad de gasto".

Pudiera a .primera vista, explicarse -que alguien se extrañase, de que se hable de un Plan general

subdividido en planes cuatrienales.

Una programación de tipo político en materia de carreteras lis de formularse para plazos qué deban

oscilar entre los quinos y los;´vemt´e-añbs: üiás-´cortos son expuestos a bruscos saltos que acaso se

revelen después ,injustificacíos-; más largos, las hipotesis básicas para su formulación acerca

de la evolución, del tráfico, tienen pbcas garantías de aproximación.

Por eso la Ley fija :com>> plazo de pro-, gramacíón política dieciséis anos; otara cosa es la programación

técnica,y administrativa que se prevé para períodos cuatrienales, es decir, para períodos que" abarquen

dos presupuestos, con lo que se, armoniza la imprescindible rigidez 4e un plan, con la flexibilidad mé

pueden, eidgiy las cambiantes- condiciones de la circunstancia y de la; coyuntura.

USE ATRAE"EL PBOBI/EMA BE LA COOK-BINACION DE LOS TRANSPORTES

Yo reconozco que líubiísra sido* vttu,e:no encuadrar ¡él plan dé carreteras ;erf el´niar-

´co general ae un´gran ´pian, nacional, m ´ transportes. A mí el proWema de la coordl-•nación de. los

transportes—terrestres, marítimos y .aéreos—me atrae y me -ing.iüeta-poderosamente. Pero; es tan

coinplejo, ´tan arduo y: exige tan larga meditación, que su solüción no nos permitiría llegar a .tiempo a

remediar la ruina de nuestras ´cav rreteras.

En el ámbito-de nuestros transportes «s. tanto lo que hay que´hacer y es tan urgente, que a poca cordura

que se tenga para´ seleccionar 3as obras ojie hayan de .ir res-.liááadose .entne tinto, ningima. se recono-

coerá inútil, sino muy iieoasaria, al hacer, el inventario que ha de servir de punto &e partida -para la

coorainaoión.

Y no hablemos más de ella, porque tengo para mí que la clavadísima •consideración que nos merece el

vocablo y M tsme-,rosa idea de su inac-cesibilidad, sólo nos: abren .un, horizonte de esperanza cuando

tratamos de que nos sirva, complaciente,.. Para apláaar.uná decisión ingrata o costosa.

Y, por liltimo, quisiera referirme a las posibilidades de contmuidad del plan.

´Con una ¡pizca de: malignidad puede apuntarse´´el temor de >ju-e,iodo esto acabe sri. un .poco.!´ de árida

ifteratum sdmi-nistrativa.

Confieso que—creo que como todo ´el mundo—sentí ai preparar estos proyectos la tentación de iritentar

éncaásKar el porvenir con algün artículo^ imperaoivo_-qU3´ eomprometiese, la voluntad de la adminis-

tración frente al futuro

´Uno sabe, sin embargo, demasiado de la fragilidad de tales ligaduras, para que la idea le durase-más de

dos minutos. Da otra parte, está seguro de que la necesidad forzaría de un mo.do inevitable a la

AcSminis-tración

Pero sobre todo, el Gobierno ha adoptado una postura clara, decidida, ante .-el problema; está dispuesto .a

resolverle. No «ste Gobierno; el Gobierno, no importa que sea´este ministro u otro ministro; qaé-.é&tén

aíií- sentados éstos hombres u otros hombres. Es, ien realidad, .el Régimen el que esbá camprometidó a

realizarlo. Y:|ÓS hamr bres1 pasaremos, pero el Régimen, garantía d© todos´. los principios

fundaménísates, permanecerá.",

(Grandes aplausos acogieron las pala-.bras finales de don.Jorge;Vigóh.)

"Quedan aprobados ´ipor, Tmanimidad todos los proyectos,dé Obras.Públicas.

Bases de la ordenación de la emigración

INTERVENCIÓN DEL SEÑOR. RODRÍGUEZ . BE.; VA1O.1KCEL.

Leído él dictamen sobre -las bases .de ordenación de la: emigración; es defendido por el sefio^ Rodríguez

de Valcárcel.

Empieza por decir ´que el censo de emi-´.grantes es:.dé UN millón • cada tres ´años, y explica las

características de la corriente emigratoria, cuya ´fisonomía ha .cambiada, pues antes se consideraba la

emigración como una plaga calamitosa, puesto que producía Una sangría en, la´ clase trabajadora del país,

>y hoy* en cambio, se estima que puede significar,´ por un lado, Ja compensación de la falta de capacidad

del potencial económico, y por otro, !a compensación de escasez de mano de obra en otras partes >ñel.

mundo. No es, por tanto, dice,´ ´problema ,dé infradesarrollo.

Se refiere luego el orador´ a´ -la discusión.. del proyecto, y añade qué se. presentaron; treinta enmiendas

firmadas por procuradores sindicales, lo que demuestra, su1 preocupación por este problema,, y de

ellas se aceptaron más de la mitad, casi todas tendentes a fortalecer el Instituto de Emigración. Fue

largamente aplaudido.. .

mSCUBSO BEL SEÑÓK SANZ ORRIO

, Sobre el mismo tema,- el -ministro de Trabajo, don Fermín Sanz Orrio, proauá-ció el siguiente discurso,;

"Señores procuradores: España es-linó de los pueblos especialmente marcados eil su curso y destino .por

la huella de los trafiladlos liumanos. Hasta 3a Baja Edad Media se integra sedimentando aluviones

de gentes llegadas de todos - los pun-. tus, del globo, e inicia la Edad Moderna con la emigración más

trascendental de la Historia. Viejo país cuyo suelo milena-ríaniénte explotado IK> puede acompasar sus

riquezas económicas con la presión de las "ínclitas 1´azas, ubérrimas" que lo habitan, sobre ´las qué parece

florecer la promesa del Señor al Patriarca: "Tu descendencia será como el ipolvt) en la tierra y se

esparcirá a Oriente" y a Occidente, al Norte y "al Sur." Sus; límites geográficos y políticos :siempre

estuvieron áti-a-vesados por peregrinaciones colectivas.

Los siglos XVI y XVII son era migratoria española durante la cual pueblos enteros, pasan los mares para

inaugurar Audiencias, Capitanías generales, Virrei-natos, y por fin, naciones soberanas, y nunca cesó

después el fluir español .tras- • atlántico.

Aquí no pueden prosperar prejuicios sobre el hecho migratorio, si se-le trata .correctamente, si no se le,

minimiza, con-.´ siderándolo vergonzosa válvula de escape de la miseria de un pueblo.

lío sól& resuelve el hombre dejar la Patria movido por la necesidad; que si en /él prende como un lazo

telúrico que duele en las partidas y se manifiesta íne* íable en los regresos al hogar, también siente «la

atracción del cambio para buscar otras posibilidades ´vitales; para hacer efectivo su dominio como rey de

lo creado. Ese deseo que~móyió ayer al guerrero y al explorador a cruzar él mar desconocido, confiando

su vida a la. vela y ´ al remo1, para buscaí niievás tierras, y «úe hoy lanza a investigadores y navegantes

en intentos cada vez .más iogrados cié salir al´Universo-para poseer otros, mundos: que pudo; la

Providencia destinar "¡para que algún día se extendiera & eílos el incontenible desarrollo de la especie ra-

cional. lía expansión de las culturas antiguas y de "las´técnicas modernas; fue posible gracias a los

traslados de hombres decididos;,,.y lo mismo Que los. imperios aaitiguos áfró-asláíticQs y los pueblos dé

Grecia y Roma enviaban embajadas de soldados y mercaderes, hoy los países" a )a cabeza-dé la cuitara

occidental, trasT, •pasta sus inventores y técnicos naciendo así pasible qué la, era atómica se liüstále

rápidamente ´:!hasta eii los puntos. aun ayer olvidados de la´ tierra.

Sobre, la emigración : ¡perduran viejas sombras. la Historia.-¡registra .éxodos tejidos de dolores sin

cuento:

Servidumbre implica atadura. E igualmente., sé" ata al hombre arrastrándole del lugar´sqüe habjta, que si

se le sujeta a él, siempíe que se contraiga su albedrío, La facultad de elegir residencia tanto. implica el

poder mantenerla como el cambiarla. Si esta elección es un derecho natural: del hombre, éste haír que

extenderlo a 3a conservación y a la mudanza. tos Estados,, ante una u otea maiüfesta-cí-óh, Kan dfe

mantener la misma actitud ´de respeto y-[protección. Uta. ataque, directo´ o insidioso; cualquier elementó

de (presión física o moral que úe >un modo o de otro vaya coilitra ésa>´ facultad de elección, atenta a la

libertad y a la-dignidad del hdmbre.

En los pueblos moderhos la ¡paz jurídica, salvo excepciones, es la´^norma. Mas existeó, aunque

*^veces´sólo---5Ubrepticias, múltiples coaóciáfiés. Entre ellas lo "que ejerce´ Ja necesidad;, la-miseria,´

que obliga al hombre a dejar e| terruño y a lanzarse ´a. la aventura incierta de la emi-, gración;.´ó. le .íiicé

sujetarse a la.noria dé una situación Que lo dedignifica y alicorta. -Pero - ñafia dé esto es* ejercitar-´ dé-

rebho,,siñQ $)ádéfiér servidumbre. Hay que distinguir cüidMósam´eato la emigración voluntaria; de la

forzada,, igual que, se distingue la tranquila estancia del paisano en su tierra, del encadenamiento del

siervo a la gleba. Aquellos prejuicios nacieron por-confundir éstas dos clases dispares de migración.

Fíente a, la impuesta pon la necesidad o la violencia requiérese ¡protección ´•" enérgica, mientras Que-las

decisiones^ tomadas por reflexión libérfjjtta, .íprécts&ji de urtár política g´ue las proteja y que al mismo

tiempo las oriente de suerte que se beneficien tanto los individuos que las adoptan como sus

conciudadanos sedentarios, $• en suma, los países entre los que el traslado ocurre.

ACCIÓN COORDINADA

El plexo del problema que la emigra-´ ción suscita puede considerarse desdé el ángulo del individuo o

desde el de la"so-ciedad. Como conjunto/de derechos y deberes del que se traslada, que han de ser

protegidos y exigidos; o- bienv como fenómeno, .social, con vastas repercusiones sobre la colectividad,

que deben ser trata-1 das adecuadamente1 para que redunden en bien de los individuos que emigran- y de

las comunidades nacionales afectadas. -En época anterior la emigración "no traspasaba la esfera, de

preocupaciones privadas", -dijo el señor Sanz Orrio, ouieír después añadió:

"Uentro, d0 cada nación, es el Estado quiert por sus facultades y medios ha de tratar en conjunto el

problema migratorio, pero su trascendencia al exterior tía, determinado una intensa actividad in-

ternacional manifiesta en una ´floración de Convenios y en el montaje de organismos permanentes

dedicados, no sólo a orientar, sino a proteger los movimientos de población de país a país.

Es de justicia reseñar en este aséetela acción del Comité Intergubernamental de Migraciones Europeas (C.

I. M. E.), que en los díeís años escasos de existencia ha asistido a más de tm millón de amigrantes de los

países de este Continente trasladados a Ultramar, entre ellos más de treinta mil españoles."/ Después de

elogiar la labor del C. I. M. E., el Sr. Sanz Orrio áñadió:

"Itós movimientos migratorios tienen en lo- social-económico reperc -.•iones hondísimas. Las masas de

población se rigen por la ley de vasos comunicantes. Sus inovimiehtos de nivelación producen energía si

se. encauzan, o daños graveS: si se abandonan. Ibas estructuras sociales,: comp las materiales, que

levantan los hombres serán sólidas- si están : bien niveladas. Se ha dicho ijue las tierrt ? sin . habitantes

claman por los habitantes sin tierra. También los capitales sin titular apto esperan una -debida utilización.

Si estas adscripciones son correctas, la justicia y el bienestar ganan. Si se obstaculizan o tuercen, tan

fundamentales bienes padecen. La balanza entre´, recursos y posibilidades y quienes necesitan de unos-y

otras ha de tener su fiel en el punto conveniente. Si es inclina de uii lado surge la escasez por falta de

aplicación. Si del otro,: es el hambre y la miseria del desempleo el funesto cortejo que aparece. Por eso,-

si importante es tener a punto las. balanzas que reflejan la situación de las economías nacionales, no me-

nos se ha de cuidar la qtíe señala él estado de la estructura social de un país.

Al, tratar el tema no siempre se advierte ponderación. Dícese que más vale importar capitales o vender

mercancías que la salida de hombres. La afirmación no arguye contra una política realista de la

emigración, antes -al contrario, resalta su conveniencia, pues no sólo no hay incompatibilidad entre unas

y otras acciones, sino que ellas se complementen e in -cítiso se estimulan.

De otro lado, ^ no es cierto que en cada instante tenga a manó el Poder público una situación y unos

resortes que le permitan decidir; y menos,, en exclusiva, IQS medios a ´emplear. Lo que ha dé exigirse en

todo caso es 551 coordinación adecúa-^ da en un programa que se propongo, hallar el óptimo de

población, el ci^l depende, no soló de la densidad demográfica y del volumen de los recursos en juego,

sino de la calidad de unos y otros factores y del desarrollo de] país. Lo qué importa en definitiva es lograr

que,- dados unos recursos y unas energías disponibles, se obtenga el mayor nivel de vida para todos y

cada uno de los ciudadanos. Eso exige tina constante combinación de factores móviles—capital, tra-bajo,

mercancías—, actuantes sobre -la base fija de los recursos «atúrales, moviendo unos y otros según la

coyuntura que cada instante aeonsej^. ,La determinación de medios a emplear y su proporción, se decide

por las careunsfencias, teniendo en cfUenta que sólo cuando clara-métíte el-bien común lo exige podrá

ser legítimo un cercenamiento, por pequeño qué sea,:-del derecho...del .ciudadano a elegir su residencia.

.

España, gracias a-una tarea enérgica áá veinte años, ha preparado .el terreno para conjugar todos los

factores que puedan incrementar las eneigías y los equipos" del país, atraer aportaciones del exterior y ex-

portar mercancías que pu´sá.a» ciar tra-bajo".

Exalte ´después la´ política´ agraria y el desarrollo industrial españoles, y refiriéndose a la ordenación,

realista de la emigra* ción, .el ministro de Trabajo afirma: ; .

Ordenar realístiram´pnt1? la emigración no es fomentarla. Antes al contrario, d.a-:tos a la vista muestran

que al compás que mejora la acción migratoria pública desciende el número de emigrantes y, sobre todo,

el de los que vuelven) fracasados. Muehas salidas y la mayor parte de los retornos prematuros los causan

la clandestinidad y el abandono. Las consecuencias que de ellos se derivan, incluso para el Jurarlo

nacional, son claras. Por eso la preocupación d& los gobernantes, tentó como a racionalizar la estructura

económica, ha de dirigirse a ordenar la social del país, pues ambas son interdependientes y persiguen el

mismo objetivo. No pueden elaborarse, programas de desarrollo que no tengan en cuenta el impacto que

Mips producirán en la-, situación demográfica. Cálculos valiosos elaborados por organismos estatales y

sindicales señalan cifras de nuevos puestos de trabajo a crear supuesto el crecimiento de población ;eri:

tui próximo periodo de años, pero al mismo tiempo señalan un cupo anual de emigrantes que para

mantener el volumen .de población deseable se fija en el .liume-.ro de ochenta mil dada una disposición

conveniente de factores económicos y teniendo en cuenta, además, la necesidad de variar la distribución

de nuestra población activa, descongestionando leí campesina, lo Que obliga a. .desplazamientos que no-

.siempre pueden quedar dentro dé las fronteras.

Dicen. qué todos los años.; 100.000 españoles abandonan el país, Desde luego, esa era la cifra casi

constante en nuestro primar cuarto as siglo,.pese a lo cual la po---blacíón de España dio un gran salto.

Pero él pasado año, con treinta millones de habitantes, salieron a UItramar 34.500 emigrantes y

regresaron, en el mismo tiempo, cerca de 20.000, >jon ¡o: qus el. saldo representa un 0,5 por cada 1.000

habitantes. El año 1910, el coeficieníe era dieciséis veces inay.or. Aun añadiendo a la emigración

ultramarina la continental, -el año pasado- se excedió muy poco del uno por mil de la población, sin

alcanzar la mitad del cupo-señalado en los cálculos ító que antes, hablábamos. Hay que considerar,, sobre

esto,, que la emigración intercontinental, estimada permanente,- decre-*as rápida, mientras que la que se

dirige a Europa, que aumenta,, por su temporalidad, apenas tiene repercusión demográfica. No guarda

proporción él ritmo de salidas de emigrantes con el crecimiento y-e-•g€tativo. ¥• en cimn-to´ a la

influencia v\K estas, salidas tengan eij la consideración general .de la. energía humana,. disponible, si. se/

examinaa. las cifras • fíe! segundo´-.semestre, del año 1959,. periodo en él que 5´a s? dispone >íe datos -

eon valor técnico, merced a la iniciación ds una política coordinada de empleo y migración, .vemos que

ds las 17.000. personas que figuran salidas en la emigración intercontinental, menos de 12.000 son

auténticos emigrantes; - el. resto lo forman personas que viviendo fuera Vinieron a pasar Una temporada.

Si se examina el cuadro de edades, sexos y profesiones, se advierte qtis uri 60 por 100 de esas emigrantes

no son trabajadores, sino familiares— mujeres , y ñiños—, y ese 40 •por 100 restante de población activa

-h&y que- reducirlo—en cuanto a´ su influencia, para la producción española—, porq´ue casi una tercera

parte del. mismo´son personas que por su estado religioso, edad o clase de servicios a ^que. se dedican no

intervienen en la vida económica del país, y así, xiueda en menos ds 4.000 la cifra de trabajadores

manuales que en dicho -semestre salieron de España, la mayor parte de ellos pertenecientes a actividades

.en las -que hay plétora y. por tanto, resulta difícil hallarles colocación de momento.

No me propongo con esto llevar la tranquilidad a nadie"y menos ,a los que temen que la salida de la

población enrarece y con ello ..encáreos el trabajo hu-mano.

Hemos visto -cómo al resolverse en una operación emigratoria un caso aislado de dificultad de empleo, al

par que los trabajadores que iban a quedar parados veían abrírseles nuevos liorizontés, sus compañeros

seütlaji desaparecer la amenaza dé una situación Vacilante, una actuación ílexibte "fetós,: conjugando el

derecho individual con el normal desarrollo cíe la colectividad, de salida a excesos de población

contribuya a, mejorar los perfiles de la estructura económica, ya que sumas que habrían de dedicarse a

sostener tal excedente podrán invertir-se en potenciar la producción, con lo que; no sólo la población

estable vivirá ínejor, sino qué se preparará rnárgen más amplio para el futuro aumento demográfico. Ello

despejará el ambiente social, haciendo posible una estabilidad que sólo reina cuando hay proporción y.

armonía entre los distintos factores en juego.

NECESIBAB DE NORMAS NUEVAS ´

Afirmar: sin .distingos que .la emigración es una lacra QUS . hay que raer, que la tf ruca-preocupación

que debe existir e¡ la de impedirla .hasta llegar a su supresión por •£?!• una san-gría de las énei´gíaf

nacionales, es, en principio^ mero tópico: aunque pueda- convertirse" en ¿marga ver--dad si

nos´descuidamos. Por eso, Jos,países más avanzados dedican a estos des-plazamientos de población

atención, creciente y "caudales cuantiosos, comprendiendo ´el valor social e .incluso el rendimiento

económico de su adecuado .trata-. miento. Ya hoy no resulta exacto´, clasificar a los países en de

emigración inmigración. -La, complejidad dé las es-tru-ctür^s: y de las relaciones entre los diversos

factores sociales económicos obliga a los Gobiernos a adoptar medidas ex las dos direcciones, a realizar

una política ambivalente para las salidas y entradas de población, pufes cada vez coi mayor frecuencia

coinciden en una misma nación situaciones de escasez de brazos con otras de desempleo, y por tanto al

mismo tiempo hay que acudir a atendei a unas y otras con medidas dé signo contrario. En reciente reunión

íhternaeiona: solicitaban a nuestros delegados, los de algunos países europeos superpoblados y con

fuertes contingentes de emigración, el envío de trabajadores.

FASES DE LA POLÍTICA MIGRATORIA

El plan de actuación sobre to& movimientos migratorios se desarrolla en. la ley er tres .momentos o.fases:

Primero, de preparación, qué, iniciado desde que se conocí la decisión de una persona de salir de España,

llega hasta que se cumple el viaje; el segundo se extiende durante la. ausencia del emigrante, y eltercero

atiende las repercusiones qué el traslado produce en las personas que quedan en´ la Patria relacionadas

con el ausente, asi e>£tnq las .consecuencias que .a él y a los demás pueden originarse por su regreso al

país: En las tres fases, se conjugan, la ley así lo prevéi la actuación de la Iglesia, la del Estado^la de la

Organización Sindical y la de los organismos internacionales.

La preparación del emigrante es fundaT mental si"queremos- tórmiaiar, con los éxodos mis-era´btes ds -

gentes . imprepara.das arrsí.stra´das a -veces ineluspj «oh engaño :a rm destino incfertOj a cubrir en países

lejanos puestos que nadie quiere, la,..emigración ya no es la aventura de aquél a quien viene estrecha la

casa familiar, sinc consecuencia de una decisión reflexiva y suficientemente preparada," Después de citar

ésta y referirse a una "muy loable actividad diplomática ´y técnica", dice el señoí Sanz Orrio:

"Otro capitulo de esta tarea inicial es la labor informativa aus, en conexión con los Organismos de

Empleo y los de Formación Profesional, proporcionan al que emigra y al sedentario en todo momento

noticia del estado-de situación. Ello fe permitirá tomar su resolución para el futuro, con suficien,-te

conocimiento de causa, evitándose así taitas salidas en falso, qua no sólo quebrantan al.que las rea..liza,

sino a,la.colectividad. Visteis en los datos que antes cité, que los regresos rebasan el 50 por 100 de las

salidas de emigrantes. No pocas ds aquéllos´ cuíp-erise a la desorienta-oión. Esa información que debe

existir para orientar. .a la juventud en el momento de decidir su -profesión., ha de actuarse pieriamente eii

el exterior y en el interior, donde.. incluso ahora! en .que la masa de los que acceden a instituciones

formativas no es lo importante Que aspiramos sea, ya comienzan s, darse casos de plétora en unos oficios

que se han puesto de moda y de escasez en otros, tan honrosos e interesantes, ps^o aüs no gozan, de favor

achual,

Para eso hay que combinar las instituciones de .enseñanza profesional .con Jas .qué se ocupan del empleo

y de la emigración . para .que formen las "oportunas estadísticas y se. in-tercambien oportunamente .datos

que lleguen con facilidad la noticia de-los interesados.

Al instituto Español de Emigración, en acción combinada con la Organización Sindical y la Iglesia.

Compete lina tarea de sumó interés: la.preparación y desarrollo íie operacipnes de emigración asistida téc-

nica o económicamente que pueden llegar no sólo a la contratación, arreglos de víaje, auxilios previos y

coetáneos del mismo y recepción del.emigrante, en- el país de destino, sino Incluso a. su asentamiento

industrial o agrícola."

Se extiende el orador exponiendo con gran acierto y documentada tesis los resultados obtenidos con la

emigración preparada y tutelada, y después, afirma que. una vea instalado fuera el emigrante, terminaba

antes prácticamente una acción oficial organizada. La versión actual de los deberes públicos hacia la

emigración obliga al desarrollo de una tarea vasta y compleja, que constituye la segunda fase y que dura

tanto como, la estancia del emigrante fuera de España. Llegado al punto de destina, nuestro connacional

deb-e sentir en todo momento el aliento generoso de España"

Citaré; ten sólo, a vía, da ejemplo,´una obra crediticia especialigada que reforzará •las corrientes

mercantiles y los envíos ;de los emigrantes; la de fomento y desarrollo de líneas de comunicación

españolas; la de, intercambios culturales y artísticos; propaganda comercial y turística;.labor de

•información´ general, etc., etc. Habrá que cuidar además esas sólidas Casas Regionales e Instituciones

benéficas y culturales >jue el empuje de nuestros connacionales,ha sabido levantar y prestigiar que pue-

den ser los mejores corresponsales ´para toda esta tarea. Sírvame esta cita para en-.viarles el saludo, del

Caudillo, de las Cortes y del Gobierno a sus celosos directivos y a los millares de afiliados. Prácticamente

todas ellas mandaron ´conspicuos y nutrir-dos: representantes al brillante, II Congreso . de Emigración

que -tuve el honor de clausurar en nombre del Jefe del Estado a la sombra de la Basílica de nuestro Patrón

Santiago el pasado año.

El emigrante—añade el orador—mu-: chas veces,, regresa antes o después, 4sr finitivameñte, -a la. Patria

que ´le vio nácar. Puede hacerlo .triunfante o derrotado y en este caso sigue necesitando protección. Está

es la. tercera fase migratoria, y Consistirá, en poner, en juego todos los resortes de la Admininistración

del Estado, dé Sindicatos y de todas las Entidades relacionadas con problemas migratorios para qué halle

pronto y adecuado asiento en su tierra. Además hay que atender a los seres q´ueridos del emigrante que

quedaron atrás, bien ayudando a su reagrupación o auxiliándoles por la Seguridad Social. Toda . nuestra

política migratoria debe girar sobre la consideración de que los emigrantes y sus familiares siguen siendo

españoles, algo muy (preciado que1-hay que, defender a toda costa cuidadano de que. guarden en su

corazón vivo el afecto filial´a la Patria. Pero esto no puede quedar ea una simple, manifestación platónica.

Al emigrar un ciudadano rio -deben quedar en desamparo sus, serss queridos desde que traspone el dintel

de su casa. Hay que abrir cuantío menos un paréntesis que cubra los primeros momentos, los más difíciles

de la separación. Aquellos en´que el emigrante no podrá enviarles ayuda* Y ésto me lleva a hablaros de

un capítulo, nuevo y trascendente de esta Ley. El que anlaza la Emigración, con las Instituciones de la

Seguridad Social. La Ley comienza por clasificar al órgano central de ejecución de esta polít-tica

migratoria que es el Instituto, como órgano de dicha Seguridad. Así debe ser pues .toda su tarea

protectora´ es típica de tal orden de actividades. En ella ademáa se´ preven métodos de conexión para ase-

gurar al emigrante y sus familiares los beneficios y prestaciones correspondientes desde que se inicia la ¡

partida. En este sentido, anticipándose a la ley, han aparecido últimamente disposiciones de gobierno que

comienzan a poner; en marcha esta protección en forma df subsidios, becas de formación y bolsa de víais

a cargo de los fondos •_ propios del Instituto y del de Subsidio de Paro.

Aparte dé otras coi)secuencias directas, la Seguridad Social influirá en el ordenamiento´de la efnjsrae´ón,

fll constituir uno de los medios más eñcaces para terminar con la emigración clai-fct´estina. T!l emigrante.

Para no perder toda cea "protección aue

implica la •Seguridad Social, y que lis,, de : recibir & través dé los ´organismos emigratorios, tendrá buen

cuidado en defenderse de las artimañas.de los enroladores clandestinos. Si aun ahora, sobre todo en la

emigración continental, ´un fuerte • porcentaje de gentes salen .al margen de las opa-raciones del Instituto

de´ Emigración, es porque aún no han. surtido pleno efecto -los regímenes: pactados en los Convenios de

la Seguridad Social del emigrante, que necesitan cumplirse con rigor tanto aquí como en los países que

con nosotros convienen. Esas informaciones, a veces escandalosas, que se leen sobre la situación de

nuestros compatriotas en el extranjero, se dan prácticamente siempre en emigrantes qué salieron sin

someterse al cauce del Instituto, quedando á merced no de sus enroladores,´ qué los abandonan ea cuanto

los arrancan del hogar, sino de una fortuna que casi nunca les1 muestra rostro (propicio

La emigración no es una panacea. Oreo de verás que es leliz la nación ctue puede permitirse colocar

adecuadamente a todos sus hijos en el suelo patrio. La- separación es triste, individual y colectivamente

considerada. Entré todas las soluciones que pueden ofrecerse al gobernante para resolver el problema de

la manutención de sus hijos, la-más ingrata tal vez sea, la de favorecer su marcha, aunque sea temporal.

Pero afirmo sin vacilar que una adecuada ordenación mitiga en gran parte las consecuencias de signo

contrario,, tiene eficacia para producir indudables bienes al individuo y a Ía comunidad y para extirpai él

fraude, la clandestinidad y el estado de necesidad en la emigración.

"En suma, señores procuradores, muchos millones de seres en el mundo padecen hambre mientras vastas,

extensiones del planeta están sumidas en soledad. Existe un movimiento universal que busca una

distribución mejor de las gentes en atención a los recursos naturales que hay que explotar para su

mantenimiento. España fue nación pobladora y civilizadora. Mantiene energías para seguir siendo porta-

dora de los eternos valores de la civilización en el mundo. Sólo excepcionalmente se conquistan ya tierras

con las armas; pero se siguen ganando, para la cultura y el progreso, habitándolas en. paz y en orden. ¿No

será hoy como ayer éste nuestro destino-en lo universal? No nos. dejemos arrastrar a esa actitud.

decadente ,de- otros´ pueblos que hasta aquí ejercieron .magisterio y ahora parece que abandonan . a .

estirpes y ´colores distintos el futuro «de´ la Humanidad´; en el dintel dé una era cuyo desarrollo gigante

tan .solo podemos intuir. A tal equivaldría ´cerrarnos con gesto medroso detrás, de las fron--teras o

levantar ´éstas eori el pretexto de evitar ajenos miasmas. Esa actitud no líos va. España se extravierte

generosa.-Ved cuántas energías conserva -nuestro pueblo, sólo manifiestas .en fuerza cuando tíay

ocasión´: de cunrolir tan alto destino. No hablemos ya´de las espléndidas legiones de religiosos que

esparcidos por los ámbitos del planeta, ganan admiración y afecto para España, expresados en´lenguas de

todas las razas. Me referiré, a estos .emigrantes laborales, de los que hace pocos días, ante un alto

funcionario, del Departamento en viaje de inspección, ¡decía el director del Instituto Alemán de. Empleo

que estaban levantando muy alto, ,en la República Federal, el prestigio? d» •su Patria por: su conducta y

por su efi-"ciéncia.

:

España, recobrada y en orden merced a la Capitanía insigne del Caudillo, seguirá dando sus energías

dentro y fuera, donde falta hiciere, para defender aquello que valga -Ja pena de la civilización occidental,

y, en . definitiva, porque imperen, entre los´[hombres la Fe, la Justicia y la

Páz.

Quedsi aprofoaáo el dictamen.

Qcúpa;la :présidencia el inaraués.de Ja•• Valdavia, y se píóoede a la lectura de los restantes proyectos de

ley´ que figuran en el orden del día, y que sucesivamente son aprobados.´ife^iá^L´ys^Ujrto se levanto ¿a

sesira-i

 

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